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11 de enero de 2010

Vive Este Día…

la excelencia 3 Mientras revisaba algunas estadísticas en donde he hecho aparecer mi sitio, con el propósito de ir evaluando el proceso de posicionamiento que tiene en la red, para poder llegar a más personas a fin de servirles con los humildes pensamientos que escribo, me di cuenta de algo que me pareció interesante: Aunque en varias ocasiones mi blog ha podido estar hasta en cuarto lugar, a veces en tercero, no he podido acceder todavía a las dos primeras plazas. Esto no es lo interesante. Lo curioso es que los dos primeros lugares se los han alternado dos sitios cuya temática es: uno sobre servicios fúnebres y el otro sobre supersticiones, es decir, sobre esos intentos de definir y predecir la personalidad y oportunidades de un ser humano mediante (lo que yo llamo) supercherías. Y eso me hizo pensar en lo siguiente:

Uno de nuestros mayores temores

Uno de los mayores temores que enfrentamos los seres humanos es el temor a no tener el control. Pensemos por un momento: ¿Por qué nos preocupamos tanto por los seguros de vida, o por los arreglos funerarios? Porque como la vida es tan impredecible, es mejor tener el control de lo que nos puede llegar a pasar. Otra pregunta: ¿Por qué hay tanta gente que acepta las explicaciones mágicas y mistificadas de astrólogos, numerólogos, tarotistas, etc.? Porque como la vida es tan impredecible, es mejor tener el control “sabiendo” lo que puede llegar a ocurrirnos en el día según nuestros números favoritos o signo de nacimiento.

Claro que, respecto a los arreglos funerarios, no es que vamos a esperar hasta el último momento, pero lo que quiero destacar es que, muchas veces nos concentramos tanto en cosas que pueden o no pueden pasar, que nos olvidamos que tenemos una vida que vivir AHORA. Pero lo más triste, dejando de lado el asunto de las funerarias, es que para intentar ganar un poco de control sobre la vida, haya muchas personas dispuestas a renunciar a su voluntad para aceptar “la voz de los astros”, o de los números, o de las cartas, o incluso de los espíritus. Escribo que es lo más triste, porque ese tipo de creencias tienen el poder de limitar nuestra verdadera identidad a tal punto, que es posible terminar siendo sólo el producto de una mente que no es la nuestra.

o_bola-cristal Ni la astrología, ni el tarot, ni la mediumnidad, ni la numerología, tienen validez científica o espiritual. Son tan sólo la manera de escapar a nuestra propia responsabilidad en la vida. Respecto a la astrología, es importante notar el retraso que tiene en contraste con la astronomía. Esto se hace patente cuando se considera que “desde el año 150 a.C., cuando se cristalizó el actual sistema astrológico, el Zodíaco se ha corrido una casa completa… Esto significa que todos los que creen que nacieron bajo el signo de Libra, en realidad nacieron bajo Escorpio, y todos los que creen que nacieron bajo Escorpio, realmente nacieron bajo Sagitario. Por lo tanto, la astrología moderna no tiene nada que ver con los planetas o las estrellas reales, sino tan sólo con astros ficticios[1]. (La negrita es mía.)

Vivir Hoy

Por esa razón, justo en este primer artículo de Vivir la Excelencia para el 2010, es importante reconocer que, aunque no tengamos el control sobre lo impredecible de la vida, tenemos el desafío de vivir este año bajo nuestros ideales, nuestros sueños y nuestras elecciones. Nada ni nadie puede imponernos una manera de ser, a menos que lo permitamos. Ni las estrellas, ni los números, ni las cartas pueden tomar el lugar de la invencible voluntad del que tiene una meta, una verdadera estrella que alcanzar. Por eso:

si hoy fuera el dia Vive este día como si fuera el último, porque hoy tienes la oportunidad de hacer la diferencia dondequiera que estés, con quien sea que te relaciones…

Vive este día para triunfar, porque tú eres un ser excelente y como tal tu vista está puesta siempre en el horizonte, sin importar que la tormenta amenace…

Vive este día como la antesala de lo que ha de ser tu nuevo año, porque las elecciones que hagas hoy son las únicas que afectarán tu futuro…

Vive este día para dar lo mejor de ti, para amar, para forjarte nuevos hábitos, para crecer

Hoy es tu momento y el mío. Hoy podemos dar un paso más para vivir la excelencia. Hoy podemos tirar a la basura todo aquello que nos estorbó el año pasado. Hoy nuestro viaje puede ser diferente, si estamos dispuestos a pagar el precio de ser los responsables de nuestras propias vidas. ¿Qué vendrá mañana? No lo sabemos con certeza, pero lo que sí sabemos es que si estamos vivos hoy, es porque aún tenemos una misión que cumplir. ¿Aceptarás el desafío de vivir en la excelencia un año más, es decir, un nuevo año?

¡Qué tengas un año próspero es mi deseo para éste 2010!!!


[1] Eternity, octubre de 1970. Citado en La personalidad triunfadora del joven moderno, Sergio Collins y en Credos Contemporáneos, Daniel Scarone.

30 de agosto de 2009

Video: El Hábito

En el video para este mes hemos querido hacer una breve consideración al hábito. Esto es así porque el hábito subyace al desarrollo del carácter y la integración de los demás principios a la vida diaria. Espero que disfruten de este nuevo video de Vivir la Excelencia.

El Hábito-Vivir la Excelencia-Gerson E. A. Arenivar

11 de diciembre de 2007

Construyendo la Excelencia Personal.


Existe una máxima que es muy conocida y que es excelente para el artículo de esta entrega de “Vivir la Excelencia”. Dicha máxima dice: “Siembra un pensamiento y tendrás un acto; siembra un acto y tendrás un hábito; siembra un hábito y tendrás un carácter; siembra un carácter y tendrás un destino”.

Es una ley muy sencilla, pero es muy poderosa y se ha corroborado una y otra vez en cada una de nuestras vidas. Los hábitos que formamos pueden, literalmente, llevarnos a vivir una vida exitosa o, por el contrario, arrastrarnos al oscuro y frío dominio del fracaso.

Podemos pensar en los hábitos como si fueran la fuerza de gravedad de nuestra vida. Ya sabes, la gravedad es la que nos mantiene con los pies en la tierra y evita que los planetas de nuestro sistema choquen unos contra otros. Es benéfica, da orden y estructura a nuestro planeta. Eso sucede con los hábitos positivos, te dan orden y estructura, te brindan confianza en la realización de tu vida. Pero, cuando nuestros hábitos son negativos, actúan como la fuerza de gravedad evitando que un cohete espacial traspase la atmósfera. Se gastan miles y miles de litros de gasolina, sólo para lograr que la nave espacial logre llegar al espacio exterior. Así, los hábitos negativos, pueden literalmente estancar el avance personal y profesional de cualquier individuo, sin importar la cuna en la que haya nacido.

Destaco estos dos aspectos: el personal y el profesional, porque no son lo mismo, aunque se complementa en gran manera. El hecho es que un hombre o una mujer, pueden ser grandes profesionales, muy competentes, pero al mismo tiempo pueden tener serios defectos de carácter, que menguan su influencia. Es innegable que uno debe cultivar ambas áreas de su vida en forma integral, mas si debiéramos escoger entre una de ellas, la mejor opción siempre es ser la mejor persona que alguien podría conocer.

Y para poder llegar a ser esa clase de persona que todo el mundo conoce por su integridad y dedicación, laboriosidad y perseverancia, no existen atajos, es preciso romper con viejos y perniciosos hábitos y cultivar otros en su lugar, más efectivos, que nos conduzcan al desarrollo continuo. Esa tarea no es fácil, pero brinda satisfacción real a quien decide recorrer el camino del cambio y la mejora continua.

Usando el poder de nuestros hábitos para nuestro propio beneficio.

Ahora, la pregunta que nos debemos hacer es: ¿Qué hábitos puedo formar para que me catapulten hacia el éxito?

No es mi intención sermonear ni dar consejos sin ton ni son, pero si me permites algunas sugerencias, con las que puedes comenzar a trabajar en el desarrollo de hábitos con los que construirás tu Excelencia Personal, te aseguro que no te arrepentirás, porque son cosas sencillas y prácticas que podemos comenzar a hacer ahora mismo.

1. Lee una hora todos los días. La lectura de buenos libros será de mucho beneficio para tu bagaje intelectual. Más aún, para aprovechar al máximo esa hora de lectura, puedes dedicarla a los temas sobre los que estas estudiando tu carrera, o sobre los que estás ejerciendo tu profesión.

2. Toma tiempo para planificar. No es necesario que tengas hojas elegantemente elaboradas para hacer un plan, sólo necesitas papel y lápiz, y la disposición para sentarte a pensar sobre lo que vas a hacer en la próxima semana; luego, cada día puedes tomar unos diez minutos para evaluar las actividades para ese día específico.

3. Cumple contigo mismo. La verdad es que, antes de pensar en andar cumpliendo compromisos para todo el mundo, es mejor comenzar a cumplir con uno mismo. Eso alimenta nuestra propia integridad.

4. Sé bondadoso y generoso. No dudes en servir a otros, cediendo un asiento, ayudando a un anciano, dando dinero a tu iglesia o centro de caridad. Tu bondad y generosidad son verdaderas palancas de éxito, te canjean una creciente influencia, pues quienes te rodean saben que eres una persona de excelencia.

5. Sonríe. Esto parece muy fácil, pero quienes hemos estado bajo presión nos hemos dado cuenta de lo difícil que es sonreír. Esto debe convertirse en un hábito, pues cuando las cosas no marchan como queremos, merced a cualquier mezcla de circunstancias, una sonrisa sincera puede aliviar nuestro propio corazón. No, no nos volvemos conformistas, sólo reconocemos que hay situaciones que escapan de nuestras manos, pero es nuestra decisión volver a levantarnos y construir de nuevo.

Estos cinco hábitos que propongo son a penas un comienzo, de allí, cada uno irá descubriendo nuevas dimensiones sobre las cuales trabajar en dirección a la excelencia y la calidad personal. Y, como ya lo hemos citado en alguna entrega anterior, Miguel Ángel Cornejo nos recuerda que “vivir en la excelencia, nos hará permanecer en las generaciones futuras”.

Gracias por haberme acompañado una vez más, es mi deseo que juntos podamos construir un futuro más próspero y propositivo, recuerda que puedes dejar tus comentarios.

¡Que tengas un gran día!

27 de junio de 2007

El éxito depende de ti.



Esta es la primera entrega de una serie de artículos, reflexiones y pensamientos que iré publicando periódicamente en este blog dedicado a las personas como tú, personas exitosas que saben vivir y disfrutar, que desean seguir aprendiendo, que crecen en todas sus dimensiones y, por sobre todo, que tienen la humildad de servir a otros con la singularidad de dones que poseen.



Midiendo el éxito.



A medida que crecemos nos damos cuenta de que en la vida hay básicamente dos clases de personas: las exitosas y las fracasadas. Nota que no he escrito “las que tienen éxito” porque esa es una apreciación muy vaga de una persona plenamente realizada, y tampoco he escrito “las que tienen fracasos” debido a que ambas expresiones reflejan de manera irreal la esencia del individuo. No es posible medir por algunos éxitos o fracasos el nivel de vida de una persona, y tampoco su felicidad, autenticidad y valor. Estas cualidades están más allá de los eventos que rodean a un ser humano, pues determinan con qué persistencia seguirá trabajando para alcanzar sus sueños y trascender.





La historia esta repleta de ejemplos grandiosos de personas que experimentaron reveses que parecían insuperables, y sin embargo siguieron adelante, pusieron su vista en las estrellas y estas los guiaron hasta la realización de sus aspiraciones más altas. Pero imagina que por un momento Tomás Alba Edison hubiese pensado que era imposible hacer su bombilla después de todas las ocasiones en las que sus experimentos no dieron resultados; o piensa en la señora Curie rindiéndose como científica porque era una mujer en una sociedad que no le daba crédito precisamente por ser mujer; o medita en Napoleón Bonaparte excusándose en su baja estatura. Cada uno podía haber renunciado con aparente razonabilidad, pero hoy ninguno de ellos sería recordado, estudiado, ejemplificado, etc.



Es impresionante leer sobre esos grandes hombres y mujeres que no se limitaron a pasar por la vida, sino que se lanzaron (consciente o inconscientemente) a ser forjadores de la historia misma. Pero ¿qué hay de nosotros? Quiero decir: ¿Estamos aprovechando nuestra vida para dejar nuestra huella en la historia? Tal vez no podamos ser recordados por todo el mundo, como es el caso de algunos, pero ¿los que nos rodean nos recordarán? ¿Cómo nos verán: exitosos o fracasados? ¿Nos verán como un ejemplo de servicio, entrega y abnegación o seremos olvidados con rapidez? La respuesta a estas preguntas se encuentra en el presente.





Cada día es nuestro privilegio vivir como personas de éxito. Como he dicho antes, los eventos no determinan lo que somos, pero en gran medida somos responsables de lo que sucede en nuestras vidas. A través de nuestras actitudes, pensamientos, conductas y demás, vamos construyendo lo que queremos que sea nuestro futuro, pero dicha construcción se hace siempre en el presente. Cuando vemos al pasado sólo podemos contemplar la forma en pusimos nuestros ladrillos, sin oportunidad de cambiar algo de ello; cuando vemos hacia el futuro sólo podemos imaginar la forma en que nos gustaría colocar los nuevos ladrillos, pero es solo en el presente cuando en realidad construimos. Por tanto, aunque no es posible medir cuantitativamente el verdadero éxito o fracaso de una persona, sí podemos hacerlo por sus hábitos más constantes. Las palabras de Aristóteles resuenan cuando dice: “Somos los que hacemos día a día, de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”. Ser una persona de éxito es ser una persona excelente, de allí que cultivar hábitos saludables sea tan importante.



Un par de palabras sobre los hábitos.



Dicho de otra manera, nuestros hábitos determinarán nuestro destino. La buena noticia es que podemos cultivar hábitos de excelencia, así como podemos abandonar los hábitos que sabemos son perjudiciales. Es cierto que romper con un hábito es difícil, pero imagina cuán difícil es vivir una vida mediocre, acongojados, esperando que las cosas mejoren para poder sentirnos bien aunque sea por un momento. Por el contrario, cuando programamos nuestro cerebro con hábitos constructivos y positivos, estamos asegurando que lo que construimos en el presente tenga como resultado una estructura sólida que podemos contemplar hacia el pasado, y una proyección de calidad cuando vemos hacia el futuro.



Sin embargo el único que puede decidir sobre este particular es uno mismo. Tú y yo. El éxito con el que vamos a vivir nuestras vidas depende de cada uno, pues “somos los arquitectos de nuestro propio destino”, por esa razón esta reflexión fue titulada “El éxito depende de ti”. Y es mi deseo que las publicaciones de este blog puedan servirte a fin de que juntos, ayudándonos, podamos seguir creciendo en el constante desarrollo de nuestra vida. Recuerda dejar tus comentarios, pues serán de gran valor y ayuda en la construcción de este Blog.



¡Que pases un día exitoso!!!

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