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3 de septiembre de 2010

¿Qué tal si…?

oportunidad «Piensa que cada día puede ser el último»

Quinto Horacio Flaco

La mayoría de nosotros tenemos planes. Algunos los hacemos a corto plazo, otros a mediano y otros a largo plazo, o hacemos un híbrido de todos los plazos para poder tener un mejor control de hacia dónde queremos llegar y cómo estamos yendo. Pero, ¿qué tal si hoy fuese nuestro último día? ¿Habríamos hecho lo que realmente queríamos hacer? ¿Seríamos las personas que queremos ser?

Siempre es bueno tener metas, basadas en una clara visión de lo que queremos ser y hacer en la vida, mas en ese atisbo de nuestro deseo futuro debemos recordar que cada día compartimos el tiempo con personas muy importantes, pues ¿de qué sirve el éxito si no podemos compartirlo con quienes amamos? ¿Es eso éxito en verdad? Así que piensa en lo siguiente:

¿Qué tal si hoy es el último día que pasas con tu familia? ¿Qué tienes para decirles, cómo te recordarán: por tu amor, cuidado y consejo, o porque no pasabas suficiente tiempo con ellos?

¿Qué tal si hoy es el último día que puedes decidirte a hacer aquello que has estado retrasando basado en la ilusión del “lo haré luego”?

¿Qué tal si hoy tienes tu última oportunidad para dejar de quejarte por el desempleo, por la falta de dinero, por los hijos que tienes, por los padres que tienes…?

¿Qué tal si este es tu último día para acercarte un paso más aGold_Dust_by_11_AM tus sueños?

Piénsalo, si cada día puede ser el último, ¿no crees que ya es hora de comenzar a vivir hoy de verdad?

(Tomado de mi e-book “En la Búsqueda de la Excelencia” pág. 14, 15)

26 de abril de 2010

Video: “Lo intenté. Y lo Conseguí.”

Luego de disfrutar del video en el que se habla sobre la creatividad, quiero presentar este día un maravilloso video que se resume en el título para esta entrega: “Lo intenté. Y lo Conseguí.” De hecho, es el personaje del video el que dice esto.

Aunque admito que en el video anterior no les puse sobre aviso de los 20 minutos que había que invertir para verlo, este video es más corto (6 min.) pero igualmente aleccionador. ¡Qué lo disfruten!

29 de marzo de 2010

El Gran Espejo…

Un_hombre_est_partiendo_02 Cuando el hombre se levantó, notó que su esposa había estado llorando por la noche al ver un pañuelo húmedo sobre el tocador. Extrañado se dirigió a la cocina y lo que halló fue una estela de caos: platos rotos, vasos por el suelo, sillas volteadas con violencia. Como no vio a nadie, él mismo se preparó un breve desayuno y se marchó al trabajo. El transito ese día fue extraño, todo mundo parecía evitarlo, lo que ocasionó más congestionamiento del que esperaba siempre, pero por lo inusitado del suceso ni siquiera se acordó de enfadarse como solía hacerlo cada día. En la oficina parecía que sus compañeros lo evadían. Saludos a medias, frases entre dientes, miradas furtivas de acusación. Su jefe lo vigilaba constantemente, a cada paso que daba. Se sentía juzgado. A la hora del almuerzo ningún colega lo invitó a almorzar como acostumbraban, por lo que el hombre comenzó a sentirse solo, realmente solo.
La tarde fue igual de desastrosa, y a la hora de la salida el jefe lo llamó para decirle, con un tono de voz parsimonioso y con un discurso lacónico, que estaba despedido. Todo lo que quería entonces era llegar a casa, mas al entrar notó de nuevo el vacío de la mañana. Por un momento se le cruzó el pensamiento de que su esposa lo hubiera abandonado. Buscó por cada cuarto y no halló nada, ni una nota con alguna explicación, ni algún indicio de volverla a ver. La tristeza se apoderó de él, y junto con ella llegaron todas las preguntas: ¿Por qué se fue? ¿Por qué me despidieron? ¿Por qué todos me evitan? No lloró… Se enojó de tal manera que comenzó a tirar todo lo que encontraba, pero su desesperación no desapareció. Cansado, decidió irse a dormir sin cenar, después de todo ¿qué objeto tenía? Y cuando se metió en la cama deseó no despertar al siguiente día…
gothicart274pk2 En la noche tuvo un sueño, o eso le pareció. Una sombra muy alta, cubierta con una capa de la cabeza a los pies, lo sacudió en la cama y sin decir una palabra lo hizo vestirse y salir de la casa. Aturdido por la visión, obedeció en todo hasta que, luego de caminar por un buen rato, todo el paisaje conocido comenzó a cambiar. La sombra iba delante y el hombre, en un momento de valor, atinó a preguntar el lugar hacia donde lo conducía. Sólo hubo silencio. A su alrededor los edificios habían desaparecido; en su lugar, a un lado del camino había un gran peñasco, y al otro un precipicio profundo. El guía avanzaba con paso firme, sin siquiera volver a ver, como si tuviera la plena certeza de que de ninguna manera el hombre podría dejar de seguir sus pisadas. Al llegar cerca de una cueva, el hombre notó que el ser de la capa negra se detenía. “Por fin”, dijo cansado, “por fin te has detenido. ¿Quién eres y qué quieres de mí? ¿Estoy soñando? Dime…” La palabra se ahogó en su garganta cuando la sombra lo tomó del brazo y le señaló hacia la cueva. Debía entrar solo. Temblando de pies a cabeza caminó despacio hacia lo que le pareció una inmensa boca. Adentro escuchó voces; al principio, confusas, pero a medida que se introducía más, se fueron haciendo muy claras. Era su propia voz, junto con la de su esposa, la de sus compañeros, y la de aquellos con los que ocasionalmente se cruzaba. Lo que oyó fueron sus gritos, sus críticas, sus insultos. Se estremeció al oírse a sí mismo con toda claridad, con una lucidez que nunca había tenido. Entonces llegó a una cámara extrañamente iluminada, donde había un gran espejo. A medida que avanzaba hacia el cristal, veía una figura acercándose en el reflejo, pero la figura estaba sucia y desaliñada, con la ropa rota y con apariencia de enfermo. Cuando estuvo frente al espejo se dio cuenta que era su imagen, sin embargo, en forma mecánica comenzó a balbucear:
espejo6lu - ¿Quién eres tú? – preguntó.
- Tú dímelo, – fue la respuesta – si no lo sabes, menos yo.
- Pero, mírame, yo no puedo ser tú. Tengo ropa diferente, no estoy enfermo, no me veo tan mal…
- Por fuera tal vez te veas muy bien, – dijo desde el espejo la imagen del hombre – mas, ¿has visto en tu corazón? Adentro, sí, adentro de ti está tu enfermedad y yo soy su reflejo. Todo lo que te ha sucedido durante el día, ha sido sólo la respuesta a lo que tú ya mostrabas. ¿Te has oído mientras venías para acá?
- Pero, pero… yo… yo nunca pensé…
- Y ese fue tu problema. Nunca pensaste en nadie más que en ti mismo. Nunca diste una palabra de cariño a tu esposa. Tus amigos intentaron ayudarte, pero los alejaste con tus críticas, tus actitudes y tus ofensas gratuitas. O mejor dicho, los alejamos, porque aun si no lo quieres aceptar, tú eres yo.
- ¿Puedo hacer algo para remediar mi condición? – gimió el hombre, postrándose impotente con la cabeza entre las manos, mientras las voces que había oído antes resonaban aún más cerca de él.
- Esto no es un cuento de navidad… Cada día hemos tenido nuestra oportunidad; y cada día la hemos dilapidado sin preocuparnos de nada más, y de nadie más. ¿Por qué te importa ahora? Ya hiciste tú elección.
- ¡No puede ser, no puede ser! – gritó el hombre mientras se ponía de pie y golpeaba el espejo.
Entonces el toque de una mano en su hombro lo detuvo; por el reflejo pudo ver que se trataba del mismo ser misterioso que lo había llevado hasta allí. Al verlo junto a sí no tuvo dudas. Su deseo habría de cumplirse, porque no se volvería a levantar por la mañana.
Y nosotros, ¿qué veremos cuando estemos frente al gran espejo? Hoy es el momento para hacer nuestra elección.

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30 de abril de 2009

¿Qué Hago en Medio de Todo?

excusa-191x300 Actualmente todo parece una vorágine. Las crisis (inventadas o resultantes) se alimentan unas a otras y frente a todo esto, es justo preguntarnos: ¿Qué hago en medio de estos problemas? Pues bien, este es un buen momento para poner a prueba nuestra capacidad proactiva, de la que ya hemos hablado en artículos anteriores (como Proactividad en Acción II).

Mirando el cuadro.

Mira bien el cuadro: Todo lo que ves son reveses financieros, inyecciones cuantiosas de dinero que no llegan a nuestras manos, salud en deterioro, una sociedad más convulsionada (si no, mira por ejemplo cómo hay personas que están utilizando el tema de la influenza porcina para promover sus causas “anti-inmigrantes”, por usar una palabra “correcta”). Todas estas cosas están fuera de nuestro control. No podemos hacer absolutamente nada para que mañana el pan aparezca en la casa de millones de personas que han perdido sus empleos y casas; no podemos hacer nada para que mañana todos tengan salud, etc.

Sí, todo esto pinta un cuadro bastante escabroso; pero, seamos honestos, ¿qué ganamos con dedicar toda nuestra energía a pensar en las cosas que están mal? No estoy proponiendo que nos olvidemos del mundo y vivamos aislados en una eterna meditación, porque eso no respetaría la realidad que estamos viviendo. Lo que estoy proponiendo es que si todo está mal, ¿porque no dedicamos nuestros mejores pensamientos a buscar maneras creativas de enfrentar estas crisis?

Mira más allá.

No escribe estas líneas alguien que puede vivir holgadamente. Los que tienen de oportunidad-de-negociossobra pueden decir que está crisis va a pasar, pero pensado que se contentan con que no pase sobre ellos. Pero éste tu servidor sabe lo que es levantarse una mañana sin saber qué vamos a comer durante el día. Sin embargo, he aprendido que cuando nuestros pensamientos se concentran más en las oportunidades que en los problemas, podemos ser realmente felices.

Cruzarse de brazos no es una opción, pero en lugar de ir quejándonos por lo cara que está la vida o por lo enfermos que estamos, ¿no crees que sería mejor tener una actitud de agradecimiento? Sí, de gratitud, aunque parezca de locos. Para poder tener esta actitud de agradecimiento todo lo que necesitamos es mirar más allá de nuestros problemas, hacia las oportunidades, hacia las lecciones personales que podemos obtener, hacia el descubrimiento de nuevas habilidades.

Recuerda: “El que tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre el cómo”; “el que aspira a ser águila de mirar lejos y volar alto, el que se resigna a arrastrarse como gusano, renuncia al derecho de protestar si lo aplastan”; “entre más grande es el obstáculo, más fotologoGE-VEgrande es la gloria de vencerlo”.

Estás frases ya han sido citadas en artículos anteriores, pero creo que vuelven a ser pertinentes hoy. Disfruta al máximo de estas oportunidades y a vivir la excelencia.

28 de enero de 2009

Proactividad en Acción–II

357096934_37421d12a4_m La mayoría de los que leen estas líneas saben ya por sus propios estudios y lecturas algo sobre la proactividad. Según presentamos en el artículo anterior, las personas reactivas son el total opuesto de aquellos que, como dijimos en “Que sea proactivo”, asumen la responsabilidad de la vida, y hoy vamos a profundizar, un poco solamente, en eso de hacerse responsable de la propia vida. Así que es mi deseo que disfruten de esta entrega.

Antes que cualquier otra cosa, hay que aclarar que las mismas circunstancias, traumas o limitaciones son enfrentadas por las personas proactivas tan ciertamente como las enfrentan las reactivas, pero la respuesta de cada uno es sumamente diferente. Eso no significa que alguien proactivo vea lo que pasa a su alrededor y tome una actitud descuidada, muy por el contrario, lo que sucede es que se hace responsable de su propia vida, y allí está el secreto de su crecimiento siempre constante.

La proactividad también tiene un lenguaje especial en el que caben expresiones como: “Consideremos las opciones…”; “Yo elijo…”; “decido que…”; “pase lo que pase…”, etc. No me detengo a considerarlas una a una porque creo que basta con echarle una mirada a la lista de la primera parte de este artículo y contrastarla con esta, para darnos cuenta de lo diferente que son las expresiones de alguien que sabe que es el arquitecto de su propio destino.

A veces nos resistimos a la idea de la proactividad.

Cuando yo expresé esta convicción en cierta ocasión, alguien se sobresaltó un poco y me dijo que yo era el chico al que nada le afectaba. Entonces le expliqué que no es que a una persona proactiva no le afectan las cosas, lo que sucede es que es ella la que decide cómo le afecta (eso fue causa de otro sobresalto que no abordaremos hoy). Si un hombre o una mujer quiere vivir una vida de víctima, acusando a los demás de su fracaso, diciendo que su genética tiene la culpa, o que sus padres no lo educaron como debían, o que sus compañeros de Universidad o de trabajo son insoportables, entonces eso es lo que será: una víctima. Pero, si decide que pese a las circunstancias adversas, y pese a la escasa educación recibida, etc., esta persona va a vivir una vida de excelencia, entonces será una persona de excelencia.

La ley que hace esto posible es la ley de la siembra y la cosecha, es decir, si sembramos pensamientos responsables y saludables, y vivimos de acuerdo a ellos, veremos la vida como la gran oportunidad de trascender; pero esa misma ley puede actuar en contra nuestra si lo que sembramos es resentimiento, excusas e irresponsabilidad. El problema es que no queremos nada que nos lastime, pero olvidamos que tenemos lo que pensamos, pues vivimos como pensamos.

Los cuatro dones.

Como he dicho un poco más arriba, estoy seguro que la mayoría sabe algo sobre la proactividad, así que no les será extraño el concepto de los cuatro dones que entran en acción cuando una persona responde a un estímulo, especialmente si han leído los libros del Dr. Covey. Pero para refrescarlos en nuestra memoria, a los cuatro dones a los que me refiero son:

1) Autoconsciencia: Ya saben, la capacidad de pensar sobre nuestros propios pensamientos, de hecho, eso es lo que permite que reconozcamos pensamientos limitantes y destructivos y los cambiemos por aquellos que son más elevados y que nos darán una cosecha mucho mejor.

2) Imaginación: La capacidad para “ver” las posibilidades, para crear nuevos pensamientos más creativos y mejor desarrollados, además de crear nuevos mundos.

3) Consciencia moral: Para poder evaluar nuestras respuestas no en función de instintos, sentimientos o valores, sino en función de Principios. Recuerden, los Principios son verdades basadas en la ley de la siembra y la cosecha, y nuestra consciencia nos dice si estamos viviendo en armonía con ellos.

4) Voluntad independiente: Que es tomar los tres dones anteriores y elegir una respuesta libre, una respuesta propia, para hacer frente a la vida.

Si lo notas, estos dones siempre están en juego. Pero no hay que preocuparnos, no tenemos que estar cien por ciento conscientes de esto, porque cuando nos ocupamos de desarrollar un estilo de vida responsable, ya estaremos fortaleciendo estás áreas.

Conclusión

Finalmente, tanto las personas reactivas como las sonrisa2 proactivas tienen las mismas posibilidades. Lo que hace la diferencia es la elección. Tú elección puede, literalmente, hacerte una persona exitosa o fracasada, pero lo maravilloso es que por naturaleza todos somos proactivos, incluso aquellos que han renunciado a ese privilegio. Así, si no vivimos la vida que queremos, es porque le hemos dado tanto poder a las circunstancias que nos vemos a nosotros mismos luchando contra marea. Claro, siempre habrá dificultades, debemos ser realistas, pero que enfrentemos obstáculos grandes no significa que debamos renunciar a ser felices, pues (aunque ya lo he repetido en otra publicación) “entre más grande es el obstáculo, más grande es la gloria de vencerlo” (Molière)

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia.

21 de enero de 2009

Proactividad en acción-I.

Hace ya varias publicaciones hice una promesa. Prometí que nos detendríamos a considerar un poco más eso de la proactividad. En el artículo “Que sea proactivo” hablamos un poco sobre la libertad y la responsabilidad, dos palabras que son muy importantes para las personas proactivas, pero hoy quiero que veamos el contraste con el otro tipo de personas mencionadas en ese artículo: las reactivas. Aunque ya dijimos algo sobre ellas, creo que es importante que ahondemos un poco más en su psicología y a partir de allí veamos por qué es tan importante vivir una vida proactiva. De hecho, en estas líneas ya se ve mi intensión: lo que pretendo decir es que ser reactivos o proactivos tiene que ver con nuestro estilo de vida, no se trata de técnicas aisladas o pensamientos aislados, sino de la forma en que hemos decidido vivir nuestras vidas.

El lenguaje de las personas reactivas.

desmotivado Sí, las personas reactivas tienen un lenguaje muy especializado, diseñado meticulosamente para deslizar la responsabilidad de sus vidas hacia otras personas, y entre algunas palabras que son propiedad de estas personas están:

 

  1. Yo soy así…” Es decir, no tengo la culpa, nací con este temperamento, mis abuelos eran así, mis padres me mal educaron, mi ambiente es hostil… estoy determinado por todo lo que me rodea.
  2. Nunca voy a cambiar…” Es decir, no puedo, soy débil como para intentar el cambio, y de hecho, eso de cambiar me asusta, porque significa renunciar a las viejas y tradicionales formas de hacer las cosas y buscar vivir una vida de ideales… no puedo hacer eso.
  3. Tengo que hacer…” Es decir, no quiero hacerlo, pero me lo han impuesto y… ni modo, trabajo es trabajo y hay que hacerlo. La verdad es que esta tarea me la han puesto porque le caigo mal al jefe, pero, ¿qué puedo hacer?
  4. Me vuelve loco…” Es decir, no tengo control sobre mis emociones, pero tú sí, y si tú no me tratas bien yo enloquezco. Tú tienes el poder para desquiciarme, yo no tengo la culpa.
  5. No puedo hacer nada…” Es decir, no tengo oportunidades, nadie me apoya, nadie cree en mis propuestas, y qué voy a hacer yo si todos me dan la espalda.
  6. Si…” Es decir, si llueve no puedo hacer lo que me había propuesto, si hace sol no puedo salir porque me lastima la vista, si hace viento… ni hablar. Si tengo, algún día, alguna oportunidad, haré lo que me había propuesto.

Bien, creo que con estos ejemplos es suficiente. Como lo has notado mi querido amigo y mi apreciada amiga, este es un lenguaje desarrollado para decirle al mundo “yo no soy responsable de lo que me pasa en la vida”, porque ciertamente es más fácil decir “no soy responsable” que decir “soy irresponsable”. Pero, ¿cuánto bien nos hacemos a nosotros mismos viviendo una vida como esa? ¿Podemos alcanzar nuestros objetivos de vida de esa manera?

¿Hacia dónde nos conduce la reactividad?

La respuesta a esta pregunta es: hacia una espiral descendiente de mediocridad. ¿Quién quiere vivir dependiendo de los errores de los demás? ¿Quién quiere vivir dependiendo del qué dirán? ¿A caso nos volvemos más maduros con una vida reactiva? En mi opinión, nos evitaríamos muchos males si nos sacáramos la estaca de los condicionamientos sociales, psíquicos y ambientales y nos hiciéramos realmente responsables de nuestra vida.

Ahora, ¿quieres saber por qué una persona proactiva vive un estilo de vida mucho más efectivo? En la segunda parte de este artículo hablaremos de ello, hasta entonces.

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4 de diciembre de 2008

A las Puertas de un Nuevo Año.

entradas navidenas1-mod Cuando inicia diciembre es como estar en el pórtico de un nuevo año, a punto de pasar al otro lado y quedar frente a otras 365 oportunidades de crecimiento. Es como si nos preparásemos para la renovación de nuestro contrato, mientras otros ya descansan en el polvo. Eso debería poner en perspectiva lo que nos depara el tiempo cuando nos levantamos un nuevo día, porque como un poeta mendicante dijo una vez: “Hay una manera de saber si ya cumpliste con tu misión en la vida. Si sigues vivo es porque aún no la cumpliste”.

¿Cómo vivimos el último mes del año?

Para nuestras culturas tradicionalmente cristianas (no sé sobre otras costumbres, aunque me gustaría) diciembre es un mes en el que todo gira alrededor de la Navidad y el Año Nuevo, pero ¿nos preparamos para… comer, desvelarnos, quemar pólvora? No estoy diciendo que éstas cosas son malas en sí mismas; sin embargo, son sólo accesorios de lo que realmente debería significar éste mes, pues el próximo año traerá nuevos desafíos, así como nuevas oportunidades, y esos desafío podrán ser superados por los que se preparan, así como ellos mismos aprovecharán las oportunidades que se les presenten.

Haciendo un alto.

tranquilidad_pppluma1024x768 Personalmente, pienso que el último mes del año podría servirnos para hacer un alto en el camino; para pensar sobre aquello que hemos hecho; para soñar con lo que queremos para los próximos meses, ya en un nuevo año, y poner en perspectiva nuestra vida. Una buena actividad para esto (que me gusta practicar) es organizar una caminata, con un amigo cercano, a un lago, o un bosque, según apetezca a la ocasión… y el objetivo es disfrutar del viaje, admirar los lugares por donde pasamos antes de llegar a nuestro destino. Una vez en el lugar, nos dedicamos a la contemplación y la conversación; si se quiere, cada uno se toma una hora o dos para reflexionar, hacer un balance e incentivarse para lo que está por venir.

Cada quien podrá hallar la manera de poner en perspectiva su vida, pero lo importantes es que aprendamos a hacer un alto, aunque sea breve, para respirar hondo y seguir adelante, con nuevas fuerzas y ánimos.

¿Cómo vas a vivir este último mes del año? Prepara la cena navideña y la fiesta de fin de año, pero recuerda siempre que tienes un llamado especial a vivir la excelencia, ése es tu privilegio inalienable, úsalo, aprovéchalo, sácale el máximo partido, porque cualquier año puede ser el último.

Hasta la próxima entrega, la que será la última de este año 2008.

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24 de julio de 2007

El Momento Es Ahora.


Cuando pensamos en las grandes cosas que queremos hacer en la vida, las metas que vamos a alcanzar, los sueños que realizaremos, es imperativo hacerse una simple pregunta: “¿Cuándo es el mejor momento para comenzar?”


Al revisar en la historia de los hombres y mujeres que cambiaron el mundo encontramos una respuesta igual de sencilla que nuestra pregunta: “El momento es ahora”. De hecho, todos nosotros conocemos el famoso dicho popular “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, y sin duda es un buen consejo para comenzar este día, o para terminarlo si estás leyendo estas líneas después de un arduo día de trabajo.


La mayoría de personas vive esperando que el viento de la vida cambie a su favor para comenzar a hacer algo memorable, pero resulta que cuando la oportunidad llega no la reconocen justamente porque no se prepararon lo suficiente para aprovecharla, y una vez pasada la oportunidad, estas mismas personas, vuelven a sentarse de brazos cruzados hasta la próxima vez. Como ya adivinaste, eso se convierte en un círculo vicioso, más aún, en una espiral descendente que nos inhabilita para aprovechar realmente cualquier oportunidad.


Crear la oportunidad.


Como seres dotados de inteligencia tenemos la capacidad para crear nuestras propias oportunidades, y procurar con ellas alcanzar nuestras aspiraciones más altas. Pero, ¿cómo podemos crear esas oportunidades? Aunque podemos encontrar numerosas respuestas, según los libros que tengamos la voluntad de leer, todas ellas pueden resumirse (aunque con cierto grado de ligereza, lo reconozco) a simplemente seguir avanzando, es decir, no dar lugar a ninguna clase de estancamiento aunque estemos realizando alguna actividad que nos parezca insignificante.


En la novela Marianela de Pérez Galdós, uno de los personajes, Teodoro Golfín, está intentando llegar un pueblo del que no conoce la dirección, mientras avanza en medio de un lodazal se dice a sí mismo: “Adelante, siempre adelante”. Esa frase puede ayudarnos a entender qué quiero decir cuando afirmo que seguir avanzando es la forma de crear la oportunidad.


De una vez descartamos las posibilidades de retroceder o acobardarnos. Puede ser que ver realizado un sueño nos tome toda la vida, pero mientras sigamos adelante, siempre adelante, estaremos en mejores condiciones de aprovechar la oportunidad cuando esta se presente, porque se presentará. Al descartar la posibilidad de estancamiento o retorno a la mediocridad, nos obligamos a apuntar nuestra mirada hacia adelante, avizorando el horizonte donde se encuentra nuestro futuro, y de esa forma cogemos fuerza nuevamente para levantarnos y caminar, pero no caminamos solo por hacerlo, sino que con cada experiencia nos preparamos más y mejor, permitiéndonos enfrentar nuevos desafíos con nuevas estrategias hasta que, al fin, vemos hechas realidad las esperanzas que antes parecían tan distantes.


Las miles de veces que Thomas Alba Edison se equivoco al hacer la bombilla, eran solo el camino que debía recorrer hasta lograr hacer una perfecta. Los reveses que sufrió Henry Ford antes de poder ver su automóvil terminado, solo lo estaban preparando para que la realización de su sueño no fuera algo casual. Así podríamos decir de otros tantos en tantas áreas: Abraham Lincoln, Robert Kiyosaki, Madam Curié, etc. ¿Qué tenían ellos en común? Que nunca se rindieron; a pesar de todo siguieron avanzando hasta que nos dejaron su legado.


Este es el momento en el que debemos comenzar por hacer algo. ¿Quieres convertirte en un gran profesional? Estudia hoy, toma notas hoy, pregunta hoy. ¿Quieres ser un padre o una madre ejemplar? Dales cariño a tus hijos hoy, muéstrales que son importantes para ti hoy. ¿Quieres convertirte en conferencista? Comienza a hacer discursos hoy, lee hoy, practica tu oratoria hoy. ¿Quieres hacer un invento que revolucione al mundo? Has experimentos hoy, tantas veces como sea necesario. Lo que quiero decir es que mucha gente vive esperando el mañana pero, no sé tú, yo no he visto un mañana, pues todo lo que tenemos es HOY.


Has de este día un día sin igual, porque tal vez el mañana no llegue.


Que tengas un día exitoso…

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