Mostrando entradas con la etiqueta sueño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sueño. Mostrar todas las entradas

28 de diciembre de 2012

Emprender la aventura.

entrepreneur-1“Emprender” es una palabra muy utilizada en el mundillo de los negocios. No escribo mundillo de forma despectiva, sino simplemente como la subdivisión natural de una parte de lo que hacemos. Vivimos en nuestros mundillos particulares, según nuestras preferencias: La familia, el trabajo, la iglesia, los hobbies, los amigos y sí, el emprendimiento.

He tenido tiempo para reflexionar en este tema del emprendimiento porque me he visto en la dicotomía de, una vez cesado, encontrar un nuevo empleo o establecer mi propia empresa. Esta situación ha traído a mi mente una cantidad de pensamientos que he leído, o escuchado, capaz de inclinarme a cualquiera de las dos alternativas.

Consignaré por escrito algunos de estos pensamientos (de forma aproximada), así tal vez logre que simpatices conmigo, amable lector, o lectora: “Consigue un empleo, luego ahorra para montar tu empresa”. “Haz lo que dicta tu corazón, haz lo que amas y todo saldrá bien”. “Piensa en tus planes futuros, si consigues un empleo fijo podrás estudiar, casarte, comprar casa, carro, tener seguro, etc.” “Persevera en tus sueños, confía en ellos y trabaja por hacerlos realidad, el resultado te asombrará”. “Siempre puedes montar una empresa después, por ahora haz lo que sea más práctico, lo que te permita tener una cantidad de dinero seguro mes a mes”. “Confía en ti mismo, confía en Dios, si tienes un propósito firme síguelo, el dinero llegará”.

En la balanza.

Estas reflexiones han logrado que me pregunte, ¿qué tan seguro es jugar a lo seguro? Me explico: Si hago todo lo posible y hasta lo imposible por conseguir un empleo y vuelvo al mundo laboral como asalariado, ¿por cuánto tiempo estaré allí? ¿Qué me garantiza que mi nuevo lugar de trabajado durara toda mi vida? Y si logro hacer una carrera empresarial y llego a ganar más dinero del que comencé ganando, ¿habrá valido la pena entregar 10 horas diarias, y en algunos casos más, a un trabajo que si bien ha suplido mis necesidades elementales, me ha cobrado el precio de renunciar a sueños más grandes, todo por la comodidad de un empleo seguro?

Se me puede decir que siempre tendré tiempo para realizar mis proyectos, si no ahora, cuando me haya jubilado, o cuando consiga un nuevo empleo si quiero explorar nuevas opciones. Pero si no me aventuro a emprender ahora, joven, con energía, con ideas frescas, ¿querré hacerlo cuando, como dice José Ingenieros en su libro “El hombre mediocre”, la senectud me haya mermado? La vejez de ninguna manera es mala, pero es justamente para sopesar la vida, para transmitir sabiduría y consejos, para apoyar y guiar.

Sin embargo, no todo el mundo quiere emprender y se mueve bien en el mundo laboral entre la cesación, la búsqueda y el empleo. Eso está bien. Es su visión del trabajo. Pero la realidad es que aunque en eso no asuman riesgos, de todos modos cada uno de nosotros enfrenta una cantidad de riesgos a diario, y en todos ellos debemos elegir si queremos dar nuestra propia respuesta o adoptar la de alguien más.

El mundo laboral no es seguro, pero brinda la ilusión de serlo, por ello nos atrae la idea de que si estudiamos mucho tendremos un trabajo asegurado y si trabajamos duro, tendremos una carrera empresarial segura y si tenemos una carrera en la empresa, entonces nuestro futuro será estable. Y si quieres esto está bien, pero también hay otra opción.

emprendedorEmprender es una aventura. Es un riesgo, sí, pero no es más arriesgado que tener un empleo fijo. Quiero decir: Es verdad que al principio nadie garantiza cuánto ganaremos en metálico el primer mes, o el primer trimestre; ni siquiera se nos garantiza si tendremos éxito con nuestra idea de negocio. Sin embargo, emprender es lo más parecido a la vida, porque los tropiezos y fracasos sirven para mejorar la idea, sirven para crecer, sirven para prepararnos a fin de alcanzar las metas que nos proponemos. Pero, también puede suceder que haya llegado el momento de nuestra idea, que después de todo el tiempo que ha estado gestándose en nuestro interior por fin verá la luz y que solo tendrán que hacerse ajustes poco a poco, en el tiempo, para ayudar a desarrollar esa idea que recién a nacido, como hacen los padres con sus hijos.

La vida es una aventura.

Este año se termina ya. En unos días será parte de la historia. Un nuevo año también significa nuevos propósitos, nuevos desafíos, nuevas oportunidades. Tal vez lo tuyo no sea emprender un negocio propio, pero mira tu vida, mira a tu alrededor y dime ¿no te gustaría hacer algo distinto para tu familia, para ti mismo en el plano del desarrollo de talentos, para tu comunidad, para tu empleo mismo? Para hacer algo distinto, debes emprender, aceptar que la vida es una aventura que no tiene reglas fijas, pero que tiene los elementos necesarios para que puedas disfrutar el viaje aunque haya tropiezos.

paraemprenderPD: Este nuevo año será de emprendimiento. Vivir la Excelencia será parte de un nuevo proyecto que ha estado dentro de mí por años, y ha llegado el momento que vea la luz. En enero tendrán más noticias sobre este nuevo derrotero.

PD2: Que tengan todos un feliz año nuevo!!!

Enlaces interesantes sobre el tema:

Eduque a sus hijos para que sean emprendedores.

¿Que es emprender?

20 de mayo de 2011

¿Triunfar o ir triunfando?

triunfar «No se trata de triunfar en la vida, sino de ir triunfando»

Doménico Cieri Estrada

A medida que adquirimos nuevos conocimientos por obra de nuestra inversión en la lectura, y a medida que invertimos en otras áreas de nuestra vida, como el cuidado de nuestro cuerpo, el fortalecimiento de las relaciones importantes, el desarrollo de nuestra espiritualidad (esto último tiene diferentes connotaciones para diferentes personas), nos damos cuenta que nuestra existencia no se trata de alcanzar un triunfo lejano, idílico, sino de ir triunfando todos los días.

El ideal que nos formamos, los sueños que albergamos, son los guías maestros con los que vivimos, mas para acercarnos a ellos hace falta que todos los días demos un paso. Cada uno de estos pasos es un triunfo en sí mismo, que sirve para ir construyendo la gran realización de nuestra vida. Esto tiene que ver con las actitudes que tenemos, con los hábitos que cultivamos, con los pensamientos que acariciamos. Siempre tenemos la oportunidad de pensar en aquello que realmente queremos para nosotros y, concentrando nuestros pensamientos en ello, comenzar a alejar de nuestra vida la actitud que podría limitarnos, o cambiar los hábitos que entorpecen nuestra efectividad.

Lo que la frase escogida para hoy nos dice es que el triunfo no se alcanza si no se ejercita, de allí la necesidad de ir triunfando cada día, pues no es Horizonte necesario hacer una gran cosa para ser grande; hay muchas cosas pequeñas que pueden hacer realmente la diferencia. Si sólo te decides a sonreír hoy, si te decides a ver oportunidades en vez de calamidades, si comienzas a invertir en tu conocimiento, si decides que hoy vas a comenzar a cuidar tu cuerpo, etc., ya estarás triunfando, pues cada decisión que tomamos para ser mejores cada día es un gran primer paso en la senda de la excelencia.

(Tomado de mi E-book - “En la Búsqueda de la Excelencia”, pp. 68,69)

4 de octubre de 2009

Muy cerca del oro.

goldnuggetswithrock6x6_jpg En los días en que la fiebre del oro era endémica, un hombre decidió ir al Oeste a probar suerte. Trabajando en una mina se encontró con una veta de mineral brillante, así que discretamente cubrió la mina y fue a su casa a contar a sus familiares y algunos amigos su gran descubrimiento. Entre todos compraron la maquinaria necesaria para comenzar a extraer el precioso mineral y al instalarse de nuevo en la mina y sacar la primera carretilla supieron de inmediato que se volverían ricos, pues con unas cuantas carretillas más podrían saldar las deudas y luego se dedicarían a disfrutar en grande las ganancias. Pronto, sin embargo, todas sus ilusiones se vinieron abajo cuando la veta desapareció. Comenzaron a taladrar para escavar un poco más, pero al darse cuenta que no encontraban más oro, decidieron abandonar la empresa y vendieron su maquinaria por unos cuantos cientos de dólares a un chatarrero. A penas si reunieron lo necesario para pagar sus deudas.

El chatarrero llamó a un ingeniero experto en minas para que le hiciera una evaluación. Después de hacer la evaluación y presentar su informe, el experto le explicó que los dueños anteriores no estaban familiarizados con algo muy peculiar que llamaba “veta falsas”, pero según sus cálculos, a sólo un metro de donde habían dejado de cavar podría encontrar el precioso mineral. El chatarrero tomó la maquinaria y comenzó a escavar y ¡un metro después se encontró con el precioso oro que había dejado escapar la familia anterior![1]

No abandones tu sueño.

¿Cuántas veces nos ha sucedido eso a nosotros? Estando tan cerca de conquistar a la persona amada, de conseguir el aumento, de culminar la carrera universitaria, abandonamos todo porque de pronto parece que la mina de oro se ha agotado. Y nos olvidamos que el fracaso es muy irónico, siempre nos mete zancadillas cuando estamos más cerca de lograr el nuestra meta, quizás para probar si realmente estamos dispuestos a pagar el precio de avanzar en dirección de nuestras metas e ideales.

3128607011_8d1b9913c0 Si estamos dispuestos a seguir avanzando, entonces no ha habido fracaso en realidad, sino una lección que hemos podido digerir, aunque haya sido un poco dolorosa; mas cuando al ver los obstáculos retrocedemos amedrentados, entonces el fracaso se enseñorea de nuestras vidas y hay que decir que es un amo muy cruel, porque siempre nos recuerda cuan débiles e incapaces hemos sido.

Pero no podemos desmayar. Uno de los Apóstoles del cristianismo, Pablo, un día dijo que “nos somos de los que retroceden”. Tú estás destinado o destinada a dejar tu huella con tu vida allí donde vives, con quienes te relacionas. Abandonarte, dejar de lado tus sueños, dejar de luchar por tus ideales, es estar a un metro del oro y permitir que se te escape de las manos.

Tu mayor riqueza no está en la cuenta bancaria o en las propiedades, está en lo que puedes hacer con tu vida. Tal vez en el camino se presenten algunos baches, quizás haya rocas que mover, pero recuerda esta máxima de Molière: “Entre más grande es el obstáculo, más grandes es la gloria de vencerlo”. Dios desea que tú tengas prosperidad en todo, ¿qué deseas tú? Seguramente estás más cerca del oro de lo que piensas, sólo debes cavar un metro más.


[1] Napoleón Hill, Piense y Hágase Rico.

14 de septiembre de 2009

Sigue Adelante, aunque tiembles…

Hace unos días ya, fui invitado a compartir con el proyecto del adulto mayor de la Fundación MANA. Yo debía dar una pequeña charla a estos señores y me pregunté qué podría enseñarles un jovencito como yo. La experiencia de ese día fue maravillosa, porque aunque pude compartir alguna lección, yo mismo recibí más de una, y de una de esas lecciones quiero compartir en esta entrega de Vivir la Excelencia.

Como decía mi mamá.

344143-The-Andes-across-the-Jama-Pass--Los-Andes-por-el-paso-de-Jama-0 Ahora imagina, querido lector o lectora, esta escena: En medio de mi disertación, y para hacerla más amena, comienzo a preguntar a los señores sobre sus experiencias. Ellos comienzan a abrirse, ya no me ven como un chiquillo extraño, sino como alguien que desea aprender (¡y vaya que lo deseaba!) y algunos de ellos me cuentan en breves palabras cómo han tenido que enfrentar sus temores, aprovechar las oportunidades o fabricarlas si era necesario. Entre ellos hay uno, con unos sesenta y ocho años, que me informa que muchas de las cosas que aprendió en la vida, las aprendió observando y probando, porque Dios le dio la capacidad de ver y aprender. Y entonces me dice:

“Un día llegaron unos ingenieros a la fábrica donde yo trabajaba a buscar a alguien que embobinara motores. Yo había aprendido a hacerlo y tenía mi esposa embarazada, necesitaba alguna entrada de dinero más fuerte y ellos la ofrecían. De la fábrica nadie se animó, pero por instancias de unos amigos yo me acerqué a uno de los ingenieros y le dije que yo podía ir con ellos, pero no de inmediato, sino en tal fecha (que era cuando comenzaban mis vacaciones). El día señalado llegué a mi nuevo trabajo y vi una cantidad bastante grande de motores con los cuales trabajar. Al principio pensé que era demasiado, pero entonces recordé lo que decía mi mamá: ‘Tiemblas esqueleto, pero adelante’. Así que puse manos a la obra y en poco tiempo estaba terminando con esa tarea. No regresé a mi antiguo empleo. Y cuando mi labor era poca, me pegaba a los ingenieros y otros empleados de mi nuevo trabajo, para hacer rutas donde ellos atendían otro tipo de maquinaria, la cual también aprendí a trabajar yo. ¡Imagínese que por temor no hubiese aceptado probar en el nuevo trabajo – me dijo terminando su historia –, cómo hubiera sostenido a mi familia que estaba creciendo!”

Aunque tiembles.

everest ¡Vaya historia! La lección que aprendí fue mucho más valiosa de lo que pude haber imaginado. “Tiemblas esqueleto, pero ¡adelante!” Sí, a menudo sentimos miedo de emprender el camino de nuestros sueños, porque parecen descabellados, porque nadie los comprende y nos miran como a bichos raros. Mas ¿qué importa? Es mejor avanzar, aunque temblando, que quedarse de brazos cruzados sin hacer nada en la vida y morir enojados porque otros (los locos que se atrevieron a soñar) vieron mejor fortuna.

¿Ahora qué vamos a hacer nosotros? ¿Seguiremos adelante, aunque a veces las nubes grises de la adversidad nos hagan temblar? Recuerda que tú y yo tenemos el privilegio de soñar y seguir nuestros sueños, no permitas que nadie ni nada te impida alcanzar tu máximo potencial. Sigue adelante y a Vivir la Excelencia.

18 de abril de 2009

Soñé un Sueño (I Dreamed a Dream)

Requiem_of_a_Dream_by_isacg En este artículo quiero que reflexionemos sobre ese sueño que hemos soñado por tanto tiempo. Ese sueño es nuestro camino, es nuestro destino, es la fuerza que nos permite seguir avanzando a pesar de todo; pero ese sueño no se parece al de nadie más, porque tú y yo somos únicos, con una única oportunidad de vivir nuestra vida en busca de la excelencia.

Evitando la mezquindad.

Lamentablemente, a veces desperdiciamos mucho de nuestro tiempo ocupándonos de las vidas de otros: cuando les damos un consejo que no han pedido, cuando les decimos que deberían hacer esto o aquello, cuando les impedimos que encuentren su camino porque creemos que podemos decirles lo que no tienen que hacer.

Claro, existen Principios de Vida que son inamovibles, pues están fundados en la inmutable Ley de la Siembra y la Cosecha, pero nuestro deber debería ser modelar esos principios en nuestras propias vidas, cada día creciendo y desarrollando nuestras facultades, cada día dando un paso que nos acerque a nuestro ideal; porque al vivir la vida de éxito que queremos para nosotros mismos, en lugar de querer vivir nuestros sueños a través de otros, nos liberaremos para dar siempre lo mejor, y liberaremos a nuestros semejantes para que busquen sus propios sueños.

La mezquindad es el engaño de la mediocridad y su fundamento está en aquello que sólo es aparente, por lo que no tiene un fundamento real, pues al final, cuando todos debemos dar cuenta de nuestra vida, justo en el momento de nuestra muerte, nos damos cuenta que todo es vanidad, a menos que hayamos vivido en la excelencia de un carácter que crece en armonía con los principios y que se fortalece, no porque sea perfecto o infalible, sino porque no se detiene a pesar de los tropiezos y las caídas.

I Dreamed a Dream.

Pero, ¿por qué soñar un sueño? ¿Por qué buscar una utopía? ¿Por qué buscar vivir una vida mejor, no sólo buena, sino excelente, que tiende a la grandeza? Porque si tú no lo haces, habrás perdido tu oportunidad de dejar la huella de una vida plena.

Ahora, aunque ya lo he preguntado en algún artículo anterior, no me pesa volver a hacer la pregunta: ¿Cuál es tu sueño?

Susan Boyle ha sido noticia en estos días. La he visto en varios noticieros locales e internacionales. Y quiero compartir contigo uno de los videos que se encuentran de ella en youtube, sencillamente porque reflejan mejor que mis palabras lo que he querido compartir contigo en este artículo. Fíjate bien en las reacciones previas a su intervención, pero fíjate aún más en el tesón de esta mujer de 47 años que quiere hacer realidad un sueño… y permite que su canción también te inspire para soñar un sueño.


Para ver el video sólo debes dar clic aquí, pues por petición han desactivado la opción de insertarlo en el blog, así que visitando este link podrás ver ese emocionante video.

Hasta pronto y que sigas disfrutando de Vivir la Excelencia.

PD: Que ningún tigre te haga desistir de tus sueños.

http://www.youtube.com/watch?v=e22nESqA2ds

7 de enero de 2009

¡Camina Hacia el Futuro!

 (Ahora puedes leer una versión actualizada de este artículo en el blog de Innpacte. Allí se irán republicando con mejoras muchos de los artículos de Vivir la Excelencia, pues ahora es parte de Innpacte.)

Si lo pensamos bien, el inicio de este año no es nada preocupacion alentador. La ola de la crisis económica sigue haciendo sentir su devastador poder, cual tsunami, destrozando las mejores expectativas. Los grandes conglomerados y empresarios se sienten contrariados, y qué decir de los medianos y pequeños, y más aún, de los empleados que viven con la incertidumbre de no saber si llegarán en sus puestos al día siguiente.
De nuevo, el panorama no es nada alentador. El costo de la vida aumenta cada día y quienes más lo sienten son aquellos que deben hacer todo lo posible para sobrevivir con un dólar al día. Sin embargo, la ilusión del consumismo nos distrae por momentos. ¿En qué casa no hay uno o dos televisores, una computadora, un equipo de sonido, celulares, etc.? Claro, no estoy diciendo que estas cosas son malas, porque lo preocupante no es que se tengan, sino que esto sustituya una reflexión sobre la manera que hemos elegido vivir nuestra vida.
Mucho cuidado.
Pero debemos tener mucho cuidado. Estas escenas desalentadoras no deben hacer que tratemos de abordar cualquier barco que anuncie una tierra prometida que fluya leche y miel, y de estos navíos hay en profusión en la web hoy en día. La verdad es que sin importar las promesas que nos hagan los políticos, los vendedores web, los empleadores o cualquier otra persona, lo más importante es que identifiquemos de una vez por todas qué objetivos queremos alcanzar. Es verdad que todos prometerán ser la opción para alcanzar lo que deseamos, pero la decisión que tomemos debe estar basada en saber que en nuestro interior estamos haciendo lo mejor para nosotros mismos y para quienes amamos.
No te puedo decir cómo evaluar una oportunidad, porque, contrario a lo que mucha gente pretende, la oportunidad no puede evaluarse con un método científico. Cada uno la examinará contrastándola con sus propios sueños, metas, ideales, y sólo entonces tomará su decisión. Y recuerda, cuando tomamos una decisión y las cosas no resultan como esperábamos, no es porque hayamos hecho mal, sino sólo que no contábamos con la experiencia y la información necesaria, pero eso no debe desanimarnos, porque una de las peores armas que se pueden esgrimir contra uno es justo esa: el desánimo.
Todo lo que nos queda este año es caminar hacia el futuro. ¿Qué nos traerá éste? No lo sabemos, pero en tus sueños puede estar la respuesta. Sé que suena bastante idealista. Sé que podrías pensar que esto no se ajusta a la realidad, pero, ¿acaso las grandes realizaciones humanas de todos los tiempos se hicieron en la bonanza? ¿No fueron más bien la respuesta a las crisis que enfrentaron en su tiempo, las que nos dieron lo que vemos delante de nosotros hoy? Tal vez nos ha faltado ser más considerados con los recursos que tenemos y estamos agotando; tal vez nos hemos olvidado de volver a soñar; tal vez todo lo que necesitamos es esta sacudida para volver a poner los pies en la tierra y comenzar a crecer en todas las áreas de nuestra vida.
claro en la tormenta Ahora, si lo pensamos mejor, este año es nuestro año, porque tendremos la oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos que hemos aprendido de nuestra historia, y que estamos dispuestos a escribir un nuevo capítulo, más brillante, porque la hora más oscura de la noche es antes del amanecer.
Walt Disney dijo una vez: “En este lugar perdemos demasiado tiempo mirando hacia atrás. Camina hacia el futuro, abriendo nuevas puertas y probando cosas nuevas. Sé curioso... porque nuestra curiosidad siempre nos conduce por nuevos caminos”. ¿Estás listo para hacer frente a este nuevo año con la determinación de no aferrarte al pasado y caminar hacia el futuro, aunque a veces el camino sea un poco empinado?
Que tengas un gran día y un gran año, es el deseo de Vivir la Excelencia y tu amigo Gerson E. A. Arenívar.

4 de diciembre de 2008

A las Puertas de un Nuevo Año.

entradas navidenas1-mod Cuando inicia diciembre es como estar en el pórtico de un nuevo año, a punto de pasar al otro lado y quedar frente a otras 365 oportunidades de crecimiento. Es como si nos preparásemos para la renovación de nuestro contrato, mientras otros ya descansan en el polvo. Eso debería poner en perspectiva lo que nos depara el tiempo cuando nos levantamos un nuevo día, porque como un poeta mendicante dijo una vez: “Hay una manera de saber si ya cumpliste con tu misión en la vida. Si sigues vivo es porque aún no la cumpliste”.

¿Cómo vivimos el último mes del año?

Para nuestras culturas tradicionalmente cristianas (no sé sobre otras costumbres, aunque me gustaría) diciembre es un mes en el que todo gira alrededor de la Navidad y el Año Nuevo, pero ¿nos preparamos para… comer, desvelarnos, quemar pólvora? No estoy diciendo que éstas cosas son malas en sí mismas; sin embargo, son sólo accesorios de lo que realmente debería significar éste mes, pues el próximo año traerá nuevos desafíos, así como nuevas oportunidades, y esos desafío podrán ser superados por los que se preparan, así como ellos mismos aprovecharán las oportunidades que se les presenten.

Haciendo un alto.

tranquilidad_pppluma1024x768 Personalmente, pienso que el último mes del año podría servirnos para hacer un alto en el camino; para pensar sobre aquello que hemos hecho; para soñar con lo que queremos para los próximos meses, ya en un nuevo año, y poner en perspectiva nuestra vida. Una buena actividad para esto (que me gusta practicar) es organizar una caminata, con un amigo cercano, a un lago, o un bosque, según apetezca a la ocasión… y el objetivo es disfrutar del viaje, admirar los lugares por donde pasamos antes de llegar a nuestro destino. Una vez en el lugar, nos dedicamos a la contemplación y la conversación; si se quiere, cada uno se toma una hora o dos para reflexionar, hacer un balance e incentivarse para lo que está por venir.

Cada quien podrá hallar la manera de poner en perspectiva su vida, pero lo importantes es que aprendamos a hacer un alto, aunque sea breve, para respirar hondo y seguir adelante, con nuevas fuerzas y ánimos.

¿Cómo vas a vivir este último mes del año? Prepara la cena navideña y la fiesta de fin de año, pero recuerda siempre que tienes un llamado especial a vivir la excelencia, ése es tu privilegio inalienable, úsalo, aprovéchalo, sácale el máximo partido, porque cualquier año puede ser el último.

Hasta la próxima entrega, la que será la última de este año 2008.

gerson_logo

17 de noviembre de 2008

La Fuerza para Vivir en la Excelencia.

En dos artículos anteriores hemos hablado un poco sobre Benjamín Franklin, sobre sus virtudes y sobre su calidad personal. Y justo en éste artículo he querido que nos explayemos juntos en el común denominador entre Franklin y todos los hombres y mujeres de excelencia que han vivido en este mundo: La Virtud.

Y, ¿qué es la virtud? Pues, voy a recurrir al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española para definir ésta palabra, y aunque allí aparecen varias acepciones sólo comentaré tres de ellas.

Virtud: del Latín, virtus.

meditar4 1. Actividad o fuerza de las cosas para producir o causar sus efectos.

Es decir, no indolencia, no acomodamiento, sino actividad; hacer algo para producir resultados, para causar resultados. Una persona virtuosa no se sienta a esperar que las cosas sucedan, más bien se levanta y trabaja, con ambas manos, con objetivos claros sobre lo que quiere ser y hacer. Sabe que el precio que debe pagar es la adversidad, porque la única manera de vivir sin problemas es hacer nada, estar inmóvil, pero eso no es parte de un hombre ni de una mujer de excelencia, pues la virtud impulsa a ambos a tomar acción.

2. Poder o potestad de obrar.

Que no se rinden ante las circunstancias, que no se sienten maniatados por las limitaciones reales o percibidas que los rodean, pues saben que tienen el poder de decidir qué harán de su vida. Tal vez su elección esté reducida, es cierto, merced a la opresión física, mental, emocional o espiritual, pero aún así usan el espacio que tienen como la potestad de soñar con cosas diferentes, y luego vivir (obrar) en consecuencia. Estos hombres y estas mujeres son verdaderamente los arquitectos de su propio destino, y lo saben.

3. Integridad de ánimo y bondad de vida.

Son completos en su valor, esfuerzo, energía, intención y voluntad. No se comprometen con la mediocridad, pues eso mancharía su carácter, y por ello a veces nos parecen extraños, pues buscan ideales cada vez más altos, no por mera vanagloria, sino porque su espíritu se los pide, no pueden permanecer ociosos. Y su bondad es más que mera buena acción aislada, más que una simple palabra de gentileza; su bondad está en su entrega a la tarea que se han trazado, una labor con la que acabarán beneficiando a la humanidad entera, ya sea con su música, con sus letras convertidas en poemas o pasajes prodigiosos de novelas, con su saber y consejo, con su incansable trabajo por hacer que la medicina avance o con el interminable trabajo diario que se hace con entereza, entre otras muchas cosas.

Conclusión.

El hombre y la mujer de excelencia necesariamente están llenos de virtud. Esto no quiere decir que no cometan errores o que todo lo que hagan o diga pueda ser lo mejor, pero no importa si se equivocan a veces, se vuelven a levantar y siguen trabajando para no dejar de crecer, porque saben que dejar de crecer es morir. Por eso viven, por eso sueñan, por eso obran, porque no conocen otra manera de ser humano, y ojalá que nosotros pudiéramos ver como estos hombres y mujeres excepcionales, pues entonces veríamos todo lo que podemos llegar a ser y hacer.

Hasta la próxima.

*Enlace a definición de virtud:

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2&TIPO_BUS=3&LEMA=virtud

5 de noviembre de 2008

“Sí podemos”: Obama, el sueño de una Nación.

El sueño de los fundadores.

independencia1 El martes 4 de noviembre de 2008 será recordado siempre. Más allá de ser el día de elecciones para Presidente de los Estados Unidos, es también el día en que el sueño de quienes fundaron una Nación se hace realidad. Tal vez ni John Hancock ni todos los que participaron en la declaración de independencia de América del Norte se imaginaron que, pasado el tiempo, un hombre, de una raza que fue tradicionalmente esclava, se convertiría en el Líder elegido por votación, en un ejercicio libre de democracia.

Pero, cuando los fundadores de Estados Unidos dijeron “sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”, en ese mismo momento estaban sembrando la semilla para lo que ha sucedido en Norte América. Y lo que vemos es que los sueños, por muy difíciles que parezcan en el momento en que nacen, pueden hacerse realidad, no sin lágrimas, no sin luchas; mas al fin se hacen realidad, porque todos somos iguales, dotados con la capacidad de alcanzar grandes y nuevas alturas. Los estadounidenses han demostrado que los ideales de quienes forjaron su país siguen vivos.

El sueño de Lincoln.

Quisiera pensar que, aunque quizás Abraham Lincoln no se imaginó a ciencia cierta lo que hemos visto este martes 4 de noviembre, cuando el 1º de enero de 1863 declaró que “todos los esclavos, sean del Estado que sean, serán a partir de ahora y para siempre libres”, estaba regando la semilla que antaño había sido plantada.

La esperanza de Lincoln era sencilla y se puede ver en suLincoln_Memorial_Washington pronunciamiento del 19 de noviembre de 1863: “Ahora estamos involucrados en una gran guerra civil, poniendo a prueba si es que esta nación, o cualquier nación así concebida y así dedicada, puede resistir el paso del tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a dedicar una parte de este campo a ser la morada final de aquellos que aquí dieron sus vidas para que esta nación pudiera vivir. Es completamente adecuado y propio que debamos hacerlo.

Pero, en un sentido superior, no podemos dedicar… no podemos consagrar… no podemos santificar… esta tierra. Los hombres valientes, vivos y muertos, los cuales lucharon aquí, la han consagrado muy por encima de lo que nuestra pobre capacidad pueda aportar o despojar. El mundo poco notará o ni recordará por mucho tiempo lo que nosotros digamos aquí, pero nunca podrá olvidar lo que ellos aquí hicieron. Corresponde a nosotros, los vivos, más bien, el aquí dedicarnos al trabajo no terminado, y que quienes lucharon han así dejado tan noblemente avanzado. Más bien, nos corresponde aquí el dedicarnos a la gran tarea que resta por hacer…que tomemos de estos honorables muertos una aumentada devoción para la causa por la cual ellos brindaron la última prueba de devoción; aquella que nos hace entender que estos fallecidos no han muerto en vano; que esta nación, bajo Dios, deberá tener un nuevo nacimiento de libertad; y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perezca en este mundo”.

¿Y ahora?

barack-obama-capitol La lección es evidente: los sueños no mueren nuestra muerte, ellos pueden permanecer, siempre y cuando haya quienes quieran alimentarlos. Pueden pasar generaciones enteras, es verdad, pero si un sueño es legítimo, si un ideal vale la pena, se hará realidad. “Sí podemos”, ha dicho Barack Obama en su primer discurso como presidente electo. “Y donde nos encontramos con escepticismo y dudas y aquellos que nos dicen que no podemos, contestaremos con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: Sí podemos”.

Falta mucho camino por recorrer, y este artículo no tiene que ver con asumir una postura respecto al nuevo presidente electo de Estados Unidos, pero al escribirlo he querido resaltar algo mucho más importante que la elección de un cargo; he querido poner de relieve que los sueños se hacen realidad; he querido decir que cuando un ideal es válido, cuando el espíritu humano se eleva por sobre la etnia, el color, o las ideologías, puede crear cosas impresionantes.

Ahora nos toca a nosotros escribir la historia, ahora es tiempo de evaluar la base sobre la que se fundan nuestros objetivos, hoy es el día en que debemosgerson_logo tomar decisiones y hacernos responsables de los resultados, y si así lo hacemos, mañana cosecharemos un mundo diferente, un mundo de excelencia, porque tú y yo buscamos la excelencia.

Hasta pronto.

Enlaces de las citas en comillas de más arriba:

http://es.wikisource.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_de_Independencia_de_los_Estados_Unidos_de_Semanario_Pol%C3%ADtico,_Econ%C3%B3mico_y_Literario

http://mx.encarta.msn.com/encyclopedia_761574881/Proclamaci%C3%B3n_de_la_Emancipaci%C3%B3n_de_los_esclavos_estadounidenses.html#461516736

http://es.wikisource.org/wiki/Pronunciamento_de_Gettysburg

http://ecodiario.eleconomista.es/elecciones-usa-2008/noticias/844321/11/08/Obama-agradece-su-victoria-y-desafia-a-los-escepticos-en-su-discurso.html

3 de noviembre de 2008

Benjamín Franklin: Un Problema de la Humanidad.

Al pensar sobre el contenido de mi artículo para esta entrega, no pude menos que imaginar lo que significa que un nombre quede grabado en los anales de la Historia. Entonces me hice la pregunta: ¿Por qué unben_franklin nombre puede esculpirse allí, donde las generaciones venideras puedan volver a leerlo? Resumiendo a la máxima expresión la historia, bien podemos decir que está salpicada por los nombres de héroes y antagonistas, personas que sobresalieron por el bien que buscaron para la humanidad o por los horrores que le causaron. Sin embargo, los nombres más gratos para recordar son los que nos han legado, más allá de la etnia o la geografía, una razón para ser mejores seres cada día.

Un problema de la humanidad.

Benjamín Franklin es uno de esos seres extraordinarios que era ordinario; es decir, no nació en una cuna brillante, no con riquezas, no diferente de ti y de mí, pero se realizó y se convirtió en un verdadero icono. En sus propias palabras: “De la pobreza y la oscuridad en que nací y pasé mi infancia, logré elevarme hasta alcanzar cierto prestigio y una posición de influencia en el mundo”.

Desde entonces, pienso yo, Franklin se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para la humanidad, debido a su incansable búsqueda de la perfección. La perfección, esa palabra que parece incomodarnos mucho, especialmente porque ha sido confundida con el perfeccionismo. En mi humilde opinión, la perfección tiene que ver con el crecimiento personal, con vivir una vida de excelencia, llena de ideales, de sueños, aunque suena algo romántico, y de hecho la idea es en sí romántica. Mientras, el perfeccionismo tiende a obligar a otros a ser algo que ni nosotros estamos dispuestos a pagar el precio de ser. De allí vienen las frustraciones, de querer que los otros hagan, aun cuando nosotros nos amilanamos frente al reto de vivir una vida como seres excelentes.

Lamento si suena a sermón o el tono es muy pesado, es solo que cuando nos medimos con los ideales, nada que no sea elevado puede encajar. Haz la prueba, conviértete en un problema para la humanidad siendo el mejor de lo mejor en lo que haces, sin perder de vista tu humildad, y notarás que, aunque no hagas algo diferente de otras personas (puede ser que tú seas un fontanero, o una ama de casa, una secretaria, o un alto ejecutivo) en tu propia forma de ser eres diferente, porque tus pensamientos son diferentes, son pensamientos de excelencia, que buscan la perfección personal.

Me parece que vivimos en un tiempo de grandes oportunidades, pero también de grandes distracciones. Y me parece que lo que nos falta es el equilibrio para aprovechar el conocimiento que hemos adquirido y convertirlo en algo especial, diferente, constructivo para cada uno. ¿Será posible que el acomodamiento sea el resultado de todos los grandes avances de los que somos testigos? Quiero creer que no es así, porque si eso sucede, todo lo que nos puede deparar el futuro es la decadencia.

Pero ahora imaginemos un estándar como este: “De niño me gustaba leer, y todo el poco dinero que me llegaba a las manos se me iba en libros”. ¿Y de adulto? “La lectura era la única distracción que me permitía. No gastaba el tiempo en tabernas ni en juegos ni en fruslerías de ninguna clase”. Claro está que Benjamín Franklin no tenía computador portátil ni acceso a Internet, y tampoco podía disfrutar del Nintendo Wii, entre otras cosas, pero ¿qué hay detrás de su forma de vivir? ¿Qué principios que lo hicieron grabar su nombre en los dorados anales de la historia? ¿Podríamos usar esos mismos principios para hacer algo extraordinario de nuestras vidas?

Deseo que ésta muy breve valoración de la vida de un hombre de excelencia, nos permita encontrar nuestro propio curso de acción. De ninguna manera me he  propuesto aleccionar a nadie, pero, humildemente, creo que si miramos con atención lo que otros han hecho para vivir vidas plenas, nosotros también podremos vivirlas, y es más, me parece a mí que hasta podemos aspirar a superar lo que nos han legado todos estos hombres y todas estas mujeres que nunca se rindieron en la búsqueda de la perfección de su propio carácter, de sus sueños e ideales.

Recuerda dejar tus comentarios, hasta la próxima... y que tengas un gran día.

Nota: Las citas en comilla son de la autobiografía de Benjamín Franklin. No he colocado el número de página por dos razones: 1) Cuestión práctica. Estos números no corresponderían con otras ediciones ni en español ni en inglés, a menos que sea la misma que yo tengo. 2) Para que el que ya ha leído el libro disfrute de recordar dónde leyó dicho pasaje, y el que no lo ha leído, se interese en buscar el libro y disfrutarlo de su propia cuenta.

24 de agosto de 2008

Las 6 Cosas que Fisgón y Escurridizo le dirían a todo el que quiere Convertirse en una Persona de Excelencia - II

logo_vivirlaexcelencia Luego de escuchar (con el poder de nuestra imaginación, claro) las ideas de Fisgón respecto a las consideraciones que debemos tener antes que el cambio suceda, hoy vamos a darle la oportunidad a Escurridizo para que nos diga cuál debería ser nuestra actitud cuando nos encontramos inmersos en el momento de la transformación. Así que, tal como lo hicimos en la primera parte de éste artículo, tomémonos un momento para escuchar lo que Escurridizo tiene que decirnos.

Durante el Cambio: 3 Consideraciones Importantes.

Escurridizo: Como se vio anteriormente, el cambio es ineludible, tarde o temprano nos asaltará, y aunque no podemos saber a ciencia cierta qué sucederá, sí podemos decidir cómo responderemos. Claro, las señales que hayamos estado viendo nos darán una pista, y nos serán una guía con la cual comenzaremos nuestra propia transformación. Por lo tanto, quiero compartir contigo lo siguiente:

1. Mantén siempre una constante: tus ideales. Lo único que no puede cambiar es lo que tienes en tu cabeza, tus sueños. Como decía Víktor Frankl, pueden quitarnos la libertad exterior, pero nadie podrá quitarnos nunca nuestra última de las libertades, la libertad de ser fieles a nuestros ideales. Esto implica estar comprometidos con una misión, y dicha misión es nuestra voluntad de sentido, aun en medio del sinsentido. Imagina que te abandonan tus amigos, que pierdes tu empleo, que pierdes todo tu dinero, que te enfermas… ¿qué podría hacer que quieras seguir viviendo, seguir luchando por ir al encuentro de tu destino? Sólo tu firme adhesión a lo que sabes que son tus ideales. En el laberinto, cuando todo parecía perdido, Fisgón y yo siempre recordábamos que estábamos allí para seguir avanzando en la búsqueda de nuestro preciado queso, ése queso que veíamos en nuestra mente nos dio la fuerza para no desmayar en medio del cambio.

2. Cuida tu actitud. Es decir, lo que piensas de ti mismo. No se trata sólo de tener una actitud positiva, porque la verdad es que nomundo en mano siempre podemos sonreír cuando la adversidad nos llega, se trata de tener la actitud de saber que podemos seguir avanzando, incluso si hemos tropezado. Lamentablemente, la actitud es confundida con el estado de ánimo, y la actitud es, de hecho, un estado de nuestra mente. Pero, ¿estado de ánimo no es lo mismo que estado mental? No necesariamente. Piensa en esto: Si tienes una ruptura sentimental tu ánimo se siente devastado, ¿cierto? Pero, ¿puedes tomar tu estado anímico del momento como una excusa para no desenvolverte en tus demás roles de vida? Claro que no. Me he dado cuenta que nuestro estado de ánimo puede fluctuar en algunas áreas de nuestra vida, pero eso no significa que debamos permitir que nuestro rol de seres con propósitos se vean afectado. El tipo de actitud que debemos rechazar (y es una decisión hacerlo) es la actitud derrotista, esa que al menor soplo de adversidad nos impulsa a regresar a la comodidad del conformismo.

3. Finalmente, desarrolla relaciones fuertes. Nada puede ser mejor para ti cuando te encuentras en plena transición, que saber que a tu alrededor hay gente de calidad con la que puedes contar. Pero la gente con calidad no llega por casualidad, llega a ti cuando tú te has convertido en una persona de calidad y excelencia. Cultivar relaciones fuertes tiene que ver con ser capaz de transmitir confianza a las personas que te rodean, comenzando con tu propia familia. Y lo mejor de desarrollo este tipo de relaciones es que puedes confiar en el criterio de tus amigos y amigas. Fisgón y yo hemos sido amigos desde la infancia, y yo he aprendido a confiar en su instinto. Cuando dice que el cambio se acerca, entonces hago mi tarea: reviso mis ideales, aclaro mi actitud y me cercioro de que mi relación con Fisgón siga fuerte. Entonces nos lanzamos a la aventura del cambio, y por dicha relación, mi amigo ha aprendido a confiar en mi criterio para lidiar con la transición. Así, somos un gran equipo.

Posiblemente podríamos hablar mucho más al respecto del cambio, antes que este suceda y en el momento que está sucediendo, pero por mi parte, espero que éstas tres breves consideraciones te sirvan para lidiar con el momento de transformación que estés viviendo, tu amigo, Escurridizo.

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia. Y los dejo con la segunda parte de ¿Quién se llevó mi queso? La película. ¡Qué la disfruten!

22 de julio de 2008

Expandiendo nuestra visión.

20051024150241-libres-jpgLa imaginación es un don de incalculable valor, si sabemos sacarle el máximo provecho. Es más, nuestra imaginación tiene tanto poder, que puede literalmente convertirnos en personas felices o desdichadas. Pero claro, no es sólo el uso esporádico de este don el que nos conduce a nuevos niveles de desarrollo, o nos hunde en la desesperación.

Lamentablemente, la imaginación no es una de esas cosas que nos enseñan a usar en la escuela. Y se me ocurre que es justo por esa razón que, consciente o inconscientemente, damos por sentado que la capacidad de imaginar está determinada. ¿Qué quiero decir? Que pensamos que unos han sido bendecidos con ese don, mientras que otros no, cuando en realidad el desarrollo y fortalecimiento de dicho don es el resultado del ejercicio.

Lo que tenemos delante de nosotros.

Ahora tenemos mucho trabajo por hacer, porque lo que mantenemos617194mundo en forma constante frente a nuestros “ojos” de la mente, es lo que se convierte en nuestra “realidad”. Esto no significa sólo tener pensamientos positivos, es mantenernos alerta sobre lo que permitimos que se aloje en nuestra cabeza. Si nos imaginamos constantemente desdichados, sin éxito, sin oportunidades, claro que seremos así; pero si en lugar de dar cabida a tales ideas, pensamos que cada problema es una nueva oportunidad, que cada obstáculo es una oportunidad para alcanzar la gloria, que cada día es un nuevo día para vivir felices, sin jamás resignarnos a la derrota (y pensamos todo esto constantemente), entonces seremos personas dichosas, satisfechas.

La palabra clave es “constantemente”, eso es lo que hace la diferencia. ¿Queremos vivir una vida sin límites? Lo primero que debemos hacer es quitarnos nuestros límites, expandiendo nuestra visión al usar el don maravilloso de crear nuestro propio futuro. Pero hay que tener en cuenta que, según Edward de Bono, “en general, el cerebro humano es muy deficiente en su visión del futuro”. Así que no basta con sólo querer tener grandes sueños, debemos aprender a mantener esos sueños constantemente frente a nosotros. Roberto Carballo lo dice aún más claro: “No hablamos de un plan, sino de un proyecto, de algo que sea más que conseguir unos objetivos, sino también que nos permita introducirnos en un mundo de aprendizaje, de investigación, de saber, de ser, de vivir, y para ello precisa de un horizonte que nos enganche y un sistema de valores que sea coherente con nuestra concepción del mundo y que nos impulse y nos dé pertenencia”.

Dando el primer paso.

Ahora podemos dar el primer paso, al imaginar grandes cosas para nuestra vida y mantener esos sueños en nuestra mente siempre. Podemos dar el primer paso, al hacer un claro balance del costo de nuestro proyecto, y luego seguirlo sin tregua al desafío. Podemos dar el primer paso, poniendo delante de nosotros el ejemplo de otros que han triunfado cuando todo parecía perdido, y al ver con los ojos de la imaginación el valor y la tenacidad que hicieron posibles los proyectos más inverosímiles que hemos podido presenciar, podemos llenarnos del mismo valor y tenacidad para realizar nuestros propios logo_vivirlaexcelencia proyectos.

Pero, de nuevo, dar el primer paso depende sólo de ti y de mí, ¿qué haremos hoy?

Artículos relacionados:

En la cima del mundo - parte 1

Más que buenos deseos - parte 1

Ver las estrellas a pesar de todo

16 de junio de 2008

Hay que mantener afilada el hacha.

 

La historia del viejo leñador.

tomasito2 Hace tiempo escuche esta historia: Un viejo leñador se encontraba en el bosque, preparándose para la faena del día; en ese momento llegó un hombre joven, también leñador, seguido de una banda de hacheros que querían retar al viejo para ver quién era capaz de cortar mayor cantidad de árboles en un día. El leñador experimentado pensó un momento, mientras lo incitaban con gritos y más retos. Al final aceptó. El reto se realizaría el día siguiente en una parcela de bosque sin cortar, evitando así cualquier especie de trampa.

Muy de mañana, reunidos en el punto de partida, el viejo hombre tomó sus herramientas, una muy bien afilada hacha, dos botellas de agua y una piedra de afilar. El joven leñador, robusto como era, al ver lo que su adversario hacía, se burlo de él, diciendo que con todo lo que llevaba encima seguro que se cansaba antes de avanzar lo suficiente como para demostrar algo. Así mismo, tomó su hacha muy bien afilada y una botella de agua solamente. Cuando el sol comenzaba a dejar caer sus primeros rayos por la copa de los árboles, uno de entre el grupo dio la salida. El robusto leñador, comenzó a abrirse paso con suma velocidad, mientras que el veterano lo hacía con tranquilidad. El golpeteo incesante de las hachas se oía infinito, era como un tamboreo de guerra; pero de pronto, cuando ya habían pasado dos horas, por el lado que le correspondía al viejo, reinó el silencio. El joven se pavonea en su mente, porque él aún no estaba cansado, y mientras tanto, los que esperaban el desenlace comenzaron a mofarse del silencio. Media hora después se reanudó el golpe del hacha en el tronco de los árboles en la parte designada al veterano leñador. Dos horas después se volvió a repetir la escena de silencio. De nuevo el robusto joven se felicitó, aunque ya se sentía un poco cansado. El muchacho pensaba para sí: «Si no me detengo, tendré mayores posibilidades de ganar esta competencia. Ya el viejo se ha detenido dos veces por espacio de media hora, más o menos, y en esa media hora yo he podido avanzar mucho más que él sin duda». Los lapsos de silencio se repitieron cuatro veces en la jornada. Cerca de las seis de la tarde, el viejo leñador regreso al punto de partida, y unos minutos después apareció su retador. Entonces enviaron a dos hombres a hacer las cuentas. Cuando éstos regresaron, y luego de comparar los datos, dieron su veredicto: El ganador era… el viejo leñador. Enojado, aquel robusto y exhausto joven, no creía lo que había oído. ¿Cómo era posible que ese hombre mayor pudiera haberle ganado a él, que era tan fuerte, joven y robusto? El anciano se acerco suavemente y le respondió: «Mi amigo, yo te escuche trabajar sin descanso durante todo el día, pero todo leñador sabe que el hacha pierde su filo luego de un tiempo de trabajo intenso. Por mi parte, cada vez que me detuve, tomé mi piedra de afilar para mantener a punto mi herramienta, así me sería más fácil la tarea de cortar los troncos. A media que pasó la jornada, pude notar cómo tenías que golpear con más fuerza cada vez, porque tu hacha perdía rápidamente su filo, pero yo pude mantener el mismo ritmo durante todo el día porque mantuve bien afilada mi herramienta… Ése es mi secreto».

Ése es el secreto.

Creo que esta historia es sumamente clara. Cuando vemos a nuestro hacha alrededor, no podemos menos que notar que vivimos en medio de una vorágine que amenaza con arrastrarnos todos los días. Llámese como quiera: consumismo, deterioro ambiental, alzas de precios, depreciación de la moneda, desempleo, etc. Cada día, al levantarnos, vemos hacia el horizonte y, aunque no queramos ser pesimistas, debemos admitir que siempre hay amenaza de tormenta. Sin embargo, tenemos metas que cumplir, esos sueños que nos pertenecen a pesar de todo y por los que estamos dispuestos a luchar hasta el último aliento. Pero no nos podemos permitir ser arrastrados por el violento torbellino que nos circunda, por ello es indispensable que, en lugar de luchar a brazo partido sin descanso como el joven leñador, hagamos una pausa de vez en cuando, para afilar nuestras herramientas.

¿Qué significa afilar el hacha?

Propongo tres cosas:

1. Afilar nuestra hacha es tomar un respiro mientras aclaramos nuestras ideas. No debe ser tan prolongado que nos inhabilite, pero debe darnos el suficiente tiempo para ordenar nuestros planes y proyectos.

2. También significa cuidar nuestra salud, de tal manera que nuestro cuerpo pueda servir al propósito de alcanzar nuestros sueños, pues un cuerpo saludable es sin duda el mejor equipo personal que podemos tener. Así que es importante invertir en nuestra salud física, alimentándonos correctamente, haciendo ejercicio regular y tomando un tiempo para la recreación (RE-CREACIÓN).

3. Y finalmente, es cuidar de nuestras relaciones, fortalecerlas con pequeños actos de bondad y gratitud, porque no hay nada mejor que saber que podemos aventurarnos a realizar grandes empresas y que mientras lo hacemos habrá manos y brazos listos para apoyarnos y sostenernos cuando sintamos que estamos por darnos por vencidos.

Para cada uno afilar el hacha tendrá un significado diferente, es verdad, pero dejar de hacerlo es condenarnos a trabajar sin descanso y al final reconocer que debimos haber hecho algunas pausas para disfrutar de la vida, de nuestros seres queridos, de nosotros mismos. Sólo quiero invitarte a que pienses en aquello que te renueva, y que lo hagas para tu propio beneficio, para mantenerte fresco a la hora de continuar con la faena de abrirte camino por éste gerson_logoenredado bosque en el que vivimos.

Que tengas un gran día y una gran semana, y recuerda  hacer de vez en cuando una pausa para mantener afilada tu vida en dirección de tus sueños.

21 de abril de 2008

¿Miedo a Pensar?

Desde el perfeccionamiento de la imprenta, la información ha crecido a pasos agigantados. De una época en la que sólo los más afortunados podían adquirir conocimiento, porque los libros manuscritos eran sumamente aristocratizados, pues el elevado costo de tenerlos mantenía a una clase siempre por encima de los demás, hemos llegado al tiempo en que la cantidad de saber que cada día explota a nuestro alrededor es tan alta, que lo que producimos en una semana podría tomarnos la vida entera para asimilarlo. Claro, esa es sólo una apreciación perceptual, no un dato estadístico.elpensadordeaugusterodicj9

El hecho real es que la Internet, junto con la abrumadora cantidad de libros que se publican cada año, nos ha puesto en una situación en la que es preciso tener un nivel de madurez capaz de utilizar la información que tenemos a la mano para desarrollarnos, es decir, para acrecentar nuestra calidad personal, para afianzarnos concienzudamente a los principios de la excelencia que rigen el desarrollo humano.

El problema de la ignorancia.

Pese a eso, a la disponibilidad de saberes, nuestra sociedad sigue una senda diferente de la que podría esperarse, porque aunque hay muchos teniendo éxito en la vida personal y profesional, la relación entre estos y los que podrían ser si aprovecháramos todas las herramientas que la tecnologización de la vida ha puesto a nuestro alcance, no tiene paralelo, ya que todavía existe una gran cantidad de población que, sea por omisión o porque se ven coaccionados, están constantemente limitados a aceptar sin más los conceptos generalizados, que no siempre son los más elevados para seguir.

Pero que los recursos se les quiten a las personas, aunque es un problema grave, sólo sirve para poner de relieve que el mayor desafío que enfrentamos en el mundo, es que los que tienen la facilidad de ampliar su contexto personal, lo vean como una mera opción entre tantas otras, como algo que pertenece al tiempo del ocio y no al del desafiante mundo de las competencias. La omisión, más que cualquier otra cosa, puede desbaratar las relaciones, los planes, el éxito (entendido como el hecho de trabajar constantemente en dirección de los sueños), y hasta las civilizaciones. Después de todo, quién que haya dejado de cumplir con su propósito en la vida perdurará como un benefactor de la humanidad.

La ignorancia, entonces, se vuelve un problema de temor, es decir, tenerle miedo a que el adquirir conocimiento (pensar), pueda trastornar nuestro cómodo estilo de vida, tan ajetreado con la modernidad, tan acelerado, que no nos permite tomarnos el tiempo de escoger un buen libro, o leer un buen artículo en la red, porque eso nos impulsaría inevitablemente al cambio; pues, de no cambiar, entonces nuestro interior se desgarraría entre el saber qué hacer y no hacerlo.

Bien lo dijo Bertrand Russel: “Los hombres temen al pensamiento más de lo que temen a cualquier otra cosa del mundo; más que la ruina, incluso más que la muerte. El pensamiento es subversivo y revolucionario, destructivo y terrible. El pensamiento es despiadado con los privilegios, las instituciones establecidas y las costumbres cómodas; el pensamiento es anárquico y fuera de la ley, indiferente a la autoridad, descuidado con la sabiduría del pasado. Pero si el pensamiento ha de ser posesión de muchos, no el privilegio de unos cuantos, tenemos que habérnoslas con el miedo. Es el miedo el que detiene al hombre, miedo de que sus creencias entrañables no vayan a resultar ilusiones, miedo de que las instituciones con las que vive no vayan a resultar dañinas, miedo de que ellos mismos no vayan a resultar menos dignos de respeto de lo que habían supuesto”.

El desafío de pensar.

desafio Pero vivimos en la era de la información y las redes sociales, así que tenemos un desafío mayor que el de cualquier otra generación que nos haya precedido. Si hemos de ser hombres y mujeres de excelencia, si vamos a vivir a la altura de los principios que rigen la calidad de vida, la salud y el desarrollo, debemos pensar, sobre lo que vemos, leemos, oímos, etc., sin permitir que la información nos ahogue sin más, pues en última instancia somos nosotros los que elegimos. Y al escoger, mediante la reflexión concienzuda y la práctica de la lectura, iremos encontrando nuestro propio camino, ese que funde sueños, habilidades y contextos, y que al final hará la diferencia entre haber pasado por la vida, sin hacer nada memorable, o haber vivido, siempre en busca de la excelencia personal, familiar y social, según hayamos descubierto nuestra propia vocación.

Pensar no es un acto inconsciente, al menos pensar en nuestro propio desarrollo no lo es. Pensar es establecer altos estándares para mí, como individuo, y luego vivirlos de tal manera que a mi alrededor, otros se vean influido, no a hacer lo que yo hago, sino a elevarse de la trampa de la mediocridad y disfrutar de la vida al máximo, en busca de los siempre adelantados ideales.

¡Qué disfrutes de este día es mi mayor deseo!!!

18 de febrero de 2008

¿Medio lleno o medio vacío?

vasomedio Con gran sabiduría alguien ha dicho que la vida es del color del cristal con que la miras. Pero, de hecho, hay que recordar que somos nosotros los que inventamos el color del cristal. Todos los días, frente a cualquier situación, somos nosotros los que decidimos si veremos oportunidades o problemas, si avanzaremos con valor o nos estancaremos en el camino, si pagaremos el elevado precio de alcanzar un sueño o simplemente renunciaremos.

Reconozco que a veces es difícil aceptar esto, porque, para ser realistas, hay muchas situaciones que sobrepasan nuestras capacidades. Además, existe el hecho, si se trata de trabajar con otras personas, de que no todas se motivan por lo mismo y de la misma manera, así que cuando se proponen tareas grupales (en la universidad, en el trabajo) el estrés aumenta considerablemente, porque cada uno seguirá viendo las cosas a su propia manera, dificultando el avance del grupo. ¿Acaso eso no es razón suficiente para entender que no todo es del cristal con que se mira? Yo pienso que no es razón suficiente, porque aunque otros piensen de forma diferente o vean la vida de forma diferente de la nuestra, nadie puede imponernos una manera de ver la vida, pero nosotros sólo tenemos dos alternativas: 1) Forjamos nuestra propia percepción de la vida, o, 2) Aceptamos la percepción que tienen de la vida los demás.

No estoy diciendo que otras personas tengan una manera sombría de ver las cosas, sin embargo, por muy buena que sea la forma en que otro ve su propia vida, no podemos adoptar sus “técnicas” para nosotros mismos, porque nuestra vida es singular, así como nuestra manera de influir sobre el mundo lo es. Claro que podemos aprender de esas grandes personas que suelen sobreponerse a todo obstáculo, claro que ellos y ellas pueden enseñarnos grandes lecciones de vida, mas será hasta que reconozcamos que somos los únicos responsables de nuestra vida, que comenzaremos a vivir en verdad.

Vemos lo que queremos ver.

La realidad que debemos asumir es que cada uno ve lo que quiere ver. Si el vaso de agua está por la mitad, yo puedo decir que está medio lleno, pero tú, mi querido lector o lectora, puedes decir que está medio vacío. ¿Quién tiene la razón? Sería inútil entablar una controversia al respecto, porque ambos estamos en lo cierto, sólo que lo vemos desde perspectivas diferentes. ¿Cuál de las dos perspectivas es más saludable? Tal vez esta sí sea una pregunta que valga la pena, pero de nuevo, lo que importa más es que al ver la vida, veamos la gran misión que hemos venido a cumplir a este mundo.

Hace algún tiempo escuche la siguiente historia, la comparto para que saques tus propias conclusiones y que esas conclusiones te ayuden a seguir por la senda de la excelencia:

Una compañía especializada en la manufactura y comercialización de zapatos quería expandirse, había escogido como nuevo nicho de mercado a África, pero como no conocían el lugar enviaron a dos representantes de ventas (los que consideraban los dos mejores), uno al norte y el otro al sur de África. Las instrucciones eran sencillas, vivir seis meses en el lugar, indagar sobre las posibilidades económicas, entrevistarse con posibles asociados locales, entre otras, y finalmente presentar un informe sobre la viabilidad de llevar zapatos a aquel lugar.

La compañía invertiría en todos los gastos de sus delegados con la esperanza de recibir buenas noticas. Seis meses después, en una junta programada especialmente para recibir los informes, los altos directivos de la compañía se reunieron. El delegado que había viajado al sur de África estaba en el país desde hacía tres días, pero su compañero no había vuelto del viaje, sin embargo sabían que llegaba ese mismo día, así iniciaron la reunión hablando de las proyecciones futuras y se le dio la oportunidad al delegado que estaba presente para que diera su informe.

Sus palabras fueron escuetas y al punto: “No debemos ir a África, es simplemente un riesgo que no debemos tomar. Allí todo el mundo anda descalzo y no veo la forma de venderles zapatos; sencillamente, no les interesan los zapatos”.

Los directivos se vieron unos a otros, considerando seriamente lo que habían escuchado, porque claro está que no enviarían a la compañía a una situación desestabilizante. En ese momento irrumpió en la reunión el hombre que había sido delegado para ir al norte de África. El presidente de la junta preguntó si estaba listo para rendir su informe. Con gran entusiasmo, aquel hombre, que aún llevaba sus maletas de viaje, se dirigió a los asistentes de la junta y dijo: “¡Debemos llevar nuestra compañía a África! Sin duda alguna haremos una gran fortuna. Allí nadie lleva zapatos, así que eso nos hace más fácil la tarea de vender. Es más, propongo que se monte una fábrica en ese lugar, con eso bajaremos ciertos costos y recibiremos mayores utilidades... Vine tarde, porque justo ayer, antes de subir al avión, cerré uno de los tres convenios con los que vamos a comenzar a trabajar en África”.

ojo-mariposa Por demás está decir que la compañía llevó sus zapatos a África. La visión de un hombre, más concretamente, la forma de ver las cosas que tenía un solo hombre, hizo una gran diferencia entre el éxito y el fracaso. Así sucede en todas las áreas de nuestra vida.

Ahora, al salir y enfrentar lo que el mundo trae, la pregunta que debemos respondernos a nosotros mismos es: ¿Qué es lo que veo para mi futuro?

4 de febrero de 2008

Más que buenos deseos – parte 2.

Triunfar En la primera parte de este artículo, hablamos sobre la importancia de mantenernos interesados en las metas que nos trazamos; además, comenzamos por apuntar los tres lugares en los que propongo que podemos desarrollar y fortalecer ese interés enfocado con el cual seguir avanzando, pase lo que pase.

Hoy, vamos a continuar con los dos lugares restantes, así que sean bienvenidos a una nueva entrega de este Blog, Vivir la Excelencia, es un placer servirles por medio de estas líneas. Comencemos.

Nº 2: Fortalecemos nuestro interés, aclarando nuestro sueño.

La mayoría de los motivadores/conferencistas repiten con frecuencia una máxima muy valiosa (reconozco que también me gusta repetirla como ellos) y es esta: “El que no tiene un puerto al cual llegar, ya llegó”. Claro, hay variantes de esta frase, pero el mensaje es el mismo: Sólo al tener claro el lugar al que queremos llegar, podemos mantenernos interesados en llegar. De allí que sea tan necesario aclarar todos los días nuestro sueño, ese destino que queremos para nosotros a corto, mediano o largo plazo.

A veces, al comenzar un trabajo o una carrera en la Universidad, o al iniciar un negocio, ya sea individual o en sociedad, aventuras sin duda muy valiosas para nuestro crecimiento, solemos olvidar cuán importante es dibujar en nuestra imaginación qué queremos para nosotros en los próximos cinco años, o en los próximos diez, o hasta dentro de veinte años. Por eso, “de repente”, comenzamos a olvidar la razón por la que estamos allí, con tareas hasta el cuello, con cuentas por pagar, con papeleo cada vez más abundante (y asfixiante), en fin, sintiéndonos más y más estresados porque las cosas no van como esperábamos, todo es más difícil, y ya no nos sentimos tan convencidos de haber hecho la elección correcta; estamos desmotivados, desinteresados.

La única cura preventiva y re-generativa para este problema, está en el valioso ejercicio de mantener vivo nuestro sueño, viendo con los ojos de la mente cómo queremos ser en algunos años.

El hecho es que al nutrir nuestra visión, seremos capaces de enfrentar las tormentas que la vida trae consigo; entonces nos mantendremos positivamente interesados en las actividades que debamos realizar, a fin de alcanzar esas metas tan anheladas, ese sueño que hemos apreciado de lejos, porque queremos hacerlo realidad. Por tanto, no desestimemos el valor de tener muy claro lo queremos ser y hacer en la vida.[1]

Nº 3: Examinar nuestros motivos.

recursoshumanos998 Este es el tercer y último lugar en el que propongo que podemos hacer crecer nuestro interés enfocado, pero parece un poco extraño. ¿Qué tienen que ver nuestros motivos con mantenernos interesados en lograr un sueño, una meta?

Una muy buena respuesta a esa pregunta la da Arthur Gordon, quien escribió, “En un relámpago de certidumbre vi que si los motivos que uno tiene son erróneos, nada puede ser correcto. No importa que uno sea cartero, peluquero, agente de seguros, ama de casa o cualquiera otra cosa. Mientras uno siente que está sirviendo a los otros, es que la tarea está bien hecha. Cuando a uno sólo le preocupa ayudarse a sí mismo, el trabajo es menos bueno: una ley tan inexorable como la gravedad”.[2]

Lo que quiero recalcar es sencillo: Bien podemos hacer las cosas que debemos apelando sólo a nuestra propia satisfacción, y por algún tiempo podemos sentir que todo va de maravilla, pero poco a poco, si no dejamos ese mundo de soledad, nos volveremos menos apreciados, no tanto por lo que hacemos, sino por lo que somos. De allí que al ver con claridad cuáles son nuestros verdaderos motivos, estemos listos para alimentar nuestro interés por alcanzar nuestros sueños.

Pensemos en Pasteur, por ejemplo, el hombre que revolucionó al mundo con su teoría de los gérmenes, y que además inventó la vacuna contra la rabia. El vio con claridad que su principal misión en la vida era servir a la humanidad. Se cuenta de él, que a veces ni si quiera almorzaba o cenaba, porque pasaba muchas horas trabajando en su laboratorio, ¿tratando de alcanzar fama mundial? No, sólo tratando de servir. Pascal llegó a escribir una sentencia que bien podría ayudarnos a entrever el motivo que ha guiado a muchos hombres y mujeres de la historia a hacer grandes cosas: “El corazón tiene sus razones que la razón no comprende”[3].

Claro que podemos buscar tener éxito en la vida, eso es deseable, y claro que también podemos buscar el reconocimiento para nuestros talentos, pero siempre estará presente el hecho de que es vital saber por qué hacemos lo que hacemos, o transitamos esa ruta especifica, o tomamos esa decisión en particular. El motivo subyace a toda actividad, seamos o no conscientes de ello, mas cuando somos conscientes, estamos mejor preparados para mantenernos firmes en el desarrollo de nuestros sueño.

No estoy diciendo que cada acto, específico y particular, esté determinado por un x motivo, lo que quiero enfatizar es que en su totalidad, la forma en que decidimos vivir nuestra vida, generalmente está regida por uno o varios motivos que nos impulsan.

¿Cuál o cuáles son nuestros motivos para cumplir nuestros sueños? Eso sólo le corresponde a cada uno. Sin embargo, no debemos olvidar que no somos islas, influimos sobre los demás, para bien o para mal; nosotros decidimos al fin y al cabo.

Es mi deseo que juntos podamos mantenernos interesados en alcanzar nuestros sueños, y si se presentan problemas, recordemos que una tensión, aunque pueda retrasar un poco nuestro avance, al final sólo sirve para hacernos más fuertes, sí, cada día más fuertes.


[1] El sueño se forma en la medida que desarrollamos nuestras habilidades o dones personales. Revisa los siguientes artículos para que puedas aprender o reforzar más este tema de tener un sueño: Más que buenos deseos – parte 1; En la cima del mundo – parte 1; ¿Opción o Vocación?; Se supone que sea difícil…

[2] Citado en S. R. Covey, Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Capítulo: Afilar la sierra. El énfasis en la cita es mío.

[3] Blaise Pascal, Pensamientos.

Followers

Nos visitan de:

Test Footer

Besucherzähler Compteur Visite
Contatore
compteur de visite Besucherzähler contador de usuarios online