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28 de diciembre de 2012

Emprender la aventura.

entrepreneur-1“Emprender” es una palabra muy utilizada en el mundillo de los negocios. No escribo mundillo de forma despectiva, sino simplemente como la subdivisión natural de una parte de lo que hacemos. Vivimos en nuestros mundillos particulares, según nuestras preferencias: La familia, el trabajo, la iglesia, los hobbies, los amigos y sí, el emprendimiento.

He tenido tiempo para reflexionar en este tema del emprendimiento porque me he visto en la dicotomía de, una vez cesado, encontrar un nuevo empleo o establecer mi propia empresa. Esta situación ha traído a mi mente una cantidad de pensamientos que he leído, o escuchado, capaz de inclinarme a cualquiera de las dos alternativas.

Consignaré por escrito algunos de estos pensamientos (de forma aproximada), así tal vez logre que simpatices conmigo, amable lector, o lectora: “Consigue un empleo, luego ahorra para montar tu empresa”. “Haz lo que dicta tu corazón, haz lo que amas y todo saldrá bien”. “Piensa en tus planes futuros, si consigues un empleo fijo podrás estudiar, casarte, comprar casa, carro, tener seguro, etc.” “Persevera en tus sueños, confía en ellos y trabaja por hacerlos realidad, el resultado te asombrará”. “Siempre puedes montar una empresa después, por ahora haz lo que sea más práctico, lo que te permita tener una cantidad de dinero seguro mes a mes”. “Confía en ti mismo, confía en Dios, si tienes un propósito firme síguelo, el dinero llegará”.

En la balanza.

Estas reflexiones han logrado que me pregunte, ¿qué tan seguro es jugar a lo seguro? Me explico: Si hago todo lo posible y hasta lo imposible por conseguir un empleo y vuelvo al mundo laboral como asalariado, ¿por cuánto tiempo estaré allí? ¿Qué me garantiza que mi nuevo lugar de trabajado durara toda mi vida? Y si logro hacer una carrera empresarial y llego a ganar más dinero del que comencé ganando, ¿habrá valido la pena entregar 10 horas diarias, y en algunos casos más, a un trabajo que si bien ha suplido mis necesidades elementales, me ha cobrado el precio de renunciar a sueños más grandes, todo por la comodidad de un empleo seguro?

Se me puede decir que siempre tendré tiempo para realizar mis proyectos, si no ahora, cuando me haya jubilado, o cuando consiga un nuevo empleo si quiero explorar nuevas opciones. Pero si no me aventuro a emprender ahora, joven, con energía, con ideas frescas, ¿querré hacerlo cuando, como dice José Ingenieros en su libro “El hombre mediocre”, la senectud me haya mermado? La vejez de ninguna manera es mala, pero es justamente para sopesar la vida, para transmitir sabiduría y consejos, para apoyar y guiar.

Sin embargo, no todo el mundo quiere emprender y se mueve bien en el mundo laboral entre la cesación, la búsqueda y el empleo. Eso está bien. Es su visión del trabajo. Pero la realidad es que aunque en eso no asuman riesgos, de todos modos cada uno de nosotros enfrenta una cantidad de riesgos a diario, y en todos ellos debemos elegir si queremos dar nuestra propia respuesta o adoptar la de alguien más.

El mundo laboral no es seguro, pero brinda la ilusión de serlo, por ello nos atrae la idea de que si estudiamos mucho tendremos un trabajo asegurado y si trabajamos duro, tendremos una carrera empresarial segura y si tenemos una carrera en la empresa, entonces nuestro futuro será estable. Y si quieres esto está bien, pero también hay otra opción.

emprendedorEmprender es una aventura. Es un riesgo, sí, pero no es más arriesgado que tener un empleo fijo. Quiero decir: Es verdad que al principio nadie garantiza cuánto ganaremos en metálico el primer mes, o el primer trimestre; ni siquiera se nos garantiza si tendremos éxito con nuestra idea de negocio. Sin embargo, emprender es lo más parecido a la vida, porque los tropiezos y fracasos sirven para mejorar la idea, sirven para crecer, sirven para prepararnos a fin de alcanzar las metas que nos proponemos. Pero, también puede suceder que haya llegado el momento de nuestra idea, que después de todo el tiempo que ha estado gestándose en nuestro interior por fin verá la luz y que solo tendrán que hacerse ajustes poco a poco, en el tiempo, para ayudar a desarrollar esa idea que recién a nacido, como hacen los padres con sus hijos.

La vida es una aventura.

Este año se termina ya. En unos días será parte de la historia. Un nuevo año también significa nuevos propósitos, nuevos desafíos, nuevas oportunidades. Tal vez lo tuyo no sea emprender un negocio propio, pero mira tu vida, mira a tu alrededor y dime ¿no te gustaría hacer algo distinto para tu familia, para ti mismo en el plano del desarrollo de talentos, para tu comunidad, para tu empleo mismo? Para hacer algo distinto, debes emprender, aceptar que la vida es una aventura que no tiene reglas fijas, pero que tiene los elementos necesarios para que puedas disfrutar el viaje aunque haya tropiezos.

paraemprenderPD: Este nuevo año será de emprendimiento. Vivir la Excelencia será parte de un nuevo proyecto que ha estado dentro de mí por años, y ha llegado el momento que vea la luz. En enero tendrán más noticias sobre este nuevo derrotero.

PD2: Que tengan todos un feliz año nuevo!!!

Enlaces interesantes sobre el tema:

Eduque a sus hijos para que sean emprendedores.

¿Que es emprender?

16 de septiembre de 2012

Crear soluciones y pensar con criterio.

Steve-JobsUna vez el recién extinto y genial fundador de Apple, Steve Jobs, dijo: “La gente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestras”. ¡Cuánta verdad hay en esa frase! Para quienes trabajan en soluciones, como publicistas, inventores, líderes, padres, es sin duda una fuente de inspiración que analizaremos en breve. Pero también constituye una advertencia subrepticia para todos nosotros, advertencia que también consideraremos brevemente.

La ilusión de lo que queremos.

Comenzaremos con lo que considero es la advertencia, pues seré muy sucinto para tratar este aspecto de tan buena frase: Los seres humanos tenemos un conjunto básico de necesidades que se manifiestan a lo largo de la vida en diversas etapas de nuestro desarrollo. Estás necesidades pueden o no ser suplidas y afectarán directa o indirectamente nuestro desarrollo general. Lo cierto es que tal vez nadie tenga a su disposición todos los medios para suplir todas las necesidades de toda área, no vivimos en un mundo ideal, pero en mi opinión personal, las áreas más críticas para cuidar son la espiritual e intelectual, ya que la primera provee sentido y dirección a la vida y la base para que la segunda provea el auto-concepto adecuado para la autorrealización. Sin embargo, nuestro siglo parece no ocuparse de estos aspectos, al menos si no van acompañados con el último modelo tecnológico o la última moda de trajes o cortes de cabello. ¿Notas el contraste? El aluvión de publicidad al que estamos expuestos día tras día, hora tras hora, pone delante de nosotros una paleta de tantos colores y de tantas formas que resulta casi irresistible no ceder a la tentación de adquirir algo que creemos que queremos.

ilusion1Pero eso que creemos que queremos es el resultado solo de la imaginación que hábilmente han logrado manipular los medios. Por ello es importante estar alerta. Volvernos paranoicos no es la solución. Tirarlo toda a la basura, tampoco. Ni siquiera dejar de comprar (o desear) cuanto producto nuevo aparece me luce una medida totalmente infalible. En mi opinión hay una cosa mucho más simple y poderosa que podemos hacer: Una pausa para pensar. Las cosas nos han cosificado. Por parafrasear al genial escritor Julio Cortázar, cuando nos regalan un reloj, somos nosotros los regalados para el cumpleaños del reloj, pues nos volvemos esclavos de él. No obstante, podemos detenernos a pensar por un momento y analizar si tal o cual cosa es realmente un deseo útil. De hecho, si un día comienzo a organizar mis pertenencias, seguro encontraré algunas que nunca o muy poco he utilizado, pero que están allí, en mi casa, ocupando espacio, porque un día me pareció que podían servirme.

La necesidad de crear.

Volvamos ahora a la parte más positiva de esta reflexión. Si tú estás en una posición de autoridad, tienes una gran responsabilidad para desarrollar ideas que ayuden a generar progreso. Quiero decir, puede que tu posición sea la de padre o madre, jefe de departamento, gerente general de un negocio, presidente o dueño de tu empresa, puede que seas líder comunitario o que simplemente tengas a tu cargo un grupo de voluntarios. En todos los casos hay dos consideraciones básicas que debes tener en mente:

1) Tu visión afectará a quienes te rodean.

2) Es posible que tu visión no sea compartida en principio.

Tener una visión es tener un ideal. Seguro que has oído mucho sobre esto en talleres de motivación o de alta gerencia. Seguro que hasta has hecho tus enunciados o has ayudado a crear los de tu grupo de trabajo (empresa, iglesia, voluntariado, etc.). Pero lo esencial acá es que estas visiones no surgen en el vacío y tampoco son ejercicios intelectuales generales. Ese ideal es muy concreto (o debe serlo) y apuntan a suplir, y esto es lo fundamental, una necesidad que el líder es capaz de ver. Dicho de otro modo, el líder, sea que asuma ese rol por disposición organizativa o porque tome la iniciativa para ponerse en ese papel, debe ser capaz de ver aquello que falta y que puede ayudar a suplir con su visión.

A esto podemos referirnos cuando decimos que “la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestras”, lo que nos pone en una situación de respeto y humildad, porque nuestra influencia afectará para bien o para mal a aquellos que nos rodeen. Por ello un ideal tiende al progreso y se funda en principios, porque tiene en vista el desarrollo humano y el respecto por los derechos que a cada uno corresponden. El líder, que debe buscar ser una persona de excelencia siempre, debe marcar el camino y recorrerlo él primero, luego la gente sabrá que eso era justo lo que le hacía falta. O dicho missionvisionen las palabras del gran Mahatma Gandhi: “debemos ser el cambio que queremos ver el mundo”.

Tal vez tú ya estés viendo una necesidad en tu familia, en tu vecindario o en tu empresa. Entonces manos a la obra. Aunque al principio tú visión no sea del todo aceptada, si trabajas con paciencia y humildad, seguro que podrás ofrecerle a los que te rodean aquello que no sabían que necesitaban.

Hasta la próxima.

26 de abril de 2010

Video: “Lo intenté. Y lo Conseguí.”

Luego de disfrutar del video en el que se habla sobre la creatividad, quiero presentar este día un maravilloso video que se resume en el título para esta entrega: “Lo intenté. Y lo Conseguí.” De hecho, es el personaje del video el que dice esto.

Aunque admito que en el video anterior no les puse sobre aviso de los 20 minutos que había que invertir para verlo, este video es más corto (6 min.) pero igualmente aleccionador. ¡Qué lo disfruten!

19 de marzo de 2010

Oferta de Visiones…

No sé si algún día las cosas fueron simples. Tal vez no, porque como seres humanos parece que nos gusta lo complicado. Pero, a medida que nuestras capacidades técnicas, conocimientos científicos y necesidades sociales, emocionales y espirituales han ido aumentando, también han proliferado una gran cantidad de visiones de mundo. 070427_vendedor2 Estas visiones son tan variadas que van desde el escepticismo científico, pasando por los odios étnicos y afiliaciones políticas, hasta una credulidad espiritualista que usa un lenguaje muy elaborado, ambiguo y pretendidamente místico. Nuestro mundo parece un mercado (más que un centro comercial, según lo habíamos destacado en un artículo anterior) y podemos oír en los puestos las grandes ofertas, incluso podemos sentir los jaloneos de expertos vendedores invitándonos a probar su supuesto delicioso fruto.

Sólo debemos estar alertas.

Como ya en el artículo “El Gran Centro Comercial” hemos hablado de algunas cosas postuladas en el párrafo anterior, no será necesario redundar acá en ellas. Sin embargo, hay una cuestión que considero que siempre debemos tener presente: Nuestros paradigmas. Es decir, nuestras maneras de ver la vida, porque si no los revisamos con regularidad, podríamos terminar viviendo de una manera irreal.

No debemos ser paranoicos, pero hay que estar alertas. ¿Por qué? Porque la forma en que vemos al mundo afecta directamente la forma en que somos en el mundo, es decir, afecta qué hacemos y cómo lo hacemos. Piensa por ejemplo en los grupos radicales que auspician el odio y la violencia (y que todavía se amparan en los derechos civiles que creen que ellos sí tienen). Sus acciones están dirigidas y motivadas por su desequilibrada forma de ver la vida. Y lo mismo se puede decir del fanatismo religioso, del escepticismo científico, o del espiritualismo pseudocientífico. Sin embargo, lo que llama mi atención no es que creamos o dejemos de creer lo que queramos, después de todo tenemos esa prerrogativa, sino que hay personas que aceptan tal o cual visión del mundo sólo porque es conveniente, o le da licencias para hacer ciertas cosas, o porque no tienen criterio propio.

encrucijada Cada uno de nosotros es libre de ver la vida como quiera verla. Pero también es nuestro deber examinar ese lente por el cual vemos la vida. Y ante la oferta de visiones que pululan a nuestro alrededor, quiero proponer dos parámetros que pueden ayudarnos a estar alertas y examinar de manera objetiva la visión del mundo que realmente sea adecuada:

1. Un Núcleo de Principios: Es decir, nuestra visión del mundo no puede estar centrada en sentimientos, ni en interpretaciones científicas (o extrapolaciones científicas), ni en gurúes (aunque puedan tener algo bueno que decir). Es en Principios que debe centrarse nuestra visión del mundo. Los Principios siguen la Ley de la Siembra y la Cosecha. Son evidentes por sí mismos, incluso si se los quiere ignorar. Hablo acá de Amor, Paz, Fe, Dominio Propio, Gozo, Bondad, Mansedumbre, Desarrollo, Laboriosidad, Integridad…

2. Los Motivos: Aún si una nueva oferta de visión de mundo surge y pretende tener como centro principios, lo que debemos examinar son los motivos de dicha visión y nuestros propios motivos. Porque no importa cuánto nos esforcemos por parecer algo, no importa cuánto tiempo, dinero y energía gastemos, si nuestros motivos no son los correctos, nada puede estar correcto.

Lo que quiero destacar es que es muy fácil que se nos digan cosas bonitas, que se nos hable del amor y la paz y sobre nuestro inmenso potencial; pero como seres excelentes es necesario echar un vistazo minucioso a los paradigmas que adoptamos, para que veamos qué tan efectivos son y serán en realidad.

El hecho es que una visión equilibrada de la vida, centra en Principios y guiada por los motivos correctos, nos ayudará a entender nuestro lugar en el mundo, nos escudara del fanatismo y nos mantendrá por la senda de la excelencia personal. El mundo necesita de hombres (y mujeres) íntegros y leales, justos y decididos. Y la forma en que vemos la vida puede ayudarnos a ser este tipo de personas.

Hasta la próxima.

26 de agosto de 2009

Breves Definiciones Etimológicas y Otras Consideraciones

Con la industria de la autoayuda en crecimiento, algunas palabras, digamos, especializadas, se han popularizado, convirtiéndose en parte importante del habla cotidiana. Entre ellas: éxito, fracaso, excelencia (que da el nombre a este sitio), mediocridad, metas, desarrollo, autoayuda, calidad… y algunas otras. Las palabras son importantes, sin duda, pero ¿qué queremos significar con algunas de ellas, por ejemplo “éxito”?

Definiciones etimológicas.

9877325 En este artículo no pretendemos ser exhaustivos, pero sí queremos abrir una discusión que resulté en la autoexploración de aquello que, a veces, damos por hecho. Aunque ya hemos hablado un poco de la excelencia y el éxito en artículos anteriores, no es posible agotar el concepto o las ideas relacionadas a esas palabras que hoy, espero que de una manera breve, vamos a considerar desde su formación etimológica, para ver qué luces pueden brindarnos respecto a nuestro propio camino; y, quizás, nos veremos en la necesidad de volver a alguna otra palabra para mejorar nuestra visión respecto al desarrollo de la excelencia en nuestra vida.

Como sucede con todo intento de definición etimológica, siempre es posible encontrar más de una historia, y más de una grafía detrás del origen de la palabra, pero tenemos esto:

Éxito, por ejemplo, según El Castellano, viene del latín exire que a su vez está formada por ex que se refiere a “salida” e ire que se refiere a “ir”. El sitio Etimologías, por otro lado nos dice que éxito viene del latín exitus. En ambos casos el significa llano es el mismo: salida, o ir de salida. Visto así, éxito es salir de una situación e ir hacia otra. Esto no destruye el concepto que hemos propuesto en el artículo “Éxito: Un Estilo de Vida”, sino que le da una nueva dimensión. Ya pasaremos a las otras consideraciones.

Ahora veamos la palabra Excelencia: En un diccionario latín-español de la red se define como superioridad, del latín excellentia-ae. En Etimologías se nos cuenta que la composición de la palabra latina es ex (salida, otra vez) y cella que derivó a su vez del griego kelo (κελο) cuyo significado básico es “lugar oculto o escondido”. A colación viene la palabra “excelente” de la que El Castellano hace alusión a algunos elementos ya dichos acá, pero agrega que se refiere a “ser superior”, en el sentido de situarse por encima de los demás. De esta manera, excelencia es salir de un lugar oculto hacia uno de superior calidad.

Otras consideraciones.

Considerando el sentido etimológico que tienen las palabras éxito y excelencia, creo que es prudente hacer unas breves consideraciones, en especial para aclararnos a nosotros mismos qué queremos significar al decirlas en nuestro cotidiano hablar. Tal vez no podamos saber lo que significa para quien las dice cuando sólo las escuchamos, pero sería muy bueno cuestionarnos a nosotros mismo, en especial cuando en nuestra sociedad se habla mucho del éxito.

Llanes_el_camino_hacia_la_luz Soy del parecer (aunque sin duda puedo equivocarme) que la palabra éxito ha sido deformada y colocada en un pedestal que no le pertenece. Se la ha maquillado con el disfraz del consumismo, de tal manera que incluso decir que es un estilo de vida puede ser muy ambiguo, si tomamos como referencia que la frase “estilo de vida” se usa mucho para vender zapatos, ropa, comida, tecnología, etc.

¿Deberíamos dejar de usar la palabra éxito? Claro que no, porque su acepción simple nos hace ver la importancia de salir de un estado de conformismo y falsa comodidad, e ir en busca de nuevos horizontes (acordes a una visión clara de nuestro propósito en la vida). Pero, eso implica que el éxito no es el “resultado de”, sino “el primer paso” para comenzar a vivir una vida de excelencia, es decir, una vida que salga de lo oculto de la mediocridad hacia el desarrollo de un carácter superior. Y, quizás, más que el primer paso, el éxito es el motivador constante de la excelencia para seguir avanzando, pues como dijo Francis Nichol: “Cuando llegas a comprender cabalmente la raíz del significado de la palabra ‘éxito’, descubres que quiere decir ‘sigue adelante’”.

Entonces, ser exitoso es reconocer que necesitamos ser excelentes. Y cuando reconocemos eso nos damos cuenta de por qué muchos grandes hombres y mujeres que usaron la palabra éxito siempre la asociaron a ideas como “seguir adelante”, “perseverar”, “ser constantes”. Pero más aún, y frente a la posibilidad de que creara confusión, algunos la pusieron en contraste con una palabra que define mejor a un ser superior: el mérito. A este respecto, Víctor Hugo dijo: Es una cosa bastante repugnante el éxito. Su falsa semejanza con el mérito engaña a los hombres”. Y, en esencia, la RAE define mérito como digno, merecedor, benemérito.

gersonlogo-new De nuevo, esto no pretende ser exhaustivo, pero me gustaría constar con sus observaciones, con sus experiencias. En mi propia vida, puedo decir que, a veces, he intentado alcanzar cosas creyendo que con ello seré “feliz” sin darme cuenta (hasta hace muy poco, cuando comencé a escribir aquí en Vivir la Excelencia) que ser feliz es el resultado de andar por el camino correcto, el camino de la excelencia. Este camino para nada es fácil, a menudo se debe llorar mucho, pero sé que la única manera de dejar nuestra huella, es dar lo mejor que tenemos: nosotros mismos, a una causa, a un sueño… Y ahora ¿qué me dices amigo o amiga? ¿Estás listo o lista para salir?

7 de enero de 2009

¡Camina Hacia el Futuro!

 (Ahora puedes leer una versión actualizada de este artículo en el blog de Innpacte. Allí se irán republicando con mejoras muchos de los artículos de Vivir la Excelencia, pues ahora es parte de Innpacte.)

Si lo pensamos bien, el inicio de este año no es nada preocupacion alentador. La ola de la crisis económica sigue haciendo sentir su devastador poder, cual tsunami, destrozando las mejores expectativas. Los grandes conglomerados y empresarios se sienten contrariados, y qué decir de los medianos y pequeños, y más aún, de los empleados que viven con la incertidumbre de no saber si llegarán en sus puestos al día siguiente.
De nuevo, el panorama no es nada alentador. El costo de la vida aumenta cada día y quienes más lo sienten son aquellos que deben hacer todo lo posible para sobrevivir con un dólar al día. Sin embargo, la ilusión del consumismo nos distrae por momentos. ¿En qué casa no hay uno o dos televisores, una computadora, un equipo de sonido, celulares, etc.? Claro, no estoy diciendo que estas cosas son malas, porque lo preocupante no es que se tengan, sino que esto sustituya una reflexión sobre la manera que hemos elegido vivir nuestra vida.
Mucho cuidado.
Pero debemos tener mucho cuidado. Estas escenas desalentadoras no deben hacer que tratemos de abordar cualquier barco que anuncie una tierra prometida que fluya leche y miel, y de estos navíos hay en profusión en la web hoy en día. La verdad es que sin importar las promesas que nos hagan los políticos, los vendedores web, los empleadores o cualquier otra persona, lo más importante es que identifiquemos de una vez por todas qué objetivos queremos alcanzar. Es verdad que todos prometerán ser la opción para alcanzar lo que deseamos, pero la decisión que tomemos debe estar basada en saber que en nuestro interior estamos haciendo lo mejor para nosotros mismos y para quienes amamos.
No te puedo decir cómo evaluar una oportunidad, porque, contrario a lo que mucha gente pretende, la oportunidad no puede evaluarse con un método científico. Cada uno la examinará contrastándola con sus propios sueños, metas, ideales, y sólo entonces tomará su decisión. Y recuerda, cuando tomamos una decisión y las cosas no resultan como esperábamos, no es porque hayamos hecho mal, sino sólo que no contábamos con la experiencia y la información necesaria, pero eso no debe desanimarnos, porque una de las peores armas que se pueden esgrimir contra uno es justo esa: el desánimo.
Todo lo que nos queda este año es caminar hacia el futuro. ¿Qué nos traerá éste? No lo sabemos, pero en tus sueños puede estar la respuesta. Sé que suena bastante idealista. Sé que podrías pensar que esto no se ajusta a la realidad, pero, ¿acaso las grandes realizaciones humanas de todos los tiempos se hicieron en la bonanza? ¿No fueron más bien la respuesta a las crisis que enfrentaron en su tiempo, las que nos dieron lo que vemos delante de nosotros hoy? Tal vez nos ha faltado ser más considerados con los recursos que tenemos y estamos agotando; tal vez nos hemos olvidado de volver a soñar; tal vez todo lo que necesitamos es esta sacudida para volver a poner los pies en la tierra y comenzar a crecer en todas las áreas de nuestra vida.
claro en la tormenta Ahora, si lo pensamos mejor, este año es nuestro año, porque tendremos la oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos que hemos aprendido de nuestra historia, y que estamos dispuestos a escribir un nuevo capítulo, más brillante, porque la hora más oscura de la noche es antes del amanecer.
Walt Disney dijo una vez: “En este lugar perdemos demasiado tiempo mirando hacia atrás. Camina hacia el futuro, abriendo nuevas puertas y probando cosas nuevas. Sé curioso... porque nuestra curiosidad siempre nos conduce por nuevos caminos”. ¿Estás listo para hacer frente a este nuevo año con la determinación de no aferrarte al pasado y caminar hacia el futuro, aunque a veces el camino sea un poco empinado?
Que tengas un gran día y un gran año, es el deseo de Vivir la Excelencia y tu amigo Gerson E. A. Arenívar.

15 de diciembre de 2008

No Mires Hacia Atrás...

gerson Esta es la última entrega de Vivir la Excelencia para este año 2008. Ha sido un año con altos y bajos (crisis económicas que desembocan en crisis sociales), pero ha sido nuestro año. Es decir, siempre hemos tenido la oportunidad de tomar una decisión, de hacer algo diferente, mejor; siempre hemos podido vivir en la excelencia. Hay algo que nada ni nadie puede quitarnos, a menos que nosotros lo permitamos: nuestra dignidad. Ninguna crisis, ningún revés, puede alienarnos de nuestro destino, ése que labramos todos los días al alimentar nuestros sueños y luchar por ellos.

Pero el año se nos va. Se me ocurre que tenemos un gran privilegio, pues hay muchas personas que ya no pudieron ver el final de este 2008, pero nosotros atisbamos ya el 2009, y sabemos que traerá grandes desafíos y, con ellos, grandes oportunidades para seguir avanzando, por eso debemos tener mucho cuidado de que nuestra mirada quede amarrada al pasado.

Desventajas del pasado.

abrazado-a-la-tristeza A veces, he oído a algunas personas hablar sobre cómo se hacían las cosas antes, cómo se solucionaban los problemas, qué estrategias se usaban; pero con frecuencia, esos suspiros por el pasado son una manifestación de frustración por no poder solucionar los desafíos del presente. Entonces, recordar parece un aliciente, una panacea para nuestro dolor de no encontrar respuestas.

La pregunta es: ¿Los escollos que encontramos hoy son iguales a los del pasado? ¿Podemos aplicar viejas fórmulas a las nuevas complejidades del presente?

Sin embargo, no es sólo en cuestión de problemas que ver estancadamente el pasado nos trae desventajas. Incluso si hemos tenido éxito, y quizás más especialmente si hemos tenido éxito antes, puede ser peligroso seguir viendo algo que ya pasó. Es como si nos dedicáramos a mirar un trofeo, pero pensando que es el último que podemos lograr, y lo limpiamos, lo acariciamos, hablamos de las glorias que nos trajo haberlo obtenido, y… si nos preguntan qué pasó después del trofeo, titubeamos, indecisos, porque nos hemos aferrado tanto a él que hemos olvidado que hay más vida después de un logro.

Así que, en mi simple opinión, las dos mayores desventajas de ver hacia el pasado son: 1) Que nos aferra a viejas formas de hacer y solucionar (problemas), incompatibles con la era de rápidos y profundos cambios en la que vivimos, y 2) Que si hemos tenido éxito, nos aferra a una ilusión del pasado, como encadenándonos a una estaca de glorias pasadas que ya se esfumaron, pero que seguimos viendo como lo mejor que podríamos haber logrado.

¿Hay alguna ventaja?

Lo dicho anteriormente no tiene la intensión de hacernos olvidar nuestra memoria histórica, más bien, tiene la intensión de poner en perspectiva la forma en que vemos hacia atrás, y si nuestra manera de ver al pasado se ajusta a lo descrito antes, es imperioso que ¡no volvamos a ver hacia atrás!

Pero, debe haber alguna ventaja de echarle una mirada al pasado, no lo niego, y personalmente, pienso que la ventaja que podemos tener es que al aprender de nuestra historia, evitaremos cometer los mismos errores que nos han hecho fracasar, y buscaremos ampliar, estudiar, verificar y re-inventar aquello que nos ha dado resultado en nuestras vidas. Sin embargo, esto es posible, cuando tenemos una clara visión de nuestra propia vida hacia el futuro y trabajamos fielmente en el presente.

Así que, de nuevo, ¡no mires hacia atrás!... A menos que estés dispuesto a enmendarte y perfeccionarte en la búsqueda de tus ideales, mientras haces tu trabajo presente con todas tus fuerzas. No te estanques en las viejas fórmulas de ayer, porque el cambio es inevitable, pero busca vivir una vida de excelencia centrada en principios, pues los principios no pasan de moda. No te quedes viendo tu último logro, ¡felicítate por él!, pero recuerda que ahora tienes una nueva cima que alcanzar.

Mi deseo es que estas entregas de Vivir la ExcelenciaLogovivirlaexcelencia-navideño1 hayan sido útiles para ti durante este año. Ya estoy pensando en lo que vendrá en 2009, porque espero poder servirte como hasta ahora. Gracias por leer querido lector y querida lectora. Gracias por recomendarme a otros. Es mi anhelo que siempre encuentres aquí alguna palabra de ánimo, que te motive a seguir luchando por tus sueños, porque si eso sucede, entonces mi sueño se estará cumpliendo.

¡Que tengas una feliz navidad, y un próspero año, es el deseo de Vivir la Excelencia para ti!!!! ¡Nos vemos en 2009!

6 de octubre de 2008

Pero, ¿Qué es la Excelencia?

La RAE define esta palabra de la siguiente manera: Del lat. Excellentĭa. Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo. En un diccionario de sinónimos y antónimos leemos algunos términos asociados a dicha palabra: Superioridad, eminencia, perfección, excelsitud, magnificencia, notabilidad, exquisitez. En el artículo Vivir la Excelencia (mismo nombre de este Blog) hemos reflexionado sobre la importancia de responder al llamado para ser personas excelentes, especialmente al contrastar lo efímero de la vida con nuestra singular misión de trascender. Luego, en Construyendo la Excelencia Personal, hablamos un poco sobre los hábitos y su poder para potenciarnos o entorpecer nuestro camino, porque los hábitos tienen poder, claro está; es sólo que ese poder puede ser benéfico o no, dependiendo de lo que cultivamos. Pero la pregunta persiste: ¿Qué es la excelencia?

Muchas respuestas… un objetivo.dardos

Quizás no podamos definir concluyentemente qué  queremos significar cuando hablamos de ser personas de excelencia, pero, aunque haya muchas definiciones o respuestas, existe un solo objetivo, que, de hecho, es común a todo ser excelente: el constante crecimiento.

Sí, esa indómita idea de seguir creciendo, de alcanzar una cima y elevar la visión para ir tras otra, un poco más alta que la anterior, es fundamental en el ser excelente. ¿Por qué? Porque reconoce que la perfección a la que lo impulsan sus ideales no es un punto estático en el camino, sino todo un viaje.

Este hombre o mujer es superior, pero no arrogante; lo que lo hace superior es su capacidad de seguir aferrándose a sus ideales, de seguir soñando aunque la sociedad no acompañe dichos anhelos. Mas es dicha superioridad la que marca el paso de las civilizaciones, así nos lo ha ratificado la historia.

Para el ser que vive en la excelencia, esta palabra no es sólo un concepto abstracto, no es una metáfora, es un estilo de vida; es levantarse cada mañana y volver a ver el sueño que tiene por delante; es dar un paso a la vez, pero con seguridad, en la realización de esos ideales; es más que buenas maneras, porque es calidad y bondad.

Pero, ¿qué busca este ser con su inagotable persistencia de crecimiento? En una palabra: Despertarnos. No tiene todas las respuestas, no pretende tenerlas; no conoce todo el camino, pero conoce las señales; no busca cambiarnos para que seamos mejores, sólo quiere que veamos que es posible ser mejores. La luz que irradia este hombre o esta mujer no pretende intimidarnos, sino iluminar una senda más elevada; pero el temor es una realidad, para aquellos no quieren darse la oportunidad de brillar con su luz propia; pero al decir propia nos referimos al legado que nos ha dejado la historia, al incluir en sus páginas a aquellos que se han convertido en personajes, pero que antes fueron personas con un espíritu excelso.

Así que, si hemos de resumir aún más un concepto de excelencia, lo cual no es del todo posible porque dicha palabra se ha magnificado en la vida de algunos, encarnándose en sus aspiraciones, repito, si hemos de resumir aún más, diremos: que el ser excelente lo es por su estilo de vida, por sus ideales; y es en la búsqueda insaciable de ellos que una persona vive en la excelencia, porque, después de todo, no se trata de alcanzar algo, sino de vivir una vida con propósito.

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia, que tengas un día lleno de oportunidades.

4 de agosto de 2008

Prepararse es la Clave del Éxito

Bienvenidos a una nueva entrega de Vivir la Excelencia. En las últimas entregas logo_vivirlaexcelencia hemos venido hablando un poco sobre el valor del tiempo, sobre las virtudes que deberíamos cultivar como seres excelentes y sobre la importancia de expandir nuestra visión. También hemos tratado algunas ideas (en artículos un poco más antiguos) sobre lo vital que es aprovechar éste momento, AHORA, para poder construir nuestra vida de excelencia personal, y esto, a sabiendas del desafío de vivir en un mundo que está cambiando siempre.

En la entrega de hoy quiero que nos concentremos en la clave para lograr aprovechar el tiempo al máximo; quiero que dediquemos unos momentos a reflexionar en la clave para cultivar esas virtudes que afirmarán nuestro carácter y nos mantendrán en el camino de la excelencia, personal y profesionalmente hablando; me refiero a la clave que nos permitirá tomar el cambio como viene, sin avisos, y salir airosos; quiero que pensemos en la PREPARACIÓN.

Hay mucha gente que no se prepara… BIEN.

Desde el colegio, pasando por la Universidad y hasta en el trabajo, hay muchas personas que no dedican el suficiente tiempo a prepararse, o pretenden hacerlo a destiempo. Vamos, no se trata de ser un ratón de biblioteca o de convertirnos en personas demasiado meticulosas, como podría suponerse, sino de saber organizar nuestro tiempo para prepararnos. El asunto es que algunos de nosotros esperamos hasta el último momento para tratar de ponernos al día en las lecturas, en los trabajos, en cuanto a la salud de nuestro cuerpo, etc. Personalmente debo confesar que cuando estuve en el colegio adolecía de ese mismo mal, con el que he tenido que luchar aun estando en la Universidad, pero poco a poco he aprendido que si se quiere ver resultados es imprescindible un aprendizaje ininterrumpido: Aprendizaje de nuevos hábitos, de nuevos pensamientos, de nuevas maneras de hacer las cosas, un aprendizaje de un estilo de vida más efectivo, etc.

Lamentablemente vivimos en el engaño del “no tengo tiempo”. En realidad lo que queremos decir es que no tenemos tiempo para detenernos a acondicionar nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras relaciones, nuestro espíritu; pero si no tenemos tiempo para fortalecer estas áreas importantes de nuestro ser, ¿cómo es que podemos gastarlas?

Podemos hacer algo diferente.

Desde finales del siglo pasado hasta estos primeros años del siglo XXI, ha habido una explosión de interés en el cuidado de nuestro potencial, cuidando cada área que influye directamente en él. Hemos visto como crece el interés por estilos de vida vegetarianos, por vidas más dinamizadas con el ejercicio, por métodos de relajación para combatir el estrés excesivo; pero a pesar de todo eso, seguimos teniendo el problema del desequilibrio. La preparación que es clave para el éxitoequilibrio tiene el ingrediente del equilibrio, pero entendido éste como la capacidad para saber cuándo es necesario un poco de desequilibrio. Sí, aunque suene contradictorio, cuando estamos conscientes de la importancia de un desarrollo holístico de todas nuestras facultades, entonces sabemos cuándo es que podemos dedicar mucho más tiempo a una de esas áreas importantes, a fin de potenciar las demás.

En nuestras manos esta la capacidad de vivir una vida de éxito y excelencia, pero ni el éxito ni la excelencia surgen en el vacío ni por casualidad, sino que son el resultado de la preparación, de un constante acondicionamiento, de hábitos mejores en nuestros pensamientos, en nuestras palabras y nuestras actitudes. Eso es lo que podemos hacer diferente.

Tal vez has escuchado a muchas personas hablar sobre lo que les gustaría ser o hacer en la vida, pero cuando las miras bien te das cuenta que no están dispuestas a pagar el precio que requiere adquirir la condición para ser seres de calidad. Pero tú y yo, HOY podemos tomar una decisión diferente de sólo desear; HOY podemos comenzar a buscar la manera de adquirir las condiciones necesarias en nuestro interior para vivir vidas plenas y felices.

Hasta la próxima entrega.

Artículo Relacionado.

Hay que mantener afilada el hacha.

22 de julio de 2008

Expandiendo nuestra visión.

20051024150241-libres-jpgLa imaginación es un don de incalculable valor, si sabemos sacarle el máximo provecho. Es más, nuestra imaginación tiene tanto poder, que puede literalmente convertirnos en personas felices o desdichadas. Pero claro, no es sólo el uso esporádico de este don el que nos conduce a nuevos niveles de desarrollo, o nos hunde en la desesperación.

Lamentablemente, la imaginación no es una de esas cosas que nos enseñan a usar en la escuela. Y se me ocurre que es justo por esa razón que, consciente o inconscientemente, damos por sentado que la capacidad de imaginar está determinada. ¿Qué quiero decir? Que pensamos que unos han sido bendecidos con ese don, mientras que otros no, cuando en realidad el desarrollo y fortalecimiento de dicho don es el resultado del ejercicio.

Lo que tenemos delante de nosotros.

Ahora tenemos mucho trabajo por hacer, porque lo que mantenemos617194mundo en forma constante frente a nuestros “ojos” de la mente, es lo que se convierte en nuestra “realidad”. Esto no significa sólo tener pensamientos positivos, es mantenernos alerta sobre lo que permitimos que se aloje en nuestra cabeza. Si nos imaginamos constantemente desdichados, sin éxito, sin oportunidades, claro que seremos así; pero si en lugar de dar cabida a tales ideas, pensamos que cada problema es una nueva oportunidad, que cada obstáculo es una oportunidad para alcanzar la gloria, que cada día es un nuevo día para vivir felices, sin jamás resignarnos a la derrota (y pensamos todo esto constantemente), entonces seremos personas dichosas, satisfechas.

La palabra clave es “constantemente”, eso es lo que hace la diferencia. ¿Queremos vivir una vida sin límites? Lo primero que debemos hacer es quitarnos nuestros límites, expandiendo nuestra visión al usar el don maravilloso de crear nuestro propio futuro. Pero hay que tener en cuenta que, según Edward de Bono, “en general, el cerebro humano es muy deficiente en su visión del futuro”. Así que no basta con sólo querer tener grandes sueños, debemos aprender a mantener esos sueños constantemente frente a nosotros. Roberto Carballo lo dice aún más claro: “No hablamos de un plan, sino de un proyecto, de algo que sea más que conseguir unos objetivos, sino también que nos permita introducirnos en un mundo de aprendizaje, de investigación, de saber, de ser, de vivir, y para ello precisa de un horizonte que nos enganche y un sistema de valores que sea coherente con nuestra concepción del mundo y que nos impulse y nos dé pertenencia”.

Dando el primer paso.

Ahora podemos dar el primer paso, al imaginar grandes cosas para nuestra vida y mantener esos sueños en nuestra mente siempre. Podemos dar el primer paso, al hacer un claro balance del costo de nuestro proyecto, y luego seguirlo sin tregua al desafío. Podemos dar el primer paso, poniendo delante de nosotros el ejemplo de otros que han triunfado cuando todo parecía perdido, y al ver con los ojos de la imaginación el valor y la tenacidad que hicieron posibles los proyectos más inverosímiles que hemos podido presenciar, podemos llenarnos del mismo valor y tenacidad para realizar nuestros propios logo_vivirlaexcelencia proyectos.

Pero, de nuevo, dar el primer paso depende sólo de ti y de mí, ¿qué haremos hoy?

Artículos relacionados:

En la cima del mundo - parte 1

Más que buenos deseos - parte 1

Ver las estrellas a pesar de todo

9 de marzo de 2008

Ver las estrellas, a pesar de todo.

Una de las actividades que más disfruto es la de caminar. A veces, simplemente salgo de la casa para dar una vuelta por la colonia donde vivo, pensando, viendo, respirando… esto último en la madrugada, cuando puedo respirar un poco de aire con poca contaminación.estrellas1

Una tarde fui a pagar algunas cuentas a un centro comercial, que queda a unos 25 minutos a pie desde mi casa. Al regresar, como a eso de las 6 de la tarde, noté que el cielo estaba un poco nublado; ya deberían haber aparecido algunas estrellas y yo no podría verlas (otra actividad que disfruto) debido al manto nublado medio anaranjado, medio rojizo. Pero al pasar por las humildes casas de unos niños que jugaban a lanzarse una pelota, uno de ellos dirigió la atención del otro hacia su descubrimiento: “Mira, una estrella” – le dijo. Entonces pensé: “Si el niño ha podido ver una estrella pese a lo nublado, ¿por qué yo no he podido ver ninguna aún?” Seguí caminando, cavilando, mas decidí que intentaría ver lo que el pequeño había visto, y justo al elevar mi mirada al cielo, por un minúsculo claro que se abría entre las nubes, vi una estrella.

Aquella tarde aprendí una valiosa lección: Podemos ver nuestra propia estrella, a pesar de los problemas que enfrentemos, si tan sólo nos resistimos a renunciar. Renunciar es una de esas tentaciones que viene con toda clase de justificaciones, por un lado; y por otro, se presenta como la mejor opción antes que enfrentar un fracaso (aunque la realidad es que renunciar es peor que fracasar).

¿Cuál es tú estrella?

En cada casi entrega de Vivirlaexcelencia.tk, mi principal intención ha sido que podamos reflexionar sobre el gran cometido que es nuestra vida. Y, a medida que escribo nuevos artículos, me esmero por hallar mejores temas, mejores palabras, mejores ideas, para que nos emocionemos con la maravillosa obra que tenemos entre manos.

Puede ser que tengamos que enfrentar economías en recesión, incomprensión de nuestros iguales, falta de interés de otros en nuestras realizaciones, envidias, criticas y toda clase situaciones imaginables; puede ser que las nubes sean tan espesas que en lugar de seguir mirando hacia arriba donde se encuentra nuestra meta, comencemos a ver hacia abajo donde se encuentran las quejas, las excusas y el desánimo. Sin embargo, por muy espesos que miremos esos nubarrones oscuros, todavía podremos ver un claro donde brillará la luz de nuestra misión, el sentido de nuestra vida, si perseveramos, obstinados tal vez, en seguir viendo hacia las alturas.

Un día, una oruga, dijo a los bichos que vivían en su vecindario que iba a escalar el gran monte que estaba a espaldas de su pequeña metrópolis. Todos ellos se burlaron de la pobre oruga y con palabras hirientes le decían que era una locura, moriría en intento, y luego, qué… Habría acabado todo y nadie lo extrañaría porque nadie extrañaba a los locos. La oruga escuchó con paciencia todo lo que le decía, pero cuando todos reían más, ella alzó un poco la voz y dijo: “Pues, yo podré estar loca, pero negarme la oportunidad de saber si puedo o no escalar la montaña, esa es una opción que no tengo”.

Al día siguiente, todos los bichos se reunieron para verla partir. Un par de amigos que acababan de enterarse de la “locura” de la oruga, trataron de convencerla de la imposible de la tarea. Ella simplemente les explicó: “No pienso morir, pero si eso sucede, al menos recuérdenme por haber querido ver más allá de lo que los otros ven”.

Comenzó a caminar en medio de una rechifla, mas no se amedrentó. Poco a poco se fue alejando, hasta que la perdieron de vista. Un grupo de luciérnagas se ofrecieron para formar una cadena de información. Se colocarían de tal manera que una le pasase información a la otra hasta hacerla llegar al pueblecito. Las primera noticias llegaron: “La oruga se ve cansada, pero mantiene el paso sin vacilar”. Un par de días después: “Ya subió la por la pendiente Este, parece que va bien”. Tres días más tarde: “Parece que tiene problemas, se la ve más cansada que nunca y ha avanzado muy poco en relación con los días anteriores”. El día siguiente la noticia era peor: “Parece que está haciendo algo, pero no está avanzando, está muy débil, quizá ya no pueda seguir, los mantendremos informados”. La tensión era enorme, pero todos esperaban el desdichado desenlace, que llegó dos días después: “Se ha encerrado en un capullo, no tiene caso… no se ven signos de vida, y a penas había llegado a la mitad de la montaña… no lo logró”.

Todos los bichos lo esperaban, nadie nunca lo había hecho antes, y nadie lo intentaría de nuevo luego del fracaso de aquella oruga desquiciada. Pero unas semanas más tarde, mientras una de las luciérnagas se paseaba cerca de donde observaban la hazaña para mantener informada a la aldea, sin estar tan cerca, sólo lo suficiente para ver panorámicamente toda la montaña, la crisálida se sacudió violentamente. La luciérnaga lo notó, y voló veloz para dar aviso y montar la línea de información. El capullo se estaba rompiendo, ¿era posible que después de tantos días todavía estuviera viva aquella oruga? La primera noticia llegó: “Algo está saliendo, no puede ser… se demora un poco”. Casi inmediatamente: “Está casi del todo afuera del capullo, tiene alas, se convirtió en una mariposa”. La última noticia llegó: “Ahora se está elevando, llegará a la cima, sin duda llegará a la cima”. Y la oruga (que era más bien una mariposa), llegó.mirando-una-estrella

Siempre enfrentaremos toda clase de adversidad, pero es nuestra decisión seguir viendo nuestra estrella, esa estrella que nos guiará hasta el lugar que queremos llegar.

Y hoy, mientras lees estas líneas finales, te pregunto, ¿estás listo para pagar el precio de ver tu estrella a pesar de todo?

¡Que tengas un gran día!!!

4 de febrero de 2008

Más que buenos deseos – parte 2.

Triunfar En la primera parte de este artículo, hablamos sobre la importancia de mantenernos interesados en las metas que nos trazamos; además, comenzamos por apuntar los tres lugares en los que propongo que podemos desarrollar y fortalecer ese interés enfocado con el cual seguir avanzando, pase lo que pase.

Hoy, vamos a continuar con los dos lugares restantes, así que sean bienvenidos a una nueva entrega de este Blog, Vivir la Excelencia, es un placer servirles por medio de estas líneas. Comencemos.

Nº 2: Fortalecemos nuestro interés, aclarando nuestro sueño.

La mayoría de los motivadores/conferencistas repiten con frecuencia una máxima muy valiosa (reconozco que también me gusta repetirla como ellos) y es esta: “El que no tiene un puerto al cual llegar, ya llegó”. Claro, hay variantes de esta frase, pero el mensaje es el mismo: Sólo al tener claro el lugar al que queremos llegar, podemos mantenernos interesados en llegar. De allí que sea tan necesario aclarar todos los días nuestro sueño, ese destino que queremos para nosotros a corto, mediano o largo plazo.

A veces, al comenzar un trabajo o una carrera en la Universidad, o al iniciar un negocio, ya sea individual o en sociedad, aventuras sin duda muy valiosas para nuestro crecimiento, solemos olvidar cuán importante es dibujar en nuestra imaginación qué queremos para nosotros en los próximos cinco años, o en los próximos diez, o hasta dentro de veinte años. Por eso, “de repente”, comenzamos a olvidar la razón por la que estamos allí, con tareas hasta el cuello, con cuentas por pagar, con papeleo cada vez más abundante (y asfixiante), en fin, sintiéndonos más y más estresados porque las cosas no van como esperábamos, todo es más difícil, y ya no nos sentimos tan convencidos de haber hecho la elección correcta; estamos desmotivados, desinteresados.

La única cura preventiva y re-generativa para este problema, está en el valioso ejercicio de mantener vivo nuestro sueño, viendo con los ojos de la mente cómo queremos ser en algunos años.

El hecho es que al nutrir nuestra visión, seremos capaces de enfrentar las tormentas que la vida trae consigo; entonces nos mantendremos positivamente interesados en las actividades que debamos realizar, a fin de alcanzar esas metas tan anheladas, ese sueño que hemos apreciado de lejos, porque queremos hacerlo realidad. Por tanto, no desestimemos el valor de tener muy claro lo queremos ser y hacer en la vida.[1]

Nº 3: Examinar nuestros motivos.

recursoshumanos998 Este es el tercer y último lugar en el que propongo que podemos hacer crecer nuestro interés enfocado, pero parece un poco extraño. ¿Qué tienen que ver nuestros motivos con mantenernos interesados en lograr un sueño, una meta?

Una muy buena respuesta a esa pregunta la da Arthur Gordon, quien escribió, “En un relámpago de certidumbre vi que si los motivos que uno tiene son erróneos, nada puede ser correcto. No importa que uno sea cartero, peluquero, agente de seguros, ama de casa o cualquiera otra cosa. Mientras uno siente que está sirviendo a los otros, es que la tarea está bien hecha. Cuando a uno sólo le preocupa ayudarse a sí mismo, el trabajo es menos bueno: una ley tan inexorable como la gravedad”.[2]

Lo que quiero recalcar es sencillo: Bien podemos hacer las cosas que debemos apelando sólo a nuestra propia satisfacción, y por algún tiempo podemos sentir que todo va de maravilla, pero poco a poco, si no dejamos ese mundo de soledad, nos volveremos menos apreciados, no tanto por lo que hacemos, sino por lo que somos. De allí que al ver con claridad cuáles son nuestros verdaderos motivos, estemos listos para alimentar nuestro interés por alcanzar nuestros sueños.

Pensemos en Pasteur, por ejemplo, el hombre que revolucionó al mundo con su teoría de los gérmenes, y que además inventó la vacuna contra la rabia. El vio con claridad que su principal misión en la vida era servir a la humanidad. Se cuenta de él, que a veces ni si quiera almorzaba o cenaba, porque pasaba muchas horas trabajando en su laboratorio, ¿tratando de alcanzar fama mundial? No, sólo tratando de servir. Pascal llegó a escribir una sentencia que bien podría ayudarnos a entrever el motivo que ha guiado a muchos hombres y mujeres de la historia a hacer grandes cosas: “El corazón tiene sus razones que la razón no comprende”[3].

Claro que podemos buscar tener éxito en la vida, eso es deseable, y claro que también podemos buscar el reconocimiento para nuestros talentos, pero siempre estará presente el hecho de que es vital saber por qué hacemos lo que hacemos, o transitamos esa ruta especifica, o tomamos esa decisión en particular. El motivo subyace a toda actividad, seamos o no conscientes de ello, mas cuando somos conscientes, estamos mejor preparados para mantenernos firmes en el desarrollo de nuestros sueño.

No estoy diciendo que cada acto, específico y particular, esté determinado por un x motivo, lo que quiero enfatizar es que en su totalidad, la forma en que decidimos vivir nuestra vida, generalmente está regida por uno o varios motivos que nos impulsan.

¿Cuál o cuáles son nuestros motivos para cumplir nuestros sueños? Eso sólo le corresponde a cada uno. Sin embargo, no debemos olvidar que no somos islas, influimos sobre los demás, para bien o para mal; nosotros decidimos al fin y al cabo.

Es mi deseo que juntos podamos mantenernos interesados en alcanzar nuestros sueños, y si se presentan problemas, recordemos que una tensión, aunque pueda retrasar un poco nuestro avance, al final sólo sirve para hacernos más fuertes, sí, cada día más fuertes.


[1] El sueño se forma en la medida que desarrollamos nuestras habilidades o dones personales. Revisa los siguientes artículos para que puedas aprender o reforzar más este tema de tener un sueño: Más que buenos deseos – parte 1; En la cima del mundo – parte 1; ¿Opción o Vocación?; Se supone que sea difícil…

[2] Citado en S. R. Covey, Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Capítulo: Afilar la sierra. El énfasis en la cita es mío.

[3] Blaise Pascal, Pensamientos.

6 de diciembre de 2007

A veces es difícil… pero es lo mejor.


Bienvenido a una nueva entrega de “Vivir la Excelencia”, estimado lector o lectora, en esta ocasión vamos a sacar algunas lecciones de otro personaje involucrado en la ingeniosa fábula de Spencer Johnson; me refiero a uno de los liliputienses, llamado, Haw. Pero para sacarle el máximo provecho a esta entrega vamos, a hacerle a Haw algunas preguntas importantes. Espero que esta entrevista exclusiva nos ayude a poner en perspectiva, el periodo de cambio que puede estar ocurriendo en nuestra vida.

Gerson E. A. Arenívar: Bienvenido Haw, es un placer conocerte. Quiero agradecerte por conceder esta entrevista a “Vivir la Excelencia.blogspot.com”, porque con ella nos darás lecciones importantes.

Haw: Al contrario, yo quiero agradecer a Vivir la Excelencia y a ti, Gerson, por permitirme compartir las experiencias con las que he aprendido a ser una persona de excelencia.

GEAA: Pues bien, entonces déjame hacerte la primera pregunta: ¿Cómo es la vida en el laberinto? ¿Es diferente de que ves aquí?

Haw: La vida en el laberinto no es diferente de la de aquí. Todos los días hay que salir a buscar el queso especial para uno, enfrentándose a una serie de desafíos, tomando decisiones que, a veces, no resultan nada fáciles; pero he aprendido a ver todo eso como una emocionante aventura.

GEAA: ¿A qué te refieres con eso de “Queso Especial”? ¿No todos buscan el mismo tipo de queso?

Haw: De hecho, no. Cada uno debe tener su propio queso. Lo maravilloso del laberinto es que, si sabes buscar, hay suficiente queso para ti, del que tú quieres. El laberinto me enseño a tener claro qué clase de queso buscaba, si no, nunca lo encontraría.

GEAA: Ya veo. Eso me hace pensar. Ahora cuéntame sobre tu búsqueda de queso y cómo lo encontraste.

Haw: Muy bien. Primero debo decir que, encontrar mi propio tipo de queso, fue una experiencia que me exigió aprender a cambiar. Con mi amigo Hem, habíamos estado encontrando pequeñas cantidades de queso durante algún tiempo. Nuestros vecinos, Fisgón y Escurridizo, a veces estaban muy cerca de nosotros. Creo que su instinto les ayudaba mucho. Pero Hem y yo éramos personitas, así que debíamos ser mucho más inteligentes y aprovechar más el laberinto para obtener nuestro preciado queso. Un buen día, llegamos al depósito Q; nuestros ojos se iluminaron, había tanto queso… y notamos que los dos ratoncitos ya estaban allí; pero no importaba porque era muchísimo queso. “Por fin”, pensé, “todo el tiempo y el esfuerzo que hemos invertido, ha dado sus frutos”. Aún recuerdo las palabras de Hem: “Esto es fantástico” –dijo. “Aquí hay Queso suficiente para toda la vida”

GEAA: Pues les fue muy bien, encontraron queso bastante rápido.

Haw: Sí, eso creímos, pero hasta aquí, a penas vamos por la mitad de la historia.

GEAA: ¡Oh!, perdona la interrupción. Por favor, continúa.

Haw: No hay problema. Pasaron algunos días y Hem y yo establecimos la rutina de levantarnos tarde, ir caminando hasta el depósito Q, comer y disfrutar. Al contrario, Fisgón y Escurridizo parecían siempre andar husmeando todo el recinto al principio de la mañana, luego se quitaban sus tenis pero nos los tiraban como ya habíamos hecho Hem y yo, sino que se los colgaban al cuello. Me parecían muy exagerados. Pero un día ya no los vimos. Y para nuestra sorpresa ¡ya no había queso en el depósito! Yo me pregunté si tal vez los dos ratoncitos se habían dado cuenta de algo que Hem y yo no quisimos ver, pero el dolor y la frustración del momento me impidieron pensar; además, Hem estaba quejándose muy ruidosamente. Yo compartía sus quejas, aunque no las expresaba.

GEAA: No hay duda de que fue algo terrible, pero, ¿cómo saliste de esa situación?

Haw: No fue nada fácil, porque pensé que la vida era injusta, al quitarnos el queso que nos había costado tanto esfuerzo. Me sentí frustrado, pero comprendí que si no cambiaba podía extinguirme. Intenté decírselo a Hem, él no quiso escuchar. Yo sabía cómo se sentía, porque me sentía igual, sin embargo, decidí que no dejaría que mis sentimientos nublaran mis pensamientos. Lo invité a salir de nuevo al laberinto y entonces noté que tenía miedo de volver a fracasar. Yo también tenía miedo, pero me hice esta pregunta: “¿Qué harías si no tuvieras miedo?” La respuesta era que saldría al laberinto a iniciar una nueva búsqueda de queso, y lo hice. Al principio me sentí débil, vi callejones oscuros y quise regresar con Hem, me desorienté en un par de ocasiones, hasta que encontré un bocado de queso; me aferré a él, lo comí visualizando todo el queso que me esperaba y, un poco más tarde, encontré otro pedazo de queso, y luego, otro más. Corrí a mostrarle a Hem algo del nuevo queso y a darle un poco también, más no lo quiso. Me dijo: “Quiero mi viejo queso y voy a esperar aquí hasta que me lo devuelvan”. Triste, tuve que dejarlo. Entré al laberinto y seguí buscando, hasta que un buen día, encontré un depósito aún más grande que el que habíamos encontrado antes. Fisgón y Escurridizo estaban allí, siempre con sus zapatos al cuello, listo para la acción. Yo decidí que, esta vez, el cambio no me tomaría por sorpresa. Evaluaría y disfrutaría, comería con mis zapatos siempre listos. Tomaría tiempo para estar con mi familia y me prepararía para cambiar, y disfrutarlo, pues el queso no deja de moverse.

GEAA: Ha sido una entrevista maravillosa, no hay por qué añadir ningún comentario. Creo que mis lectores y yo hemos aprendido hoy, que hay que salir al laberinto y buscar nuestro queso. Sólo una cosa más. ¿Qué paso con Hem?

Haw: La verdad es que no lo sé, pero albergo la esperanza de que decidiera aventurarse al cambio. Sólo pido a quienes han leído esta entrevista, que nunca pierdan de vista su propio queso y que recuerden que si el cambio ocurre, eso no es el fin del mundo. Debemos salir de nuevo al laberinto y estar listos para encontrar más queso.

Hasta la próxima entrega… que tengas un día lleno de éxitos.

21 de agosto de 2007

¿Opción o Vocación?


Todos nosotros somos capaces de reconocer cuando alguien está haciendo algo por vocación o porque simplemente era la única opción que le quedaba (o que le pareció mejor remunerada), y lo notamos por la dedicación que muestra en sus tareas, por la sonrisa que mantiene en el rostro y porque siempre está dispuesto a dar más de sí mismo.


En cambio, hay algunas personas que cursan una carrera, ponen un negocio o consiguen un empleo porque simplemente “esa” era la opción “adecuada”, porque el mercado los exigía (al menos por un momento), pero al final parece que pudieron haber hecho cualquier otra cosa y entonces se habrían sentido realizados.


Es cierto que a veces no podemos llegar a ser todo eso que soñamos de niños, después de todo, ¿cuántos de nosotros somos astronautas o inventores? Sin embargo, a medida que crecemos vamos descubriendo nuevas dimensiones en las que podemos desarrollarnos y con las cuales haríamos un aporte singular a la sociedad, pero cuando aun estas dimensiones son suprimidas por la presión social no nos queda más que optar por una “opción” entre un espectro muy limitado.


Pero, ¿qué sucede con nuestra vocación, con nuestras habilidades y capacidades? ¿Deben ser sacrificadas porque simplemente no dan de comer? Hace un par de meses una amiga me dijo que ella nunca estudiaría Psicología porque de eso no se puede vivir, y me citó el ejemplo de dos primos suyos que ya habían egresado de la universidad y aún no encontraban trabajo. Después de unas palabras más me resultó evidente que habían estudiado la carrera sin tener en cuenta la dirección que querían darle a su vida y profesión.


¿Cuándo sabemos que estamos siguiendo nuestra vocación?


En palabras sencillas podríamos responder: Cuando estas satisfecho con lo que haces y sin embargo buscas más en la vida. Sin embargo, nos hará bien considerar tres hitos que aseguran que estamos siguiendo nuestra vocación.


a) Cuando somos conscientes del costo.


Seguir un sueño (o vocación de vida) no es sinónimo de ser ciegos. Es preciso considerar el precio que estamos dispuestos a pagar para alcanzar lo que queremos. La historia está repleta de personas que lograron lo que deseaban no porque el camino estuviera pavimentado con nubes, sino porque una vez hecho los cálculos, decidieron pagar con su sudor (y en algunos casos con la vida).


Ser conscientes del costo de nuestra vocación nos sitúa en la realidad, nos hace darnos cuenta del trayecto que hemos avanzado y de cuanto nos falta por delante. Esto requiere de una aguda visión de nuestro futuro, junto con el desarrollo constante de nuestras capacidades (innatas o aprendidas). Pero una vez que somos autoconscientes la gama de posibilidades comienza a crecer sustancialmente para nosotros.


b) Cuando podemos renunciar a todo lo demás.


Se dice que en cierta ocasión, Alejandro Magno arribó a las costas de sus enemigos para entablar una cruenta batalla. Sus soldados, un poco temerosos, se sentían desmotivados, pero luego que todos los soldados hubieron bajado de los barcos, ordenó quemar las naves. Mientras el ejercito veía cómo ardían en el fuego las naves, Alejandro se dirigió a ellos diciendo: “Hemos venido a ganar una guerra y no hay forma de retirarnos. Debemos vencer o morir en el intento, pues sólo regresaremos a nuestros hogares de la única manera posible: en los barcos de nuestros enemigos”.


Una vez que decidimos pagar el precio de nuestra vocación debemos ir tras ella a como de lugar. Esto me recuerda la historia de Alexander Graham Bell, quien nos legó la maravilla del teléfono. Aunque podría haber hecho grandes cosas con sus talentos, decidió que quería inventar un aparato con el cual comunicarse a grandes distancias. Seguramente era una locura, pues no tenía dinero para financiar sus investigaciones y pruebas y quien podría haber aportado el capital para esta labor lo consideraba un desquiciado. Sin embargo, a pesar de las privaciones que le toco vivir por algún tiempo, continuó ocupándose en su proyecto (su sueño, su vocación) hasta que un buen día los resultados salieron a la luz, y toda pena fue compensada. ¿Qué diría Alexander Graham Bell si pudiera ver los celulares?


El punto es que sólo la constancia en lo que hacemos (cuando lo hacemos porque es nuestra vocación) garantiza resultados sorprendentes.


c) Cuando somos felices en lo que hacemos.


Nada puede reflejar si estamos siguiendo nuestra vocación o no tan fielmente como la alegría con la que realizamos nuestras tareas. Como has notado, los tres hitos que hemos descrito brevemente hasta el momento tienen una secuencia lógica: si somos conscientes del costo entonces podemos renunciar a todo lo demás para hacer lo que realmente nos gusta hacer y cuando hacemos aquello para lo que nos sentimos llamado solo podemos ser felices.


A propósito de eso de “ser felices” conviene recordar que la felicidad no es una meta que se alcanza, es más bien un camino por el que es nuestra decisión transitar. Abraham Lincoln dijo una vez: “cada uno es tan feliz como se decide a serlo”. ¡Cuánta verdad hay en esas palabras! No se trata de los cientos de miles de dólares en el Banco, o de las mujeres guapas que frecuentamos, ni de los amigos influyentes que tenemos. Todo eso puede desaparecer un día así nada más. Pero cuando hemos decidido ser felices, incluso bajo circunstancias adversas, nada ni nadie puede quitarnos esa felicidad.


Es verdad que a veces podemos sentirnos desanimados porque nuestros planes no salen como deseamos, y podemos llorar desesperados y preguntarnos “por qué a mí”, pero incluso entonces, nuestra decisión de ser felices por quienes somos y lo que valemos nos ayudará a superar la tormenta.


Finalmente.


Reconozco que esto puede sonar demasiado idealista. Pero te invito a meditar en los tres hitos que hemos descrito con brevedad y trata de aplicarlos a la actividad que actualmente realizas, para saber si es o no tu vocación.


Hace un par de años leí una historia interesante. En una conferencia de motivación un joven estudiante fue llamado al frente por el expositor, quien le pidió que se presentara y dijera que estudiaba. “Soy estudiante de ingeniería” respondió, “y voy ya a la mitad de la carrera”.

- “Muy bien” - replicó el conferencista - “y ¿por qué usted decidió estudiar ingeniería?”

- “Pues me pareció la mejor alternativa entre las carreras en demanda actualmente”

- “Muy bien, y ¿qué más?”

- “Pues sé que hoy en día da mucho dinero ser ingeniero”

- “Pero no lo noto muy entusiasmado que digamos” – indicó el conferencista – “¿Qué otra cosas le gustaría hacer? Si pudiera renunciar a la ingeniera para hacer lo que en verdad le gusta, ¿qué es lo que haría?”

Los ojos del muchacho brillaron y con una media sonrisa dijo: “Me gustan los niños, y me gusta enseñarles sobre carpintería, a veces lo hago los domingos por la tarde, pero…”

En ese momento el expositor lo interrumpió y terminó la oración por él: “¿Pero nunca has pensado que a los maestros de manualidad para niños también les pagan?”.


Mi deseo es que te conviertas en un experto servidor (eso hace a un verdadero líder) y que tengas un día exitoso.

5 de julio de 2007

En La Cima del Mundo – parte 2.


En la entrega anterior hablamos sobre Mark Inglis, quien con sus dos piernas de fibra de carbono logró llegar a la cima del mundo pese a la dificultad que la escalada le ofrecía; pero él no es el único que, con una discapacidad “limitante”, ha logrado hacer una proeza tan grande. Cinco años antes, el 25 de mayo de 2001, otro hombre conquistó al Everest de una manera también espectacular.
Recuerdo que estaba muy enojado luego de una discusión sostenida con mi hermana y lo único que atiné a hacer fue ir a un cibercafé, alquilar una computadora y comenzar a revisar mi correo electrónico. Esa tarde recibí una de las entregas del boletín “Guerrero de la Luz” que escribe el autor Paulo Coelho, y comencé a leerlo solo para distraer mi mente del disgusto que había tenido unos minutos antes. El boletín presentaba algunos eventos acaecidos al autor mientras estaba hospedado en un hotel, y por momentos me preguntaba hacia dónde quería conducir aquella entrega, aunque me pareció bastante divertida. De pronto, un hombre interpeló a Paulo Coelho con una pregunta increíble “¿Puede un hombre ciego llegar a la cima del monte Everest?”, pero me sentí mucho más relajado cuando el escritor contesto lo que yo también pensaba: NO. Sin embargo, vino otra pregunta que me hizo detenerme a meditar mi propia respuesta: “¿Por qué no contesta ‘Tal Vez’?”
La historia de Erik Weihenmayer.

¿Tal vez? Realmente sería imposible creer que un hombre ciego es capaz de llegar a la cima del mundo si Erik Weihenmayer no lo hubiera logrado. Cuando él tenía trece años de edad quedo ciego completamente. Sin embargo su falta de visión física fue compensada por una poderosa visión mental y, por que no decirlo, espiritual. Así que tres años después, a los dieciséis, comenzó a practicar alpinismo. Poco a poco, y con mucho esfuerzo, fue conquistando los retos que se ponía a sí mismo hasta que, un día, decidió que era hora de ir por la cima del Everest. No era una escalada fácil, pero estaba dispuesto a pagar el precio de cumplir con su sueño de convertirse en el primer invidente en escalar el pico más alto del mundo y las siete cimas.
Cuando terminé de leer ese artículo no pude menos que preguntarme qué era lo que yo estaba haciendo con mis talentos y habilidades. Sin detrimento de las personas discapacitadas, muchas veces quienes tenemos nuestros cuerpos y sentidos completos, adolecemos de una invalidez mucho más aguda y paralizante: la falta de definición de propósitos. Nos falta tenacidad, valor, entusiasmo, todo porque no nos hemos tomado el tiempo para aclarar nuestra misión en la vida.
Es cierto que el camino por el que cada uno debe forjar su propio destino no es fácil, pero Molière nos recuerda que “entre más grande es el obstáculo, más grande es la gloria de vencerlo”. ¿Cuál es nuestro propio monte Everest? Quizá sea el estudio, el trabajo, la familia, etc. Sin importar el escenario en que nos toca desenvolvernos tenemos el privilegio de convertirnos en personas de excelencia; agentes de cambio con una visión mucho más grande que nosotros mismos y que nos impulsa hacia adelante y hacia arriba, en la persecución de la felicidad.
¿Cómo está nuestra visión? ¿La estamos forjando para poder vislumbrar nuevas alturas en nuestras vidas? Mi deseo es que el ejemplo de Erik Weihenmayer nos ayude a “VER” todo lo que podemos lograr si estamos dispuestos a vivir nuestros sueños. Tal vez las cosas no resulten como nosotros queremos en la primera o segunda ocasión, pero en lugar de preguntarnos “¿Por Qué a Mi?”, comencemos por decir “Tal vez” sea en la próxima ocasión y sin vacilar lancémonos a la tarea aunque sea la más humilde que nos haya tocado.
Recuerda dejar tus comentarios, pues ellos me ayudarán a mejorar este blog día a día.
Que tengas un día lleno de éxito.

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