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5 de septiembre de 2010

¿Cómo “disfrutar” de la muerte?

leonardosm «Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte»

– Leonardo Da Vinci

El hombre que dijo (o escribió) la frase que encabeza nuestra lectura de hoy es, sin duda, uno de los mejores ejemplos de lo que el espíritu humano puede hacer. Él vivió una vida incansable, de constante búsqueda y descubrimiento, en la que cada día se levantaba pensando en lo maravilloso que estaba por encontrarse con él.

¿Puede alguien así ver la muerte como algo sombrío? Por supuesto que no. La muerte sólo es sombría para aquellos que desperdiciamos nuestra vida quejándonos de las circunstancias adversas, mientras el tiempo pasa devastador sobre nosotros; y no es que la muerte necesite tiempo, pero cuando nuestra vida se conforma con estándares mediocretizados, pareciera que la muerte se divierte más viéndonos luchar contra la idea de no tener una razón por la cual vivir.

¿Quién no disfruta del dulce sueño cuando ha tenido una jornada significativa? Todos los días tenemos la oportunidad de usar bien nuestra vida, para que cuando nos alcance el sueño de la muerte, podamos descansar con tranquilidad, pues hemos vivido cada día un paso más cerca de nuestros sueños, más cerca de los altos estándares que escogimos para vivir una vida de Principios.leonardo-da-vinci

Hoy tienes un gran día por delante. Haz de este día la gran obra maestra de tu vida. Haz lo que Leonardo Da Vinci y emplea bien ésta jornada, porque es la única que tienes.

(Tomado de mi e-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 16,17)

19 de mayo de 2010

Libro: “En la Búsqueda de la Excelencia”

En la Búsqueda de la Excelencia Es un verdadero placer presentar mi libro “En la Búsqueda de la Excelencia”. Estoy seguro de que las frases célebres, escogidas para abordar algunos temas importantes de la vida, así como las reflexiones que he escrito a partir de dichas frases, serán de mucha utilidad en tu propio viaje.
Sin embargo, ¿por qué este libro? ¿Vale la pena que lo leas? No te preocupes, no intento sermonear ni dar fórmulas mágicas en ninguna de las páginas de esta obra. Tan solo procuro poner en perspectiva algunos temas como el cambio, la identidad, nuestras relaciones personales y la búsqueda de nuestros propios ideales; pero, además, hago un fuerte y marcado énfasis en algo que poco a poco se ha dejado de enfatizar en nuestra sociedad: Los Principios. De hecho, esa es una de las razones fundamentales de la aparición de este libro. Más que técnicas, más que ideas viejas dichas con un lenguaje pseudocientífico que las hace parecer nuevas, los temas que trato tienen como fin volver a mirar las cosas de forma detenida.
Te invito a que hagas de este libro tu compañero de viaje. Cada reflexión ha sido pensada para que tengas a tu propio motivador personal al alcance de tu mano.
Las frases célebres esparcidas a lo largo de la obra ponen en perspectiva cada reflexión. Los ilustres personajes que nos legaron esas perlas de sabiduría (algunos son contemporáneos) nos acompañan en este maravilloso viaje que significa ir “En la Búsqueda de la Excelencia”.

Datos del libro:
12 horas de lectura (si deseas leerlo en forma rápida, pero ha sido pensado para leerse durante 4 meses una reflexión por día).
Autor: Gerson E. A. Arenivar
Categoría: Cuidado personal y autoayuda
Subcategoría: Autoayuda y superación
N° de páginas: 273
Tamaño: 170x235
Estado: Público
Interior: Blanco y negro
Formato: E-book
Precio: € 3.97 (precio no incluye impuestos)
Disfruta de este libro. Descárgalo ya en Bubok!!!

27 de enero de 2010

¡Cuidado con la Masa! - 2

tapiz vivir 2010 En el artículo anterior hemos dicho que la masa se alimenta de una forma de pensar. Esta forma de pensar se alimenta de una fraseología muy indefinida (por lo común que es), pero con suficientes elementos llamativos como para que cada uno la interprete como mejor le acomode. Y finalmente, esta fraseología se alimenta de la masa, de sus temores, expectativas e ilusiones.

El problema es que, en la enmarañada industria de la autoayuda, parece difícil hacer una línea de demarcación capaz de clarificar quién está hablando superficialmente y quien con sustancia. Esta dificultad, de nuevo, se debe al nebuloso uso de términos tan semejantes, tan sonoros, tan espirituales, tan elevados, que al parecer sólo se necesita tener la mejor verborrea, el mayor carisma, las mejores técnicas de proyección, a fin de ser el experto de moda; pero si no se tiene eso, basta con tener suficiente dinero como para hacerse una conveniente propaganda y todo listo.

El problema de la masa.

No uso la palabra “masa” en forma peyorativa. No intento ser ofensivo, tan solo pretendo hacer una diferenciación que pueda ser contrastada con un estilo de vida de excelencia personal. Por otro lado, a medida que he ido escribiendo nuevos artículos para Vivir la Excelencia he tratado también de ir alejando el concepto de excelencia personal del concepto de autoayuda, porque como he dicho más arriba, esa es una industria donde nacen numerosos expertos en los síntomas cada día, pero la excelencia personal ataca las causas, la raíz del problema de la masa. Pero, ¿cuál es el problema de la masa? En realidad, tal vez no sea sólo un problema, pero bien podríamos identificar al menos uno de sus problemas: El Miedo.

145368 Es miedo a pensar, miedo a parecer inadecuados si no se está al tanto de la última técnica PNL, miedo a que las expectativas personales no se ajusten a la sociedad, aunque las expectativas sociales disten mucho de estar fundadas en principios de vida, etc. El miedo hace que la masa se aferre a esa forma de pensar que la llena de promesas, de palabras de ánimo y apoyo, mientras lo que sucede en verdad es que todo lo que tiene (dinero, tiempo, energía) se lo gasta intentando seguir esas fórmulas que han de ser tan efectivas porque han sido probadas en más de 60,000 personas alrededor del mundo, cuando la población mundial anda por los 7mil millones. ¿Sólo un 8 % de la población es feliz?

Lo que se necesita es sustancia.

Definitivamente lo que necesitamos es sustancia, no el lenguaje sincretista de la moderna autoayuda; un lenguaje en el que todo es bueno, todo sirve, todo depende del nivel de consciencia. Es verdad que debemos crecer, desarrollarnos; es verdad que necesitamos una consciencia más profunda y clara de nuestra misión en la vida; sin embargo, este desarrollo debe estar fundado en principios que afecten el desarrollo de nuestro carácter, que ocupen el núcleo de nuestra vida.

Tiempo hubo en el que el desarrollo de las virtudes del carácter era visto como fundamental para triunfar en la vida. La perseverancia, el valor, la preparación, los ideales (entre otras cosas), no eran una mera afirmación motivacional, ni una técnica de la personalidad. Las emociones (tan manipuladas hoy en día) estaban en su justo sitio: como accesorios de la voluntad. Y la voluntad, unida a un claro sentido de propósito, marcaba la diferencia entre los excelentes y los mediocres.

Pero, ¿es posible ver la diferencia? Como anteriormente hemos dicho, aunque en la superficie la línea que demarca la forma de pensar de la masa y el sistema de desarrollo de la persona excelente parezca borrosa, al profundizar un poco se puede ir viendo con claridad lo que sostiene a la masa y a la excelencia. El problema no está necesariamente en las palabras o en las expresiones. Tanto la masa como la excelencia usan pensamientos como “el éxito depende de ti”, “piensa en grande y harás cosas grandes”, “si quieres resultados distintos no hagas siempre lo mismo”, “atraes aquello en lo que más piensas”… y muchas expresiones de este tipo. Vuelvo a repetir: el problema no está en esos enunciados en sí, sino en lo que los sostiene. Mientras la masa se desenvuelve en el terreno de las técnicas y los éxitos, el ser excelente trabaja en el estilo de vida, en el cultivo de las facultades, en el desarrollo armonioso de un carácter equilibrado, que obviamente dará éxitos, pero lo mantendrá también caminando siempre por la senda de la excelencia.

En conclusión.

la excelencia2 Así, aunque es evidente que no he podido ser exhaustivo en este artículo en dos partes, lo que sí he querido es abrir la reflexión. Después de todo, “somos los arquitectos de nuestro destino”, por lo tanto, cada elección es importante, cada reflexión es importante. No he escrito este artículo para que nos volvamos paranoicos buscando fantasmas donde no los hay. Sino que he escrito para incentivar una recapacitación sobre la necesidad de desarrollar un estilo de vida de excelencia. Este estilo de vida nos mantendrá alerta en cuanto a la sustancia (o falta de ella), cuando escuchemos o leamos sobre los últimos gritos de la moda de la autoayuda.

Recuerda: “En todo momento el hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia” (Viktor E. Frankl).

Hasta la próxima entrega.

22 de enero de 2010

¡Cuidado con la Masa!

Mientras leo e investigo por la red qué es lo “nuevo” que se está cocinando en torno al desarrollo personal, me sorprende toparme cada día con una interesante proliferación de expertos, todos ellos con la “fórmula correcta” para explicar los misterios de la vida, de las relaciones, de la riqueza y del amor; pero al oírlos (o leerlos) es sorprendente cómo, a pesar de la inmensa promesa implícita en sus hipnotizadores encabezados, siguen diciéndonos sólo lo que es inevitablemente obvio o, peor aún, sólo lo que queremos oír.

Como he dejado claro en artículos anteriores, no es que yo pretenda dar con la última fórmula alquímica para el éxito y la felicidad, porque en realidad, y seguro que si has leído más de un artículo mío lo habrás notado, mi propuesta es que el éxito, aunque importante para nuestra realización, es apenas un peldaño en todo el proceso de crecimiento; luego viene la excelencia, que es todo un estilo de vida signado por principios elevadores.

Recapitulando un poco.

exito1 Por ejemplo, en el artículo “El Éxito: Un Estilo de Vida”, hemos partido de la concepción popular de que hemos de realizarnos cumpliendo nuestras metas y sueños, pero hemos querido hacer claro que el hecho de alcanzar el éxito en ciertas áreas de la vida no hace a nadie un ser excelente, porque la excelencia es más que alcanzar el éxito, es seguir avanzando más allá de él y mantener el equilibrio adecuado en todas nuestras facetas: lo cual puede ser muy variado para cada quien porque somos individuos únicos, con idiosincrasias, hábitos, metas y sueños únicos, con el propósito de ser más que meramente integrantes pasivos de la masa.

En este punto la cosa se complica un poco más: ¿Qué quiero decir exactamente con eso de “la masa”? ¿Es posible ser parte de “la masa” y sin embargo creer que no se es parte de ella? Me gustaría sugerir que en mis artículos “Construyendo la Excelencia Personal”, “La Fuerza para Vivir en la Excelencia”, “Breves definiciones etimológicas…” y “¿Qué es ser mediocres?”, (entre otros) se encuentra una semillita que nos puede ayudar a responder estas dos preguntas, pero en éstas pocas líneas quiero que las consideremos un poco más (al menos la primera en éste artículo).

Definiendo la Masa.

La masa no es necesariamente una mayoría ignorante o fracasada; es más, el gran peligro de la masa es la comodidad en la que vive por saberse un peldaño por encima de aquellos que socialmente llamamos parias. Dicho esto, la masa es en realidad una forma de pensamiento alimentada por una fraseología de autoayuda bastante popularizada, que es capaz de llegar a todo el mundo por lo general e inespecífica que es. Esta fraseología es común y por lo mismo un terreno fértil para proponer esas ideas “radicales”[i] de los gurúes del desarrollo personal, ideas con las cuales la masa se siente cómoda, porque aunque los expertos hablan de “sacudir paradigmas” la verdad es que se siguen quedando en la superficie del éxito. Por eso, como personas de excelencia (que buscamos la excelencia cada día), es indispensables estar alertas para no quedarnos en la superficie de las palabras, sino ser un poco más críticos para buscar el fondo del asunto.igual-uniformidad

Así pues, la masa no es un sistema de pensamiento, sino sólo una forma de pensar que se perpetúa a sí misma. ¿Y cómo se perpetúa a sí misma esta manera de pensar? Limitando nuestra capacidad individual para decidir vivir con responsabilidad. Piensa, por ejemplo, en lo que realmente quiere decir el experto cuando dice algo como esto: “Si sigues haciendo lo mismo, no esperes resultados diferentes” o de esta otra forma: “Si no quieres los mismos resultados, no hagas siempre lo mismo”. Aunque el pensamiento en sí es muy bueno, y fue esbozado por uno de los mayores genios de nuestro tiempo, ¿qué es lo que realmente quiere decir el experto? Lo que generalmente quiere decir es algo así: “Todo lo que tú hayas probado o intentes probar está condenado al fracaso, a menos que hagas exactamente lo que yo te diga en mi fórmula de los 5 pasos para alcanzar el éxito y la felicidad y la libertad financiera y…”

Tal vez exagero; pero es que al releer mis artículos me he hecho la pregunta crítica de si sólo he alimentado una forma de pensar, la de la masa, o si por el contrario, he servido a mis lectores para que vean un poco más detenidamente la importancia de elevar la norma. En el fondo del asunto, la masa no tiene ni raíz, ni propósito, ni identidad, aunque se sigue alimentado de  palabras de autoayuda para fortalecer su autoestima. En el fondo del asunto, las personas excelentes lo son por elección, porque han decidido forjarse altos ideales, vivir con libertad y responsabilidad, y servir. el_hombre_mediocre_84105La línea de demarcación entre la masa y la excelencia puede parecer delgada en la superficie, mas al profundizar un poco es posible notar que todo lo que sostiene a la masa es una repetición casi cacofónica de ideas y conceptos y sentimientos que escasamente comprende; en cambio, a la base de la excelencia se encuentra la virtud y la verdad, características fundamentales de los verdaderos principios de vida. La excelencia no admite atajos, y sin embargo es el camino más rápido y seguro para ser la diferencia que queremos ver en el mundo. La excelencia es exigente, por eso la masa prefiere quedarse sólo con el éxito.


[i] Admito que he usado un poco de sarcasmo al escribir “radical”, porque cuando se ve en profundidad lo que están diciendo muchos de estos expertos, en realidad es un poco más de lo mismo de la cultura del éxito inmediato en la que vivimos.

18 de noviembre de 2009

¿Cómo Dejar de Ser Mediocres?

Cain Creo que llegar a esta pregunta e intentar contestarla es la consecuencia lógica de los tres artículos anteriores de Vivir la Excelencia. Debo reconocer que, tanto el artículo “¿Por qué Dejar de Ser Mediocres?” como éste artículo, tienen títulos que podrían ser mal entendidos o tomados muy a pecho. Sin embargo, los presento porque considero que de vez en cuando no cae mal hacernos algunas preguntas, aunque sean un poco dolorosas, aunque no consideremos que se apliquen nuestra condición. Estas preguntas podrían incluir reflexiones como: ¿Soy mediocre o me comporto como una persona mediocre? Y si en alguna área de mi vida encuentro mediocridad, ¿por qué tendría que dejar esa condición? Y más aún: ¿Cómo puedo dejar de ser mediocre?, en caso de haberme dado cuenta de que lo soy.

La receta mágica es…

A ninguno de nosotros nos gusta la idea de pensar que somos mediocres, pero ya hemos dicho antes que la mediocridad es destructiva sólo cuando persistimos en ella, porque es entonces que iniciamos un inevitable descenso. Y persistimos en la mediocridad, cuando creemos que ya hemos alcanzado todo lo que podríamos haber alcanzado, es decir, cuando pensamos que no somos mediocres.

De alguna manera es paradójico que las personas de excelencia sientan que aún pueden dar más de sí (y de hecho, dan más de sí), mientras los mediocres creen que ya lo han dado todo, y mientras los fracasados lloran porque ellos nunca tuvieron mejores oportunidades de superarse. Con este panorama pintado en breves palabras, resulta interesante pensar que cuanto más me esfuerzo por demostrar que no soy mediocre, más me enredo en la mediocridad; pero cuando decidimos seguir la senda de la excelencia, lo que inevitablemente sucede es que dejamos de compararnos con los demás y comenzamos a crecer, a nuestro propio ritmo, es verdad, pero seguimos creciendo. Y entonces cabe preguntarnos: ¿Cómo puedo dejar de enredarme con la mediocridad para vivir la excelencia? ¿Hay alguna receta mágica? Y la receta mágica es… que no hay recetas mágicas para ser personas de excelencia, con calidad de vida y felices.

autoayuda-como-analizar-situaciones-tomar-decisiones-460x345-la1 Aunque vivimos en una época de velocidad, lamento no poder unirme a las voces que oigo por aquí y por allá, dentro y fuera del internet, prometiendo una vida feliz y abundante después de 10 ó 15 pasos. No puedo unirme a los gurús que prometen que con sus cursos (algunos bastante costosos, por cierto) develarán los secretos del éxito, porque sus cursos son los definitivos, los que tienen las fórmulas mágicas para una vida de riqueza y prosperidad. Y no puedo unirme a esas voces que son tan abundantes, sencillamente porque la vida es todo un proceso para el que no existen los atajos. Con esto no estoy queriendo desacreditar la labor que hacen quienes intentan ayudar a los demás a mejorar, sólo quiero poner en perspectiva que una vida de excelencia es mucho más exigente que aplicar una fórmula, porque el ser excelente vive su vida en base a principios.

Así que, la manera que conozco para responder a la pregunta de nuestro artículo de hoy, es la siguiente:

viaje 1. Tener un ideal. Cuando tenemos ideales reconocemos que puede haber personas mejores y peores que nosotros, pero no importa, porque lo que nos ocupa es seguir avanzando en pos de nuestros sueños.

2. Cuidar nuestros hábitos. La creación y perfeccionamiento de un hábito es todo un proceso de preparación y crecimiento. Romper con hábitos nocivos requiere mucho valor. El punto es que nuestros hábitos decidirán nuestro destino.

3. Aprender e internalizar Principios de Vida. El amor, la integridad, la gratitud, la fidelidad, la virtud, entre otros, deben dejar de ser meros valores sociales y deben volver a su justo sitio de Principios guiadores (regidores). Y para que vuelvan a su justo sitio, los Principios deben ser estudiados, meditados, pensados e internalizados, sólo así permearan nuestra vida.

4. Desarrollar relaciones fuertes. Siempre hay personas con las que se puede crecer, porque uno es mejor estando junto a ellas. Y para andar la senda de la excelencia, ¿qué mejor que ir acompañado de alguien excelente?

5. Dejar un legado. Viktor Frankl dijo: “Cada hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia”. Y la manera de dejar un legado duradero en aquellos que nos rodean es integrando los cuatro puntos anteriores. Eso nos impulsará a dejar nuestra huella y nos impedirá acomodarnos en el punto medio donde yacen los sueños de muchos que decidieron que ya habían hecho suficiente. Dejar un legado, es estar dispuestos a vivir todo el proceso de una vida significativa, con sus luchas, caídas y equivocaciones, con sus victorias, avances y aciertos.

No ha sido mi intención escribir los títulos de este artículo y del anterior para herir la sensibilidad de ninguno de mis lectores. Quizás sirva de disculpa decir que, como todos mis escritos anteriores, la primera persona para la que escribo es para mí. Mi deseo es que ésta serie de cuatro artículo haya servido para profundizar (o al menos intentar hacerlo) en este tema que nos puede afectar de una o de otra forma y que al pensar en ello hayamos podido encontrar nuevas ideas, tal vez nuevas fuerzas, para seguir avanzando hacia la cumbre que hemos vislumbrado para nuestra vida.

gersonlogo-new Una recomendación final: Tal vez sería muy bueno que leyeras desde el artículo “¿Qué es Ser Mediocre?” hasta el artículo de hoy en forma corrida. Así tendrías todo el cuadro completo en una sola leída. La razón por la que escribí 4 artículos sobre el tema de la mediocridad es porque me permitiría explayarme en unas pocas ideas en cada entrega.

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia.

16 de noviembre de 2009

¿Por qué Dejar de Ser Mediocres?

derecho_laboral Para abordar la pregunta que da título a nuestro artículo de hoy es necesario recapitular un poco. En la entrega “¿Qué es Ser Mediocre?”, hemos dicho que podemos definir la mediocridad como conformismo: conformarnos con lo de media calidad, con lo normal, con llegar al menos a la mitad de la montaña. Y en el escrito “El Problema Real de la Mediocridad” hemos enfatizado que tomar esa actitud conformista es condenarnos inevitablemente a entrar en una espiral descendente de conformismo, fatalismo, negatividad y quejas, y he allí el problema real de ser mediocres.

¿Por qué?

Seamos francos, el mediocre tiene sus ventajas. De nuevo, no intento defender lo indefendible, sólo trato de poner en perspectiva la razón por la que hay que dejar de ser mediocres, y para ello, qué mejor forma que sondear las ventajas que tiene la mediocridad, luego sus desventajas y luego nuestras conclusiones.

¿Qué ventajas puede ofrecer la mediocridad? Si lo pensamos bien, el mediocre ha logrado cosas que el fracasado e indolente nunca ha intentado o soñado si quiera con hacer. Nadie podría acusar a una persona mediocre de no haber intentado algo, porque aunque llegan sólo a la mitad de la montaña, encuentran bastante seguridad psicológica para decirse a sí mismos que al menos lo intentaron. Además, el mediocre no siente sobre sí la presión de tener que avanzar hacia la excelencia, porque al medirse con los fracasados, se ve a sí mismo en una mejor posición, por lo que se siente conforme y en paz consigo mismo. El mediocre tiene buenos empleos, generalmente fijos, con buenos salarios. Seguro que tiene ahorrado algo en el banco y aunque trabaja horas extras, le queda algo de tiempo para salir con su familia o amigos. También es muy educado, tiene una o dos carreras, una maestría y sabe hablar dos o tres idiomas.

autoayuda-como-destrabar-problemas-tomar-decisiones-460x345-la Lo curioso es que las desventajas de la mediocridad surgen de las mismas ventajas que tiene, y esto es mucho más evidente si lo comparamos con los seres de excelencia. En esencia el ser excelente lo es por su constante ansia de crecimiento; no se preocupa por medirse con los demás, porque se mide con los ideales y estos siempre sobrepasan cualquier altura a la que creamos haber llegado. El ser excelente también estudia, pero tener un doctorado no es un prerrequisito para la excelencia, pues hay personas de excelencia que nunca han pisado una universidad. Mientras que el mediocre se contenta con al menos haber intentado algo, el ser excelente sabe que no está aquí sólo para pasar por la vida, sino para dejar un legado constructivo, un legado que inspire a las nuevas generaciones a dar lo mejor de sí. Tal vez la persona de excelencia no tenga un empleo fijo o buenos salarios, puede ser que incluso le toque padecer un poco de hambre, pero no por eso renuncia a sus sueños, pues esos sueños son su fuerza para seguir avanzando sin importar los obstáculos. Lo que hace a una persona un ser excelente son sus cualidades, sus ideales, su compromiso con sus sueños, entre otras cosas. Si tiene dinero, bien; y si no, bien también…

En conclusión.

Seguro que hay muchos huecos en la entrega de hoy, pero lo que he intentado es contrastar aquello que parecen ventajas de la mediocridad con la vida de constante búsqueda de la excelencia, para que respondamos personalmente a esa pregunta “¿por qué dejar de ser mediocres?”

Pero si me permiten un par de ideas, me gustaría sugerir que hay que dejar de ser mediocres porque…

3FA8FC1E02CA1D6B2B4A96D0CD16 … sólo así podremos ver alturas que antes no veíamos.

… dejaremos de compararnos con los demás para medirnos con los ideales de una vida con sentido.

… seremos felices al reconocer nuestra responsabilidad sobre lo que nos sucede.

… seguiremos avanzando por la senda de la excelencia, mientras el mediocre comienza su inevitable descenso.

Por eso, y por muchas razones que seguro ya has pensado, mi querido lector y mi querida lectora, hay que avanzar más allá de la mediocridad.

Hasta pronto y recuerda dejar tus comentarios a continuación…

3 de noviembre de 2009

El Problema Real de la Mediocridad.

preguntas Frecuentes En el artículo anterior hemos igualado a la mediocridad con el conformismo. La justificación para hacer tal cosa nos ha venido de analizar detenidamente la composición de la palabra en sí. Como hemos dicho, ser mediocres es conformarnos con lo normal, con lo bueno solamente y con llegar (al menos) a la mitad de la montaña. Pero dicha definición no pretende en ninguna manera ser absoluta, sino propiciar una reflexión personal sobre eso de ser mediocres o conformistas.

¿Es mala en sí misma la mediocridad?

El objetivo de este artículo es aventurarnos a preguntar: ¿Cuál es el problema de la mediocridad? ¿Es realmente importante hablar sobre esto? No podemos evitar tener juicios a priori respecto a estas preguntas, pero considero saludable suspender brevemente el juicio hasta haber reflexionado un poco. Lo más seguro es que lleguemos a las conclusiones que teníamos antes de iniciar nuestra reflexión, es sólo que ahora las reforzaremos con nuestro compromiso al habernos permitido pensar sobre esto.

En primer lugar, ¿es mala la mediocridad en sí misma? Sin pretender defender lo indefendible, en mi opinión, la mediocridad en sí misma no es mala (o negativa o perjudicial), al menos, en el corto instante en que es un punto. De hecho, parafraseando a José Ingenieros, la mediocridad sirve para que el genio (el ser excelente) apunte hacia la altura a la que el mediocre no puede llegar. La normalidad, lo de media calidad, sólo sirve para mostrarle al ser de excelencia que ya no es posible seguir a ése nivel, sino que hay que avanzar un paso más. De esta manera, el mediocre le sirve al ser excelente como alarma contra una actitud acomodaticia; aunque luego (y a veces a pesar del mediocre) el excelente termine sirviendo con sus ideas y progresos al otro.

En segundo lugar, ¿cuál es el problema real de la mediocridad? Enfatizo la idea de que la mediocridad no es negativa en sí misma, en el corto instante que es un punto en el que se hace necesario tomar una decisión. Vivir la excelencia es un viaje, una escalada si se quiere, en la que no siempre resulta sencillo mantener el ritmo. A veces nos cansamos, o incluso nos desanimamos; también tropezamos y hasta caemos. Entonces llegamos al punto en que hay que decidir. Y la decisión puede ser: seguir avanzando a pesar de todo (lo que hace el ser excelente) o contentarnos con haber llegado a la mitad de la montaña (lo que hace el mediocre). Pero cuidado, aquí es donde comienza el peligro real de la mediocridad y para ilustrarlo usaremos dos ejemplos: 1) Cuando tomamos un recipiente y lo llenamos de agua, el primer día el agua está limpia; pero, ¿qué sucede a la semana siguiente o al mes siguiente? El agua se ha descompuesto, pues es el resultado natural del estancamiento. 2) 016 Monte Elbrus Rusia Imaginemos que vamos subiendo por una montaña y a la mitad nos falta el aliento. Nos detenemos, por un momento, para tomar una decisión. En ese momento en que nos detenemos somos mediocres, pero no hay problema, hacer esa pausa no está mal en sí. Lo que hace la diferencia es la decisión que tomamos: Si decidimos avanzar, obviamente dejaremos el punto medio en el que nos detuvimos y llegaremos a nuevas alturas. En cambio, si decidimos que no podemos seguir porque el camino es demasiado difícil, lo que inevitablemente sucederá no es que nos quedaremos a la mitad del camino para siempre, sino que comenzaremos a descender por la montaña. De esta manera, la mediocridad no es un estado permanente, sino el momento en que se debe decidir.

Ahora, si es importante o no reflexionar sobre esto, es una cuestión personal que debemos enfrentar tarde o temprano. Ojalá sea temprano, porque entonces podremos ver más allá de las limitaciones personales o ambientales con las que debemos lidiar todos los días.

En resumen.

idea_bulb Me gustaría terminar este artículo haciendo un breve resumen de cuatro puntos: 1) La mediocridad tiene su lugar en el mundo, pero eso no significa que debamos acomodarnos (o contentarnos) en la mitad del camino. 2) La mediocridad es un punto en el que se debe tomar una decisión (por eso tiene su lugar en el mundo), y de la decisión depende el futuro de nuestras vidas. 3) Decidir seguir avanzando bajo la luz de nuestros ideales, aunque sea difícil, es vivir la excelencia y eso nos permite aspirar a nuevas alturas. Pero recuerda, aunque esto de las nuevas alturas puede ser diferente para cada uno; sin embargo, el estilo de vida será el mismo. 4) Decidir no seguir avanzando es condenarnos a un inevitable descenso.

Así, la mediocridad es caer en una espiral descendente de conformismo, fatalismo, negatividad y quejas, entre otras cosas, y es en el constante descenso donde se encuentra el verdadero problema del mediocre y de la mediocridad. Por tanto, debemos tener cuidado con contentarnos por haber llegado a la mitad del camino, porque podríamos estar propensos a descender si no elevamos la vista hacia la altura que nos espera.

Hasta la siguiente entrega.

23 de octubre de 2009

¿Qué es Ser Mediocre?

preguntas Una difícil pregunta para este artículo. Difícil, digo, porque la línea que divide lo subjetivo de lo objetivo (al dar una respuesta) es tan delgada que es posible pasarla sin darse cuenta del todo. Pero la pregunta es importante; de hecho, quizás hasta se haya convertido en urgente, debido a que responder a esta pregunta nos ayudará en el desarrollo de los ideales con los que hemos decidido vivir, o nos ayudará a ver la necesidad de comenzar por definir esos ideales para nosotros mismo.
La respuesta ¿fácil?
La respuesta lógica y fácil para esta pregunta podría ser: mediocre es no ser excelente. Pero la verdad es que necesitamos profundizar un poco más. Ya nos hemos preguntado antes “¿Qué es la excelencia?” y “¿Para qué sirve la excelencia?”, lo cual nos ha dado algunas ideas con las cuales trabajar para responder qué significa ser mediocre.el_hombre_mediocre_84105
  El ser excelente se distingue, como lo hemos dicho antes, por su indómita idea de seguir creciendo. Pero ¿qué es el mediocre? ¿Simplemente no desea crecer? ¿Simplemente no quiere distinguirse?
La palabra en sí es bastante interesante, pues describe algo de calidad media o de poco mérito, tirando a malo[1]. Y por el uso original de la misma, se puede decir que se refiere a lo cotidiano y normal[2], aunque la composición etimológica indique al que sólo es capaz de subir media montaña. ¿Pero qué significan todas estas acepciones en términos prácticos?
Desde mi punto de vista, muy subjetivo además, considero que las ideas que nos dejan en la cabeza las acepciones de mediocre pueden enumerase así:
Ser mediocre es:
preocupado-recesion 1. … Conformarnos con lo normal. El problema con esto es que nos volvemos volubles. Si alguien viene con una nueva idea, la rechazamos porque no podemos aventurarnos a cambiar lo establecido; pero cuando esa misma idea se ha popularizado, la abrazamos como si nosotros mismos la hubiésemos engendrado.
2. … Conformarnos con lo que es bueno solamente. Vamos, a todos nos gustan las cosas buenas, pero ¿qué si pudiéramos tener las mejores? El problema de conformarnos con lo bueno solamente, es que nos conformamos con ello porque ya estamos acostumbrados; y, en el peor de los casos, porque llegamos a pensar que no somos merecedores de lo mejor.
3. … Conformarnos con subir hasta la mitad de la montaña. O andar solo la mitad del camino, o luchar sólo la mitad de la batalla. Es interesante que el griego “ocris” que compone la palabra mediocre significa “montaña rugosa”, y que la raíz de donde proviene “ocris” implique “agudo, alto, extremo”[3]. Todos queremos dejar nuestra huella, crecer, dejar un legado duradero; pero el mediocre, cuando siente el rigor de la faena, se conforma con haber llegado “al menos” a la mitad del camino. Esto me lleva a pensar que el ser excelente y el mediocre, ambos, desean distinguirse, pero sólo uno está dispuesto a pagar el precio de seguir avanzando.
4. … Finalmente, Conformarnos. (Creo que el punto está bastante claro.)
Esta reflexión no pretende ser peyorativa, sino ayudarnos a describir un concepto un poco más ampliamente, a fin de reconocer rápidamente la mejor forma de cambiar el rumbo. Me gustaría saber qué opinan ustedes, por lo que les invito a dejar sus comentarios a esta entrega.
Hasta la próxima y a Vivir la Excelencia.

[1] http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=mediocre
[2] http://estanoesmivida.blogspot.com/2006/01/mindundi.html
[3] http://etimologias.dechile.net/PIE/

20 de julio de 2009

Se busca un hombre… y una mujer.

Diogenes_looking_for_a_man_-_attributed_to_JHW_Tischbein Se cuenta que en la antigüedad, cuando vivía el sabio Diógenes, éste salió un día a plena luz del sol con una antorcha, alumbrando con ella el rostro de cuantos hombres encontraba y repetía mientras tanto “¡Busco a un hombre!”.

La búsqueda.

“Busco a un hombre”, sí, pero no sólo a un hombre, sino también a una mujer; mas no sólo a uno de cada género, sino a todos aquellos que tengan ideales y luchen por ellos. Considero que ésa misma búsqueda de Diógenes debe ser reiniciada hoy, y sin embargo, el primer lugar donde deberíamos comenzar a buscar no es en las plazas, ni en los mercados, sino en nuestro propio corazón, en nuestra propia intimidad donde no tememos ser realmente quienes somos, sin preocuparnos por los convencionalismos tradicionales con los cuales nos han pre-programado durante mucho tiempo.

Realmente se busca a un hombre y a una mujer, de altos ideales, con metas, que viven con estándares que sobrepasan a los de la mayoría, que viven la excelencia. Se buscan hombres y mujeres que se mantengan firmes frente al deber, que no teman defender la justicia, que no se compren, que no se vendan, que sean auténticos en sus caracteres, fieles en su vida. El mundo necesita esta clase de hombres y mujeres; y los necesita aunque no lo admita, ya que a veces parece más fácil dejarse llevar por la corriente de la multitud, pero para los seres excelentes no existe el “a veces”, sencillamente porque no están dispuestos rebajar sus ideales sólo por el temor de ofender a quienes no los poseen. El ofendido, tendrá que contentarse con ver de lejos lo que significa vivir una vida exitosa.

Exitosa, sin embargo, no significa exenta de cuidados y de luchas, sino alegremente dispuesta a seguir creciendo y aprendiendo, por lo que quien ve en el mal que le sobreviene una oportunidad, saldrá exitosamente fortalecido.

¿Eres tú?

hombre_de_vitruvio Finalmente, ¿eres tú el hombre o la mujer que la vida anda buscando? ¿Estás escuchando el llamado a vivir una vida de excelencia, ahora, cuando a veces se piensa que tener firmes principios y claros ideales es anticuado? Digo que a veces se piensa, porque parece que un pequeño, pero creciente número de personas está volviendo a reconocer que se necesita más que pensamientos positivos, más que teorías motivacionales, más que terapias… Lo que se necesita es volver a vivir un estilo de vida, guiado por principios, que fortalezca el carácter. Si Diógenes saliera hoy en tu ciudad con su antorcha a pleno mediodía, y te encontrara por el camino, y alumbrara tu rostro, ¿crees que por fin podría acabar su búsqueda y decir: “éste es el hombre (o ésta es la mujer) que andaba buscando”?

¡La respuesta está en ti, encuéntrala y a Vivir la Excelencia!

26 de junio de 2009

La Montaña de la Excelencia.

gerson_logo La mejor manera que encuentro para iniciar este artículo es con gratitud. Gratitud a la Vida, a Dios, porque en mi devenir me han enseñado que debo seguir aprendiendo; gratitud especial también para todos aquellos que llegan a este espacio y lo consideran por un momento, como un lugar donde poder encontrar a un amigo con quien compartir el mismo sentir que nos une como hermanos y hermanas: la consciencia de que podemos ser mejores cada día.

En estos dos años de Vivir la Excelencia, mi mayor motivación ha sido saber que hay alguien al otro lado de la pantalla que está leyendo. Tal vez sea alguien cercano, tal vez sea alguien lejano, pero la distancia no importa cuando en nuestra mente se entretejen sueños por los cuales estamos dispuestos a vivir; en ese momento la distancia y el tiempo desaparecen y nos vemos en el mismo camino que nos conduce hacia la montaña más alta, el verdadero techo del mundo: la excelencia.

Todo nuestro potencial, todo aquello por lo que luchamos, todos a los que amamos, se conjuga en una fórmula maravillosa que nos invita a nunca darnos por vencidos; después de todo, siempre enfrentaremos reveses en la vida, pero nuestra determinación puede hacer una diferencia real.

Es cierto que a veces nos sentimos débiles, y con el rostro contra el piso creemos que ya no podremos levantarnos una vez más; mas es en ese momento cuando al volver a observar nuestra historia (la personal y la universal) nos damos cuenta que no existen límites si creemos. El único límite es el que nosotros decidamos, la única manera de fracasar es cruzarnos de brazos y pensar que lo hemos dado todo.

Y qué si las lágrimas nos sobrepasan, acaso no son ellas quienes nos limpian por dentro para que podamos ver mejor hacia el lugar donde se encuentra nuestra fuerza: el corazón. Quizás esto suena marcadamente romántico, y no faltará quien crea que intento alejar la fuerza de Dios de nuestra vida; pero, ¿quién ha logrado alcanzar aquello que no ama con todo su ser? Y, ¿en dónde es que se comunica Dios para ayudarnos a ver un poco más arriba de la miseria y el dolor?

La montaña de la excelencia es nuestra vida, esCumbre Torreon LR la historia que podemos legar a nuestros hijos, nuestros amigos, nuestros jefes o empleados. La montaña de la excelencia es tu conquista y nadie podrá hacer aquello para lo que estás aquí: hacer que otro se sienta inspirado, que sonría o que simplemente encuentre alguien con quien sentarse y confiar.

El viaje a penas comienza y quiero agradecerte por caminar conmigo estos dos años de Vivir la Excelencia. Te deseo siempre lo mejor y que sigas disfrutando de este sitio, donde puedes contar con un amigo en mí.

22 de junio de 2009

La Influencia del Maestro

En mi país, hoy se celebra un día festivo en honor a los maestros, quienes tienen la sagrada labor de influir sobre las mentes de miles de jóvenes, con la misión de implantar en ellos un espíritu de superación constante, de búsqueda de la excelencia en la vida.

Los Maestros.

profe1 Los mejores maestros son herederos indiscutibles de los mayores maestros de la historia. Las vidas de ellos son en sí mismas una lección constante. Sus palabras inspiran al mejoramiento y sus consejos se encaminan hacia el éxito.

Es que enseñar no es sólo transmitir una cátedra, es tocar una vida, y cada maestro tiene el inmenso privilegio de hacerlo dentro y fuera de las aulas. Ellos, los verdaderos maestros, llevan en su mano la antorcha de la verdad; con ella iluminan el camino de quienes estamos empezando la vida, con ella nos señalan los peligros que debemos enfrentar; pero al mismo tiempo nos señalan el glorioso destino que nos espera si seguimos por la senda de la justicia, el desarrollo y el trabajo.

Los verdaderos maestros no temen desnudar su alma mientras enseñan, aunque prefieran el anonimato o el silencio de sus casas u oficinas. Siempre tratan de llenarse para compartir, pero en este llenarse han aprendido a vaciarse de todo aquello que es espurio, mientras fijan su atención y la de sus discípulos en lo verdaderamente importante.

Un poco más allá.

chp_socrates Pero no sólo existen maestros en las aulas, pues hay quienes han escogido, como Sócrates, las calles de las ciudades, los cuartos de sus hijos o nietos, los puestos de sus empleados, el café con los amigos, la iglesia, la comunidad, etc. Incluso no necesitan decir una palabra para dar una lección, basta con su vida para que todos aquellos que los vemos podamos aprender.

Ahora nos toca pensar en nosotros: ¿Cómo ven nuestra vida quienes nos rodean? ¿Hemos podido inspirar a alguien a ser mejor persona? Tal vez, sin saberlo, seas el maestro de alguien y, ¿qué clase de maestro eres? No te preocupes, no tienes que buscar discípulos; cuando ya hayas aprendido ellos vendrán; mientras tanto lo que nos conviene es tener un espíritu humilde, para que cuando estemos listos el maestro que nos ha de ayudar a aprender aparezca.

Recuerda que en esta vida siempre estamos aprendiendo y soñando, por ello es necesario que estemos receptivos a la voz que nos quiere guiar hacia la excelencia; y si escuchamos atentamente, notaremos que esta voz está muy cerca.

jeshua-joya777 Finalmente, quiero invitarlos a conocer mejor al que creo que es el Maestro de los maestros. Él me ha conducido hasta acá, y me confieso su seguidor. Sus enseñanzas han traspasado las fronteras, aunque muchas veces han sido objeto de tergiversación; sin embargo, todo aquel que busca el sendero de la felicidad y la paz, puede encontrar en este Maestro todo lo que necesita. El Maestro del que hablo es Jesús.

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia.

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