Mostrando entradas con la etiqueta viktor frankl. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta viktor frankl. Mostrar todas las entradas

1 de junio de 2011

Lo que la vida espera.

manno «En realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros»

Víktor E. Frankl

Existe mucha literatura que nos advierte en contra de la mediocridad. Dicha literatura parece tener algo en común: nos dice que el hombre mediocre se pasa la vida esperando recibir. El problema no radica en sí en que quiera recibir, sino en su incapacidad de producir ideales, bienes, progreso que valga la pena, pues vive quejándose de no tener el dinero, el coche, la casa, la familia que quiere, entre otras cosas.

Sin embargo, el hombre y la mujer de excelencia no se preocupan tanto de lo que la vida pueda darles, su misión es darle a la vida una existencia plena. Los grandes hombres y mujeres de la historia, muchas veces tuvieron que enfrentar hambre, tristeza y dolor. Incluso tuvieron que enfrentar pérdidas muy sentidas, pero no se amilanaron, porque sabían que en nuestro paso por el mundo, una vida plena es la mejor renta que podemos pagar. No sin luchas, y a veces hasta obligándose a seguir en pos de sus sueños, estos seres excelentes nos legaron el mundo en el que vivimos.

Los avances de la historia, el progreso (como lo llama José Ingenieros) es el resultado de estos hombres que no se dedicaron a pedir, sino que reconocieron que la vida los interrogaba y decidieron responder con una vida de altos ideales con grandes resultados.

dar Es privilegio de cada uno usar sus talentos para dar lo mejor de sí, así mismo es responsabilidad de cada uno forjar grandes estándares de vida. Lo único que espera la vida de ti es que vivas con propósito, que le des sentido a tu existencia, para lo cual lo único que necesitas es tener un sueño, ir triunfando y aprender cada día los principios elevados que potencian la excelencia personal.

(Tomado de mi E-book “En la Búsqueda de la Excelencia” pp. 70)

27 de enero de 2010

¡Cuidado con la Masa! - 2

tapiz vivir 2010 En el artículo anterior hemos dicho que la masa se alimenta de una forma de pensar. Esta forma de pensar se alimenta de una fraseología muy indefinida (por lo común que es), pero con suficientes elementos llamativos como para que cada uno la interprete como mejor le acomode. Y finalmente, esta fraseología se alimenta de la masa, de sus temores, expectativas e ilusiones.

El problema es que, en la enmarañada industria de la autoayuda, parece difícil hacer una línea de demarcación capaz de clarificar quién está hablando superficialmente y quien con sustancia. Esta dificultad, de nuevo, se debe al nebuloso uso de términos tan semejantes, tan sonoros, tan espirituales, tan elevados, que al parecer sólo se necesita tener la mejor verborrea, el mayor carisma, las mejores técnicas de proyección, a fin de ser el experto de moda; pero si no se tiene eso, basta con tener suficiente dinero como para hacerse una conveniente propaganda y todo listo.

El problema de la masa.

No uso la palabra “masa” en forma peyorativa. No intento ser ofensivo, tan solo pretendo hacer una diferenciación que pueda ser contrastada con un estilo de vida de excelencia personal. Por otro lado, a medida que he ido escribiendo nuevos artículos para Vivir la Excelencia he tratado también de ir alejando el concepto de excelencia personal del concepto de autoayuda, porque como he dicho más arriba, esa es una industria donde nacen numerosos expertos en los síntomas cada día, pero la excelencia personal ataca las causas, la raíz del problema de la masa. Pero, ¿cuál es el problema de la masa? En realidad, tal vez no sea sólo un problema, pero bien podríamos identificar al menos uno de sus problemas: El Miedo.

145368 Es miedo a pensar, miedo a parecer inadecuados si no se está al tanto de la última técnica PNL, miedo a que las expectativas personales no se ajusten a la sociedad, aunque las expectativas sociales disten mucho de estar fundadas en principios de vida, etc. El miedo hace que la masa se aferre a esa forma de pensar que la llena de promesas, de palabras de ánimo y apoyo, mientras lo que sucede en verdad es que todo lo que tiene (dinero, tiempo, energía) se lo gasta intentando seguir esas fórmulas que han de ser tan efectivas porque han sido probadas en más de 60,000 personas alrededor del mundo, cuando la población mundial anda por los 7mil millones. ¿Sólo un 8 % de la población es feliz?

Lo que se necesita es sustancia.

Definitivamente lo que necesitamos es sustancia, no el lenguaje sincretista de la moderna autoayuda; un lenguaje en el que todo es bueno, todo sirve, todo depende del nivel de consciencia. Es verdad que debemos crecer, desarrollarnos; es verdad que necesitamos una consciencia más profunda y clara de nuestra misión en la vida; sin embargo, este desarrollo debe estar fundado en principios que afecten el desarrollo de nuestro carácter, que ocupen el núcleo de nuestra vida.

Tiempo hubo en el que el desarrollo de las virtudes del carácter era visto como fundamental para triunfar en la vida. La perseverancia, el valor, la preparación, los ideales (entre otras cosas), no eran una mera afirmación motivacional, ni una técnica de la personalidad. Las emociones (tan manipuladas hoy en día) estaban en su justo sitio: como accesorios de la voluntad. Y la voluntad, unida a un claro sentido de propósito, marcaba la diferencia entre los excelentes y los mediocres.

Pero, ¿es posible ver la diferencia? Como anteriormente hemos dicho, aunque en la superficie la línea que demarca la forma de pensar de la masa y el sistema de desarrollo de la persona excelente parezca borrosa, al profundizar un poco se puede ir viendo con claridad lo que sostiene a la masa y a la excelencia. El problema no está necesariamente en las palabras o en las expresiones. Tanto la masa como la excelencia usan pensamientos como “el éxito depende de ti”, “piensa en grande y harás cosas grandes”, “si quieres resultados distintos no hagas siempre lo mismo”, “atraes aquello en lo que más piensas”… y muchas expresiones de este tipo. Vuelvo a repetir: el problema no está en esos enunciados en sí, sino en lo que los sostiene. Mientras la masa se desenvuelve en el terreno de las técnicas y los éxitos, el ser excelente trabaja en el estilo de vida, en el cultivo de las facultades, en el desarrollo armonioso de un carácter equilibrado, que obviamente dará éxitos, pero lo mantendrá también caminando siempre por la senda de la excelencia.

En conclusión.

la excelencia2 Así, aunque es evidente que no he podido ser exhaustivo en este artículo en dos partes, lo que sí he querido es abrir la reflexión. Después de todo, “somos los arquitectos de nuestro destino”, por lo tanto, cada elección es importante, cada reflexión es importante. No he escrito este artículo para que nos volvamos paranoicos buscando fantasmas donde no los hay. Sino que he escrito para incentivar una recapacitación sobre la necesidad de desarrollar un estilo de vida de excelencia. Este estilo de vida nos mantendrá alerta en cuanto a la sustancia (o falta de ella), cuando escuchemos o leamos sobre los últimos gritos de la moda de la autoayuda.

Recuerda: “En todo momento el hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia” (Viktor E. Frankl).

Hasta la próxima entrega.

6 de mayo de 2009

Video: Crecimiento

Hola a todos amigos y amigas de la excelencia. En el video correspondiente a este mes he querido hablar sobre el Principio del Crecimiento. Como la Calidad debe ser tanto un estilo de vida como una actitud, el Crecimiento se alza como su pilar fundamental, aunque como he destacado en el video sobre la calidad, los principios trabajan de forma sinérgica y se complementan.

¡Qué disfruten de este nuevo video de Vivir la Excelencia!

Crecimiento - Gerson E. A. Arenivar - Vivir la Excelencia

24 de agosto de 2008

Las 6 Cosas que Fisgón y Escurridizo le dirían a todo el que quiere Convertirse en una Persona de Excelencia - II

logo_vivirlaexcelencia Luego de escuchar (con el poder de nuestra imaginación, claro) las ideas de Fisgón respecto a las consideraciones que debemos tener antes que el cambio suceda, hoy vamos a darle la oportunidad a Escurridizo para que nos diga cuál debería ser nuestra actitud cuando nos encontramos inmersos en el momento de la transformación. Así que, tal como lo hicimos en la primera parte de éste artículo, tomémonos un momento para escuchar lo que Escurridizo tiene que decirnos.

Durante el Cambio: 3 Consideraciones Importantes.

Escurridizo: Como se vio anteriormente, el cambio es ineludible, tarde o temprano nos asaltará, y aunque no podemos saber a ciencia cierta qué sucederá, sí podemos decidir cómo responderemos. Claro, las señales que hayamos estado viendo nos darán una pista, y nos serán una guía con la cual comenzaremos nuestra propia transformación. Por lo tanto, quiero compartir contigo lo siguiente:

1. Mantén siempre una constante: tus ideales. Lo único que no puede cambiar es lo que tienes en tu cabeza, tus sueños. Como decía Víktor Frankl, pueden quitarnos la libertad exterior, pero nadie podrá quitarnos nunca nuestra última de las libertades, la libertad de ser fieles a nuestros ideales. Esto implica estar comprometidos con una misión, y dicha misión es nuestra voluntad de sentido, aun en medio del sinsentido. Imagina que te abandonan tus amigos, que pierdes tu empleo, que pierdes todo tu dinero, que te enfermas… ¿qué podría hacer que quieras seguir viviendo, seguir luchando por ir al encuentro de tu destino? Sólo tu firme adhesión a lo que sabes que son tus ideales. En el laberinto, cuando todo parecía perdido, Fisgón y yo siempre recordábamos que estábamos allí para seguir avanzando en la búsqueda de nuestro preciado queso, ése queso que veíamos en nuestra mente nos dio la fuerza para no desmayar en medio del cambio.

2. Cuida tu actitud. Es decir, lo que piensas de ti mismo. No se trata sólo de tener una actitud positiva, porque la verdad es que nomundo en mano siempre podemos sonreír cuando la adversidad nos llega, se trata de tener la actitud de saber que podemos seguir avanzando, incluso si hemos tropezado. Lamentablemente, la actitud es confundida con el estado de ánimo, y la actitud es, de hecho, un estado de nuestra mente. Pero, ¿estado de ánimo no es lo mismo que estado mental? No necesariamente. Piensa en esto: Si tienes una ruptura sentimental tu ánimo se siente devastado, ¿cierto? Pero, ¿puedes tomar tu estado anímico del momento como una excusa para no desenvolverte en tus demás roles de vida? Claro que no. Me he dado cuenta que nuestro estado de ánimo puede fluctuar en algunas áreas de nuestra vida, pero eso no significa que debamos permitir que nuestro rol de seres con propósitos se vean afectado. El tipo de actitud que debemos rechazar (y es una decisión hacerlo) es la actitud derrotista, esa que al menor soplo de adversidad nos impulsa a regresar a la comodidad del conformismo.

3. Finalmente, desarrolla relaciones fuertes. Nada puede ser mejor para ti cuando te encuentras en plena transición, que saber que a tu alrededor hay gente de calidad con la que puedes contar. Pero la gente con calidad no llega por casualidad, llega a ti cuando tú te has convertido en una persona de calidad y excelencia. Cultivar relaciones fuertes tiene que ver con ser capaz de transmitir confianza a las personas que te rodean, comenzando con tu propia familia. Y lo mejor de desarrollo este tipo de relaciones es que puedes confiar en el criterio de tus amigos y amigas. Fisgón y yo hemos sido amigos desde la infancia, y yo he aprendido a confiar en su instinto. Cuando dice que el cambio se acerca, entonces hago mi tarea: reviso mis ideales, aclaro mi actitud y me cercioro de que mi relación con Fisgón siga fuerte. Entonces nos lanzamos a la aventura del cambio, y por dicha relación, mi amigo ha aprendido a confiar en mi criterio para lidiar con la transición. Así, somos un gran equipo.

Posiblemente podríamos hablar mucho más al respecto del cambio, antes que este suceda y en el momento que está sucediendo, pero por mi parte, espero que éstas tres breves consideraciones te sirvan para lidiar con el momento de transformación que estés viviendo, tu amigo, Escurridizo.

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia. Y los dejo con la segunda parte de ¿Quién se llevó mi queso? La película. ¡Qué la disfruten!

26 de septiembre de 2007

Que sea proactivo…


Me ha parecido interesante leer en los anuncios de empleos, la solicitud de una característica en especial: “Que sea proactivo.” Pero leer eso me ha llevado a hacerme la pregunta de si todo el mundo sabe lo que implica ser proactivo. Por ello ofrezco, en esta publicación, una aproximación un poco más profunda al concepto de proactividad, pues saber esto puede mejorar el perfil de un aspirante a algún puesto de trabajo, más si sabe aplicarlos en su diario vivir y (especialmente) en la resolución de problemas.

Comencemos con lo básico.

Partamos del concepto más general de la palabra. Ser dinámico ha llegado a convertirse en el sinónimo de ser proactivo, lo que implica que es una persona que toma la iniciativa en el lugar donde está, no es apagado ni apático, y lo mejor es que siempre está sonriente. De por sí, el dinamismo es una dimensión muy interesante, pero vamos a dejar por un momento esta concepción porque es la que mejor conocemos, así que cualquier otro comentario sería una redundancia con lo que ya sabemos.

Ahora bien, la dimensión que resulta vital conocer la expone con toda claridad el Dr. Stephen Covey y, un poco antes que él, el Dr. Viktor E. Frankl. En sus libros básicamente nos transmiten la idea de que la proactividad es la capacidad que tiene el ser humano para usar su libertad con responsabilidad. Es decir, “libertad” y “responsabilidad” llegan a ser las palabras claves de una persona proactiva y con ellas aprende a tomar el timón de su propia vida, hasta convertirse en el verdadero arquitecto (nunca mejor dicho) de su propio destino.

La frase clave que resume la proactividad es: “Entre el estímulo y la respuesta existe un espacio. En el espacio se halla el poder de elegir la respuesta. En la respuesta yacen el crecimiento y la libertad del ser humano”. Recomiendo personalmente aprender y meditar este enunciado con suficiente tiempo y dedicación.

Avancemos un poco más.

La idea central del enunciado que hemos transcrito antes es que, sin importar la circunstancia por la que estemos atravesando, somos nosotros, y únicamente nosotros, los que decidimos cuál será nuestra respuesta a tal circunstancia. No estamos determinados, ni por el ambiente, ni por las situaciones, ni por los defectos (o virtudes) de los demás. De esta manera somos responsables de la forma en la que vamos a responder al estímulo que demandó nuestras acciones.

En otras palabras, el hecho de que haga sol o esté lloviendo no modifica la calidad de personas que somos, el hecho de que mi novia o esposa me haya gritado insultándome en un arranque de ira no cambia mi integridad personal, o si mi jefe (o empleado) se portó como un incompetente no influye sobre mi propio desempeño. Nadie es responsable de mis reacciones, eso sólo me corresponde a mí. Así, una persona proactiva reconoce que bajo cualquier situación, siempre tendrá el espacio donde se halla el poder para elegir sus propias respuestas.

En este momento podemos hacer la diferencia entre dos tipos básicos de personas: los proactivos y los reactivos. Los reactivos actúan por impulso, sin detenerse a pensar en las consecuencias de sus actos o palabras, hieren a otros y al hacerlo se lastiman a sí mismo, pero no lo admiten (aunque lo reconozcan) porque creen que ofrecer una disculpa es signo de debilidad. Entonces, van por la vida, acumulando cargas de inseguridad, de tristeza, de rencores, de reproches, etc. Los proactivos son todo lo contrario, sin llegar a ser meros santurrones marginados. Es más, toman la iniciativa, dicen y hacen cosas, pero si fallan no se excusan en los demás ni en las circunstancias, sino que asumen con valor y reflexión la consecuencia de sus hechos, los rectifican y crecen.

La historia de Viktor E. Frankl.

El principio de proactividad fue ratificado por el psiquiatra austríaco Viktor E. Frankl, quien vivió los horrores de la Alemania Nazi y perdió a toda su familia, con excepción de una hermana. Él había sido educado en la tradición de Freud de que estamos determinados de alguna manera, por nuestra niñez, por las circunstancias, etc. Pero en los campos de concentración encontró que bajo la misma deplorable circunstancia, algunos decidían comportarse como animales, mientras que otros actuaban como verdaderos santos.

Un día, desnudo en una fría celda, comenzó a tomar consciencia delo que llamó: “La última de las libertades humanas”. Y se dio cuenta de que sus carceleros podían quitarle toda libertad circunstancial, pero nunca su libertad personal. Él podía verse como un actor activo en la situación que lo apremiaba, en vez de verse como una indefensa víctima; luego, con ayuda de un poco de memoria más un poco de imaginación, comenzó a verse a sí mismo dando clases en la Universidad sobre los descubrimientos que había hecho, gracias a su propia experiencia y a la de los demás prisioneros de los campos.

El hecho no es que sea fácil ser proactivo, sino reconocer que las personas proactivas actúan impulsadas por principios que han meditado e internalizado, y no basadas en meros arranques impulsivos.

En una publicación futura nos detendremos a profundizar un poco más sobre este tema, pero hoy, mi mayor interés es que hayas aprendido lo que en verdad significa ser proactivo, al menos de forma básica. Pero si quieres saber más, no dudes en leer los libros de Stephen Covey y Viktor E. Frankl.

Recuerda dejar tus comentarios o preguntas, puedes hacerlo con una cuenta blogger o de forma anónima. De antemano gracias por leer estas publicaciones.









Que tengas un día de grandes logros.

Followers

Nos visitan de:

Test Footer

Besucherzähler Compteur Visite
Contatore
compteur de visite Besucherzähler contador de usuarios online