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11 de julio de 2010

Lecciones de Fútbol.

worl cup Aunque he dicho en alguna otra ocasión que mi deporte es el baloncesto, no puedo negar que el mundial de fútbol es un evento de proporciones muy grandes y uno es incapaz de quedar indiferente ante ese hecho. Y si a eso le sumamos la circunstancia de elegir jugar al fútbol con tus amigos porque ese es el deporte que les apasiona y no el tuyo, pues, bueno, algo se debe aprender. Al menos en lo personal he aprendido algunas cosas, y pienso compartirlas en esta reflexión sobre la excelencia personal.

Lección número 1: El equipo es primero.

Uno puede desear ser el mejor (y de paso es muy loable), pero para lograrlo no podemos olvidar ni por un momento que el equipo es primero. Entregar la pelota de vez en cuando, ayudar al compañero a situarse en la posición ventajosa que le permita hacer el gol, soportar juntos la derrota y disfrutar unidos de la victoria. El punto es que sin importar cuán bueno uno sea (o crea serlo) en la cancha se juega en equipo y el talento de cada uno debe servir para la exaltación individual, sino para la meta del conjunto: marcar el gol y ganar el encuentro.

Lección número 2: El liderazgo importa.

Esto no contradice lo anterior, porque dentro del equipo también debe existir la figura del liderazgo, que transmite inspiración, apoyo, fuerza, y que es capaz de evaluar una situación y aportar una solución. Pero esto me lleva a hacer una distinción entre el líder que sirve al equipo y el que espera que el equipo lo sirva a él. El primero es un tipo de líder que ayuda a todos en el grupo a ser protagonistas, pero el overol se lo pone él primero. Es decir, se sacrifica por el equipo y les ayuda a mantener el objetivo en mente. Del segundo sobran los comentarios, ya tenemos muchos ejemplos de ese tipo de líder.

Lección número 3: Hay que prepararse.

No se puede afrontar un encuentro futbolístico sin preparación. Hay que entrenar, hay que estudiar al rival, hay que encontrar soluciones a las debilidades y explotar las fortalezas. La mentalización sólo no sirve para ganar partidos, se debe preparar cada partido a cabalidad. Una vez hecho el entrenamiento, entonces la mentalidad y la actitud se vuelven fundamentales.

Lección número 4: Disfruta el partido.

Admito que esta no es tan fácil como parece. El caso es que nadie quiere perder y es fácil dejar de disfrutar el encuentro si uno va perdiendo. Pero vez tras vez he comprobado que entre más me molesto por ir perdiendo o por no poder meter la pelota en la meta contraria, más pierdo el control de mí mismo, y entonces cometo más errores. En cambio, cuando a pesar de ir perdiendo trato de disfrutar y participo del espíritu de equipo, y mantengo el estilo de juego del equipo, incluso si termino derrotado, puedo aprender mejor y enmendarme para el próximo encuentro. Y qué curioso es que de igual manera pasa en la vida. Entre más nos frustramos, menos soluciones vemos.

equipo3 Seguro que hay muchas cosas que más que se podrían aprender, pero las lecciones que he expuesto acá abarcan algunos aspectos con los que debemos enfrentarnos todos los días en nuestra cotidianidad.

Hoy se juega la final del fútbol mundial entre España y Holanda. Y lo único que podemos anticipar es que será un gran encuentro, una cita con la historia para cada país representado en su equipo y nuestro deseo es simplemente, que gane el mejor.

4 de junio de 2010

Formar líderes: Una deuda pendiente.

antorcha-blog Al margen de que existen varias escuelas especializadas en el desarrollo de las competencias para el liderazgo efectivo (algunas de las cuales son patrocinadas por los nombres de grandes autores en el ámbito de la autoayuda, el desarrollo personal, el éxito y el liderazgo), nuestra sociedad sigue teniendo una deuda pendiente: nos falta un genuino interés en la formación de líderes. Es decir, sabemos que necesitamos de un liderazgo fuerte y orientado, sabemos que se debe hacer algo para que desde los más pequeños hasta los más grandes tomen consciencia de la importancia de saber dirigir y guiar y visionar; pero, nuestra sociedad ¿trabaja para formar personas que, en los diferentes roles que les toca desempeñar, se desempeñan con excelencia? ¿O está formando nuestra sociedad sólo mano de obra calificada (y barata)?

¿Educación?

Generalmente nuestra educación, desde niños hasta adultos, está basada en los tecnicismos. Incluso en carreras más teórico-reflexivas (que nacieron inicialmente para profundizar en el entendimiento de los fenómenos sociales), como la psicología o la sociología, el fin último parece ser introducir a los profesionales en el gran organigrama social, entre los engranajes del “progreso”, para perpetuarlo, para fortalecer las instituciones que mantienen el gran orden de las cosas.

profesores_educacion De vez en cuando alguien se da cuenta de que las cosas pueden cambiar. Entonces comienza a pensar, aunque alrededor el temor es evidente; es el miedo de que todo cambie de orden. Pero el líder inicia el cambio, con una palabra, con una actitud, con una acción. ¿Y qué ha hecho para convertirse en un líder? ¿Es su educación lo que ha permitido elevar su visión? La verdad es que ha tenido que formarse a sí mismo, partiendo de un sentido de inconformismo fundamental, pero no radical (léase, fanático). Simplemente, ha probado con hacer algo diferente.

¿Por qué no se enseña en la escuela sobre el potencial que tenemos? No estoy hablando de los espiritualismos que se han hecho comunes hoy en día. Hablo de las capacidades que tenemos para trabajar por ser mejores y ver un mundo mejor (una clara utopía que sirva para caminar).

¿Y qué podemos hacer nosotros?

portaantorcha_190x200 Francamente, no lo sé. Pero creo que elevar la norma para nosotros y vivir en la excelencia puede ser un buen paso. Lo que somos influirá en quienes nos rodean, uno a uno, y eso sí puede hacer la diferencia. Aunque no podamos hacer que nuestro sistema educativo cambie, sí podemos ayudar a los más pequeños a ver nuevos horizontes. Para ello, nosotros mismos debemos ser excelentes. Cada hogar, e institución, o movimiento, puede convertirse en el catalizador de la educación que nuestros nuevos líderes están necesitando.

¿Qué debería incluir la educación de líderes? ¿Cuándo debería comenzarse a enseñar a los chicos que sus mentes cambiaran al mundo? Sería bueno considerar estas cuestiones, por ello me gustaría leer tu opinión. Deja tu comentario y déjame saber qué piensas.

10 de mayo de 2010

Video: Cómo empezar un movimiento.

Derek Sivers muestra de manera amena y sencilla, cómo iniciar un movimiento en unos pocos minutos. Gran video de TED Talks, en donde aprendemos el papel del líder y el de los seguidores. Que lo disfruten!!!

20 de abril de 2010

¿Quién es un Líder?

liderazgo El liderazgo siempre ha jugado un papel prominente en la historia. La humanidad ha necesitado vez tras vez de esas personas especiales, que son capaces de vislumbrar un nuevo horizonte, que son capaces de contagiar su visión del porvenir, y que además están dispuestos a servir. Pero, ¿será que todo aquel que es capaz de persuadir es un líder? ¿O el líder, para que sea uno genuino, debe ser algo más que persuasivo? O más concretamente, ¿quién es un líder?

La búsqueda del líder.

Como en la historia de Diógenes, nosotros tenemos que salir en la búsqueda del líder. Preguntando por las calles, indagando en nuestros congresos políticos, en los deportes, en los colegios y universidades, en las manifestaciones culturales, y en todo lugar donde los hombres y las mujeres se desenvuelvan en su cotidianidad. Pero debemos ser conscientes de que no todo el que ostenta un alto cargo, o un título, o una posición, es necesariamente el adecuado para ser un líder, porque, dicho con redundancia, ni los cargos, ni los títulos, ni el estatus proveen automáticamente los ingredientes para que un líder sea uno genuino. Tal vez son cosas deseables; y no dudo que para el líder genuino significarían una ventaja; pero para el hombre mediocre que se masifica, todos los cargos y títulos y posesiones (posiciones) son verdaderos obstáculos, pues le impiden inconformarse con lo normal.

Pero dicho todo esto, aún no respondemos a la pregunta que nos hemos planteado: ¿Quién es un líder? El problema es que, aventurarnos a dar una respuesta podría ser mal interpretado, pero no darla también puede ser mal entendido, por ello opto por responder no en forma de concepto, sino en forma de descripción. Siempre se echará en falta alguna cosa, pero al describir lo que un líder genuino es, será más fácil (o al menos eso espero) su identificación.

LEY DEL liderazgo Antes, sin embargo, debo aclarar que en mi opinión personal el líder genuino y el pseudo-líder, pueden compartir muchas cualidades, pero lo que diferencia a uno del otro es el resultado, es decir, si su vida, sus decisiones, su visión, se traduce en progreso de la humanidad. Más aún, un líder no lo es tanto porque pueda hipnotizar a miles de personas con su elocuencia, como lo es cuando por su ejemplo puede tocar a una sola vida y hacerla mejor.

El líder es:

Visionario: Es decir, ve el mundo de una manera diferente. Ve las posibilidades. Es realista, pero sabe que lo imposible sólo son cosas que no se han intentado todavía.

Elocuente: Sabe transmitir su mensaje con claridad y por ello es oído y respetado. Aunque tiene buena retórica, no abusa de ella para llegar a quienes lo escuchan, porque sabe que la mejor elocuencia es la pasión de vivir lo que uno cree.

Humano: Aunque reconoce el peso de su responsabilidad e influencia, también reconoce que no lo es todo ni lo puede todo. Sabe pedir ayuda y consejo. Sabe admitir que se ha equivocado. Pero también sabe cómo levantarse para seguir adelante.

Humilde: No se arroga triunfos que no le pertenecen, y sabe dar a cada cual lo que le corresponde, sin prejuicios, sin rencores, ni favoritismos.

Servicial: Mas no servil. Su servicio es al ideal, a la humanidad, pero nunca será un adulador intentando ganar influencia de la manera fácil.

liderazgo (1) Íntegro: Pues no tuerce el juicio y se mantiene de parte de la justicia sin importar el precio. Su honor no está en venta: no puede ser sobornado, ni por el dinero, ni por las emociones.

Paciente: Pero no tolerante. Es paciente en tanto que puede ayudar a aquellos que buscan el progreso, que quieren salir de la mediocridad, aunque les sea difícil; mas no tolera la rimbombante expresión de mediocridad con la cual se enorgullece la masa.

Excelente: No puede ser menos que esto. No se rebaja a los estándares comunes. Alcanza una cima y levanta la vista porque sabe que otra cumbre lo espera. Y sigue creciendo, porque ser excelente es eso: seguir desarrollando cada facultad física, emocional, intelectual y espiritual.

Un legado para humanidad: Es decir, que deja el mundo un poco mejor (aunque sea sólo un poco) de como lo encontró.

Un verdadero líder se construye a partir del carácter. Allí donde no hay máscaras. Allí donde sabemos quiénes somos en realidad. Puede ser que seamos tan hábiles que podamos fingir todo lo anterior, pero ¿por cuánto tiempo? Al final, lo que somos en verdad se revela más fuertemente que lo que pretendimos ser. Y, aunque en general se escribe sobre el liderazgo desde una perspectiva más pragmática, me parece que considerar estas cualidades descriptivas bien podría servir para completar el cuadro de lo que un líder se espera que sea.

¡Hasta la próxima entrega!

20 de octubre de 2008

Entrevista Sobre Liderazgo.

En esta ocasión es un placer traer a Vivir la Excelencia una entrevista. ¿Sobre qué? Pues sobre algo que es necesario en cada dimensión de nuestra vida: El Liderazgo. Pero, esta vez, no inventaré la entrevista, como lo hice con Haw, aquel liliputiense de "¿Quién se llevó mi queso?", sino que presentaré la que le hicieron  a una persona de carne y hueso, autor del libro "De Víctima a Protagonista", el filósofo Hugo Landolfi.

¿De qué va la entrevista? Esencialmente se plantean 3 preguntas: 1) ¿Qué es el liderazgo? 2) ¿Líder se nace o se hace? 3) ¿Dónde es más importante el liderazgo? Así que prestemos atención a las palabras de nuestro protagonista, porque sin duda es alguien que vive en la excelencia y busca ayudar a otros a entrar en ese estilo de vida. Por tanto, sin más preámbulo, presento a Hugo Landolfi, escuchemos con atención:

Luego de escuchar esta presentación, pues resta que comentemos sobre lo que ha significado para nosotros en particular: ¿Qué hemos aprendido? ¿Qué hemos recordado? ¿Con qué estamos de acuerdo y con qué no? Etc.

Es mi deseo que hayan disfrutado de esta entrega. Hasta la próxima, y recuerden que es nuestro privilegio Vivir la Excelencia.

14 de agosto de 2007

Las Cuentas Bancarias del Líder – parte II.


En esta entrega vamos a abordar la segunda cuenta bancaria más importante que todo líder debe tener con mucho saldo a favor. Y si hemos trabajado conscientemente en incrementar nuestra cuenta de la integridad, será mucho más fácil hacer crecer la “Cuenta de las Relaciones”.


¿Qué es la Cuenta de las Relaciones?


Como notamos en la parte 1 de este artículo, nuestra cuenta de la integridad tiene una sola sucursal y se centra esencialmente en el desarrollo de nuestro carácter, autoestima, habilidades y demás características que nos convierten en auto-líderes sumamente competentes y de calidad.


La Cuenta de las Relaciones, por otro lado, tiene múltiples sucursales, tantas como deseemos o podamos tener, y se centra en todas aquellas personas con las que entramos en contacto, ya sea contacto familiar, personal, laboral/profesional, etc. Manejar esta cuenta (y hay que aclarar que es bastante compleja) requiere de mucho carácter, pues nunca ha sido fácil tratar con otras personas que tienen sus propios motivos, deseos, sueños e ideales, que seguramente no tienen nada que ver con los nuestros. Sin embargo, es vital para nuestro progreso contar con las personas apropiadas e interactuar con ellas en un ambiente propicio.


Los seis depósitos que trataremos para fortalecer nuestra cuenta de las relaciones son sólo una introducción a un tema más amplio que abordaremos en futuras ocasiones, me refiero a la Interdependencia, un paradigma que cuando es implementado explota el máximo potencial de los integrantes de un equipo, convirtiéndolos en generadores colectivos, en vez de quedarse como productores individuales.


Así que, una cuenta de relaciones es nuestra interacción con los demás, por lo que pasaremos a describir brevemente los depósitos principales que podemos hacer en dicha cuenta:


1º Ser leal.


A ninguno de nosotros nos cuesta entender lo que significa ser leal porque cotidianamente buscamos que los demás lo sean con nosotros. Pero ¿qué alcance tiene la lealtad que la convierte en uno de los primeros depósitos a realizar en la cuenta de las relaciones, qué tan amplia es? La respuesta está en lo que hacemos cuando alguien no se encuentra presente.


Una vez, un distinguido conferencista llegó a un lugar a hospedarse porque tendría que dictar una conferencia, pero no gustó de la persona que fue designada para recibirlo y atenderlo, y percibió un mal servicio, por lo que se dirigió al gerente del lugar y le dijo que tenía que decirle algo sobre su empleado. “Ya veo” dijo el gerente, “así que usted tiene una queja”. “Claro que sí”, respondió el conferencista algo irritado, “y quiero que usted haga algo al respecto”. En ese momento el gerente replicó, “Muy bien, permítame llamar a mi empleado, pues creo que no sería justo que tratemos algo que tenga que ver con él y no se encuentre presente”. El conferencista quedo asombrado de la actitud de aquel gerente y aprendió una valiosa lección.


Sin duda, la peor cosa de la que podamos enterarnos (y que nos molesta muchísimo) es que alguien haya estado hablando a nuestras espaldas. Generalmente depositamos nuestra confianza en algunas personas con las que compartimos situaciones que no están disponibles para todos, así que cuando nos son leales seguimos confiando y los consideramos como nuestros mejores amigos. Sin embargo, cuando conocemos a alguien que gusta de divulgar los secretos de otros, o que habla mal de sus amigos cuando estos no están presentes, no lo consideramos como ideal para fortalecer una relación.


2º Cumplir promesas.


Como en el caso de nuestra integridad, nuestras relaciones se fortalecen cuando cumplimos nuestros compromisos con los demás. Por ello alguien ha dicho que hay que ser “tacaños” a la hora de hacer promesas, pero una vez que asumimos un compromiso debemos esforzarnos para cumplirlo a toda costa.


Así que nos serviría recordar que antes de hacer una promesa debemos hacer un balance sobre nuestra capacidad para cumplirla, pero ¿qué pasa si no queremos defraudar a alguien? Para responder esa pregunta hay que hacer otra: ¿Cuándo defraudamos a alguien: cuando no hacemos una promesa o cuando no la cumplimos? Claro, la respuesta es obvia. Es mejor no establecer un compromiso, porque cuando dejamos de realizarlo retiramos una cuota considerable de la cuenta de las relaciones.


3º Disculparse con sinceridad.


A veces sucede que, aunque hayamos hecho todo nuestro esfuerzo, no podemos cumplir una promesa, y entonces, ¿qué podemos hacer para detener el retiro y convertir esa situación en una oportunidad para hacer un depósito? La respuesta es muy sencilla: Nos disculpamos sinceramente.


Hay personas que creen que decir “lo siento, me equivoque”, o “perdona, pero no cumplí mi compromiso contigo por…” es un signo de debilidad, pero eso no es cierto. Claro esta que no hay que buscar excusas, estas se notan al instante, y aunque puedan creernos cuando mentimos sobre la razón de nuestra irresponsabilidad, hay alguien que siempre sabe que no hemos hecho lo correcto: nosotros mismos.


Así que hay que recordar que cuando somos sinceros en nuestras disculpas mostramos una grandeza de carácter capaz de despertar confianza y empatía en los demás. Pero debemos tener cuidado para no abusar de este recurso, pues cuando nuestra vida cae en el extremo de evitar la responsabilidad usando disculpas nuestras relaciones se debilitan, cae nuestra integridad y nuestros saldos quedan en rojo. Por lo tanto, seamos equilibrados en el uso de este valioso depósito.


4º Comprender a los demás.


Como podemos notar, los depósitos en la cuenta de las relaciones van de lo simple a lo complejo. Y comprender a los demás en su marco de referencia puede ser un gran depósito, aunque no sea fácil. La habilidad que más se necesita desarrollar para comprender a otros es escuchar. Lastimosamente no existen escuelas para aprender a escuchar, aunque hay muchas para aprender a hablar, pero nos servirá tomar en cuenta que al escuchar a los demás debemos mostrar las siguientes actitudes o características:


Mostrar interés.

Escuchar activamente.

Asegurarnos de que hemos entendido lo que nos han dicho.

Estar atentos al lenguaje corporal de nuestro interlocutor.


Y también puede sernos muy útil tratar de ponernos en los zapatos del otro, pues seguramente nos gustaría que nos presten atención, y aunque no nos digan una palabra, saber que nos han escuchado con sinceridad es un gran alivio, y así podemos aliviar la carga emocional de otras personas.


5º Aceptar sin juzgar.


Ahora bien, es obvio que comprender a otro individuo es sólo la mitad del camino, lo que sigue es estar dispuestos a aceptarlo tal cual es, así como se ha abierto a nosotros.


Tal vez la tentación de decirle lo que “debe hacer” a cualquier persona es una de las más fuertes que debemos enfrentar, porque de alguna manera creemos que nuestras ideas son siempre acertadas. Parece que los consejos, las conclusiones y las ideas están más prestos a nuestros labios que la intención de escuchar, pero eso es cuestión de la forma en que nos han educado, pues como he dicho: no hay (o hay muy pocas) escuelas que enseñen a escuchar, pero sí muchas que enseñan a hablar.


Pero hay que hacer una aclaración: aceptar a los demás tal y como son no significa estar de acuerdo con todo lo que hacen, no se trata de ser paternalistas. Más bien se trata de aceptar su individualidad.


6º Aclarar las expectativas.


Finalmente, para poder dar contexto a los dos últimos depósitos, tenemos un depósito que se pasa por alto justamente porque damos por sentado muchas cosas sobre las relaciones. Pero cuando establecemos una relación es muy importante aclarar lo que se espera de dicha relación.


Las expectativas son como “las letras pequeñas” de los contratos, y deben quedar bien establecidas para que no existan reyertas futuras. Estos problemas pueden surgir por expectativas bajas, irreales, extremistas u ocultas (o por toda una combinación de variables). Cabe aclarar que nunca faltan las expectativas en una relación, es solo que a veces no se hacen palpables.


Se cuenta la historia de una pareja de jóvenes que decidieron unirse en matrimonio a pesar de que no tenían los medios para sostener dicha unión. Los padres de ambos los aconsejaron incansablemente para que lo pensaran mejor y se dieran más tiempo, pero ellos aseguraban que su amor podía ayudarlos a soportar lo que vinieran. Al fin se casaron, y al siguiente día de la boda el muchacho comenzó a salir en busca de trabajo. Sin embargo no encontraba una oportunidad y los alimentos comenzaron a escasear, así que dos semanas después de su matrimonio, una noche que el muchacho volvía de su búsqueda, pidió algo de comer, su esposa dijo que no había nada y él se enfureció. Entonces ella replico: “Pensé que te bastaba con verme para sentirte satisfecho…” Él, bajando la cabeza, dijo: “Sí, es verdad, pero es que tengo tanta hambre que ya ni te veo…”


De nuevo, es vital aclarar las expectativas de nuestras relaciones si no queremos terminar haciendo retiros constantes y debilitando la cuenta emocional que tenemos en las demás personas.


De la teoría a la práctica.


Finalmente debo reconocer que esta área es con la que más necesito trabajar, pero aunque es un ideal no es imposible lograrlo. Sólo necesitamos ser humildes y buscar en nuestro corazón la mejor forma de servir. Esa es, por decirlo así, la manera más práctica de ver estos depósitos: sirviendo a los demás. Siempre que estemos dispuestos a servir estaremos en posesión del secreto para hacer crecer nuestra cuenta de las relaciones.



Hasta la próxima entrega… me despido deseando que tengas un día lleno de éxito.

8 de agosto de 2007

Las Cuentas Bancarias del Líder – parte I.


La primera vez que leí sobre las relaciones interpersonales semejantes a una cuenta bancaria quede muy impactado, pero luego me di cuenta que la integridad también había sido simbolizada en una cuenta de Banco, y eso complementó en mí un sentido holístico del compromiso que una persona adquiere consigo misma y con los demás si es que en verdad quiere convertirse en un gran líder.


¿Quién es un Líder?


A propósito del líder conviene que nos preguntemos quién puede serlo. ¿Se trata de una cualidad especialmente guardada para algunos pocos elegidos? ¿La persona que tiene poder es siempre un líder? Quizá podríamos hacernos muchas preguntas, algunas mucho más incisivas que estas, pero con las cuestiones ya planteadas podemos abrirnos al campo de lo que significa ser un líder. Así que, partiendo de este punto, diremos que es innegable que una persona que está desarrollando su liderazgo debe tener “ciertas” características o cualidades que le permitan comunicar mejor su mensaje como líder, y debemos aceptar que para ejercer bien su liderazgo, la misma persona debe tener “cierta cuota” de poder, a fin de influir sobre los demás. Pero, ¿cómo adquiere esas cualidades y ese pode? Haciendo depósitos constantes en sus cuentas bancarias. Por lo tanto, toda persona que es capaz de depositar en la cuenta de la integridad y en la cuenta de las relaciones con suficiente constancia es capaz de convertirse en un líder.


La Cuenta de la Integridad.


En esta entrega solo abordaremos el desarrollo dela “cuenta de la integridad” pues el inicio de nuestros grandes proyectos es siempre el mismo: nuestro interior. Pero al decir “nuestro interior” quiero hacer un paréntesis para recalcar que no se refiere a ninguna fuerza misteriosa o mística que podamos “expulsar” o “emanar”. Más bien quiero decir que en la medida en que somos personas íntegras (y por lo mismo, integrales) más nos capacitamos para crecer y ayudar a otros en su propio crecimiento, y eso es siempre la esencia del liderazgo: crecer uno y ayudar a otros a crecer. Conviene, entonces, recordar los dos movimientos básicos de una cuenta: Depósitos y Retiros. Entre más depósitos realizamos, nuestra cuenta está saludable, pero es imposible no hacer alguna clase de retiro, así que el secreto está en que nuestros depósitos sean sistemáticos mientras evaluamos mejor nuestros retiros.


Así que vamos a concentrarnos en seis depósitos principales que podemos hacer en nuestra cuenta de la integridad:


1º Ser amable con uno mismo.


Como todos bien sabemos, si no nos respetamos a nosotros mismos nadie más lo hará. Este es la premisa básica de la autoestima. Sin embargo no se trata solo de estima propia. Es más que sentirme bien conmigo mismo y esperar que los demás se sientan bien conmigo. Se trata de ser responsable de mis estados de ánimo, de mis decisiones y acciones. Se trata de ser valientes para seguir siendo individuos y al mismo tiempo tener la humildad para aceptar el consejo de otros sin creer que se están “entrometiendo en mi espacio”.


Pero lo mejor de todo es que siempre podemos ser amables con nosotros mismos, siempre podemos aprender a reírnos de vez en cuando de nuestros propios desaciertos y seguir adelante.


2º Desarrollar las habilidades personales.


Todos nos sentimos satisfechos cuando hemos hecho algo que realmente nos gusta hacer, incluso si nadie lo nota. Eso es así porque encontramos placer en realizar aquello para lo que somos buenos, por eso nuestra principal tarea es descubrir y desarrollar nuestras propias habilidades y ponerlas en práctica como solo nosotros podemos hacerlo.


Me imagino que cuando el pequeño Bill Gates dejó escapar de sus labios la idea de que un día había computadoras en las casas y estarían interconectadas por una red (Internet)[1], los adultos lo miraron como a un bicho raro y seguro que ninguno hizo ningún comentario más que “aja…” Sin embargo él desarrollo las habilidades que le permitirían ver su sueño realizado, y eso ha pasado con muchas personas a lo largo de la historia. Algunas han sido recompensadas, otras no; algunas son apreciadas, otras no, pero el hecho es que haciendo aquello para lo que somos buenos incrementamos nuestra integridad personal.


No existen personas “Todolohago” sencillamente porque eso es una ilusión. Hay algunas actividades, o tareas, para las que no somos buenos, pero ello no significa que seamos unos fracasados, pues el fracaso está en dejar de desarrollar las aptitudes que sí poseemos.


3º Cumplir con nuestros compromisos personales.


Seguramente alguien ya ha roto una promesa que te hizo alguna vez. ¿Cómo te sentiste? Por otro lado, tal vez hayamos roto algunas promesas antes, y tampoco nos sentimos muy bien. Cumplir nuestras promesas puede ser un depósito muy poderoso, pues nos capacita para asumir mayores compromisos, pero cuando fallamos constantemente en cumplir con las promesas que hacemos resulta que nos es más difícil cumplir con otras.


¿Qué es lo que sucede con nuestros propósitos de año nuevo? Bueno, no es que no queramos cumplir, es solo que nos falta voluntad, y ¿por qué nos falta voluntad? Porque no cumplimos. Notas el círculo vicioso que se forma. En realidad, más que un círculo es una espiral descendente. Pero la buena noticia es que podemos revertirla en cualquier momento, si comenzamos a asumir compromisos que podemos realizar. Solo que esta vez debemos comenzar con pequeños compromisos y luego ir “subiendo el nivel” por decirlo así.


Nota que de lo que estamos hablando es de las promesas que nos hacemos a nosotros mismos. Por el momento no estamos tratando con las que les hacemos a los demás. Esto es vital, porque no podemos empeñar nuestra palabra con otras personas mientras no podamos completar una promesa hecha para nosotros.


4º Realiza actos de bondad.


Hay un hecho que resulta irrefutable: somos seres sociales. Desde siempre hemos necesitado unirnos en sociedad. Pero también es cierto que a veces hemos tenido problemas en nuestras mismas sociedades. Sin embargo hay una forma de incrementar nuestra integridad y contribuir a la sociedad: Hacer pequeños actos de bondad por otros.


¿Qué significa eso? Que donde quiera que estemos tenemos la oportunidad de servir a alguien, y eso nos fortalecerá. Ceder el asiento a una mujer embarazada o anciana, ayudarle a alguien con una carga pesada, sonreír y dar una palabra de ánimo al que está desesperado, escuchar sin prejuicios al que quiere desahogarse, y mucho más, no son meros actos de cortesía o caballerosidad: son actos de bondad que incrementan nuestra integridad personal (nuestra principal cuenta bancaria). Cada uno de esos actos son solo la punta del iceberg de un principio eterno: El servicio. No se trata de perder nuestra individualidad, es más bien ganar libertad al ser parte del alivio de otros.


Por eso alguien dijo: “cuando considero el resultado de los pequeños detalles, me siento tentado a pensar que no hay detalles pequeños”.


5º Comprometerse con la excelencia.


¿Qué es ser excelente? Una persona de excelencia es la que no piensa en ser excelente, es decir, se ha habituado a vivir con altos ideales, y en consecuencia no se compromete con la mediocridad. Podemos decir, en palabras de José Ingenieros, que ser excelente es tener un ideal y seguirlo aunque no sea aceptado por la sociedad. Lo interesante es que esos ideales siempre procuran el progreso de la sociedad, porque se basa en principios eternos que conducen a las civilizaciones al progreso, si se los sigue, o a la tragedia si se ignoran.


¿Cuál es tu objetivo? ¿Hacia dónde te estas moviendo? ¿Es un destino elevado o uno mediocre? ¿Sigues con todas tus fuerzas tus sueños? Parece que todos tenemos respuestas para estas preguntas, pero es preciso volver a hacerlas y profundizar en nuestras habilidades, nuestros sueños, nuestros deseos, nuestros ideales… El precio de la mediocridad es demasiado alto como para arriesgarnos a pagarlo.


6º Renovación.


Este es el último de los seis depósitos principales que podemos hacer en nuestra cuenta de la integridad. Claro que podemos hacer muchas más clases de depósitos, y queda en cada uno descubrir la forma singular en que puede hacerlos. Pero, ¿qué significa renovarse?


Mientras tengamos vida estaremos en actividad, más si seguimos un ideal, por ello es bueno tomarnos un tiempo para recuperarnos. Existen cuatro áreas muy amplias que debemos incluir para que nuestra renovación se efectiva e integral: La primera es el área física, donde cuidamos la forma en que nos alimentamos, el ejercicio que hacernos, el estilo de vida que vivimos. La segunda área es la mental, que nos invita a fortalecernos a través de la buena lectura, la escritura de un diario personal, el ejercicio de la creatividad, etc. La tercera área es la Espiritual, pero no se trata de religión ni misticismo, es más bien suplir nuestra necesidad de crecer y servir, de ser humildes y amantes, integrando a nuestra vida los principios eternos de vida; personalmente creo en Dios como la fuente de una vida espiritual saludable, y creo en Jesús como el único que puede dar paz verdadera al corazón, pero eso no significa que este imponiendo mi manera de pensar, pero quiero reafirmar que nuestra área espiritual es muy importante. Y la cuarta área es la Socio-emocional, donde afirmamos relaciones duraderas basadas en la confianza, la lealtad y la solidaridad.


El “cómo desarrollaremos estas áreas” es una cuestión mas de creatividad que de cánones, pero es preciso ser conscientes de que estas dimensiones de lo que somos existen y están integralmente relacionadas con nuestra fortaleza individual que nos capacitará para ser líderes de altura, donde quiera que nos toque estar.



Durante esta entrega hemos tratado una de las cuentas bancarias más importantes de todo líder, pero aún nos falta ver otra, que resultará ser el perfecto complemento de todo lo que hemos planteado hasta aquí.


Gracias por leer este artículo, y recuerda dejar tus comentarios, pues serán bien recibidos, porque estamos creciendo juntos, paso a paso, en dirección a nuestro ideal, y mediante estas publicaciones es mi deseo poder servirte.



Que tengas un día lleno de éxito, porque depende de ti.


[1] Claro que esta es solo una representación imaginativa de una situación.

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