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13 de junio de 2011

Alejando al invierno.

chicatriste1 «La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano»

– Víctor Hugo –

Al permitir que las negras nubes de la preocupación se manifiesten en nuestro semblante, perdemos algo más precioso que nuestra apariencia, perdemos nuestra serenidad. Pero al sonreír, ése sólo hecho es como dejar que un rayo de luz atraviese una habitación totalmente oscura y así se puede saber que más allá existe un lugar iluminado.

Lo curioso es que si buscas en Internet fotografías de los hombres y mujeres más ilustres de la historia, casi todos ellos han sido retratados de forma solemne y seria. Esto ha creado una imagen que no es real respecto a ellos, como si para hacer grandes cosas y triunfar en la vida debiéramos ser sombríos o calculadores, o tan solemnes y serios que ni una sonrisa pueda escaparse de los labios.

Claro que eran seres muy serios, solemnes y trabajadores, pero también sabían disfrutar de la vida, sabían reír de sí mismos, sabían sonreír a los demás. Tal vez no era tan evidente porque sus vidas estuvieron dedicadas al trabajo, al estudio, al experimento. Y, tal vez no han sido comprendidos, porque su placer no derivaba del mismo lugar del que provenía el de las personas sin ideales.

La sonrisa del ser excelente nace de la satisfacción, no sólo de la tarea realizada, sino de la experiencia que vive en el camino del desarrollo constante. Sabe que debe defender sus opiniones, pero no debe esgrimirlas como verdades absolutas y, cuando encuentra nueva evidencia, es capaz de Nacimiento del sol reconocer sus fallos y seguir avanzando. Esto le causa placer, esto lo hacer sonreír, pues la vida es un experimento que no acaba nunca. ¿Por qué malgastar la vida quejándose? El hombre y la mujer con altos ideales también tienen problemas, pero se levantan con optimismo, sonríen y permiten a su mente ver soluciones que de otro modo no podrían ver. Alejar el invierno de tu vida comienza con una sincera sonrisa, inténtalo.

(Tomado de mi e-book “En la búsqueda de la excelencia”, pp. 130)

27 de septiembre de 2010

Decídete a ser tú – II.

autenticidad-ii «Aunque digan o hagan lo que quieran, es preciso que yo sea un hombre de bien; lo mismo que el oro, la esmeralda o la purpura, digan o hagan lo que quieran los hombres, tendrán su brillo propio»

Marco Aurelio

En la lectura anterior nos introdujimos a esto de ser uno mismo, auténtico, y en esta lectura vamos a ver qué significa eso en la práctica para que comencemos, de una vez por todas, el gran camino del desarrollo de todas nuestras facultades.

En primer lugar, ser tú significa tener una clara visión de tu futuro. Como todas las cosas se crean dos veces (primero en tu imaginación y luego en forma física) es importante que te tomes un tiempo todos los días para “ver” con los ojos de tu mente qué es lo que quieres ser y hacer en la vida. Esta visión de ti no puede ser impuesta de ninguna manera, a menos que tú así lo quieras. Esto no significa cerrar los oídos a las sugerencias de otros, sino conectarte con lo que sabes hará una diferencia real en tu forma de ver la vida. En una reflexión futura hablaremos un poco más sobre la visión, pero por hoy, piensa en tu vida como la mayor obra que puedes hacer para dejar un legado duradero a quienes te sobrevivan.

En segundo lugar, aprende sobre Principios e internaliza estos Principios en tu vida. Esto es, aprender de la responsabilidad, la virtud, el amor, la fe, la integridad, el crecimiento, entre otros y convertir todo esto en tu estilo de vida. ¿Puede una persona sin amor ser feliz? ¿Puede alguien irresponsable hacer algo duradero en la vida? ¿Puede alguien sin integridad ser confiable, o si no tiene fe puede emprender grandes cosas? Tú sabes las respuestas a estas preguntas. Vive hoy de tal manera que tu visión esté conectada con Principios verdaderos y comenzarás a ver cómo tu brillo propio se hace visible a todos. (Tomado de mi E-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 24,25)

22 de septiembre de 2010

Decídete a ser tú – I.

«Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo»somos

Jean Paul Sartre

A veces, la frase de Sartre, cae como una gota de limón en una llaga purulenta. Especialmente si al ver a nuestro alrededor percibimos que no estamos yendo a ninguna parte, porque todo se hace más difícil, y las circunstancias nos desafían aún más conforme pasan los días. Sin embargo, nuestra vida de ahora, es lo que hemos hecho de nosotros mismos. Si es agradable, ¡felicidades! No hay nada más revitalizador que saber que hemos hecho de nuestra vida un monumento al éxito real, es decir, al que se vive todos los días cuando damos un paso en dirección de nuestros más preciosos sueños, en dirección de la excelencia; pero, si no es agradable lo que ves a tu alrededor, ¡fantástico! Hoy tienes la oportunidad de decidir hacer algo diferente contigo.

No te preocupes, esto no es mero positivismo radical. No es sólo mentalización ni verbalización. Lo que tienes en tus manos es la posibilidad de tomar la decisión de vivir este día de forma diferente a la que has vivido hasta ahora, convirtiendo los desafíos en oportunidades de crecimiento; sin embargo, para lograr hacer esto hay un requisito indispensable. Llenar este requisito es vital, pues es el que hace la diferencia real entre vivir malhumorados y cansados o vivir realmente felices. Me refiero a Ser Tú Mismo.

ser-uno-mismo Decide hoy que comenzarás a ser tú: auténtico, lejos de los convencionalismos sociales; decide que vas a vivir guiado por principios elevadores que te impulsan hacia la realización de grandes proyectos, al establecimiento de relaciones duraderas. Cuando eres auténtico, todo el mundo lo nota, y también todo cambia. ¿Cómo? En la lectura siguiente hablaremos un poco más sobre esto y verás cómo al ser tú liberas el gran potencial que duerme en ti.

(Tomado de mi E-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 22-23)

8 de abril de 2010

Para Ser Mejores…

0224097B ¿Te ha sorprendo en alguna ocasión escuchar a alguien quejándose de sus enfermedades y problemas, pero cuando se les sugiere que, muy probablemente, sus hábitos pueden estar ocasionando esas enfermedades y esos problemas, se vuelven con una mirada que denota su confusión y rápidamente se lavan las manos en cualquier cantidad de excusas?

Esto es más habitual de lo que nos gustaría admitir. Pero no quiero ahondar en este asunto, sino en el trabajo a realizar para ser mejores. Este trabajo es el más noble al que podamos dedicarnos, porque tiene que ver con desarrollar un carácter digno, de excelencia, y una visión abundante de la vida.

Sin embargo, no será con mis palabras, sino con una pieza muy conocida e inspiradora que comparto a continuación:

Desiderata

Escucha entonces la sabiduría del sabio: “Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio. Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir. Di tu verdad tranquila y claramente; Y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante. Ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, pues son vejaciones para el espíritu. Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidoso y amargado porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros, así como de tus planes. Interésate en tu propia carrera, por muy humilde que sea; es un verdadero tesoro en las cambiantes vicisitudes del tiempo. Sé cauto en tus negocios, porque el mundo está lleno de engaños. Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar; mucha gente lucha por altos ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo. Sé feliz Sé tú mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto al amor, porque frente a toda aridez y desencanto, el amor es tan perenne como la hierba. Acepta con cariño el consejo de los años, renunciando con elegancia a las cosas de juventud. Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia, pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Más allá de una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Eres una criatura del universo, al igual que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, te resulte o no evidente, sin duda el universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que le concibas, y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantente en paz con tu alma en la ruidosa confusión de la vida. Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos, éste sigue siendo un hermoso mundo. Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.

¡Qué tengas un gran día! Espero que puedas seguir disfrutando de Vivir la Excelencia.

22 de febrero de 2010

El Gran Centro Comercial.

20070417klpcnavid_149.Ies.SCO La excelencia es como una hermosa perla, pero para obtenerla hay que buscarla con diligencia. También, como es una perla exquisita, debemos saber que tendrá un alto precio; sin embargo, ese alto precio ha de ser superado por los beneficios que ser excelentes trae consigo. ¿Y dónde podemos encontrar tan valioso objeto? En el más grande centro comercial que existe: el mundo. Es sólo que al andar por las tiendas y pasillos de este gran establecimiento, debemos estar alertas para no adquirir algo de menor calidad.

Oferta y Demanda.

Como en todo centro de tiendas, nuestro mundo tiene una gran variedad de ofertas de “visiones de vida”: Desde el escepticismo científico, pasando por el fanatismo religioso, hasta la credulidad pseudocientífica, hay una variedad muy abundante de maneras de “ver la vida”, todas ellas con la promesa de hacernos más coherentes, más completos, de curar nuestras dolencias físicas, mentales, espirituales y emocionales. ¿Cuál de ellas es la mejor? Este artículo no trata de decidir sobre cuestiones que cada uno de meditar con consciencia. Sin embargo, me ha resultado interesante que cada “tienda”, a su manera, según sus capacidades mercadológicas, de relaciones públicas y publicidad, se postula como “la mejor opción”. Los titulares no dejan de sorprender por la seguridad con la que se presentan: “Cómo ganar dinero rápido y fácil…”; “Cómo conseguir lo que quieras, cuando quieras y como quieras…”; “Los x pasos para lograr la felicidad, el éxito, el amor…” y un largo etcétera.

ofertaydemanda La razón para que existan todas estas súper-ofertas es una supuesta demanda. La gente quiere saber todo eso, la gente está pidiendo a gritos que los gurúes financieros, espirituales, de autoayuda, del amor (y otro largo etcétera), les den los secretos del universo para encontrar la paz y la tranquilidad y la seguridad que necesitan. Pero, ¿será posible que esta supuesta demanda, sobre la que hay tantas ofertas, no sea más que una necesidad tan real como la necesidad de una bebida gaseosa; o como la necesidad de andar el último modelo de celular; o como la necesidad de embriagarse hasta la cirrosis; o como la necesidad de fumar hasta el cáncer?

La masa cree que necesita algo, porque se ha acostumbrado a que le digan qué es lo que necesita. Aunque obviamente cada uno es libre de decidir si quiere optar por tal o cual visión del mundo, por lo menos deberíamos tomarnos el tiempo para reflexionar deliberadamente sobre esa decisión. El gran problema es que, pese a vivir en la autodenominada era de la información, los que estamos en la masa, a veces aceptamos sin chistar cualquier cosa que se oiga muy intelectual, o que atraiga a las estrellas de Hollywood (porque “si es bueno para ellas debe ser bueno para nosotros” parece decir la lógica de la masa), o que sea dicho por ése “gran” líder espiritual (independientemente de la religión).

Así, terminamos vagando de tienda en tienda por el gran establecimiento buscando la excelencia, sin encontrarla; pero en ínterin, además de gastar nuestro dinero, nos vamos armando una coraza de preconceptos capaz de impedirnos discernir el momento cuando estemos frente a la hermosa perla de la excelencia. El problema de la oferta y demanda de visiones de vida no es tanto las técnicas, que en algunos casos pueden ser muy buenas. El meollo del asunto se encuentra justo en lo que está de fondo. Las técnicas sólo sirven para maquillar nuestra personalidad, nuestra superficie; la mentalización positiva tan sólo sirve para no olvidar que podemos mantener una actitud adecuada sin importar las circunstancias; pero más allá de esto está la excelencia.

El precio de la excelencia.

Entonces llegamos a una pequeña tiendita. Allí no hay carteles con el 50% de descuento para los primeros cien. No hay grandes titulares, ni siquiera tiene nombre. Está prácticamente sepultada por los grandes monumentos que a su alrededor se yerguen con grandes luces y letreros. Al entrar, sólo vemos al dependiente de mostrador, con una cajita delante de él. En esa cajita se encuentra la perla de la excelencia. El dependiente nos dice que es la perla más exquisita que jamás ha existido, es invaluable, y no importa cuánto busquemos fuera de esa tiendita, no encontraremos nunca una perla mejor. perla Nos pregunta si nos interesa. Y claro que nos interesa, por eso hemos andado de tienda en tienda comprando todo lo que nos ha podido ofrecer la autoayuda, el pensamiento positivo, la ley de la atracción, la psicología esencial, el yoga (y más). Preguntamos cuánto cuesta. El hombre tras el mostrador nos mira extrañados y nos dice: “¿Costar? ¿Dinero? No, no… no cuesta nada”. Ahora somos nosotros los extrañados. ¿No la podemos comprar entonces? El dependiente nos explica que nunca podríamos comprarla, pero podemos llevárnosla si queremos. Es gratuita, pero nos cuesta todo. “¿Cómo?”, preguntamos. “Cambiando”, es la respuesta. “¿Cambiando?”. Sí, porque debemos comenzar a concentrarnos en la construcción de un carácter fiel, firme, decidido, centrado en principios, en vez de seguir llenándonos de técnicas. El dependiente nos dice que la mayor necesidad del mundo es la de hombres y mujeres incorruptibles, que no se vendan ni se compren, que sean leales al deber, que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos, y eso sólo se logra con un carácter bien desarrollado. Luego de esto, la masa retrocede alarmada y sale del pequeño puesto sin luces hacia uno con grandes letreros y ofertas. Pero se ha quedado alguien, que se acerca despacio, pero con seguridad a la mesa, y al estar frente a la cajita la toma y exclama: “Por fin. Esto es lo que andaba buscando”. Tras el mostrador el tendero sonríe, sabe que está frente a un ser de excelencia.

Tu carácter es el mayor bien que tienes y pulirlo es un gran deber. La verdadera excelencia reside justo en el desarrollo de un gran carácter. Esto es un asunto de toda la vida, pero los resultados sobrepasan cualquier expectativa. ¿Quieres llevarte la perla de la excelencia?

Hasta la próxima entrega.

18 de noviembre de 2009

¿Cómo Dejar de Ser Mediocres?

Cain Creo que llegar a esta pregunta e intentar contestarla es la consecuencia lógica de los tres artículos anteriores de Vivir la Excelencia. Debo reconocer que, tanto el artículo “¿Por qué Dejar de Ser Mediocres?” como éste artículo, tienen títulos que podrían ser mal entendidos o tomados muy a pecho. Sin embargo, los presento porque considero que de vez en cuando no cae mal hacernos algunas preguntas, aunque sean un poco dolorosas, aunque no consideremos que se apliquen nuestra condición. Estas preguntas podrían incluir reflexiones como: ¿Soy mediocre o me comporto como una persona mediocre? Y si en alguna área de mi vida encuentro mediocridad, ¿por qué tendría que dejar esa condición? Y más aún: ¿Cómo puedo dejar de ser mediocre?, en caso de haberme dado cuenta de que lo soy.

La receta mágica es…

A ninguno de nosotros nos gusta la idea de pensar que somos mediocres, pero ya hemos dicho antes que la mediocridad es destructiva sólo cuando persistimos en ella, porque es entonces que iniciamos un inevitable descenso. Y persistimos en la mediocridad, cuando creemos que ya hemos alcanzado todo lo que podríamos haber alcanzado, es decir, cuando pensamos que no somos mediocres.

De alguna manera es paradójico que las personas de excelencia sientan que aún pueden dar más de sí (y de hecho, dan más de sí), mientras los mediocres creen que ya lo han dado todo, y mientras los fracasados lloran porque ellos nunca tuvieron mejores oportunidades de superarse. Con este panorama pintado en breves palabras, resulta interesante pensar que cuanto más me esfuerzo por demostrar que no soy mediocre, más me enredo en la mediocridad; pero cuando decidimos seguir la senda de la excelencia, lo que inevitablemente sucede es que dejamos de compararnos con los demás y comenzamos a crecer, a nuestro propio ritmo, es verdad, pero seguimos creciendo. Y entonces cabe preguntarnos: ¿Cómo puedo dejar de enredarme con la mediocridad para vivir la excelencia? ¿Hay alguna receta mágica? Y la receta mágica es… que no hay recetas mágicas para ser personas de excelencia, con calidad de vida y felices.

autoayuda-como-analizar-situaciones-tomar-decisiones-460x345-la1 Aunque vivimos en una época de velocidad, lamento no poder unirme a las voces que oigo por aquí y por allá, dentro y fuera del internet, prometiendo una vida feliz y abundante después de 10 ó 15 pasos. No puedo unirme a los gurús que prometen que con sus cursos (algunos bastante costosos, por cierto) develarán los secretos del éxito, porque sus cursos son los definitivos, los que tienen las fórmulas mágicas para una vida de riqueza y prosperidad. Y no puedo unirme a esas voces que son tan abundantes, sencillamente porque la vida es todo un proceso para el que no existen los atajos. Con esto no estoy queriendo desacreditar la labor que hacen quienes intentan ayudar a los demás a mejorar, sólo quiero poner en perspectiva que una vida de excelencia es mucho más exigente que aplicar una fórmula, porque el ser excelente vive su vida en base a principios.

Así que, la manera que conozco para responder a la pregunta de nuestro artículo de hoy, es la siguiente:

viaje 1. Tener un ideal. Cuando tenemos ideales reconocemos que puede haber personas mejores y peores que nosotros, pero no importa, porque lo que nos ocupa es seguir avanzando en pos de nuestros sueños.

2. Cuidar nuestros hábitos. La creación y perfeccionamiento de un hábito es todo un proceso de preparación y crecimiento. Romper con hábitos nocivos requiere mucho valor. El punto es que nuestros hábitos decidirán nuestro destino.

3. Aprender e internalizar Principios de Vida. El amor, la integridad, la gratitud, la fidelidad, la virtud, entre otros, deben dejar de ser meros valores sociales y deben volver a su justo sitio de Principios guiadores (regidores). Y para que vuelvan a su justo sitio, los Principios deben ser estudiados, meditados, pensados e internalizados, sólo así permearan nuestra vida.

4. Desarrollar relaciones fuertes. Siempre hay personas con las que se puede crecer, porque uno es mejor estando junto a ellas. Y para andar la senda de la excelencia, ¿qué mejor que ir acompañado de alguien excelente?

5. Dejar un legado. Viktor Frankl dijo: “Cada hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia”. Y la manera de dejar un legado duradero en aquellos que nos rodean es integrando los cuatro puntos anteriores. Eso nos impulsará a dejar nuestra huella y nos impedirá acomodarnos en el punto medio donde yacen los sueños de muchos que decidieron que ya habían hecho suficiente. Dejar un legado, es estar dispuestos a vivir todo el proceso de una vida significativa, con sus luchas, caídas y equivocaciones, con sus victorias, avances y aciertos.

No ha sido mi intención escribir los títulos de este artículo y del anterior para herir la sensibilidad de ninguno de mis lectores. Quizás sirva de disculpa decir que, como todos mis escritos anteriores, la primera persona para la que escribo es para mí. Mi deseo es que ésta serie de cuatro artículo haya servido para profundizar (o al menos intentar hacerlo) en este tema que nos puede afectar de una o de otra forma y que al pensar en ello hayamos podido encontrar nuevas ideas, tal vez nuevas fuerzas, para seguir avanzando hacia la cumbre que hemos vislumbrado para nuestra vida.

gersonlogo-new Una recomendación final: Tal vez sería muy bueno que leyeras desde el artículo “¿Qué es Ser Mediocre?” hasta el artículo de hoy en forma corrida. Así tendrías todo el cuadro completo en una sola leída. La razón por la que escribí 4 artículos sobre el tema de la mediocridad es porque me permitiría explayarme en unas pocas ideas en cada entrega.

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia.

25 de septiembre de 2009

Decídete a Ser Feliz.

Abraham_Lincoln Hace algunos años me aprendí de memoria una frase atribuida a Abraham Lincoln que dice así: “Casi todas las personas son tan felices como se deciden a serlo”. Esta frase no dejó de incomodarme un poco cuando la aprendí, pero por respeto al ilustre personaje que la había dicho, y por tener un poco de cultura general más “avanzada” me la trague. Como una espinita fue entrando por mis carnes, hasta que un buen día comencé a pensar seriamente en lo que podía significar esa frase y he aquí algunas de esas consideraciones:

1. Ser feliz es una decisión. ¿Significa que ser infeliz también es una decisión? Pues, la persona que decide ser feliz no necesariamente es multimillonaria, ni puede darse todos los lujos que quiera. De hecho, la razón por la que una persona es feliz, es porque ha decido concentrarse más en aquello que sí tiene, en aquello de lo que puede estar agradecida. En cambio, las personas infelices han decidido (tal vez inconscientemente) concentrar su mirada en aquello que les falta, o en lo mal que les va en la vida.

2. Decidir ser felices nos da libertad. No hay peor esclavitud que la de nuestra mente. Y hoy en día hay muchas personas esclavas de los problemas y angustias que los aquejan (y recuerda que ya hemos hablado sobre por qué tienen “muchos” problemas las personas). Seguramente tú conoces personas que dicen: “Me siento deprimida; yo sólo quiero pasar acostada; me dan unos grandes dolores de cabeza; y el doctor me ha dado una cantidad de medicinas, y me a prohibido que coma esto o lo otro, etc.” Y cuando, con toda la buena intención del mundo, tú les dices: “No te preocupes, confía, todo va a salir bien. Por qué no salimos a hacer algo, por qué no devoras un buen libro, haz alguna manualidad…” La respuesta inmediata es: “Sí verdad, pero es que me siento deprimida; yo sólo quiero pasar…” Ya sabes el resto.

3. Decidir ser felices no nos quita los problemas. Esta fue una de las conclusiones más difíciles que pude extraer de la frase de Lincoln, sencillamente porque, para ser franco, a mi no me gustan los problemas; así que pensé que si podía mantenerme feliz todo el día los problemas desaparecerían; pero, para mi sorpresa y consternación, estos estaban todavía en la noche… sólo que ahora los veía de forma diferente. La verdad es que aunque decidir ser felices no nos quite los problemas, nos permitirá verlos en su justa dimensión, para que no convirtamos a una hormiga en un elefante.

4. La felicidad no es un punto al cual se llega, es un camino. Algunos de los problemas de nuestra sociedad derivan del deseo de satisfacción instantánea, es decir, de querer experimentar emociones fuertes aquí y ahora. Pero la verdadera felicidad no es una emoción en primer lugar, es una actitud, es un estilo de vida. De hecho hay personas que son felices, aunque se los vea serios. Y así también hay personas infelices que le sonríen a todo el mundo.

ARCOIRIS Tal vez sea un poco idealista escribir estas reflexiones, pero las comparto sólo porque en verdad me ayudaron mucho (y lo siguen haciendo) cuando las cosas no pintaban bien. A veces hay lágrimas que derramar. A veces estamos tan cansados que preferiríamos tumbarnos de una vez por todas. La vida no es fácil, pero recuerda que se supone que sea difícil… Al final, tú y yo podemos hacer toda la diferencia si nos decidimos a ser felices. Y si deseas ratificar la validez de estas reflexiones, mira la vida de Abraham Lincoln, mira a aquellos que dejaron su huella en la historia después de innumerables trabajos, piensa si vale la pena vivir una vida de quejas y amargura. ¿Qué decides?

Hasta próxima y a Vivir la Excelencia.

20 de abril de 2009

Video: Calidad

El video de este mes aborda el tópico de La Calidad; es mi deseo que pueda de ser de tu utilidad, mi querido lector o lectora, pues he considerado este Principio desde el punto de vista del estilo de vida, pues considero que si somos personas de calidad, nuestros actos tenderán a la calidad y crearemos una espiral ascendente de ser y hacer calidad. ¡Que disfrutes de este nuevo video!

Vivir la Excelencia - Calidad - Gerson E. A. Arenivar

25 de marzo de 2009

¿Para qué sirve la excelencia personal?

Hace varios días, mientras revisaba las estadísticas de mi blog, encontré que alguien había usado un término de  búsqueda muy interesante (“para qué sirve la excelencia personal”) y luego de meditar por un momento me prepuse escribir un artículo al respecto. Así que bienvenido o bienvenida a una nueva entrega de Vivir la Excelencia, porque hoy vamos a reflexionar un poco 357096934_37421d12a4_msobre esa válida pregunta: ¿Para qué sirve la excelencia personal?

Recordando…

Antes nos hemos preguntado qué es la excelencia y hemos dicho que hay algo que distingue al ser excelente de todos los demás: su indómita idea de seguir creciendo. Para el ser excelente el desarrollo no es una opción, es algo natural e inevitable que debe aprender vivir a fin de sacarle el máximo provecho; es más, el ser excelente no sólo sabe que el crecimiento es algo que debe suceder, sino que desea verlo suceder en su propia vida, aun con todo y las diferentes dificultades asociadas, las que en realidad hacen de crecer algo real.

También hemos reflexionado sobre la construcción de la excelencia personal, la que se logra con los pensamientos, los actos, los hábitos y el carácter, todo como una gran cadena que, según el decir de Charles Dickens, puede ser una de hierro o de oro, de espinas o de rosas, que comenzó a formarse con el primer eslabón, en nuestro caso: los pensamientos.

Pero, ¿para qué sirve?

Partiendo del recordatorio que hemos hecho, podemos poner unos cuantos puntos a consideración para responder la pregunta fundamental planteada para el día de hoy.

1) La excelencia… sirve para crecer. Sí, simplemente para eso sirve, para vislumbrar una vida mejor, más elevada, en la que la nobleza de carácter predomina.

2) … Sirve para hacer la diferencia. Esto no es excentricismo, sencillamente es la realidad del ser excelente. Ser diferentes del común denominador es algo innato en aquel que busca constantemente la excelencia.

3) … Sirve para ser felices. Una vida plena es una vida feliz, pero no se puede tener realmente una vida plena en la mediocridad. La mediocridad es mezquina, basa su valor en la comparación constante y por eso no puede ser feliz, pero la persona excelente es feliz, incluso enfrentando las tormentas habituales de la vida.

4) … Sirve para cambiar los fracasos en éxitos. Los seres de excelencia no son infalibles, cometen errores, a veces caen en el camino y lloran cuando se sienten sobrepasados, pero siempre se levantan y ese es el secreto de su éxito. La mediocridad se resiste a aceptar sus errores, convierte éxitos en fracasos y culpa a los demás.

5) … Y sirve para hacer del mundo un lugar mejor. Es verdad que no podemos cambiar a otros, pero es que nuestra labor no es la de cambiar a los demás, sino la de cambiarnos a nosotros mismos y con nuestra influencia mostrarle al mundo que se puede vivir mejor.

A penas son cinco puntos para reflexionar y de ninguna manera agotan las respuestas que se pueden brindar a la pregunta que titula este artículo. Lo importante es disfrutar del descubrimiento que la senda de la excelencia nos ofrece, pues la vida tiende constantemente hacia la altura y si no estamos listos para seguirle el paso, pronto nos estancaremos y pereceremos. Es nuestro privilegio dar lo mejor degerson_logo nosotros siempre, en nuestros pensamientos, actos, palabras. Es nuestro privilegio, como decía Mahatma Gandhi, ser el cambio que queremos ver en el mundo. Es nuestro privilegio Vivir la Excelencia.

Hasta la próxima y que tengas un día y una semana de éxito constante.

6 de abril de 2008

Ser o no ser.

Shakespeare plasmó para el mundo, con su pluma prodigiosa, el dilema que ha seguido a nuestra historia desde siempre. Ya sea que estemos conscientes o no de ello, para nosotros no es diferente que para Hamlet, el personaje del gran dramaturgo: “¿Ser o no munecoarticuladoser?, esa es la cuestión”. Y más allá del significado contextual que pueda tener dicha expresión, podemos concluir que todos los días, en los diferentes escenarios que nos toca movernos, ésa es sin duda la cuestión: ser o no ser.

No Ser.

Una reflexión sobre esta sentencia puede ayudarnos a ampliar nuestro contexto mental; luego procederemos a responder (en forma individual) a preguntas cada vez más cruciales, cuyas respuestas se convertirán en algo así como una constitución personal que seguir y respetar; preguntas que pueden ir desde la elección de nuestra labor, estudios, formación de una familia, empresa o sociedad, hasta las más profundas como: ¿tiene algún sentido nuestra vida?

No es de extrañar que los altos índices de suicidios juveniles que han azotado a nuestras sociedades en el mundo durante varios años; sumado a la inestabilidad familiar que golpea el seno de nuestras sociedades, sin importar si son de “primer mundo” o “tercer mundo”; y la creciente (aunque paradójicamente subrepticia) ola de inmoralidad, o moralidad relativa como creo que la llamarían sus defensores; no es de extrañar, repito, que a la base de toda esa amalgama de sucesos, esté una hilarante necesidad de mantenernos ignorantes ante la cuestión de ser o no ser, prefiriendo de esa manera, por omisión, No Ser.

A medida que crecemos, cada unos de nosotros se hace responsable de decidir si se unirá a la masa, arrebañado en la ilusión de seguridad de no trascender, porque No Ser es precisamente eso: renunciar a dejar un legado constructivo, alentador de las potencialidades que como seres humanos poseemos; así nos convertimos en hombres y mujeres sombras, tristemente destinados a perecer sin más. No Ser significa no vivir, y no vivir es igual a pasar por la vida creyendo que el mundo nos debe algo, en lugar de pensar en lo podemos dar nosotros.

Lo maravilloso de Ser.

Pero podemos tomar otra decisión. Podemos elegir Ser, sin esperar tener, porque querer poseer es la trampa más común en la que tendemos a caer, pues siempre queremos una buena novia (o esposa en el caso de los casados), siempre queremos unos buenos hijos, amigos, vecinos, empleados, etc. Y el problema real no está en que queramos eso, sino en que no estamos dispuestos a Ser los mejores novios o esposos, los mejores padres, amigos, vecinos, jefes o empleados.

autumn Ser es vivir como una aventura nuestra vida, con autenticidad, con carácter; creando siempre algo nuevo para nuestros seres queridos; innovando para crear nuevas soluciones a los nuevos desafíos que iremos enfrentando; sirviendo bajo la norma de los principios inamovibles que rigen el desarrollo, la felicidad y la paz.

Ser significa buscar nuestro propio camino a la excelencia, con la consciencia de que el camino mismo es lo importante, quizás más que un destino al que llegar, pues, para ser honestos con nosotros mismos, aprendemos no por lo que alcanzamos, sino por lo que recorremos y experimentamos, con una actitud alegre, aunque esto no significa que no podamos derramar algunas lágrimas cuando la tensión a nuestro alrededor crece; y cuando logramos algo, reconocemos que fue el camino el que nos ayudó a cumplir con nuestra meta, porque con todos los desafíos que nos presentó, aprendimos, sí, aprendimos constancia, valor, fe; virtudes invaluables que sólo pueden poseer aquellos que no dudan en ser quienes son, que no dudan en ver la vida como su oportunidad de amar, trabajar y dejar una huella, aunque sea en una sola persona.

Y, ¿ahora?, al avizorar el día que tenemos por delante, ¿qué haremos?

¡Qué pases un gran día!, hasta la próxima.

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