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18 de octubre de 2012

La Excelencia como Ideal

vida-tunelDe alguna manera entendemos que no podemos conformarnos con la simple idea del éxito. Se escribe mucho sobre cómo mantenerse exitosos luego de alcanzar algunas metas. De hecho, en el mundo del deporte los entrenadores se enfrentan a mayores retos cuando sus equipos lo han ganado todo, pues luego de una temporada exitosa es necesario reinventarse para mantener fresca la motivación.

La confusión.

A veces lo que pasa, en el deporte y en la vida, es que sencillamente el éxito nos ciega a los nuevos desafíos que enfrentaremos. Confundimos al éxito con una especie de estado continuo de seguridad y bienestar, de allí que nos guste recordar tanto cuán buenos fuimos en el pasado y todas las cosas que creemos haber logrado, hasta las excelentes calificaciones que teníamos cuando íbamos a la escuela.

En nuestra jungla de concreto la gran mayoría de los hombres y las mujeres tendemos a jugar a lo seguro. Incluso llegamos a tratar de conciliar ideas que denotan cosas totalmente distintas, como cuando pretendemos correr riesgos que sean seguros; o como cuando queremos salir a vivir y no encontrar ningún problema.

El hecho es que el éxito puede llegar a ser, en algunos casos, un obstáculo para nuestro desarrollo. Lograr algunas metas puede volvernos miopes respecto a otras alturas que ascender, haciendo que escojamos lo visible y conocido en vez de la aventura y el desafío.

En el camino.

Pero la excelencia está en comprender que cada éxito es solo un paso en el camino de la vida. Ningún logro en particular lo es todo. Solo una vida consagrada a un ideal puede considerarse una vida bien aprovechada. No hablamos de ideales en tanto cosas o causas mundiales, sino en tanto ese propósito especial que guía (o debería guiar) nuestras vidas. Lo cierto es que mientras algo puede ser sumamente significativo para una persona, puede no serlo para otra; sin embargo, el proceso para vivir vidas nobles y elevadas en carácter es igual para todos, porque además, una vida con propósito abarca todas las áreas de la existencia: profesional, familiar, personal.

Necesitamos aclarar, no obstante, que la excelencia no es una técnica. La globalización que vivimos está consagrada a la técnica. Los avances de los que somos testigos día tras día parecen abrirnos una especie de dimensión nueva sobre las posibilidades. Cada día aparecen nuevos cómos en nuestro universo, gracias sobre todo a la técnica y es justo allí donde radica el problema.

denominador-comun-de-la-vidaLa excelencia como ideal es enfrentarse a la pregunta del Por qué y Para qué de la técnica. Claro está que se puede convertir a las nociones de excelencia que tenemos, tan variadas como seres humanos hay en el planeta, en otra técnica de cómo vivir, cómo alcanzar ciertos niveles de calidad, cómo fijarse metas y lograrlas, etc. Hay muchos libros de autoayuda que enseñan mucho de esto. Sin embargo hacen falta las preguntas fundamentales: ¿Por qué quiero tener éxito? ¿Para qué ha de servirme a mí y a mi familia y a la sociedad? ¿Tiene algún objeto que alcance mis metas? ¿Una vez alcanzadas qué queda? ¿Por qué he de ser una persona que aspira a la excelencia?

Creo que fue Platón quien dijo que una vida que no se examina a sí misma, es una vida que no merece ser vivida. Este examen debe hacerse sobre el motivo último que rige nuestra vida. Nuestra sociedad ha apartado su vista de este examen y en cambio la ha fijado en el exterior, en la tecnología. Sin embargo, por muy positiva que resulte la tecnología, ella no responde a las preguntas fundamentales de la vida, solo las adormece en nuestro interior.

Es hora de levantarnos y retomar el camino. El horizonte puede parecer siempre distante, pero si lo tenemos siempre delante de nosotros, entonces podremos echar mano de la técnica y vivir al mismo tiempo una vida coherente con principios más elevados y nobles que nos mantendrán en la ruta de la excelencia.

22 de septiembre de 2010

Decídete a ser tú – I.

«Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo»somos

Jean Paul Sartre

A veces, la frase de Sartre, cae como una gota de limón en una llaga purulenta. Especialmente si al ver a nuestro alrededor percibimos que no estamos yendo a ninguna parte, porque todo se hace más difícil, y las circunstancias nos desafían aún más conforme pasan los días. Sin embargo, nuestra vida de ahora, es lo que hemos hecho de nosotros mismos. Si es agradable, ¡felicidades! No hay nada más revitalizador que saber que hemos hecho de nuestra vida un monumento al éxito real, es decir, al que se vive todos los días cuando damos un paso en dirección de nuestros más preciosos sueños, en dirección de la excelencia; pero, si no es agradable lo que ves a tu alrededor, ¡fantástico! Hoy tienes la oportunidad de decidir hacer algo diferente contigo.

No te preocupes, esto no es mero positivismo radical. No es sólo mentalización ni verbalización. Lo que tienes en tus manos es la posibilidad de tomar la decisión de vivir este día de forma diferente a la que has vivido hasta ahora, convirtiendo los desafíos en oportunidades de crecimiento; sin embargo, para lograr hacer esto hay un requisito indispensable. Llenar este requisito es vital, pues es el que hace la diferencia real entre vivir malhumorados y cansados o vivir realmente felices. Me refiero a Ser Tú Mismo.

ser-uno-mismo Decide hoy que comenzarás a ser tú: auténtico, lejos de los convencionalismos sociales; decide que vas a vivir guiado por principios elevadores que te impulsan hacia la realización de grandes proyectos, al establecimiento de relaciones duraderas. Cuando eres auténtico, todo el mundo lo nota, y también todo cambia. ¿Cómo? En la lectura siguiente hablaremos un poco más sobre esto y verás cómo al ser tú liberas el gran potencial que duerme en ti.

(Tomado de mi E-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 22-23)

27 de junio de 2010

El Camino de la Excelencia.

“Si hayas un camino sin obstáculos, quizás no te lleve a ninguna parte”Vigil.

antorcha Cuando comencé a escribir Vivir la Excelencia hace tres años, confieso que no pensaba en función de cuánto tiempo escribiría. En especial, porque había semanas que la “inspiración” no acudía en mi ayuda; y mientras trabajaba por desarrollar algunas ideas, me preguntaba si podría realmente ser de utilidad lo que publicaba, pues, como lo he dicho en alguna otra ocasión, reconozco que lo que escribo no es original, en el estricto sentido de la palabra, aunque desde el principio traté de darle mi toque personal.

Hoy, tres años después, descubro que comenzar a escribir esta columna ha sido una de mis mejores decisiones. Me ha permitido pulir mis ideas, cuestionándome constantemente sobre lo que publico y sobre lo que leo; mientras aprendo nuevas ideas y las contrasto con las más viejas; mientras intento poner en claro lo que, en muchas ocasiones, es una vorágine de pensamientos revoloteando en mi cabeza, para luego colocarlas en un texto que tengo la osadía de publicar, por si alguien quiere leerlo.

Pero, lo mejor de estos tres años ha sido encontrarme con otras personas que, quizás sin quererlo, se han atrevido a leer mis disparates y les han dado sentido, porque no hay nada que alegre más al autor que sentir que encuentra eco en el espíritu de otro buscador, porque eso es la excelencia, una búsqueda incasable, un camino que día tras día nos invita a crecer y fortalecernos, no sin obstáculos, porque estos son necesarios para aclarar nuestros sueños. Y así, esta aventura que comenzó de manera solitaria, ahora me permite contar con casi 250 suscriptores en mi lista de correo hasta hoy.

No sé cuánto tiempo más escribiré, mas, me alegra saber que la excelencia como tesoro, no se encuentra al final de un recorrido, sino que es el recorrido mismo el tesoro del ser excelente. Es el proceso el que hace del resultado algo bueno, porque en el viaje hemos aprendido a soportar las tormentas, a levantarnos la octava vez luego de haber caído siete veces, a caminosonreír frente a la oscuridad de la incertidumbre, ya que al levantar el rostro vemos nuestro horizonte invitándonos a no desistir y a no retroceder.

“Cuando buscamos el tesoro, nos damos cuenta de que el camino es el propio tesoro”Paulo Coelho.

Muchas gracias por ser parte de Vivir la Excelencia. Muchas gracias por permitirme llegar hasta la pantalla de tu ordenador.

Hasta la próxima entrega.

Gerson E. A. Arenivar

Autor de “En la Búsqueda de la Excelencia”.

17 de junio de 2010

Coherencia, el gran ausente…

rompecabezas Entre los Principios que más se relegan al plano secundario, hay uno que palpablemente se nota ausente en las más variadas situaciones; porque, de hecho, en la vida encontramos oportunidades para mostrarnos coherentes o no con lo que decimos creer. Sí, el principio del que estoy hablando es la coherencia.

Pero, vayamos por partes. Todos los seres humanos, desde el más empedernido religioso hasta el más empedernido ateo, tenemos un sistema de creencias que sostenemos y alimentamos a lo largo de la vida. A medida que crecemos vamos variando nuestras perspectivas y, en consecuencia, modificando o afirmando esos postulados que hemos elegido o que nos han heredado. Sobre si son limitadas o no, eso es una cuestión que podemos discutir, y cada uno se atrincherará lo mejor que puede en sus paradigmas. El problema que queremos abordar viene cuando a pesar de afirmar ciertas cosas como nuestros valores fundamentales, terminamos haciendo lo contrario.

Imagina a un padre que fuma y bebe y cuando ve a su hijo hacer lo mismo le dice que no debe hacerlo. Imagina a un hombre que predica sobre el amor de Dios, pero que no está dispuesto a servir a sus semejantes. Piensa en los muchachos que por la presión de grupo terminan haciendo cosas que, en realidad, nunca harían bajo otra situación. ¿Qué es lo que falta? Coherencia.

Hace poco pude ser testigo de esa gran falta en nuestra sociedad. Mientras viajaba para hacer una diligencia, tuve que hacer una pausa para esperar a un amigo que me acompañaría. Estaba lloviendo y me refugié bajo uno de los toldos que se había preparado en el centro de un parque, donde además estaban cubriéndose de la lluvia unos manifestantes que, según pude dilucidar, estaban preparándose para hacer una marcha ecológica en pro de la preservación de una finca muy grande en peligro de ser urbanizada. Entre ellos me llamó la atención un personaje con su camiseta alusiva al evento, porque mientras esperaba el inicio de la manifestación, sacó un cigarrillo y comenzó a fumar. Iba a salvar una finca, mientras contribuía con la contaminación ambiental por medio del tabaco. ¿Qué es lo que falta? Coherencia.

Luego nos preguntamos por qué no somos felices, por qué sentimos que algo nos falta, y el gran mercado nos ofrece cualquier cantidad de píldoras que parecen calmar por momentos nuestras ansias, hasta que éstas reaparecen y tenemos que volver a buscar el nuevo libro, el nuevo video, las nuevas fórmulas, cuando en realidad bastaría con ser coherentes con nosotros mismos. No estoy diciendo que sea un error recurrir a las nuevas tendencias de la motivación, las técnicas para el éxito y a los gurúes del desarrollo, el problema es que nadie puede enseñarnos a ser auténticos, eso debe venir de adentro, porque la autenticidad y la coherencia se alimentan mutuamente.

incoherencia Así que antes que cualquier otra cosa, tal vez convenga hacer una pausa para preguntarnos si estamos alineando nuestros pensamientos, palabras y acciones, con objetivos claros, una misión significativa y los Principios. Al final, lo más gratificante es saberse auténtico, libre y responsable, aunque eso no siempre resulte ser lo más popular, pero como dijo una vez Galileo Galilei, “la autoridad de mil no vale el humilde razonamiento de un solo individuo”.

Hasta la próxima entrega.

4 de junio de 2010

Formar líderes: Una deuda pendiente.

antorcha-blog Al margen de que existen varias escuelas especializadas en el desarrollo de las competencias para el liderazgo efectivo (algunas de las cuales son patrocinadas por los nombres de grandes autores en el ámbito de la autoayuda, el desarrollo personal, el éxito y el liderazgo), nuestra sociedad sigue teniendo una deuda pendiente: nos falta un genuino interés en la formación de líderes. Es decir, sabemos que necesitamos de un liderazgo fuerte y orientado, sabemos que se debe hacer algo para que desde los más pequeños hasta los más grandes tomen consciencia de la importancia de saber dirigir y guiar y visionar; pero, nuestra sociedad ¿trabaja para formar personas que, en los diferentes roles que les toca desempeñar, se desempeñan con excelencia? ¿O está formando nuestra sociedad sólo mano de obra calificada (y barata)?

¿Educación?

Generalmente nuestra educación, desde niños hasta adultos, está basada en los tecnicismos. Incluso en carreras más teórico-reflexivas (que nacieron inicialmente para profundizar en el entendimiento de los fenómenos sociales), como la psicología o la sociología, el fin último parece ser introducir a los profesionales en el gran organigrama social, entre los engranajes del “progreso”, para perpetuarlo, para fortalecer las instituciones que mantienen el gran orden de las cosas.

profesores_educacion De vez en cuando alguien se da cuenta de que las cosas pueden cambiar. Entonces comienza a pensar, aunque alrededor el temor es evidente; es el miedo de que todo cambie de orden. Pero el líder inicia el cambio, con una palabra, con una actitud, con una acción. ¿Y qué ha hecho para convertirse en un líder? ¿Es su educación lo que ha permitido elevar su visión? La verdad es que ha tenido que formarse a sí mismo, partiendo de un sentido de inconformismo fundamental, pero no radical (léase, fanático). Simplemente, ha probado con hacer algo diferente.

¿Por qué no se enseña en la escuela sobre el potencial que tenemos? No estoy hablando de los espiritualismos que se han hecho comunes hoy en día. Hablo de las capacidades que tenemos para trabajar por ser mejores y ver un mundo mejor (una clara utopía que sirva para caminar).

¿Y qué podemos hacer nosotros?

portaantorcha_190x200 Francamente, no lo sé. Pero creo que elevar la norma para nosotros y vivir en la excelencia puede ser un buen paso. Lo que somos influirá en quienes nos rodean, uno a uno, y eso sí puede hacer la diferencia. Aunque no podamos hacer que nuestro sistema educativo cambie, sí podemos ayudar a los más pequeños a ver nuevos horizontes. Para ello, nosotros mismos debemos ser excelentes. Cada hogar, e institución, o movimiento, puede convertirse en el catalizador de la educación que nuestros nuevos líderes están necesitando.

¿Qué debería incluir la educación de líderes? ¿Cuándo debería comenzarse a enseñar a los chicos que sus mentes cambiaran al mundo? Sería bueno considerar estas cuestiones, por ello me gustaría leer tu opinión. Deja tu comentario y déjame saber qué piensas.

19 de mayo de 2010

Libro: “En la Búsqueda de la Excelencia”

En la Búsqueda de la Excelencia Es un verdadero placer presentar mi libro “En la Búsqueda de la Excelencia”. Estoy seguro de que las frases célebres, escogidas para abordar algunos temas importantes de la vida, así como las reflexiones que he escrito a partir de dichas frases, serán de mucha utilidad en tu propio viaje.
Sin embargo, ¿por qué este libro? ¿Vale la pena que lo leas? No te preocupes, no intento sermonear ni dar fórmulas mágicas en ninguna de las páginas de esta obra. Tan solo procuro poner en perspectiva algunos temas como el cambio, la identidad, nuestras relaciones personales y la búsqueda de nuestros propios ideales; pero, además, hago un fuerte y marcado énfasis en algo que poco a poco se ha dejado de enfatizar en nuestra sociedad: Los Principios. De hecho, esa es una de las razones fundamentales de la aparición de este libro. Más que técnicas, más que ideas viejas dichas con un lenguaje pseudocientífico que las hace parecer nuevas, los temas que trato tienen como fin volver a mirar las cosas de forma detenida.
Te invito a que hagas de este libro tu compañero de viaje. Cada reflexión ha sido pensada para que tengas a tu propio motivador personal al alcance de tu mano.
Las frases célebres esparcidas a lo largo de la obra ponen en perspectiva cada reflexión. Los ilustres personajes que nos legaron esas perlas de sabiduría (algunos son contemporáneos) nos acompañan en este maravilloso viaje que significa ir “En la Búsqueda de la Excelencia”.

Datos del libro:
12 horas de lectura (si deseas leerlo en forma rápida, pero ha sido pensado para leerse durante 4 meses una reflexión por día).
Autor: Gerson E. A. Arenivar
Categoría: Cuidado personal y autoayuda
Subcategoría: Autoayuda y superación
N° de páginas: 273
Tamaño: 170x235
Estado: Público
Interior: Blanco y negro
Formato: E-book
Precio: € 3.97 (precio no incluye impuestos)
Disfruta de este libro. Descárgalo ya en Bubok!!!

27 de enero de 2010

¡Cuidado con la Masa! - 2

tapiz vivir 2010 En el artículo anterior hemos dicho que la masa se alimenta de una forma de pensar. Esta forma de pensar se alimenta de una fraseología muy indefinida (por lo común que es), pero con suficientes elementos llamativos como para que cada uno la interprete como mejor le acomode. Y finalmente, esta fraseología se alimenta de la masa, de sus temores, expectativas e ilusiones.

El problema es que, en la enmarañada industria de la autoayuda, parece difícil hacer una línea de demarcación capaz de clarificar quién está hablando superficialmente y quien con sustancia. Esta dificultad, de nuevo, se debe al nebuloso uso de términos tan semejantes, tan sonoros, tan espirituales, tan elevados, que al parecer sólo se necesita tener la mejor verborrea, el mayor carisma, las mejores técnicas de proyección, a fin de ser el experto de moda; pero si no se tiene eso, basta con tener suficiente dinero como para hacerse una conveniente propaganda y todo listo.

El problema de la masa.

No uso la palabra “masa” en forma peyorativa. No intento ser ofensivo, tan solo pretendo hacer una diferenciación que pueda ser contrastada con un estilo de vida de excelencia personal. Por otro lado, a medida que he ido escribiendo nuevos artículos para Vivir la Excelencia he tratado también de ir alejando el concepto de excelencia personal del concepto de autoayuda, porque como he dicho más arriba, esa es una industria donde nacen numerosos expertos en los síntomas cada día, pero la excelencia personal ataca las causas, la raíz del problema de la masa. Pero, ¿cuál es el problema de la masa? En realidad, tal vez no sea sólo un problema, pero bien podríamos identificar al menos uno de sus problemas: El Miedo.

145368 Es miedo a pensar, miedo a parecer inadecuados si no se está al tanto de la última técnica PNL, miedo a que las expectativas personales no se ajusten a la sociedad, aunque las expectativas sociales disten mucho de estar fundadas en principios de vida, etc. El miedo hace que la masa se aferre a esa forma de pensar que la llena de promesas, de palabras de ánimo y apoyo, mientras lo que sucede en verdad es que todo lo que tiene (dinero, tiempo, energía) se lo gasta intentando seguir esas fórmulas que han de ser tan efectivas porque han sido probadas en más de 60,000 personas alrededor del mundo, cuando la población mundial anda por los 7mil millones. ¿Sólo un 8 % de la población es feliz?

Lo que se necesita es sustancia.

Definitivamente lo que necesitamos es sustancia, no el lenguaje sincretista de la moderna autoayuda; un lenguaje en el que todo es bueno, todo sirve, todo depende del nivel de consciencia. Es verdad que debemos crecer, desarrollarnos; es verdad que necesitamos una consciencia más profunda y clara de nuestra misión en la vida; sin embargo, este desarrollo debe estar fundado en principios que afecten el desarrollo de nuestro carácter, que ocupen el núcleo de nuestra vida.

Tiempo hubo en el que el desarrollo de las virtudes del carácter era visto como fundamental para triunfar en la vida. La perseverancia, el valor, la preparación, los ideales (entre otras cosas), no eran una mera afirmación motivacional, ni una técnica de la personalidad. Las emociones (tan manipuladas hoy en día) estaban en su justo sitio: como accesorios de la voluntad. Y la voluntad, unida a un claro sentido de propósito, marcaba la diferencia entre los excelentes y los mediocres.

Pero, ¿es posible ver la diferencia? Como anteriormente hemos dicho, aunque en la superficie la línea que demarca la forma de pensar de la masa y el sistema de desarrollo de la persona excelente parezca borrosa, al profundizar un poco se puede ir viendo con claridad lo que sostiene a la masa y a la excelencia. El problema no está necesariamente en las palabras o en las expresiones. Tanto la masa como la excelencia usan pensamientos como “el éxito depende de ti”, “piensa en grande y harás cosas grandes”, “si quieres resultados distintos no hagas siempre lo mismo”, “atraes aquello en lo que más piensas”… y muchas expresiones de este tipo. Vuelvo a repetir: el problema no está en esos enunciados en sí, sino en lo que los sostiene. Mientras la masa se desenvuelve en el terreno de las técnicas y los éxitos, el ser excelente trabaja en el estilo de vida, en el cultivo de las facultades, en el desarrollo armonioso de un carácter equilibrado, que obviamente dará éxitos, pero lo mantendrá también caminando siempre por la senda de la excelencia.

En conclusión.

la excelencia2 Así, aunque es evidente que no he podido ser exhaustivo en este artículo en dos partes, lo que sí he querido es abrir la reflexión. Después de todo, “somos los arquitectos de nuestro destino”, por lo tanto, cada elección es importante, cada reflexión es importante. No he escrito este artículo para que nos volvamos paranoicos buscando fantasmas donde no los hay. Sino que he escrito para incentivar una recapacitación sobre la necesidad de desarrollar un estilo de vida de excelencia. Este estilo de vida nos mantendrá alerta en cuanto a la sustancia (o falta de ella), cuando escuchemos o leamos sobre los últimos gritos de la moda de la autoayuda.

Recuerda: “En todo momento el hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia” (Viktor E. Frankl).

Hasta la próxima entrega.

22 de enero de 2010

¡Cuidado con la Masa!

Mientras leo e investigo por la red qué es lo “nuevo” que se está cocinando en torno al desarrollo personal, me sorprende toparme cada día con una interesante proliferación de expertos, todos ellos con la “fórmula correcta” para explicar los misterios de la vida, de las relaciones, de la riqueza y del amor; pero al oírlos (o leerlos) es sorprendente cómo, a pesar de la inmensa promesa implícita en sus hipnotizadores encabezados, siguen diciéndonos sólo lo que es inevitablemente obvio o, peor aún, sólo lo que queremos oír.

Como he dejado claro en artículos anteriores, no es que yo pretenda dar con la última fórmula alquímica para el éxito y la felicidad, porque en realidad, y seguro que si has leído más de un artículo mío lo habrás notado, mi propuesta es que el éxito, aunque importante para nuestra realización, es apenas un peldaño en todo el proceso de crecimiento; luego viene la excelencia, que es todo un estilo de vida signado por principios elevadores.

Recapitulando un poco.

exito1 Por ejemplo, en el artículo “El Éxito: Un Estilo de Vida”, hemos partido de la concepción popular de que hemos de realizarnos cumpliendo nuestras metas y sueños, pero hemos querido hacer claro que el hecho de alcanzar el éxito en ciertas áreas de la vida no hace a nadie un ser excelente, porque la excelencia es más que alcanzar el éxito, es seguir avanzando más allá de él y mantener el equilibrio adecuado en todas nuestras facetas: lo cual puede ser muy variado para cada quien porque somos individuos únicos, con idiosincrasias, hábitos, metas y sueños únicos, con el propósito de ser más que meramente integrantes pasivos de la masa.

En este punto la cosa se complica un poco más: ¿Qué quiero decir exactamente con eso de “la masa”? ¿Es posible ser parte de “la masa” y sin embargo creer que no se es parte de ella? Me gustaría sugerir que en mis artículos “Construyendo la Excelencia Personal”, “La Fuerza para Vivir en la Excelencia”, “Breves definiciones etimológicas…” y “¿Qué es ser mediocres?”, (entre otros) se encuentra una semillita que nos puede ayudar a responder estas dos preguntas, pero en éstas pocas líneas quiero que las consideremos un poco más (al menos la primera en éste artículo).

Definiendo la Masa.

La masa no es necesariamente una mayoría ignorante o fracasada; es más, el gran peligro de la masa es la comodidad en la que vive por saberse un peldaño por encima de aquellos que socialmente llamamos parias. Dicho esto, la masa es en realidad una forma de pensamiento alimentada por una fraseología de autoayuda bastante popularizada, que es capaz de llegar a todo el mundo por lo general e inespecífica que es. Esta fraseología es común y por lo mismo un terreno fértil para proponer esas ideas “radicales”[i] de los gurúes del desarrollo personal, ideas con las cuales la masa se siente cómoda, porque aunque los expertos hablan de “sacudir paradigmas” la verdad es que se siguen quedando en la superficie del éxito. Por eso, como personas de excelencia (que buscamos la excelencia cada día), es indispensables estar alertas para no quedarnos en la superficie de las palabras, sino ser un poco más críticos para buscar el fondo del asunto.igual-uniformidad

Así pues, la masa no es un sistema de pensamiento, sino sólo una forma de pensar que se perpetúa a sí misma. ¿Y cómo se perpetúa a sí misma esta manera de pensar? Limitando nuestra capacidad individual para decidir vivir con responsabilidad. Piensa, por ejemplo, en lo que realmente quiere decir el experto cuando dice algo como esto: “Si sigues haciendo lo mismo, no esperes resultados diferentes” o de esta otra forma: “Si no quieres los mismos resultados, no hagas siempre lo mismo”. Aunque el pensamiento en sí es muy bueno, y fue esbozado por uno de los mayores genios de nuestro tiempo, ¿qué es lo que realmente quiere decir el experto? Lo que generalmente quiere decir es algo así: “Todo lo que tú hayas probado o intentes probar está condenado al fracaso, a menos que hagas exactamente lo que yo te diga en mi fórmula de los 5 pasos para alcanzar el éxito y la felicidad y la libertad financiera y…”

Tal vez exagero; pero es que al releer mis artículos me he hecho la pregunta crítica de si sólo he alimentado una forma de pensar, la de la masa, o si por el contrario, he servido a mis lectores para que vean un poco más detenidamente la importancia de elevar la norma. En el fondo del asunto, la masa no tiene ni raíz, ni propósito, ni identidad, aunque se sigue alimentado de  palabras de autoayuda para fortalecer su autoestima. En el fondo del asunto, las personas excelentes lo son por elección, porque han decidido forjarse altos ideales, vivir con libertad y responsabilidad, y servir. el_hombre_mediocre_84105La línea de demarcación entre la masa y la excelencia puede parecer delgada en la superficie, mas al profundizar un poco es posible notar que todo lo que sostiene a la masa es una repetición casi cacofónica de ideas y conceptos y sentimientos que escasamente comprende; en cambio, a la base de la excelencia se encuentra la virtud y la verdad, características fundamentales de los verdaderos principios de vida. La excelencia no admite atajos, y sin embargo es el camino más rápido y seguro para ser la diferencia que queremos ver en el mundo. La excelencia es exigente, por eso la masa prefiere quedarse sólo con el éxito.


[i] Admito que he usado un poco de sarcasmo al escribir “radical”, porque cuando se ve en profundidad lo que están diciendo muchos de estos expertos, en realidad es un poco más de lo mismo de la cultura del éxito inmediato en la que vivimos.

18 de noviembre de 2009

¿Cómo Dejar de Ser Mediocres?

Cain Creo que llegar a esta pregunta e intentar contestarla es la consecuencia lógica de los tres artículos anteriores de Vivir la Excelencia. Debo reconocer que, tanto el artículo “¿Por qué Dejar de Ser Mediocres?” como éste artículo, tienen títulos que podrían ser mal entendidos o tomados muy a pecho. Sin embargo, los presento porque considero que de vez en cuando no cae mal hacernos algunas preguntas, aunque sean un poco dolorosas, aunque no consideremos que se apliquen nuestra condición. Estas preguntas podrían incluir reflexiones como: ¿Soy mediocre o me comporto como una persona mediocre? Y si en alguna área de mi vida encuentro mediocridad, ¿por qué tendría que dejar esa condición? Y más aún: ¿Cómo puedo dejar de ser mediocre?, en caso de haberme dado cuenta de que lo soy.

La receta mágica es…

A ninguno de nosotros nos gusta la idea de pensar que somos mediocres, pero ya hemos dicho antes que la mediocridad es destructiva sólo cuando persistimos en ella, porque es entonces que iniciamos un inevitable descenso. Y persistimos en la mediocridad, cuando creemos que ya hemos alcanzado todo lo que podríamos haber alcanzado, es decir, cuando pensamos que no somos mediocres.

De alguna manera es paradójico que las personas de excelencia sientan que aún pueden dar más de sí (y de hecho, dan más de sí), mientras los mediocres creen que ya lo han dado todo, y mientras los fracasados lloran porque ellos nunca tuvieron mejores oportunidades de superarse. Con este panorama pintado en breves palabras, resulta interesante pensar que cuanto más me esfuerzo por demostrar que no soy mediocre, más me enredo en la mediocridad; pero cuando decidimos seguir la senda de la excelencia, lo que inevitablemente sucede es que dejamos de compararnos con los demás y comenzamos a crecer, a nuestro propio ritmo, es verdad, pero seguimos creciendo. Y entonces cabe preguntarnos: ¿Cómo puedo dejar de enredarme con la mediocridad para vivir la excelencia? ¿Hay alguna receta mágica? Y la receta mágica es… que no hay recetas mágicas para ser personas de excelencia, con calidad de vida y felices.

autoayuda-como-analizar-situaciones-tomar-decisiones-460x345-la1 Aunque vivimos en una época de velocidad, lamento no poder unirme a las voces que oigo por aquí y por allá, dentro y fuera del internet, prometiendo una vida feliz y abundante después de 10 ó 15 pasos. No puedo unirme a los gurús que prometen que con sus cursos (algunos bastante costosos, por cierto) develarán los secretos del éxito, porque sus cursos son los definitivos, los que tienen las fórmulas mágicas para una vida de riqueza y prosperidad. Y no puedo unirme a esas voces que son tan abundantes, sencillamente porque la vida es todo un proceso para el que no existen los atajos. Con esto no estoy queriendo desacreditar la labor que hacen quienes intentan ayudar a los demás a mejorar, sólo quiero poner en perspectiva que una vida de excelencia es mucho más exigente que aplicar una fórmula, porque el ser excelente vive su vida en base a principios.

Así que, la manera que conozco para responder a la pregunta de nuestro artículo de hoy, es la siguiente:

viaje 1. Tener un ideal. Cuando tenemos ideales reconocemos que puede haber personas mejores y peores que nosotros, pero no importa, porque lo que nos ocupa es seguir avanzando en pos de nuestros sueños.

2. Cuidar nuestros hábitos. La creación y perfeccionamiento de un hábito es todo un proceso de preparación y crecimiento. Romper con hábitos nocivos requiere mucho valor. El punto es que nuestros hábitos decidirán nuestro destino.

3. Aprender e internalizar Principios de Vida. El amor, la integridad, la gratitud, la fidelidad, la virtud, entre otros, deben dejar de ser meros valores sociales y deben volver a su justo sitio de Principios guiadores (regidores). Y para que vuelvan a su justo sitio, los Principios deben ser estudiados, meditados, pensados e internalizados, sólo así permearan nuestra vida.

4. Desarrollar relaciones fuertes. Siempre hay personas con las que se puede crecer, porque uno es mejor estando junto a ellas. Y para andar la senda de la excelencia, ¿qué mejor que ir acompañado de alguien excelente?

5. Dejar un legado. Viktor Frankl dijo: “Cada hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia”. Y la manera de dejar un legado duradero en aquellos que nos rodean es integrando los cuatro puntos anteriores. Eso nos impulsará a dejar nuestra huella y nos impedirá acomodarnos en el punto medio donde yacen los sueños de muchos que decidieron que ya habían hecho suficiente. Dejar un legado, es estar dispuestos a vivir todo el proceso de una vida significativa, con sus luchas, caídas y equivocaciones, con sus victorias, avances y aciertos.

No ha sido mi intención escribir los títulos de este artículo y del anterior para herir la sensibilidad de ninguno de mis lectores. Quizás sirva de disculpa decir que, como todos mis escritos anteriores, la primera persona para la que escribo es para mí. Mi deseo es que ésta serie de cuatro artículo haya servido para profundizar (o al menos intentar hacerlo) en este tema que nos puede afectar de una o de otra forma y que al pensar en ello hayamos podido encontrar nuevas ideas, tal vez nuevas fuerzas, para seguir avanzando hacia la cumbre que hemos vislumbrado para nuestra vida.

gersonlogo-new Una recomendación final: Tal vez sería muy bueno que leyeras desde el artículo “¿Qué es Ser Mediocre?” hasta el artículo de hoy en forma corrida. Así tendrías todo el cuadro completo en una sola leída. La razón por la que escribí 4 artículos sobre el tema de la mediocridad es porque me permitiría explayarme en unas pocas ideas en cada entrega.

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia.

4 de octubre de 2009

Muy cerca del oro.

goldnuggetswithrock6x6_jpg En los días en que la fiebre del oro era endémica, un hombre decidió ir al Oeste a probar suerte. Trabajando en una mina se encontró con una veta de mineral brillante, así que discretamente cubrió la mina y fue a su casa a contar a sus familiares y algunos amigos su gran descubrimiento. Entre todos compraron la maquinaria necesaria para comenzar a extraer el precioso mineral y al instalarse de nuevo en la mina y sacar la primera carretilla supieron de inmediato que se volverían ricos, pues con unas cuantas carretillas más podrían saldar las deudas y luego se dedicarían a disfrutar en grande las ganancias. Pronto, sin embargo, todas sus ilusiones se vinieron abajo cuando la veta desapareció. Comenzaron a taladrar para escavar un poco más, pero al darse cuenta que no encontraban más oro, decidieron abandonar la empresa y vendieron su maquinaria por unos cuantos cientos de dólares a un chatarrero. A penas si reunieron lo necesario para pagar sus deudas.

El chatarrero llamó a un ingeniero experto en minas para que le hiciera una evaluación. Después de hacer la evaluación y presentar su informe, el experto le explicó que los dueños anteriores no estaban familiarizados con algo muy peculiar que llamaba “veta falsas”, pero según sus cálculos, a sólo un metro de donde habían dejado de cavar podría encontrar el precioso mineral. El chatarrero tomó la maquinaria y comenzó a escavar y ¡un metro después se encontró con el precioso oro que había dejado escapar la familia anterior![1]

No abandones tu sueño.

¿Cuántas veces nos ha sucedido eso a nosotros? Estando tan cerca de conquistar a la persona amada, de conseguir el aumento, de culminar la carrera universitaria, abandonamos todo porque de pronto parece que la mina de oro se ha agotado. Y nos olvidamos que el fracaso es muy irónico, siempre nos mete zancadillas cuando estamos más cerca de lograr el nuestra meta, quizás para probar si realmente estamos dispuestos a pagar el precio de avanzar en dirección de nuestras metas e ideales.

3128607011_8d1b9913c0 Si estamos dispuestos a seguir avanzando, entonces no ha habido fracaso en realidad, sino una lección que hemos podido digerir, aunque haya sido un poco dolorosa; mas cuando al ver los obstáculos retrocedemos amedrentados, entonces el fracaso se enseñorea de nuestras vidas y hay que decir que es un amo muy cruel, porque siempre nos recuerda cuan débiles e incapaces hemos sido.

Pero no podemos desmayar. Uno de los Apóstoles del cristianismo, Pablo, un día dijo que “nos somos de los que retroceden”. Tú estás destinado o destinada a dejar tu huella con tu vida allí donde vives, con quienes te relacionas. Abandonarte, dejar de lado tus sueños, dejar de luchar por tus ideales, es estar a un metro del oro y permitir que se te escape de las manos.

Tu mayor riqueza no está en la cuenta bancaria o en las propiedades, está en lo que puedes hacer con tu vida. Tal vez en el camino se presenten algunos baches, quizás haya rocas que mover, pero recuerda esta máxima de Molière: “Entre más grande es el obstáculo, más grandes es la gloria de vencerlo”. Dios desea que tú tengas prosperidad en todo, ¿qué deseas tú? Seguramente estás más cerca del oro de lo que piensas, sólo debes cavar un metro más.


[1] Napoleón Hill, Piense y Hágase Rico.

26 de agosto de 2009

Breves Definiciones Etimológicas y Otras Consideraciones

Con la industria de la autoayuda en crecimiento, algunas palabras, digamos, especializadas, se han popularizado, convirtiéndose en parte importante del habla cotidiana. Entre ellas: éxito, fracaso, excelencia (que da el nombre a este sitio), mediocridad, metas, desarrollo, autoayuda, calidad… y algunas otras. Las palabras son importantes, sin duda, pero ¿qué queremos significar con algunas de ellas, por ejemplo “éxito”?

Definiciones etimológicas.

9877325 En este artículo no pretendemos ser exhaustivos, pero sí queremos abrir una discusión que resulté en la autoexploración de aquello que, a veces, damos por hecho. Aunque ya hemos hablado un poco de la excelencia y el éxito en artículos anteriores, no es posible agotar el concepto o las ideas relacionadas a esas palabras que hoy, espero que de una manera breve, vamos a considerar desde su formación etimológica, para ver qué luces pueden brindarnos respecto a nuestro propio camino; y, quizás, nos veremos en la necesidad de volver a alguna otra palabra para mejorar nuestra visión respecto al desarrollo de la excelencia en nuestra vida.

Como sucede con todo intento de definición etimológica, siempre es posible encontrar más de una historia, y más de una grafía detrás del origen de la palabra, pero tenemos esto:

Éxito, por ejemplo, según El Castellano, viene del latín exire que a su vez está formada por ex que se refiere a “salida” e ire que se refiere a “ir”. El sitio Etimologías, por otro lado nos dice que éxito viene del latín exitus. En ambos casos el significa llano es el mismo: salida, o ir de salida. Visto así, éxito es salir de una situación e ir hacia otra. Esto no destruye el concepto que hemos propuesto en el artículo “Éxito: Un Estilo de Vida”, sino que le da una nueva dimensión. Ya pasaremos a las otras consideraciones.

Ahora veamos la palabra Excelencia: En un diccionario latín-español de la red se define como superioridad, del latín excellentia-ae. En Etimologías se nos cuenta que la composición de la palabra latina es ex (salida, otra vez) y cella que derivó a su vez del griego kelo (κελο) cuyo significado básico es “lugar oculto o escondido”. A colación viene la palabra “excelente” de la que El Castellano hace alusión a algunos elementos ya dichos acá, pero agrega que se refiere a “ser superior”, en el sentido de situarse por encima de los demás. De esta manera, excelencia es salir de un lugar oculto hacia uno de superior calidad.

Otras consideraciones.

Considerando el sentido etimológico que tienen las palabras éxito y excelencia, creo que es prudente hacer unas breves consideraciones, en especial para aclararnos a nosotros mismos qué queremos significar al decirlas en nuestro cotidiano hablar. Tal vez no podamos saber lo que significa para quien las dice cuando sólo las escuchamos, pero sería muy bueno cuestionarnos a nosotros mismo, en especial cuando en nuestra sociedad se habla mucho del éxito.

Llanes_el_camino_hacia_la_luz Soy del parecer (aunque sin duda puedo equivocarme) que la palabra éxito ha sido deformada y colocada en un pedestal que no le pertenece. Se la ha maquillado con el disfraz del consumismo, de tal manera que incluso decir que es un estilo de vida puede ser muy ambiguo, si tomamos como referencia que la frase “estilo de vida” se usa mucho para vender zapatos, ropa, comida, tecnología, etc.

¿Deberíamos dejar de usar la palabra éxito? Claro que no, porque su acepción simple nos hace ver la importancia de salir de un estado de conformismo y falsa comodidad, e ir en busca de nuevos horizontes (acordes a una visión clara de nuestro propósito en la vida). Pero, eso implica que el éxito no es el “resultado de”, sino “el primer paso” para comenzar a vivir una vida de excelencia, es decir, una vida que salga de lo oculto de la mediocridad hacia el desarrollo de un carácter superior. Y, quizás, más que el primer paso, el éxito es el motivador constante de la excelencia para seguir avanzando, pues como dijo Francis Nichol: “Cuando llegas a comprender cabalmente la raíz del significado de la palabra ‘éxito’, descubres que quiere decir ‘sigue adelante’”.

Entonces, ser exitoso es reconocer que necesitamos ser excelentes. Y cuando reconocemos eso nos damos cuenta de por qué muchos grandes hombres y mujeres que usaron la palabra éxito siempre la asociaron a ideas como “seguir adelante”, “perseverar”, “ser constantes”. Pero más aún, y frente a la posibilidad de que creara confusión, algunos la pusieron en contraste con una palabra que define mejor a un ser superior: el mérito. A este respecto, Víctor Hugo dijo: Es una cosa bastante repugnante el éxito. Su falsa semejanza con el mérito engaña a los hombres”. Y, en esencia, la RAE define mérito como digno, merecedor, benemérito.

gersonlogo-new De nuevo, esto no pretende ser exhaustivo, pero me gustaría constar con sus observaciones, con sus experiencias. En mi propia vida, puedo decir que, a veces, he intentado alcanzar cosas creyendo que con ello seré “feliz” sin darme cuenta (hasta hace muy poco, cuando comencé a escribir aquí en Vivir la Excelencia) que ser feliz es el resultado de andar por el camino correcto, el camino de la excelencia. Este camino para nada es fácil, a menudo se debe llorar mucho, pero sé que la única manera de dejar nuestra huella, es dar lo mejor que tenemos: nosotros mismos, a una causa, a un sueño… Y ahora ¿qué me dices amigo o amiga? ¿Estás listo o lista para salir?

7 de agosto de 2009

Éxito: Un Estilo de Vida – Parte 2.

exito00 Ahora vamos a continuar considerando la definición que hemos esbozado en la primera parte de este artículo, con el fin de profundizar en eso que queremos decir al definir al éxito como un estilo de vida.

¿Qué es un estilo de vida?

Sencillamente, nuestros pensamientos dominantes, nuestras palabras, los temas más frecuentes de nuestras conversaciones, nuestros hábitos y costumbres, los objetos que nos rodean e, incluso, las personas con las que nos relacionamos. Todo eso (y seguro que algo más) conforma “un estilo de vida”. Es evidente que, visto así, volveríamos a la pluralidad de decir que el éxito es algo diferente para cada persona, y yo estoy plenamente de acuerdo con eso, pero sólo en lo que respecta a los resultados que buscamos, porque (en mi opinión personal) debe existir algo así como una columna vertebral, hitos demarcadores en el camino de la excelencia que es el mismo del éxito.

exito_fracaso1 Alguien ha dicho que «la definición de éxito no es la misma para dos personas… El proceso, sin embargo, es el mismo para todo el mundo». Y, de nuevo, creo que esto es acertado si definimos el éxito con los resultados que deseamos o que alcanzamos. Pero, según pienso, lo que nos hace exitosos o fracasados no es aquello que logramos o dejamos de lograr, sino el proceso. El mismo autor de la frase anterior, quizás en una revisión de sus ideas, hace una definición mejor: «El éxito es un viaje». Es decir, es la razón por la que nos levantamos todas las mañanas, es el sueño que nos inspira a seguir avanzando a pesar de todo, es una construcción diaria, es la formación de nuestro carácter y nuestra personalidad. ¿Acaso no hay personas que bien podrían definirse como exitosas por todo lo que han logrado y, sin embargo, sus vidas se desmoronan en alguna área? Si hay personas así, no es porque no han definido lo que para ellas significa el éxito, sino porque han olvidado que el verdadero éxito, en primer lugar, es un estilo de vida.

El Todo.

sinergia macramental Los seres humanos (y la naturaleza misma) somos sinérgicos, somos una totalidad y no sólo una de nuestras partes. Aunque distintas ramas de estudio dimensionen al hombre, el hombre mismo es mucho más que una dimensión aislada, es todas esas dimensiones (social, emocional, espiritual, intelectual, física) que conforma un todo mayor que la suma de sus partes.

Siendo esto así, pienso que el éxito verdadero es sinérgico también. Es decir, el éxito en un área debe potenciar las demás áreas. Proponer esto no significa que hemos de ser infalibles en todo, porque los errores son parte esencial de nuestra vida; ellos nos ayudan a madurar, a crecer, a definir mejor los objetivos que queremos alcanzar. Proponer que el éxito es sinérgico es reforzar la idea que hemos venido desarrollando: debe afectar toda la vida y no sólo una parte de ella, después de todo, ¿qué clase de éxito es el que se enfoca en una sola dimensión, a corto plazo, sin ayudar a desarrollar las demás dimensiones? A largo plazo se convertirá en un fracaso.

Entonces, las personas verdaderamente exitosas lo son por su estilo de vida. Sin importar cómo cuantifiquen el éxito, toda su vida se enfoca en vivirlo en cada dimensión: Sus pensamientos dominantes los fortalecen cuando enfrenta la prueba; sus palabras los animan cuando se sienten desmayar; los temas de sus conversaciones más frecuentes son sus sueños, aunque a algunos les parezcan locuras; sus hábitos y costumbres les aseguran un ritmo estable, aunque no son para nada monótonos, porque disfrutan de la vida; se rodean de objetos que realmente les ayuden a recrearse, esto con el fin de mantenerse frescos para la acción; y sus amigos son personas con las que puede hablar en serio de hacer grandes cosas, porque las personas de calidad se atraen mutuamente.

Gerson E. A. Arenivar ¿Lo ves? El verdadero éxito es un Estilo de Vida. O como lo dice Whit Hobbs: «El éxito es despertar por la mañana, quienquiera que seas, dondequiera que estés, joven o viejo, y saltar de la cama porque hay algo que te gusta hacer, en lo que crees, para lo que eres bueno. Algo que es más grande que tú y que difícilmente puedes esperar para retomarlo hoy».

Es mi deseo que disfrutes de este estilo de vida, y si este artículo te ha sido útil, invita a tus amigos a leerlo, coméntalo, pule estas ideas. Hasta pronto y a Vivir la Excelencia.

30 de julio de 2009

Éxito: Un Estilo de Vida – Parte 1.

exito-leyenda-logo01 Yo creo que todo el mundo quiere tener éxito en la vida. Después de todo, las personas exitosas se ven más felices, más completas. De allí que la industria de la autoayuda, el éxito, la motivación (y hasta la de los negocios on-line que prometen tanto) tengan un mercado muy amplio, porque siempre parece descubrirse el último gran secreto del éxito, el santo grial de quienes tienen mucho dinero, mujeres bonitas (u hombre guapos), tiempo para la familia, entre otras muchas cosas que deseamos. Entonces devoramos cientos de libros (o al menos los hojeamos lo suficiente para tener claro de qué tratan) y comenzamos a aplicar una tras otra las sugerencias, esos consejos que nos aseguran que pronto estaremos en la cima del mundo.

El sube y baja.

Durante un tiempo todo va bien, pero inevitablemente encontramos baches (como es natural en la vida) y nos lanzamos de nuevo a la búsqueda de otro nuevo descubrimiento que aplicar a nuestra existencia, y así volvemos a sentirnos cómodos… por un tiempo.

La verdad es que no podemos abstraernos al hecho de que la vida tiene sus altos y bajos. Incluso con los mejores pensamientos, o con toda la motivación del mundo, hay ocasiones en las que al llegar la noche nos sentimos cansados, tristes, quizás hasta solos. ¿Han fallado los tantos volúmenes que hemos leído sobre el mejoramiento personal? ¿Nos mienten los afamados gurús de la autoayuda? ¿Sólo quieren hacerse ricos a costa de los bolsillos de quienes buscamos aprender cómo lograr alcanzar aquello que queremos? O, tal vez, deberíamos hacernos otro tipo de pregunta por no generalizar: ¿Qué es realmente aplicable de todo eso que se predica? ¿Quién está escribiendo por ganar dinero y quién por servir? Pero de todas maneras son preguntas que no podemos responder tan completa y acertadamente como quisiéramos.

Definiciones.

Ahora bien, hay algo de lo que se cuidan mucho la mayoría de los autores y conferencistas motivacionales, y es de dar una definición de éxito. ¿Por qué? Porque definir algo que tantas personas buscan podría ser contraproducente, en especial si para alguien esa definición no funciona (pues todo lo que queremos de algo es que funcione para nosotros, en nuestros términos). Y de hecho, se debe ir con cautela en este terreno, porque sin duda alguna la concepción del éxito es diferente para cada persona, en cuanto a los resultados que buscan en la vida.

Sin embargo, quiero aventurarme, aun si me equivoco, a dar una definición del éxito, entresacada de mi experiencia y de la lectura. Mas debo advertir: Esta definición no funciona en nuestros términos. Exige que estemos dispuestos a hacer nuestra parte, viviendo de una manera específica, sin importar los resultados que creemos que nos harán exitosos, porque los resultados vendrán después.exito1

El éxito, es un estilo de vida. Listo, ésa es la definición, sencillamente “el éxito es un estilo de vida”.

En la próxima entrega continuaremos con estas consideraciones. Espero sus comentarios y observaciones, espero que ésta reflexión haya logrado su cometido: Servirte en el desarrollo de este viaje que es Vivir la Excelencia.

20 de julio de 2009

Se busca un hombre… y una mujer.

Diogenes_looking_for_a_man_-_attributed_to_JHW_Tischbein Se cuenta que en la antigüedad, cuando vivía el sabio Diógenes, éste salió un día a plena luz del sol con una antorcha, alumbrando con ella el rostro de cuantos hombres encontraba y repetía mientras tanto “¡Busco a un hombre!”.

La búsqueda.

“Busco a un hombre”, sí, pero no sólo a un hombre, sino también a una mujer; mas no sólo a uno de cada género, sino a todos aquellos que tengan ideales y luchen por ellos. Considero que ésa misma búsqueda de Diógenes debe ser reiniciada hoy, y sin embargo, el primer lugar donde deberíamos comenzar a buscar no es en las plazas, ni en los mercados, sino en nuestro propio corazón, en nuestra propia intimidad donde no tememos ser realmente quienes somos, sin preocuparnos por los convencionalismos tradicionales con los cuales nos han pre-programado durante mucho tiempo.

Realmente se busca a un hombre y a una mujer, de altos ideales, con metas, que viven con estándares que sobrepasan a los de la mayoría, que viven la excelencia. Se buscan hombres y mujeres que se mantengan firmes frente al deber, que no teman defender la justicia, que no se compren, que no se vendan, que sean auténticos en sus caracteres, fieles en su vida. El mundo necesita esta clase de hombres y mujeres; y los necesita aunque no lo admita, ya que a veces parece más fácil dejarse llevar por la corriente de la multitud, pero para los seres excelentes no existe el “a veces”, sencillamente porque no están dispuestos rebajar sus ideales sólo por el temor de ofender a quienes no los poseen. El ofendido, tendrá que contentarse con ver de lejos lo que significa vivir una vida exitosa.

Exitosa, sin embargo, no significa exenta de cuidados y de luchas, sino alegremente dispuesta a seguir creciendo y aprendiendo, por lo que quien ve en el mal que le sobreviene una oportunidad, saldrá exitosamente fortalecido.

¿Eres tú?

hombre_de_vitruvio Finalmente, ¿eres tú el hombre o la mujer que la vida anda buscando? ¿Estás escuchando el llamado a vivir una vida de excelencia, ahora, cuando a veces se piensa que tener firmes principios y claros ideales es anticuado? Digo que a veces se piensa, porque parece que un pequeño, pero creciente número de personas está volviendo a reconocer que se necesita más que pensamientos positivos, más que teorías motivacionales, más que terapias… Lo que se necesita es volver a vivir un estilo de vida, guiado por principios, que fortalezca el carácter. Si Diógenes saliera hoy en tu ciudad con su antorcha a pleno mediodía, y te encontrara por el camino, y alumbrara tu rostro, ¿crees que por fin podría acabar su búsqueda y decir: “éste es el hombre (o ésta es la mujer) que andaba buscando”?

¡La respuesta está en ti, encuéntrala y a Vivir la Excelencia!

26 de junio de 2009

La Montaña de la Excelencia.

gerson_logo La mejor manera que encuentro para iniciar este artículo es con gratitud. Gratitud a la Vida, a Dios, porque en mi devenir me han enseñado que debo seguir aprendiendo; gratitud especial también para todos aquellos que llegan a este espacio y lo consideran por un momento, como un lugar donde poder encontrar a un amigo con quien compartir el mismo sentir que nos une como hermanos y hermanas: la consciencia de que podemos ser mejores cada día.

En estos dos años de Vivir la Excelencia, mi mayor motivación ha sido saber que hay alguien al otro lado de la pantalla que está leyendo. Tal vez sea alguien cercano, tal vez sea alguien lejano, pero la distancia no importa cuando en nuestra mente se entretejen sueños por los cuales estamos dispuestos a vivir; en ese momento la distancia y el tiempo desaparecen y nos vemos en el mismo camino que nos conduce hacia la montaña más alta, el verdadero techo del mundo: la excelencia.

Todo nuestro potencial, todo aquello por lo que luchamos, todos a los que amamos, se conjuga en una fórmula maravillosa que nos invita a nunca darnos por vencidos; después de todo, siempre enfrentaremos reveses en la vida, pero nuestra determinación puede hacer una diferencia real.

Es cierto que a veces nos sentimos débiles, y con el rostro contra el piso creemos que ya no podremos levantarnos una vez más; mas es en ese momento cuando al volver a observar nuestra historia (la personal y la universal) nos damos cuenta que no existen límites si creemos. El único límite es el que nosotros decidamos, la única manera de fracasar es cruzarnos de brazos y pensar que lo hemos dado todo.

Y qué si las lágrimas nos sobrepasan, acaso no son ellas quienes nos limpian por dentro para que podamos ver mejor hacia el lugar donde se encuentra nuestra fuerza: el corazón. Quizás esto suena marcadamente romántico, y no faltará quien crea que intento alejar la fuerza de Dios de nuestra vida; pero, ¿quién ha logrado alcanzar aquello que no ama con todo su ser? Y, ¿en dónde es que se comunica Dios para ayudarnos a ver un poco más arriba de la miseria y el dolor?

La montaña de la excelencia es nuestra vida, esCumbre Torreon LR la historia que podemos legar a nuestros hijos, nuestros amigos, nuestros jefes o empleados. La montaña de la excelencia es tu conquista y nadie podrá hacer aquello para lo que estás aquí: hacer que otro se sienta inspirado, que sonría o que simplemente encuentre alguien con quien sentarse y confiar.

El viaje a penas comienza y quiero agradecerte por caminar conmigo estos dos años de Vivir la Excelencia. Te deseo siempre lo mejor y que sigas disfrutando de este sitio, donde puedes contar con un amigo en mí.

22 de junio de 2009

La Influencia del Maestro

En mi país, hoy se celebra un día festivo en honor a los maestros, quienes tienen la sagrada labor de influir sobre las mentes de miles de jóvenes, con la misión de implantar en ellos un espíritu de superación constante, de búsqueda de la excelencia en la vida.

Los Maestros.

profe1 Los mejores maestros son herederos indiscutibles de los mayores maestros de la historia. Las vidas de ellos son en sí mismas una lección constante. Sus palabras inspiran al mejoramiento y sus consejos se encaminan hacia el éxito.

Es que enseñar no es sólo transmitir una cátedra, es tocar una vida, y cada maestro tiene el inmenso privilegio de hacerlo dentro y fuera de las aulas. Ellos, los verdaderos maestros, llevan en su mano la antorcha de la verdad; con ella iluminan el camino de quienes estamos empezando la vida, con ella nos señalan los peligros que debemos enfrentar; pero al mismo tiempo nos señalan el glorioso destino que nos espera si seguimos por la senda de la justicia, el desarrollo y el trabajo.

Los verdaderos maestros no temen desnudar su alma mientras enseñan, aunque prefieran el anonimato o el silencio de sus casas u oficinas. Siempre tratan de llenarse para compartir, pero en este llenarse han aprendido a vaciarse de todo aquello que es espurio, mientras fijan su atención y la de sus discípulos en lo verdaderamente importante.

Un poco más allá.

chp_socrates Pero no sólo existen maestros en las aulas, pues hay quienes han escogido, como Sócrates, las calles de las ciudades, los cuartos de sus hijos o nietos, los puestos de sus empleados, el café con los amigos, la iglesia, la comunidad, etc. Incluso no necesitan decir una palabra para dar una lección, basta con su vida para que todos aquellos que los vemos podamos aprender.

Ahora nos toca pensar en nosotros: ¿Cómo ven nuestra vida quienes nos rodean? ¿Hemos podido inspirar a alguien a ser mejor persona? Tal vez, sin saberlo, seas el maestro de alguien y, ¿qué clase de maestro eres? No te preocupes, no tienes que buscar discípulos; cuando ya hayas aprendido ellos vendrán; mientras tanto lo que nos conviene es tener un espíritu humilde, para que cuando estemos listos el maestro que nos ha de ayudar a aprender aparezca.

Recuerda que en esta vida siempre estamos aprendiendo y soñando, por ello es necesario que estemos receptivos a la voz que nos quiere guiar hacia la excelencia; y si escuchamos atentamente, notaremos que esta voz está muy cerca.

jeshua-joya777 Finalmente, quiero invitarlos a conocer mejor al que creo que es el Maestro de los maestros. Él me ha conducido hasta acá, y me confieso su seguidor. Sus enseñanzas han traspasado las fronteras, aunque muchas veces han sido objeto de tergiversación; sin embargo, todo aquel que busca el sendero de la felicidad y la paz, puede encontrar en este Maestro todo lo que necesita. El Maestro del que hablo es Jesús.

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia.

27 de mayo de 2009

Crecimiento con Propósito

20070810161221-plantando En el video correspondiente a este mes, hemos hablado un poco sobre este principio que acompaña a nuestra realidad: el crecimiento. Una persona de excelencia siempre está creciendo, aunque a menudo esto signifique experimentar un poco de dolor. En este artículo abordaremos de nuevo este principio, sólo para enfatizar algunas ideas ya expuesta y, si es posible, explayarnos aunque sea un poco en alguna de esas ideas.

Tu misión…

El verdadero crecimiento comienza cuando tomamos consciencia de nuestra misión en la vida. Esta misión no es una que se nos imponga, porque es nuestra decisión si la viviremos o no; pero cuando utilizamos toda nuestra energía para alejarnos de quienes somos en realidad, entonces no podemos ser felices. Y si hay algo que todos queremos es la felicidad. Pues bien, la dicha sin límites no existe, a menos que iniciemos nuestro propio camino de desarrollo.

En este punto es importante llamar la atención a un punto crucial: muchas personas andan por el mundo buscando modelos para imitar, olvidado que en ellos reside tanto potencial como en ese modelo quimérico que persiguen. No estamos negando la importancia de dejarnos influir por algún gran personaje, el problema es que existen quienes en esa búsqueda permiten que su identidad sea absorbida, especialmente porque ahora no sabemos dónde buscar, pues a dondequiera que veamos todo el mundo parece decir que tiene el secreto para que vivamos mejor y más felices.

Cualquier verdadero ejemplo que logremos encontrar en nuestro andar, siempre nos instará a buscar un poco más. Los grandes hombres y mujeres de la historia no han tenido que gastar sus palabras diciendo que debe seguirse su ejemplo, en lugar de eso, han vivido vidas extraordinarias que nos inspiran a nosotros. Y el mensaje que debería transmitirnos la existencia de esos seres de excelencia es que en nosotros se encuentra, latente, el mismo poder que habitaba en ellos. Todo lo que necesitamos en reconocer nuestra misión en este mundo, amar esa misión, y entregarnos por entero a esa misión.

Por el camino del dolor.

Pero ese camino no será uno sencillo. Habrá que enfrentar momentos desafiantes en los que quizás falte el aliento, mientras las lágrimas corren por nuestras mejías; seguramente habrá momentos en los que caeremos de rodillas, cansados y preguntándonos si realmente vale la pena; y también habrá quienes nos desalienten, alguno de los cuales será de entre nuestros más cercanos. Mas, aun entonces podremos levantar nuestra cabeza y mirar hacia el horizonte que hemos atisbado.

Tal vez sea muy idealista proponer estos pensamientos, pero cuando vemos hacia atrás en la historia, incluso en nuestra historia reciente, se hace evidente que todo cuanto tenemos ha sido el fruto del constante crecimiento, de negarse a quedar estancados, de luchar, a veces, contra corriente, porque todo el mundo creía que intentar algo nuevo era una locura.

crecimiento Ahora es nuestro momento. A nosotros no se nos pide que reinventemos la rueda, o que descubramos la ecuación que explique el universo. Todo lo que se nos pide es que vivamos una vida tendiente a la excelencia, al constante crecimiento con propósito, porque así podremos influir en una nueva generación: nuestra prole.

¡Hasta próxima entrega y a Vivir la Excelencia!

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