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11 de agosto de 2011

El Núcleo de la Motivación.

motivacion-escritor En el artículo de hoy quiero abordar, brevemente, este tema que es muy usual en la literatura sobre desarrollo personal, dirección de equipos, gerencia, entre otros tópicos. Me refiero al tema de la motivación. Con franqueza, nadie puede discutir la necesidad de ser personas muy motivadas, o de estar rodeados con otras personas muy motivadas, o de saber las técnicas necesarias para motivar a otros a la productividad. Hay libros enteros cubriendo alguno de esos aspectos. Y entre los libros de autoayuda, por lo general encontramos algún capítulo dedicado a ese apartado de la motivación.

Pero, ¿será posible que entre tantos conceptos y muy buenas ideas para mantenernos entusiasmados por una tarea, hayamos perdido el rumbo? ¿Es posible estar tan entusiasmados con algo, solo para darnos cuenta, al final, de que eso no era lo que realmente queríamos? ¿Es posible trabar duro, hacer renuncias, hacer la tarea con alegría, y sin embargo, hacerlo todo eso por una razón artificial?

No me quiero meter en problemas con estas preguntas. Y tampoco pretendo desvelar alguna novedad al respecto de la motivación. Pero me parece que son preguntas que vale la pena tener en cuenta para reflexionar en algún momento, en especial si un día nos levantamos de nuestras camas para notar una veta de desánimo que asoma en nuestros ojos, mientras nos miramos al espejo.

Explorando el núcleo.

En mi opinión, para entender y desarrollar una vida motivada, hay que comenzar por lo básico del significado de la palabra motivación, que es simplemente actuar impulsados por un motivo. En el arte la motivación, el motivo es lo fundamental.

Motivation icon Rick Warren, en su libro Liderazgo con Propósito, nos dice que “los motivadores externos solo funcionan con los niños”, pero ¿has notado cómo en las empresas, en las iglesias, en las familias, en los equipos deportivos, etc., seguimos tratando de motivar a las personas por medio de recompensas o castigos externos? Esto lo han llamado algunos la técnica de “la zanahoria y el palo”: lo cual significa que te doy una zanahoria si haces las cosas bien y te doy palos si no. Sin embargo, ¿cuánto tiempo duran estos motivadores externos? Con esto no estoy diciendo que no deba haber recompensas y castigos, sino que esas cosas no debería constituir la base de la motivación.

Por otro lado, el motivo es algo interno, es algo que consciente o inconscientemente nos impulsa hacia la acción. Con todo, no basta que el motivo sea algo interno, pues en una de las preguntas que nos planteamos antes nos cuestionamos si era posible hacer renuncias, trabajar duro y con alegría, y sin embargo hacerlo todo por una razón artificial. Además de tener un motivo es necesario que sepamos que es correcto.

Entiendo que a mucha gente la idea de lo correcto o incorrecto le causa escalofrío, por el mundo tan distorsionado en que vivimos, por las tantas corrientes ideológicas que hay, porque cada quien cree que puede decidir si algo está bien o no, porque al final (según ese tipo de pensar) no hay nada malo ni bueno.

Sin embargo, la realidad es algo diferente. Debe existir un claro contraste a fin de saber que caminamos por la senda mejor para construir una vida de excelencia. Así que, además de tener un motivo personal, interno, con el cual nos identificamos, debemos saber si nuestro motivo es eterno. Es decir, ¿qué clase de legado dejaremos al mundo? Y por mucho que nos esforcemos en creer que a nadie le importa cómo vivimos, la verdad es esta: vivimos en un mundo interdependiente en el que lo bueno o lo malo que hacemos, influye directa o indirectamente sobre los demás.

El núcleo de la motivación está allí, en el motivo que te levanta cada mañana para enfrentar los desafíos del nuevo día; que te hace enfrentar cualquier circunstancia; que te impulsa cuando la voluntad y la razón dicen que ya no puedes más.

Sin el motivo correcto, es posible tener mucho entusiasmo y mucha pasión, y sin embargo seguir sumergidos en la mediocridad. Nos pareceríamos mucho al hombre que queriendo hacer un viaje por toda Europa, se compra un mapa de Suramérica. No importa cuanta pasión tenga, ni cuanto entusiasmo le ponga a la tarea de visitar la torre Eiffel, o la torre inclinada de Pisa, o el Arco del Triunfo, nunca llegará porque no tiene el mapa correcto.

lampara1 ¿Has aclaro ya el motivo que impulsa tu vida?

Estas entradas pueden ayudarte a profundizar un poquito más en el tema:

Lo que la vida espera.

La necesidad de soñar.

¡Propósitos, propósitos, propósitos!

¿Tienes un “por qué”?

17 de mayo de 2011

Una aventura.

vida imensa «Justo cuando me supe todas las respuestas de la vida, cambiaron las preguntas»

Anónimo

¡Cuán monótona sería la vida si pudiésemos encontrar un libro donde estuvieran escritas todas las respuestas! Por fortuna, la vida está hecha de tal manera que cualquier intento de evadir la aventura sea condenado al fracaso. Las preguntas con las que nos enfrentamos están constantemente cambiando, los viejos métodos sólo sirven de referencia, pero hay que trabajar sobre nuevas ideas. Estas nuevas ideas pueden haber sido expuestas mucho tiempo ha, mas la forma en que las aplicamos ya no puede ser la misma de entonces.

Pero hay una manera segura de caminar por la vida, incluso si no tenemos las respuestas para cada situación. No es una fórmula en sí, sino un estilo de vida: Vivir por Principio. Aunque constantemente el mundo cambia, los principios con los cuales nos volvemos personas excelentes no cambian. Ellos son un verdadero núcleo del que podemos aferrarnos mientras exploramos nuevos modos de ver la vida, y de hacer las cosas, cada vez más efectivos. De hecho, son los principios (como el amor, la integridad, la templanza, la laboriosidad, el desarrollo, etc.) los que nos dicen cuál es la manera más elevada de vivir.

Y ya que la vida es una verdadera aventura, una manera de entender correctamente la función de los principios es pensar que son hitos, marcas dejadas a nuestra vista para que sepamos cuál es el mejor camino. Ellos no nos dicen cuándo hacer, ni cómo, ni dónde, porque responder a esas preguntas es nuestra tarea. Descubrir la manera en que los vamos a aplicar a nuestras singulares situaciones es lo que hace de la vida algo irrepetible.

017 Hito de piedras Nunca podremos saber todas las respuestas, pero no lo necesitamos si sabemos vivir una vida de altura. La autenticidad que imprimimos a nuestra existencia, los ideales que abrazamos, los desafíos que enfrentamos, son todo el equipaje que ocupamos en este viaje.

(Tomado de mi e-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pp. 64-65)

6 de mayo de 2011

Sé un árbol – II.

arbol_humano «El secreto de nuestro crecimiento está en las raíces, en conocer los Principios de Vida»

Gerson E. A. Arenivar

Como lo aclaramos en la lectura anterior, no somos los únicos que sufrimos. A nuestro alrededor hay personas que están pasando, en este mismo momento, por situaciones difíciles (quizás como nosotros mismo); pero, ¿ya te has preguntado por qué hay personas que a pesar de las tormentas se ven tranquilas y hasta felices?

A veces, las respuestas a preguntas como la anterior nos causan problemas, porque nos parecen tan simples que, bueno, nosotros quisiéramos que se nos dé una fórmula más elaborada, más acorde a nuestra inteligencia; sin embargo, la vida nos ha enseñado que las respuestas a las preguntas más difíciles son a menudo respuestas sumamente sencillas. Entonces, ¿por qué una persona puede ser feliz, tener paz y crecer cuando lo azota la adversidad? Porque ha decidido ver la vida (y todo lo que ella implica) como una oportunidad constante de crecimiento.

Lamento mucho si no era la respuesta que esperabas, pero el secreto del éxito, el secreto para volver a levantarnos cuando encontramos tropiezos en el camino y caemos, el secreto para nuestro constante crecimiento, no se encuentra en ninguna técnica o en una simplemente complicada mentalización, aunque ellas pueden tener su lugar; el secreto de nuestro crecimiento está en las raíces, en conocer los Principios de Vida como la integridad, el amor, la fidelidad, la responsabilidad, etc.

Estos Principios no son técnicas ni mentalizaciones, son guías para vivir un estilo de vida elevado y en constante búsqueda de la excelencia personal, familiar y profesional. Cuando ellos sustentan profundamente nuestras vidas, como las raíces del frondoso árbol, nos sirven para alimentar nuestro Rayo arbol carácter y arraigarnos fuertemente a la seguridad que proviene de vivir una vida noble. Esto es un proceso constante, así como el árbol nunca deja de depender de su raíz para ser alimentado. De hecho, cuando un árbol ha caído, es fácil notar que sus raíces no eran lo suficientemente profundas, o que no alimentó bien a su tronco y este se pudrió. Por eso, alegrémonos cuando viene una tempestad, porque si sentimos que tambaleamos, tal vez sea un buen momento para examinar nuestro fundamento y hacer los arreglos necesarios. Sé un árbol.

(Adaptado de mi e-book “En la búsqueda de la excelencia” pp. 36, 37)

20 de abril de 2011

¿Quieres una vida interesante? ¡No te compares con nadie!

comparar Aprendemos el hábito de la comparación desde chicos, porque nuestros padres, o maestros, o algunos otros adultos, sienten una extraña fascinación por decirnos: “Deberías ser más como fulano” o “Si te aplicaras como mengano, entonces…”. Tal vez no podamos culparlos por hacer eso, porque seguro que ellos mismo lo aprendieron a sangre de las tantas veces que lo oyeron (aunque bien han podido ser proactivos). Esa cacofonía va moldeando nuestra visión del mundo, hasta que un día, como seres presuntamente independientes, nos volemos en comparadores compulsivos, haciéndonos a nosotros mismos la medida de todas las cosas: “Nadie hace las cosas como yo”; “Si tan solo tuvieran mi aplicación”; “Si fueran yo…” Pero la realidad es que nadie puede hacer las cosas como uno, ni vivir la vida como uno la vive.

Al otro extremo, si todavía somos demasiado dependientes (o codependientes, que es peor), nuestra compulsión por compararnos toma el siguiente derrotero: “Si tan solo fuera más como fulano”; “Si hiciera las cosas como mengana las hace”; “Quisiera que mi vida fuera como la de…” Pero la realidad es que no podemos vivir la vida de otro, ni hacer las cosas como otro las haría.

El resultado de los dos casos anteriores: Frustración. Asegurada al cien por cien, porque la pretensión de ser tan perfectos es solo perfeccionismo, una idea falsa de control, que poco a poco nos hace perder la paciencia con los demás, aunque nosotros mismos estemos llenos de defectos. O, si nuestro caso es el otro, la frustración está asegurada porque nunca podremos ser exactamente lo que otra persona es.

La función de los modelos.

Con lo anterior no he querido decir que no podamos admirar a alguien y tomarlo como modelo, pero hay que saber qué es lo que imitamos. No imitamos su vida, sino los principios que lo hicieron destacarse. Es a los principios que dirigimos nuestra atención para ver cómo los aplicó en su propia vida para poder hacer lo mismo con nuestra singular existencia. Admiramos el coraje, la paciencia, la tenacidad, el valor, la perseverancia, y otras cualidades y tratamos de aplicar esas virtudes a nuestros propios sueños. Esa es la función de los modelos, mostrarnos qué hicieron ellos para andar su camino, para que ahora nosotros andemos nuestro propio sendero.

En este punto ya no nos comparamos. Nos damos cuenta que hacerlo es inútil. Nuestra meta es avanzar más allá de donde esos modelos dejaron su antorcha, a fin de abrir nuevos caminos, de superar, ya no a otros, sino nuestros propios sueños, nuestros propios ideales.

El gran problema de la comparación es que resulta en esclavitud, porque nos pone a la sombra de otros. De esta manera nos vemos forzados a la mera imitación, lo que limita nuestro verdadero poder, porque “uno de los peores resultados de ser esclavo [sea de la comparación o de cualquier índole] y ser forzado a hacer las cosas, es que cuando no hay quien te fuerce [y en nuestro caso: no hay con quien compararte], comprendes que has casi perdido el poder de forzarte a ti mismo” (C. S. Lewis, los corchetes son míos).

felicidad1 Ahora es tiempo de decidir abandonar la comparación, ya sea para nosotros mismos, o que la apliquemos a otros. Para ello, nada mejor que alentar nuestras metas, nuestros proyectos y ocuparnos en dar lo mejor de nosotros mismos. Este dar lo mejor de nosotros no se mide artificialmente con lo que otros hacen. Este dar más de nosotros, darlo todo, se mide en función de nuestro objetivo, del horizonte al que queremos llegar. Y, además, será bueno recordar la siguiente frase de Henry Fonda: “Todos encontrarían su propia vida mucho más interesante, si dejaran de compararla con la vida de los demás”.

4 de octubre de 2010

Breve ensayo sobre la identidad - 1

identidad Autenticidad, originalidad, independencia, son palabras que pueden asociarse a la idea de la identidad; sin embargo, muy a menudo, todo el conjunto que estas palabras forman son cuidadosamente usadas para señalar una forma muy específica de ser que se busca inculcar en los demás y que estigmatiza (si no es que condena) cualquier manera diferente de pensar que no sea la que se desea imponer (y digo imponer aunque esto sea hecho por medios muy persuasivos, que ejemplos perfectos de esto son los medios masivos de comunicación).

No es que sea un delito compartir nuestras convicciones con otros, e incluso que ese compartir pueda contagiar de tal manera a mi oyente que desee unirse a mi causa. El problema surge cuando se usan medios para coaccionar la libertad individual para elegir si nuestras convicciones concuerdan con las convicciones que se nos presentan. Y muy usualmente esos medios de coacción tienen que ver con el sentido de pertenencia a un grupo determinado y el punto de vista particular.

La presión del grupo.

Sentirse parte del grupo, integrando la identidad personal con la de todos, es de alguna manera una necesidad, pero en nuestro contrato social tácito esperamos que esa integración no anule nuestra libertad personal, sino más bien que la regule al hacernos responsables de nuestras decisiones y acciones. Así, lo que tenemos en un grupo en forma básica es integración + libertad personal + responsabilización. Y la manera más sencilla de moldear a alguien para que se acomode de una manera muy específica al grupo es la desmedida responsabilización, es decir, aislarlo o castigarlo o señalarlo por cualquier desviación (hecha por la libertad de elección) de la identidad del grupo, con lo cual se condiciona al individuo para que piense ya no como pensaría libremente, sino como lo haría el grupo.

No soy un borrego_es En este punto, la autenticidad, la originalidad y la independencia son meras fantasías. Pero, de nuevo, con esto no estoy significando que decirles a otros lo que creemos, o incluso tratar de persuadirlos de que es lo correcto sea un atentado; pero sin duda que es una falta muy grave, cuando usamos la fuerza (de cualquier tipo) para imponer lo que creemos que debería ser la identidad.

Para ilustrar lo que he escrito hasta este momento debería bastarnos recordar al insigne Sócrates, quien representaría la verdadera identidad individual (con su deseo legítimo de compartir y persuadir sobre lo que consideraba mejor) y contrastarlo con la identidad de los atenienses que lo mataron bajo la acusación de corromper a la juventud (o lo que es lo mismo: invitarlos a dejar de ser parte pasiva de un rebaño). Sócrates invitaba a pensar, no para descubrir alguna nueva moral, sino para examinar y mejorar la existente. Eso fue visto como una amenaza a un grupo de personas que se preciaban de ser la élite intelectual del mundo antiguo, lo cual no deja de ser al menos un poco irónico. Al sentirse incómodos con el desacato de uno sólo, recurrieron a la fuerza, viciando un juicio con acusaciones falsas hasta que lograron desembarazarse de él.

¿De dónde debe surgir la identidad?

El punto central de este escrito está en las siguientes preguntas: ¿Cómo se construye la identidad? ¿De dónde debe surgir? ¿Cómo identificar las sutiles formas de sesgo, que intentan moldear nuestras opiniones y eventualmente nuestras vidas? ¿Nuestra identidad es realmente nuestra? ¿O nos dejamos llevar por el fanatismo y el recelo cuando se pone en tela de juicio lo que creemos?

Son muchas preguntas y se las han hecho ya muchas mentes en el pasado, pero debemos seguir indagando en ellas. Alguien dijo que nunca debemos temer al examen de la verdad, porque entre más pronto el error salga a la luz, más pronto podremos deshacernos de él.

Mi propuesta es que la identidad se construye sobre la base del carácter, este es el resultado de nuestros hábitos más constantes, los que a su vez resultan de los pensamientos dominantes de nuestra mente. Allí debemos trabajar, en los pensamientos, en intentar elevarlos tan alto como podamos. La identidad no es mera rebeldía. Pero si un hombre auténtico se rebela lo hace en función de principios e ideales más nobles y elevados.

No voy a pretender que puedo responder las preguntas que he planteado, pero intentaré pensarlas. Y decidí escribir sobre esto para que quienes lean este burdo escrito, también puedan pensar sobre esto y aportar su singularidad a estas cuestiones. Sin embargo, debemos meditarlas desde la humildad de Sócrates, de reconocer que “sólo sabemos que no sabemos nada”.

8 de septiembre de 2010

Sobre Principios y Responsabilidad.

responsabilidad-social-empresaria En este artículo me gustaría poner delante de nosotros esta pregunta que rara vez nos atrevemos a externar. Bueno, digo “rara vez” desde que accedimos al mundo de los adultos, porque es posible que algunos todavía la piensen, y otros la recuerden de su adolescencia. En fin, el punto es que la pregunta no deja de ser relevante: ¿Sirve de algo ser responsables? Y, ¿qué es eso de la responsabilidad? Además, quisiera poner de relieve el tema de los Principios, para evaluar un poco su validez para nosotros. Después de todo vivimos en una sociedad relativista y en extremo subjetiva, ¿no será acaso una cuestión personal todo esto?

Vayamos por partes.

En primer lugar, la responsabilidad es común a todos los seres humanos. Al haber nacido libres, nacimos también responsables. Sin embargo, el uso que le damos a esa cualidad sí que es subjetivo, a tal grado que podemos renunciar a ella. Y renunciar a ser responsables es una buena prueba de que más que una cualidad, nos estamos refiriendo a un Principio.

Ningún Principio puede forzarnos. Tampoco puede cambiarnos. No es su función. La función de los Principios es mostrarnos cuál es el mejor camino, el que ha soportado la prueba del tiempo y ha dado como resultado hombres y mujeres virtuosos; pero la decisión de seguirlos es de cada uno. Paradójicamente, aunque decidamos no guiarnos por ellos, eso no los destruye, sino que los pone de relieve cuando cosechamos los resultados.

La responsabilidad trabaja en función de principios, es decir, en aceptar o no la guía de ellos y en aceptar las consecuenciasresponsabilidad (en este segundo “aceptar” no existe la posibilidad de no hacerlo). Para hacerlo claro: Al aceptar ser guiados por la virtud, aceptaremos el resultado de una vida plena, de constante desarrollo, lo cual no significa que sea fácil, pero sí que será realmente feliz. Por otro lado, al rechazar la virtud (porque la responsabilidad implica la libertad de decidir no ser virtuosos) estamos aceptando las consecuencias que ese rechazo traerá.

Una palabra más: Es necesario enfatizar que la responsabilidad trabaja sólo en función de los principios, no en función de las consecuencias o  resultados. Aunque parezca redundante, enfatizar este punto resulta importante para no confundir una conducta excelente de una conveniente. La conducta conveniente puede derivar en “el fin justifica los medios”, entretanto que la conducta excelente se mantendrá firme y tranquilo, del lado de los principios, aunque al corto plazo parezca perder. La responsabilidad sirve para darnos cuenta, para concientizarnos, de cuál es el mejor camino para seguir. Como finalmente Tamyra Horst nos dice: “Necesitamos ser responsables con el fin de crecer y cambiar”.

17 de junio de 2010

Coherencia, el gran ausente…

rompecabezas Entre los Principios que más se relegan al plano secundario, hay uno que palpablemente se nota ausente en las más variadas situaciones; porque, de hecho, en la vida encontramos oportunidades para mostrarnos coherentes o no con lo que decimos creer. Sí, el principio del que estoy hablando es la coherencia.

Pero, vayamos por partes. Todos los seres humanos, desde el más empedernido religioso hasta el más empedernido ateo, tenemos un sistema de creencias que sostenemos y alimentamos a lo largo de la vida. A medida que crecemos vamos variando nuestras perspectivas y, en consecuencia, modificando o afirmando esos postulados que hemos elegido o que nos han heredado. Sobre si son limitadas o no, eso es una cuestión que podemos discutir, y cada uno se atrincherará lo mejor que puede en sus paradigmas. El problema que queremos abordar viene cuando a pesar de afirmar ciertas cosas como nuestros valores fundamentales, terminamos haciendo lo contrario.

Imagina a un padre que fuma y bebe y cuando ve a su hijo hacer lo mismo le dice que no debe hacerlo. Imagina a un hombre que predica sobre el amor de Dios, pero que no está dispuesto a servir a sus semejantes. Piensa en los muchachos que por la presión de grupo terminan haciendo cosas que, en realidad, nunca harían bajo otra situación. ¿Qué es lo que falta? Coherencia.

Hace poco pude ser testigo de esa gran falta en nuestra sociedad. Mientras viajaba para hacer una diligencia, tuve que hacer una pausa para esperar a un amigo que me acompañaría. Estaba lloviendo y me refugié bajo uno de los toldos que se había preparado en el centro de un parque, donde además estaban cubriéndose de la lluvia unos manifestantes que, según pude dilucidar, estaban preparándose para hacer una marcha ecológica en pro de la preservación de una finca muy grande en peligro de ser urbanizada. Entre ellos me llamó la atención un personaje con su camiseta alusiva al evento, porque mientras esperaba el inicio de la manifestación, sacó un cigarrillo y comenzó a fumar. Iba a salvar una finca, mientras contribuía con la contaminación ambiental por medio del tabaco. ¿Qué es lo que falta? Coherencia.

Luego nos preguntamos por qué no somos felices, por qué sentimos que algo nos falta, y el gran mercado nos ofrece cualquier cantidad de píldoras que parecen calmar por momentos nuestras ansias, hasta que éstas reaparecen y tenemos que volver a buscar el nuevo libro, el nuevo video, las nuevas fórmulas, cuando en realidad bastaría con ser coherentes con nosotros mismos. No estoy diciendo que sea un error recurrir a las nuevas tendencias de la motivación, las técnicas para el éxito y a los gurúes del desarrollo, el problema es que nadie puede enseñarnos a ser auténticos, eso debe venir de adentro, porque la autenticidad y la coherencia se alimentan mutuamente.

incoherencia Así que antes que cualquier otra cosa, tal vez convenga hacer una pausa para preguntarnos si estamos alineando nuestros pensamientos, palabras y acciones, con objetivos claros, una misión significativa y los Principios. Al final, lo más gratificante es saberse auténtico, libre y responsable, aunque eso no siempre resulte ser lo más popular, pero como dijo una vez Galileo Galilei, “la autoridad de mil no vale el humilde razonamiento de un solo individuo”.

Hasta la próxima entrega.

5 de mayo de 2010

¿Autoayuda? No gracias…

autoayuda Tal vez sólo sea una categorización, es decir, una forma de catalogar a un tipo de libros, cursos, terapias y grupos. Tal vez cuando fue acuñada tuvo la intensión de definir más bien un tipo de pensamiento en el que se premiaba el mejoramiento personal viniendo desde abajo (como el caso de Dale Carnegie y su famoso libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”). Lo más probable es que cuando la autoayuda apareció en escena denominada como tal, premiaba cualidades del carácter, como la humildad, la laboriosidad, la frugalidad, entre muchas otras. Pero, ¿qué es eso de la autoayuda hoy? Más aún, ¿existe realmente algo así como las terapias, libros y cursos de autoayuda?

Aclaremos un poco las cosas.

Es curioso que en este blog nos planteemos esto. Según las normas comunes, este sitio y todos los artículos que aquí escribo deberían catalogarse como de autoayuda. Y cuando entramos en las profundidades de esa categoría, nos encontramos un laberinto sin fin de filosofías, cuentos, novelas, poemas, consejos y más… Parece que estamos muy necesitados de que exista esta clasificación, en especial para esos momentos en los que nos sentimos tan desdichados que necesitamos que alguien nos diga cuánto valemos, como si fuera un nuevo descubrimiento. (Seguro que alguno dirá que es justo para el autodescubrimiento que surgió la autoayuda.) Y es justo en este punto donde creo que se destruye a sí mismo este concepto, es decir, se autodestruye.

Vayamos por partes. Primero, estoy convencido que la percepción del automejoramiento, autodescubrimiento y autoayuda, es muy fuerte en nosotros. Ha estado presente desde el invento de la rueda y el fuego, hasta el desarrollo de nuestra última tecnología robótica. Tiene que ver con no estar conformes con lo mismo de siempre. Tiene que ver con pensamientos que nos impulsan a tener ideales y luchar por alcanzarlos. No estoy en contra del concepto, pero ¿será posible que se haya desvirtuado?  Eso es lo segundo: Me parece a mí, que esa fuerte percepción de poder venir desde abajo y convertirse en un gran hombre o mujer de bien para la humanidad, ha hecho que el marketing moderno se aproveche de nosotros y nos bombardee, día y noche, con las últimas recetas para mejorar la autoestima, combatir el estrés, bajar de peso, vernos y sentirnos más jóvenes, etc.autoayuda-ivan-lasso

Lo anterior no significa que quienes gustan de ese tipo de libros deban dejar leerlos. Cada uno de nosotros es libre de hacerlo, según los títulos que más nos apetezcan y en las subcategorías que más nos convengan. El asunto esencial es que debemos estar alertas.

Mentores, consejos, Principios.

Una de las frases que más se esgrime en el mundo de la autoayuda y la motivación, es esta: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. La escuchamos muy a menudo y, como tiene el peso del gran genio Albert Einstein, no dudamos en aceptarla sin más. Digo “sin más”, porque es curioso que la frase anterior es utilizada por los más diversos planteamientos sobre lo que significa el desarrollo humano, y cada uno pretende ser un camino para alcanzar el máximo potencial. Justo aquí es donde la figura del mentor se ha agrandado. Porque se supone que este gurú ha pasado todo un proceso de iluminación y es capaz de decirnos qué hacer para lograrlo nosotros. Esto me resulta más interesante, pues implica que otro ser humano como yo, con sus propios problemas y debilidades, sabe mejor que yo lo que me conviene para la vida. ¿Es eso autoayuda? ¿Es eso hacer las cosas de manera diferente?

No quiero desvirtuar el papel de los consejeros, ni su capacidad para acertar a algunos problemas, pero me parece que podemos hacer algo mejor. Lo que podemos hacer es aprender sobre Principios. Me refiero a Principios de vida, como la humildad, la integridad, el amor, la fe, entre otros. Me refiero a Principios de la salud, como la sana alimentación y el ejercicio regular. Bajo este modelo, el rol del mentor se convierte más bien en el de un compañero viaje. Después de todo, eso es lo que somos, compañeros de viaje. Ninguno tiene una posición privilegiada, pues todos debemos seguir aprendiendo a descubrir nuestra propia y singular misión de vida.

Así que, en resumen, si por autoayuda entendemos el moderno concepto mercadológico en el que debemos comprar una cantidad creciente de libros para descubrir los secretos del universo y ser felices, porque al parecer necesitamos seguir alimentando una industria de 24 mil millones de dólares para que nos faciliten esos secretos, entonces digo: “¿Autoayuda? No gracias…”autoayuda-montt

PD: Lo que siempre debemos recordar es que nuestra misión en la vida, es sólo nuestra. Por es necesario volver al desarrollo del carácter.

___Aquí te dejo unos links donde he encontrado unos post muy buenos al respecto del tema que estamos tratando. El toque de humor nos hace reflexionar mejor:

19 de marzo de 2010

Oferta de Visiones…

No sé si algún día las cosas fueron simples. Tal vez no, porque como seres humanos parece que nos gusta lo complicado. Pero, a medida que nuestras capacidades técnicas, conocimientos científicos y necesidades sociales, emocionales y espirituales han ido aumentando, también han proliferado una gran cantidad de visiones de mundo. 070427_vendedor2 Estas visiones son tan variadas que van desde el escepticismo científico, pasando por los odios étnicos y afiliaciones políticas, hasta una credulidad espiritualista que usa un lenguaje muy elaborado, ambiguo y pretendidamente místico. Nuestro mundo parece un mercado (más que un centro comercial, según lo habíamos destacado en un artículo anterior) y podemos oír en los puestos las grandes ofertas, incluso podemos sentir los jaloneos de expertos vendedores invitándonos a probar su supuesto delicioso fruto.

Sólo debemos estar alertas.

Como ya en el artículo “El Gran Centro Comercial” hemos hablado de algunas cosas postuladas en el párrafo anterior, no será necesario redundar acá en ellas. Sin embargo, hay una cuestión que considero que siempre debemos tener presente: Nuestros paradigmas. Es decir, nuestras maneras de ver la vida, porque si no los revisamos con regularidad, podríamos terminar viviendo de una manera irreal.

No debemos ser paranoicos, pero hay que estar alertas. ¿Por qué? Porque la forma en que vemos al mundo afecta directamente la forma en que somos en el mundo, es decir, afecta qué hacemos y cómo lo hacemos. Piensa por ejemplo en los grupos radicales que auspician el odio y la violencia (y que todavía se amparan en los derechos civiles que creen que ellos sí tienen). Sus acciones están dirigidas y motivadas por su desequilibrada forma de ver la vida. Y lo mismo se puede decir del fanatismo religioso, del escepticismo científico, o del espiritualismo pseudocientífico. Sin embargo, lo que llama mi atención no es que creamos o dejemos de creer lo que queramos, después de todo tenemos esa prerrogativa, sino que hay personas que aceptan tal o cual visión del mundo sólo porque es conveniente, o le da licencias para hacer ciertas cosas, o porque no tienen criterio propio.

encrucijada Cada uno de nosotros es libre de ver la vida como quiera verla. Pero también es nuestro deber examinar ese lente por el cual vemos la vida. Y ante la oferta de visiones que pululan a nuestro alrededor, quiero proponer dos parámetros que pueden ayudarnos a estar alertas y examinar de manera objetiva la visión del mundo que realmente sea adecuada:

1. Un Núcleo de Principios: Es decir, nuestra visión del mundo no puede estar centrada en sentimientos, ni en interpretaciones científicas (o extrapolaciones científicas), ni en gurúes (aunque puedan tener algo bueno que decir). Es en Principios que debe centrarse nuestra visión del mundo. Los Principios siguen la Ley de la Siembra y la Cosecha. Son evidentes por sí mismos, incluso si se los quiere ignorar. Hablo acá de Amor, Paz, Fe, Dominio Propio, Gozo, Bondad, Mansedumbre, Desarrollo, Laboriosidad, Integridad…

2. Los Motivos: Aún si una nueva oferta de visión de mundo surge y pretende tener como centro principios, lo que debemos examinar son los motivos de dicha visión y nuestros propios motivos. Porque no importa cuánto nos esforcemos por parecer algo, no importa cuánto tiempo, dinero y energía gastemos, si nuestros motivos no son los correctos, nada puede estar correcto.

Lo que quiero destacar es que es muy fácil que se nos digan cosas bonitas, que se nos hable del amor y la paz y sobre nuestro inmenso potencial; pero como seres excelentes es necesario echar un vistazo minucioso a los paradigmas que adoptamos, para que veamos qué tan efectivos son y serán en realidad.

El hecho es que una visión equilibrada de la vida, centra en Principios y guiada por los motivos correctos, nos ayudará a entender nuestro lugar en el mundo, nos escudara del fanatismo y nos mantendrá por la senda de la excelencia personal. El mundo necesita de hombres (y mujeres) íntegros y leales, justos y decididos. Y la forma en que vemos la vida puede ayudarnos a ser este tipo de personas.

Hasta la próxima.

27 de enero de 2010

¡Cuidado con la Masa! - 2

tapiz vivir 2010 En el artículo anterior hemos dicho que la masa se alimenta de una forma de pensar. Esta forma de pensar se alimenta de una fraseología muy indefinida (por lo común que es), pero con suficientes elementos llamativos como para que cada uno la interprete como mejor le acomode. Y finalmente, esta fraseología se alimenta de la masa, de sus temores, expectativas e ilusiones.

El problema es que, en la enmarañada industria de la autoayuda, parece difícil hacer una línea de demarcación capaz de clarificar quién está hablando superficialmente y quien con sustancia. Esta dificultad, de nuevo, se debe al nebuloso uso de términos tan semejantes, tan sonoros, tan espirituales, tan elevados, que al parecer sólo se necesita tener la mejor verborrea, el mayor carisma, las mejores técnicas de proyección, a fin de ser el experto de moda; pero si no se tiene eso, basta con tener suficiente dinero como para hacerse una conveniente propaganda y todo listo.

El problema de la masa.

No uso la palabra “masa” en forma peyorativa. No intento ser ofensivo, tan solo pretendo hacer una diferenciación que pueda ser contrastada con un estilo de vida de excelencia personal. Por otro lado, a medida que he ido escribiendo nuevos artículos para Vivir la Excelencia he tratado también de ir alejando el concepto de excelencia personal del concepto de autoayuda, porque como he dicho más arriba, esa es una industria donde nacen numerosos expertos en los síntomas cada día, pero la excelencia personal ataca las causas, la raíz del problema de la masa. Pero, ¿cuál es el problema de la masa? En realidad, tal vez no sea sólo un problema, pero bien podríamos identificar al menos uno de sus problemas: El Miedo.

145368 Es miedo a pensar, miedo a parecer inadecuados si no se está al tanto de la última técnica PNL, miedo a que las expectativas personales no se ajusten a la sociedad, aunque las expectativas sociales disten mucho de estar fundadas en principios de vida, etc. El miedo hace que la masa se aferre a esa forma de pensar que la llena de promesas, de palabras de ánimo y apoyo, mientras lo que sucede en verdad es que todo lo que tiene (dinero, tiempo, energía) se lo gasta intentando seguir esas fórmulas que han de ser tan efectivas porque han sido probadas en más de 60,000 personas alrededor del mundo, cuando la población mundial anda por los 7mil millones. ¿Sólo un 8 % de la población es feliz?

Lo que se necesita es sustancia.

Definitivamente lo que necesitamos es sustancia, no el lenguaje sincretista de la moderna autoayuda; un lenguaje en el que todo es bueno, todo sirve, todo depende del nivel de consciencia. Es verdad que debemos crecer, desarrollarnos; es verdad que necesitamos una consciencia más profunda y clara de nuestra misión en la vida; sin embargo, este desarrollo debe estar fundado en principios que afecten el desarrollo de nuestro carácter, que ocupen el núcleo de nuestra vida.

Tiempo hubo en el que el desarrollo de las virtudes del carácter era visto como fundamental para triunfar en la vida. La perseverancia, el valor, la preparación, los ideales (entre otras cosas), no eran una mera afirmación motivacional, ni una técnica de la personalidad. Las emociones (tan manipuladas hoy en día) estaban en su justo sitio: como accesorios de la voluntad. Y la voluntad, unida a un claro sentido de propósito, marcaba la diferencia entre los excelentes y los mediocres.

Pero, ¿es posible ver la diferencia? Como anteriormente hemos dicho, aunque en la superficie la línea que demarca la forma de pensar de la masa y el sistema de desarrollo de la persona excelente parezca borrosa, al profundizar un poco se puede ir viendo con claridad lo que sostiene a la masa y a la excelencia. El problema no está necesariamente en las palabras o en las expresiones. Tanto la masa como la excelencia usan pensamientos como “el éxito depende de ti”, “piensa en grande y harás cosas grandes”, “si quieres resultados distintos no hagas siempre lo mismo”, “atraes aquello en lo que más piensas”… y muchas expresiones de este tipo. Vuelvo a repetir: el problema no está en esos enunciados en sí, sino en lo que los sostiene. Mientras la masa se desenvuelve en el terreno de las técnicas y los éxitos, el ser excelente trabaja en el estilo de vida, en el cultivo de las facultades, en el desarrollo armonioso de un carácter equilibrado, que obviamente dará éxitos, pero lo mantendrá también caminando siempre por la senda de la excelencia.

En conclusión.

la excelencia2 Así, aunque es evidente que no he podido ser exhaustivo en este artículo en dos partes, lo que sí he querido es abrir la reflexión. Después de todo, “somos los arquitectos de nuestro destino”, por lo tanto, cada elección es importante, cada reflexión es importante. No he escrito este artículo para que nos volvamos paranoicos buscando fantasmas donde no los hay. Sino que he escrito para incentivar una recapacitación sobre la necesidad de desarrollar un estilo de vida de excelencia. Este estilo de vida nos mantendrá alerta en cuanto a la sustancia (o falta de ella), cuando escuchemos o leamos sobre los últimos gritos de la moda de la autoayuda.

Recuerda: “En todo momento el hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia” (Viktor E. Frankl).

Hasta la próxima entrega.

22 de enero de 2010

¡Cuidado con la Masa!

Mientras leo e investigo por la red qué es lo “nuevo” que se está cocinando en torno al desarrollo personal, me sorprende toparme cada día con una interesante proliferación de expertos, todos ellos con la “fórmula correcta” para explicar los misterios de la vida, de las relaciones, de la riqueza y del amor; pero al oírlos (o leerlos) es sorprendente cómo, a pesar de la inmensa promesa implícita en sus hipnotizadores encabezados, siguen diciéndonos sólo lo que es inevitablemente obvio o, peor aún, sólo lo que queremos oír.

Como he dejado claro en artículos anteriores, no es que yo pretenda dar con la última fórmula alquímica para el éxito y la felicidad, porque en realidad, y seguro que si has leído más de un artículo mío lo habrás notado, mi propuesta es que el éxito, aunque importante para nuestra realización, es apenas un peldaño en todo el proceso de crecimiento; luego viene la excelencia, que es todo un estilo de vida signado por principios elevadores.

Recapitulando un poco.

exito1 Por ejemplo, en el artículo “El Éxito: Un Estilo de Vida”, hemos partido de la concepción popular de que hemos de realizarnos cumpliendo nuestras metas y sueños, pero hemos querido hacer claro que el hecho de alcanzar el éxito en ciertas áreas de la vida no hace a nadie un ser excelente, porque la excelencia es más que alcanzar el éxito, es seguir avanzando más allá de él y mantener el equilibrio adecuado en todas nuestras facetas: lo cual puede ser muy variado para cada quien porque somos individuos únicos, con idiosincrasias, hábitos, metas y sueños únicos, con el propósito de ser más que meramente integrantes pasivos de la masa.

En este punto la cosa se complica un poco más: ¿Qué quiero decir exactamente con eso de “la masa”? ¿Es posible ser parte de “la masa” y sin embargo creer que no se es parte de ella? Me gustaría sugerir que en mis artículos “Construyendo la Excelencia Personal”, “La Fuerza para Vivir en la Excelencia”, “Breves definiciones etimológicas…” y “¿Qué es ser mediocres?”, (entre otros) se encuentra una semillita que nos puede ayudar a responder estas dos preguntas, pero en éstas pocas líneas quiero que las consideremos un poco más (al menos la primera en éste artículo).

Definiendo la Masa.

La masa no es necesariamente una mayoría ignorante o fracasada; es más, el gran peligro de la masa es la comodidad en la que vive por saberse un peldaño por encima de aquellos que socialmente llamamos parias. Dicho esto, la masa es en realidad una forma de pensamiento alimentada por una fraseología de autoayuda bastante popularizada, que es capaz de llegar a todo el mundo por lo general e inespecífica que es. Esta fraseología es común y por lo mismo un terreno fértil para proponer esas ideas “radicales”[i] de los gurúes del desarrollo personal, ideas con las cuales la masa se siente cómoda, porque aunque los expertos hablan de “sacudir paradigmas” la verdad es que se siguen quedando en la superficie del éxito. Por eso, como personas de excelencia (que buscamos la excelencia cada día), es indispensables estar alertas para no quedarnos en la superficie de las palabras, sino ser un poco más críticos para buscar el fondo del asunto.igual-uniformidad

Así pues, la masa no es un sistema de pensamiento, sino sólo una forma de pensar que se perpetúa a sí misma. ¿Y cómo se perpetúa a sí misma esta manera de pensar? Limitando nuestra capacidad individual para decidir vivir con responsabilidad. Piensa, por ejemplo, en lo que realmente quiere decir el experto cuando dice algo como esto: “Si sigues haciendo lo mismo, no esperes resultados diferentes” o de esta otra forma: “Si no quieres los mismos resultados, no hagas siempre lo mismo”. Aunque el pensamiento en sí es muy bueno, y fue esbozado por uno de los mayores genios de nuestro tiempo, ¿qué es lo que realmente quiere decir el experto? Lo que generalmente quiere decir es algo así: “Todo lo que tú hayas probado o intentes probar está condenado al fracaso, a menos que hagas exactamente lo que yo te diga en mi fórmula de los 5 pasos para alcanzar el éxito y la felicidad y la libertad financiera y…”

Tal vez exagero; pero es que al releer mis artículos me he hecho la pregunta crítica de si sólo he alimentado una forma de pensar, la de la masa, o si por el contrario, he servido a mis lectores para que vean un poco más detenidamente la importancia de elevar la norma. En el fondo del asunto, la masa no tiene ni raíz, ni propósito, ni identidad, aunque se sigue alimentado de  palabras de autoayuda para fortalecer su autoestima. En el fondo del asunto, las personas excelentes lo son por elección, porque han decidido forjarse altos ideales, vivir con libertad y responsabilidad, y servir. el_hombre_mediocre_84105La línea de demarcación entre la masa y la excelencia puede parecer delgada en la superficie, mas al profundizar un poco es posible notar que todo lo que sostiene a la masa es una repetición casi cacofónica de ideas y conceptos y sentimientos que escasamente comprende; en cambio, a la base de la excelencia se encuentra la virtud y la verdad, características fundamentales de los verdaderos principios de vida. La excelencia no admite atajos, y sin embargo es el camino más rápido y seguro para ser la diferencia que queremos ver en el mundo. La excelencia es exigente, por eso la masa prefiere quedarse sólo con el éxito.


[i] Admito que he usado un poco de sarcasmo al escribir “radical”, porque cuando se ve en profundidad lo que están diciendo muchos de estos expertos, en realidad es un poco más de lo mismo de la cultura del éxito inmediato en la que vivimos.

8 de diciembre de 2009

Lo esencial es invisible.

principito-z Quiero comenzar este artículo con la siguiente frase de Antoine de Saint-Exupery: “Lo esencial es invisible a los ojos”.

He leído por la red, reacciones muy variadas e interesantes a esta frase, que van desde el humor hasta la más solemne espiritualidad, pasando por alguna gama de sentimentalismos, o refutaciones, etc.

Pero la traigo aquí, a Vivir la Excelencia, porque considero que la excelencia personal pasa por aceptar este hecho fundamental: Lo esencial no se ve siempre, y sin embargo existe. Por esa razón me atrevo a afirmar que la excelencia no se alcanza mediante una serie de técnicas, que aunque muy buenas, sólo pueden trabajar superficialmente; mientras que para llegar a ser excelente se requiere de cambios profundos, se requiere de moldear nuestra vida con la guía de los Principios, lo que no todas las veces resulta fácil.

Dicho lo anterior, quiero esbozar una advertencia: No debemos confundir lo esencial con lo que se siente. Una de las explicaciones más comunes que he encontrado en la red para la frase de Saint-Exupery es esta: “lo que se siente es lo importante” con las siguientes variaciones: “Lo que verdaderamente importa no se ve, se siente”; “uno es siempre lo que siente en el alma”, entre otras. Pero la dificultad de estas explicaciones es que ponen el énfasis no en lo esencial, sino en algo que en nosotros es muy variable: los sentimientos.

Sin querer negar la naturaleza altamente emocional que compartimos todos los seres humanos, la verdad es que hacer de nuestros sentimientos la guía, la norma, el nivel sobre el cual se mide lo esencial, es poner un fundamente demasiado débil y tambaleante. Claro que nuestros sentimientos son importantes, pero no son lo esencial, ni tampoco pueden decirnos fielmente qué es lo esencial. De hecho, la frase misma es una refutación para una explicación basada en los sentimientos o las sensaciones, debido a que asegura que ni los ojos (un órgano sensible) pueden ver lo que en verdad importa.

Y ¿entonces?

Entonces debemos buscar lo esencial en otro lugar, en un lugar que rete tanto a nuestra racionalidad como a nuestros sentimientos; y propongo que ese lugar es el terreno de los ideales y los principios. Avanzar hacia aquellos y vivir por estos es un verdadero ejercicio de confianza que reta tanto nuestros cálculos más precisos, así como nuestros sentimientos.

Me explico un poco más: Cuando tú tienes un ideal, estás dispuesto a correr todos los riesgos, aunque sientas miedo, aunque a todas luces parezca una locura; sin embargo, estás dispuesto a lanzarte a la aventura de alcanzar aquello que sueñas. A medida que avanzas hacia tu horizonte vas aprendiendo a vivir, y muchas cosas que antes veías natural, de repente resulta que no funcionan y debes abandonarlas si quieres mantenerte en la senda. Y no sólo debes abandonar viejos patrones, sino que debes aprender nuevos para poder asegurar que tu viaje sea uno feliz a pesar de las tormentas que vengan. Los principios son justamente esas cosas nuevas que debes aprender, porque aunque la sociedad los ha convertido en valores de elección personal o meramente social, ellos existen, queramos o no vivir en armonía con ellos.

powerofless2 De esta manera, lo esencial, lo importante, es invisible a los ojos, pues se trata de un viaje hacia el mérito, por el camino de la excelencia. Se trata de ése espíritu invencible que te mantiene andando, aun cuando crees que ya no puedes más. Se trata de tu lucha, de ser mejor cada día por aquellos a los que amas. Se trata de las decisiones que tomas al enfrentar un revés, de tu integridad y tu responsabilidad. Se trata, finalmente, de tu vida.

Hasta la próxima entrega.

30 de agosto de 2009

Video: El Hábito

En el video para este mes hemos querido hacer una breve consideración al hábito. Esto es así porque el hábito subyace al desarrollo del carácter y la integración de los demás principios a la vida diaria. Espero que disfruten de este nuevo video de Vivir la Excelencia.

El Hábito-Vivir la Excelencia-Gerson E. A. Arenivar

9 de julio de 2009

Video: Laboriosidad

La laboriosidad es fundamental como parte del carácter del ser excelente, pues como alguien ha dicho: “El genio se compone de 1% de talento y 99% de sudor”. Los seres excelentes no rehúyen al trabajo, pero se alejan de la actividad inútil. No es lo mismo estar ocupados que ser laboriosos. En este video hablamos brevemente sobre esta cualidad, principio importante en desarrollo de nuestras facultades: ser laboriosos.

¡Qué disfruten de este video!

Laboriosidad - Gerson E. A. Arenivar

6 de mayo de 2009

Video: Crecimiento

Hola a todos amigos y amigas de la excelencia. En el video correspondiente a este mes he querido hablar sobre el Principio del Crecimiento. Como la Calidad debe ser tanto un estilo de vida como una actitud, el Crecimiento se alza como su pilar fundamental, aunque como he destacado en el video sobre la calidad, los principios trabajan de forma sinérgica y se complementan.

¡Qué disfruten de este nuevo video de Vivir la Excelencia!

Crecimiento - Gerson E. A. Arenivar - Vivir la Excelencia

18 de abril de 2009

Soñé un Sueño (I Dreamed a Dream)

Requiem_of_a_Dream_by_isacg En este artículo quiero que reflexionemos sobre ese sueño que hemos soñado por tanto tiempo. Ese sueño es nuestro camino, es nuestro destino, es la fuerza que nos permite seguir avanzando a pesar de todo; pero ese sueño no se parece al de nadie más, porque tú y yo somos únicos, con una única oportunidad de vivir nuestra vida en busca de la excelencia.

Evitando la mezquindad.

Lamentablemente, a veces desperdiciamos mucho de nuestro tiempo ocupándonos de las vidas de otros: cuando les damos un consejo que no han pedido, cuando les decimos que deberían hacer esto o aquello, cuando les impedimos que encuentren su camino porque creemos que podemos decirles lo que no tienen que hacer.

Claro, existen Principios de Vida que son inamovibles, pues están fundados en la inmutable Ley de la Siembra y la Cosecha, pero nuestro deber debería ser modelar esos principios en nuestras propias vidas, cada día creciendo y desarrollando nuestras facultades, cada día dando un paso que nos acerque a nuestro ideal; porque al vivir la vida de éxito que queremos para nosotros mismos, en lugar de querer vivir nuestros sueños a través de otros, nos liberaremos para dar siempre lo mejor, y liberaremos a nuestros semejantes para que busquen sus propios sueños.

La mezquindad es el engaño de la mediocridad y su fundamento está en aquello que sólo es aparente, por lo que no tiene un fundamento real, pues al final, cuando todos debemos dar cuenta de nuestra vida, justo en el momento de nuestra muerte, nos damos cuenta que todo es vanidad, a menos que hayamos vivido en la excelencia de un carácter que crece en armonía con los principios y que se fortalece, no porque sea perfecto o infalible, sino porque no se detiene a pesar de los tropiezos y las caídas.

I Dreamed a Dream.

Pero, ¿por qué soñar un sueño? ¿Por qué buscar una utopía? ¿Por qué buscar vivir una vida mejor, no sólo buena, sino excelente, que tiende a la grandeza? Porque si tú no lo haces, habrás perdido tu oportunidad de dejar la huella de una vida plena.

Ahora, aunque ya lo he preguntado en algún artículo anterior, no me pesa volver a hacer la pregunta: ¿Cuál es tu sueño?

Susan Boyle ha sido noticia en estos días. La he visto en varios noticieros locales e internacionales. Y quiero compartir contigo uno de los videos que se encuentran de ella en youtube, sencillamente porque reflejan mejor que mis palabras lo que he querido compartir contigo en este artículo. Fíjate bien en las reacciones previas a su intervención, pero fíjate aún más en el tesón de esta mujer de 47 años que quiere hacer realidad un sueño… y permite que su canción también te inspire para soñar un sueño.


Para ver el video sólo debes dar clic aquí, pues por petición han desactivado la opción de insertarlo en el blog, así que visitando este link podrás ver ese emocionante video.

Hasta pronto y que sigas disfrutando de Vivir la Excelencia.

PD: Que ningún tigre te haga desistir de tus sueños.

http://www.youtube.com/watch?v=e22nESqA2ds

18 de febrero de 2009

Amor: El Cuadro Completo II

En la primera parte nos concentramos en asimilar mejoreu-queria-ser-amor-geisa el concepto de amor como principio y verbo, pero en esta parte vamos a hablar un poco de lo que sucede cuando hemos internalizado la realidad del principio y vivimos de acuerdo con dicha realidad.

Sólo recordemos que como principio y verbo, el amor no está a la espera de generosidad o bondad, sino que nos impulsa a tomar la iniciativa, a ser incondicionales (lo cual resulta bastante desafiante para nuestros cotidianos modos de ver la vida, pues generalmente amamos a quienes nos aman y favorecen, mientras que el principio no hace diferencia).

Para ser honesto, en forma muy personal desconfío de los sentimientos… cuando se les da un lugar que no les corresponden: el centro de la vida. Sin embargo, reconozco que tienen un lugar muy importante en nuestro desarrollo socio-emocional, por lo que en esta segunda parte del artículo intentaré mostrar porque es el tercer paso en la escala natural del principio del amor.

Variabilidad versus Permanencia.

Por lo general los sentimientos son muy variables, cambian según el estado de ánimo en el que nos encontremos, según el clima dominante, según las circunstancias. Cuando una persona vive una vida centrada en ellos debe enfrentar la realidad de su variabilidad, por lo que se arriesga a perder de vista el contexto completo de lo que sucede en la vida.

amor-corazon-745309 Pero, ¿cómo te sientes cuando amas? La respuesta es ¡muy bien! Cuando sentimos que amamos nos volvemos más activos y creativos, estamos más atentos a los detalles y exhibimos una notable alegría. ¿Cuánto tiempo te gustaría conservar esta sensación? Creo que… siempre. Pues, entonces, ¿cuál crees que es la manera de lograr que un sentimiento sea más permanente que lo “normal”? (En una publicación futura espero que podamos hablar sobre eso de lo “normal” en la vida.) ¿Cómo puedes fortalecer el sentimiento del amor de tal manera que puedas evocarlo siempre que quieras? Comprendiéndolo. Ya sabes, al seguir la escala natural del amor y hacer que el principio se materialice en acción, la sensación de hacer lo correcto, de aceptar tus propios errores y los errores de los demás, de valorar las diferencias, crea en ti la capacidad de sentirte bien.

A manera de radiografía breve: sentirte bien nace de saber que haces lo mejor que puedes hacer (la acción del verbo), y tus acciones nacen de lo que piensas más constantemente, de tu correcta comprensión del principio. Cuando te sientes bien es porque tienes los pensamientos correctos y haces las cosas correctas. Cuando tu estado de ánimo cambia, entonces lo mejor que puedes hacer es examinar qué estas pensando y haciendo y si esto está en armonía con el principio a seguir: el Amor ¿Sencillo? De hecho, sí, es muy sencillo ponerlo sobre el papel (o sobre la página del blog), pero requiere de verdadero valor vivir de esta manera. Y la razón por la que escribo sobre esto es para que juntos iniciemos este viaje, pues de ninguna manera me considero como una persona que haya alcanzado este ideal de vida, sólo porque escribo sobre él.

Día a día.

Este viaje es un asunto diario. Día a día es nuestro privilegio amar de la manera más elevada y esto producirá verdaderos sentimientos de amor, valor, seguridad, paz, bondad, entre otros. No esperaremos a que otros nos hagan bien, sino que tomaremos la iniciativa porque sabemos que es lo mejor y porque nos sentimos tan bien con nosotros mismos que nuestra autoafirmación viene de adentro, ya no más de afuera. Ahora podemos hacer la diferencia. Tenemos el conocimiento necesario y tenemos el poder de practicarlo. Ahora es sólo cuestión de decidirnos a vivir el amor como principio, a Vivir la Excelencia.

exito-leyenda-logo

11 de febrero de 2009

Amor: El Cuadro Completo - I

Amarte En el artículo de este mes vamos a ampliar un poco más el tema que he comenzado en el video: “Amor: Principio, Verbo, Sentimiento”. Así que, en esta primera parte de la entrega, hablaremos sobre el Principio y el Verbo, pero de ninguna manera esto significa que el sentimiento no sea importante. Lo que sucede es que todo tiene su lugar, y cuando conocemos y vivimos en armonía con la escala natural de las cosas, tenemos la capacidad de sacarle el máximo provecho.

El más mal entendido.

En mi humilde opinión, me parece que el concepto del amor es uno de los menos comprendidos, más distorsionados y poco estudiados. De hecho, esto en parte es un problema alimentado por la ambigüedad de la mayoría de los lenguajes modernos. “Amor” es una palabra bastante genérica que se usa indistintamente para señalar una relación familiar, una relación entre amigos, una atracción sexual, etc. Incluso, si se busca en la red, uno se da cuenta que usar el término de búsqueda “amor” es demasiado vago, y hasta tenemos que especificar la significación que deseamos encontrar (amor de amigos, amor de hermanos, amor de Dios, amor de pareja, y un largo etc.).

Lo que he querido hacer al presentar un video relacionado con este tema, y seguirlo con este artículo, es justamente tratar de ver de una manera un poco más elevada eso que llamamos amor, para intentar una percepción desambigua, para intentar ponerlo en el lugar donde puede hacer una diferencia significativa en nuestras vidas. Y después de una reflexión de algunos años al respecto, he llegado a afirmar que el lugar que merece y le corresponde es el de Principio de Vida (claro que esta conclusión no es una invención original mía).

Eros, Filos, Ágape.

En griego podía hacerse la diferencia, por lo que al referirse al amor como Principio era imposible confundirlo con cualquier otra clase de amor. Los vocablos generalmente usados entonces eran: Eros, que se refería a un amor apasionado, guiado más por el instinto y con connotaciones de carácter sexual; Filos, un amor fraternal, de sentimientos profundos por aquellos que formaban el círculo social e íntimo, como los padres, los amigos, la esposa, los hijos; y Ágape, que implicaba una forma elevada de amor, en la que entraban en juego las facultades intelectuales de voluntad y decisión, es un amor desinteresado, activo y consciente. Para ser franco, muchos cristianos han pensado que esta última palabra es exclusiva del cristianismo, pero la realidad es que los principios de vida no le pertenecen a ninguna religión, ni creencia; sin embargo, lo que parece claro del significado de la palabra, es su enlace con lo divino y sublime, es decir, el amor ágape (el amor por principio) es en sí mismo un llamado a la excelencia, es alejarse de la práctica de confesar los pecados ajenos, de criticar, de esperar algo a cambio, para comenzar a respetar la vida, valorar realmente las diferencias, compartirnos a nosotros mismos y aceptar que los demás se compartan. Este es el ideal, es el camino que debemos comenzar a transitar.

Amor como Principio y Verbo.reiki wow

En el video hablé sobre lo que considero la escala natural del amor, que es esencialmente, la escala de todos los Principios verdaderos de vida. Todo comienza con una comprensión correcta del Principio, pero esto no debe ser una mera teorización, porque si lo comprendemos bien nos damos cuenta que sigue la Ley de la Siembra y la Cosecha. Sembrar, cultivar y cosechar, son palabras asociadas a ser pacientes, ser constantes y tener claro en mente lo que deseamos. Y es en ese momento cuando el amor deja de ser una mera construcción filosófica o teórica para convertirse en acción, es decir, en un Verbo.

Todos, en algún momento, hemos escuchado la frase: “se acabó el amor”. ¿Por qué se quiere divorciar? “Se acabó el amor”. ¿Por qué no intenta una reconciliación? “Se acabó el amor”. Esa frase puede ser dicha sólo cuando se ignora (consciente o inconscientemente) el Principio. Generalmente se pretende sentir, o se quiere sentir, algo que no ha sido cultivado y que mucho menos se comprende. Y al notar que no obtenemos las respuestas que nosotros deseamos entonces decimos “se acabó el amor”.

El amor no puede ser agotado, sencillamente porque la vida es muy abundante. Lo que sucede casi siempre es que no hemos comprendido que amar es acción, y esta acción no viene de afuera a nosotros, sino que debe nacer de adentro. ¿Por qué crees que se nos intenta enseñar a amar a los otros como a nosotros mismo? ¿Por qué crees que la regla de oro dice “haz a otros lo que quieras que ellos hagan contigo”? Muy fácil, porque tú y yo debemos tomar la iniciativa, es decir, materializar al amor en un Verbo; pero, la puesta en práctica ya no es tan fácil, por los muchos condicionamientos con los que debemos lidiar. Sin embargo, iniciar este viaje es lo mejor que podemos hacer.

Recuerda, el amor es un Principio y su forma para materializarse es la acción. El sentimiento que despierta es muy importante, pero viene después del Principio y el Verbo, y de eso hablaremos en la segunda parte.

Hasta entonces, y a ¡Vivir la Excelencia!

1 de febrero de 2009

Video: Amor – Principio, Verbo, Sentimiento…

Hola amigos y amigas. Como lo prometí, aquí les entrego el video correspondiente para este mes de febrero. En este video he abordado el tema del principio del amor, que, en mi humilde opinión es el más distorsionado entre todos los principios de vida… pero, ¿qué creen ustedes? Vean el video y dejen sus comentario.

Amor: Principio, Verbo, Sentimiento...

 

En los artículos que publicaré durante este mes, nos explayaremos un poco más sobre este principio, a fin de ver cuán maravilloso es comprenderlo en su verdadera dimensión.

21 de enero de 2009

Proactividad en acción-I.

Hace ya varias publicaciones hice una promesa. Prometí que nos detendríamos a considerar un poco más eso de la proactividad. En el artículo “Que sea proactivo” hablamos un poco sobre la libertad y la responsabilidad, dos palabras que son muy importantes para las personas proactivas, pero hoy quiero que veamos el contraste con el otro tipo de personas mencionadas en ese artículo: las reactivas. Aunque ya dijimos algo sobre ellas, creo que es importante que ahondemos un poco más en su psicología y a partir de allí veamos por qué es tan importante vivir una vida proactiva. De hecho, en estas líneas ya se ve mi intensión: lo que pretendo decir es que ser reactivos o proactivos tiene que ver con nuestro estilo de vida, no se trata de técnicas aisladas o pensamientos aislados, sino de la forma en que hemos decidido vivir nuestras vidas.

El lenguaje de las personas reactivas.

desmotivado Sí, las personas reactivas tienen un lenguaje muy especializado, diseñado meticulosamente para deslizar la responsabilidad de sus vidas hacia otras personas, y entre algunas palabras que son propiedad de estas personas están:

 

  1. Yo soy así…” Es decir, no tengo la culpa, nací con este temperamento, mis abuelos eran así, mis padres me mal educaron, mi ambiente es hostil… estoy determinado por todo lo que me rodea.
  2. Nunca voy a cambiar…” Es decir, no puedo, soy débil como para intentar el cambio, y de hecho, eso de cambiar me asusta, porque significa renunciar a las viejas y tradicionales formas de hacer las cosas y buscar vivir una vida de ideales… no puedo hacer eso.
  3. Tengo que hacer…” Es decir, no quiero hacerlo, pero me lo han impuesto y… ni modo, trabajo es trabajo y hay que hacerlo. La verdad es que esta tarea me la han puesto porque le caigo mal al jefe, pero, ¿qué puedo hacer?
  4. Me vuelve loco…” Es decir, no tengo control sobre mis emociones, pero tú sí, y si tú no me tratas bien yo enloquezco. Tú tienes el poder para desquiciarme, yo no tengo la culpa.
  5. No puedo hacer nada…” Es decir, no tengo oportunidades, nadie me apoya, nadie cree en mis propuestas, y qué voy a hacer yo si todos me dan la espalda.
  6. Si…” Es decir, si llueve no puedo hacer lo que me había propuesto, si hace sol no puedo salir porque me lastima la vista, si hace viento… ni hablar. Si tengo, algún día, alguna oportunidad, haré lo que me había propuesto.

Bien, creo que con estos ejemplos es suficiente. Como lo has notado mi querido amigo y mi apreciada amiga, este es un lenguaje desarrollado para decirle al mundo “yo no soy responsable de lo que me pasa en la vida”, porque ciertamente es más fácil decir “no soy responsable” que decir “soy irresponsable”. Pero, ¿cuánto bien nos hacemos a nosotros mismos viviendo una vida como esa? ¿Podemos alcanzar nuestros objetivos de vida de esa manera?

¿Hacia dónde nos conduce la reactividad?

La respuesta a esta pregunta es: hacia una espiral descendiente de mediocridad. ¿Quién quiere vivir dependiendo de los errores de los demás? ¿Quién quiere vivir dependiendo del qué dirán? ¿A caso nos volvemos más maduros con una vida reactiva? En mi opinión, nos evitaríamos muchos males si nos sacáramos la estaca de los condicionamientos sociales, psíquicos y ambientales y nos hiciéramos realmente responsables de nuestra vida.

Ahora, ¿quieres saber por qué una persona proactiva vive un estilo de vida mucho más efectivo? En la segunda parte de este artículo hablaremos de ello, hasta entonces.

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