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31 de octubre de 2011

Seguir, ese es el secreto.

pasos Cuando el camino se pone cuesta arriba

y tus fuerzas comienzan a flaquear;

cuando parece que el viento te derriba

y ya sin ánimo, comienzas a dudar

que tienes un lugar en este mundo,

que puedes hacer tú la diferencia

y en un grito desgarrador, iracundo,

te enfrentas a la inclemencia

de una existencia que te sabe injusta,

llena de dolor, tristeza y miseria,

en la que una vida que se alza augusta

es solo una lejana y vana quimera,

no te desanimes, pues cree solamente

en las posibilidades que ante ti se alzan,

bajo el disfraz de un fracaso impertinente

que tal vez a tus sueños descalzan,

solo para enseñarte por suerte

que de la excelencia este es el secreto:

seguir tras tu sueño hasta la muerte,

seguir y enfrentarse a cada reto.

perseverar1

17 de mayo de 2011

Una aventura.

vida imensa «Justo cuando me supe todas las respuestas de la vida, cambiaron las preguntas»

Anónimo

¡Cuán monótona sería la vida si pudiésemos encontrar un libro donde estuvieran escritas todas las respuestas! Por fortuna, la vida está hecha de tal manera que cualquier intento de evadir la aventura sea condenado al fracaso. Las preguntas con las que nos enfrentamos están constantemente cambiando, los viejos métodos sólo sirven de referencia, pero hay que trabajar sobre nuevas ideas. Estas nuevas ideas pueden haber sido expuestas mucho tiempo ha, mas la forma en que las aplicamos ya no puede ser la misma de entonces.

Pero hay una manera segura de caminar por la vida, incluso si no tenemos las respuestas para cada situación. No es una fórmula en sí, sino un estilo de vida: Vivir por Principio. Aunque constantemente el mundo cambia, los principios con los cuales nos volvemos personas excelentes no cambian. Ellos son un verdadero núcleo del que podemos aferrarnos mientras exploramos nuevos modos de ver la vida, y de hacer las cosas, cada vez más efectivos. De hecho, son los principios (como el amor, la integridad, la templanza, la laboriosidad, el desarrollo, etc.) los que nos dicen cuál es la manera más elevada de vivir.

Y ya que la vida es una verdadera aventura, una manera de entender correctamente la función de los principios es pensar que son hitos, marcas dejadas a nuestra vista para que sepamos cuál es el mejor camino. Ellos no nos dicen cuándo hacer, ni cómo, ni dónde, porque responder a esas preguntas es nuestra tarea. Descubrir la manera en que los vamos a aplicar a nuestras singulares situaciones es lo que hace de la vida algo irrepetible.

017 Hito de piedras Nunca podremos saber todas las respuestas, pero no lo necesitamos si sabemos vivir una vida de altura. La autenticidad que imprimimos a nuestra existencia, los ideales que abrazamos, los desafíos que enfrentamos, son todo el equipaje que ocupamos en este viaje.

(Tomado de mi e-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pp. 64-65)

10 de junio de 2010

Talento y Trabajo.

080622-genio No es infrecuente encontrar personas con dones naturales que nos asombran: Físicos impresionantes; intelectos muy agudos; creatividad fuera de serie; dotes de mando, y mucho más. Pareciera que han nacido para ser grandes y forjarse un nombre y no dudamos que algunos de ellos lo logran; pero, ¿nacer con ciertas capacidades garantiza que nos irá bien en la vida? ¿Qué pasa con el trabajo, con la formación? ¿A caso no podemos hacer algo para “cambiar nuestra estrella”[1]?

Si pudiéramos dividir en grupos a las personas de la historia, notaríamos que entre el grupo de los sobresalientes, por sus aportes a la humanidad, hay dos ramas que resultan interesantes por lo heterogénea que son entre sí. Por un lado tenemos a individuos talentosos que supieron gestionar sus dones y los potenciaron para alcanzar sus objetivos. Tal vez tuvieron desventajas respecto a las circunstancias que los rodearon, pero una clara consciencia de sus habilidades superiores les hizo elevar la vista hacia un horizonte que, aunque lejano, estaban dispuestos a seguir. Pero también es muy frecuente que estuvieran rodeados de oportunidades que otros no tenían.

Por otro lado, tenemos a individuos que sin dotes especiales se encumbraron hacia las alturas. No eran buenos oradores, no tenían capacidad para la enseñanza, no sabían dirigir, ni eran muy hábiles mecánicamente o intelectualmente, y tampoco vivieron bajo circunstancias favorables, pero supieron sobreponerse a cualquier cantidad de limitaciones a fin de poder caminar hacia el horizonte que vislumbraban para sí y los suyos. Reconocieron sus limitaciones en cuanto al destino que habían elegido, pero el trabajo duro reemplazó al poco o nada de talento.

Al pensar sobre esto no puedo evitar preguntarme: ¿Qué sucedió con el resto, los que no son parte de este grupo heterogéneo de sobresalientes? Esta pregunta me resulta importante, en especial si pensamos que muchos de los que no sobresalieron estaban capacitados naturalmente, pero fueron dejados en el camino por los que, aun sin dotes especiales, se aplicaron con diligencia al auto-mejoramiento. Y los que no tenían dones, y no pertenecen al grupo de seres excelente, simplemente se cruzaron de brazos pensando que debían aceptar su suerte.

talentoDe hecho, la disciplina y el trabajo, ha sido una característica de los seres excelentes a lo largo de la historia. Sin importar si han tenido o no capacidades especiales, en realidad han alcanzado sus sueños por su diligencia.

Aquellos que asumieron que por la cuna en que nacieron, o por las tendencias especiales que manifestaban, tenían asegura el futuro, muchas veces terminaron desperdiciando su vida, y aunque gracias a su posición alcanzaran renombre, eso no era más que una ilusión condenada a desvanecerse una vez murieran. Una suerte muy diferente de quienes con ardua constancia, construyeron su propio destino.

Así que, si creemos que hemos nacido con alguna característica especial, ella sola no es garantía de éxito en la vida. Y si no creemos tener habilidades sobresalientes, ese hecho sólo no puede hacernos fracasados. Lo que hace la diferencia es la elección que hacemos de dar siempre lo mejor de nosotros mismo, de desarrollarnos, de crecer.

Hasta la próxima entrega.


[1] He tomado esta expresión de la película titulada en español “Corazón de caballero”, porque me gusta lo que creo que representa.

19 de mayo de 2010

Libro: “En la Búsqueda de la Excelencia”

En la Búsqueda de la Excelencia Es un verdadero placer presentar mi libro “En la Búsqueda de la Excelencia”. Estoy seguro de que las frases célebres, escogidas para abordar algunos temas importantes de la vida, así como las reflexiones que he escrito a partir de dichas frases, serán de mucha utilidad en tu propio viaje.
Sin embargo, ¿por qué este libro? ¿Vale la pena que lo leas? No te preocupes, no intento sermonear ni dar fórmulas mágicas en ninguna de las páginas de esta obra. Tan solo procuro poner en perspectiva algunos temas como el cambio, la identidad, nuestras relaciones personales y la búsqueda de nuestros propios ideales; pero, además, hago un fuerte y marcado énfasis en algo que poco a poco se ha dejado de enfatizar en nuestra sociedad: Los Principios. De hecho, esa es una de las razones fundamentales de la aparición de este libro. Más que técnicas, más que ideas viejas dichas con un lenguaje pseudocientífico que las hace parecer nuevas, los temas que trato tienen como fin volver a mirar las cosas de forma detenida.
Te invito a que hagas de este libro tu compañero de viaje. Cada reflexión ha sido pensada para que tengas a tu propio motivador personal al alcance de tu mano.
Las frases célebres esparcidas a lo largo de la obra ponen en perspectiva cada reflexión. Los ilustres personajes que nos legaron esas perlas de sabiduría (algunos son contemporáneos) nos acompañan en este maravilloso viaje que significa ir “En la Búsqueda de la Excelencia”.

Datos del libro:
12 horas de lectura (si deseas leerlo en forma rápida, pero ha sido pensado para leerse durante 4 meses una reflexión por día).
Autor: Gerson E. A. Arenivar
Categoría: Cuidado personal y autoayuda
Subcategoría: Autoayuda y superación
N° de páginas: 273
Tamaño: 170x235
Estado: Público
Interior: Blanco y negro
Formato: E-book
Precio: € 3.97 (precio no incluye impuestos)
Disfruta de este libro. Descárgalo ya en Bubok!!!

22 de enero de 2010

¡Cuidado con la Masa!

Mientras leo e investigo por la red qué es lo “nuevo” que se está cocinando en torno al desarrollo personal, me sorprende toparme cada día con una interesante proliferación de expertos, todos ellos con la “fórmula correcta” para explicar los misterios de la vida, de las relaciones, de la riqueza y del amor; pero al oírlos (o leerlos) es sorprendente cómo, a pesar de la inmensa promesa implícita en sus hipnotizadores encabezados, siguen diciéndonos sólo lo que es inevitablemente obvio o, peor aún, sólo lo que queremos oír.

Como he dejado claro en artículos anteriores, no es que yo pretenda dar con la última fórmula alquímica para el éxito y la felicidad, porque en realidad, y seguro que si has leído más de un artículo mío lo habrás notado, mi propuesta es que el éxito, aunque importante para nuestra realización, es apenas un peldaño en todo el proceso de crecimiento; luego viene la excelencia, que es todo un estilo de vida signado por principios elevadores.

Recapitulando un poco.

exito1 Por ejemplo, en el artículo “El Éxito: Un Estilo de Vida”, hemos partido de la concepción popular de que hemos de realizarnos cumpliendo nuestras metas y sueños, pero hemos querido hacer claro que el hecho de alcanzar el éxito en ciertas áreas de la vida no hace a nadie un ser excelente, porque la excelencia es más que alcanzar el éxito, es seguir avanzando más allá de él y mantener el equilibrio adecuado en todas nuestras facetas: lo cual puede ser muy variado para cada quien porque somos individuos únicos, con idiosincrasias, hábitos, metas y sueños únicos, con el propósito de ser más que meramente integrantes pasivos de la masa.

En este punto la cosa se complica un poco más: ¿Qué quiero decir exactamente con eso de “la masa”? ¿Es posible ser parte de “la masa” y sin embargo creer que no se es parte de ella? Me gustaría sugerir que en mis artículos “Construyendo la Excelencia Personal”, “La Fuerza para Vivir en la Excelencia”, “Breves definiciones etimológicas…” y “¿Qué es ser mediocres?”, (entre otros) se encuentra una semillita que nos puede ayudar a responder estas dos preguntas, pero en éstas pocas líneas quiero que las consideremos un poco más (al menos la primera en éste artículo).

Definiendo la Masa.

La masa no es necesariamente una mayoría ignorante o fracasada; es más, el gran peligro de la masa es la comodidad en la que vive por saberse un peldaño por encima de aquellos que socialmente llamamos parias. Dicho esto, la masa es en realidad una forma de pensamiento alimentada por una fraseología de autoayuda bastante popularizada, que es capaz de llegar a todo el mundo por lo general e inespecífica que es. Esta fraseología es común y por lo mismo un terreno fértil para proponer esas ideas “radicales”[i] de los gurúes del desarrollo personal, ideas con las cuales la masa se siente cómoda, porque aunque los expertos hablan de “sacudir paradigmas” la verdad es que se siguen quedando en la superficie del éxito. Por eso, como personas de excelencia (que buscamos la excelencia cada día), es indispensables estar alertas para no quedarnos en la superficie de las palabras, sino ser un poco más críticos para buscar el fondo del asunto.igual-uniformidad

Así pues, la masa no es un sistema de pensamiento, sino sólo una forma de pensar que se perpetúa a sí misma. ¿Y cómo se perpetúa a sí misma esta manera de pensar? Limitando nuestra capacidad individual para decidir vivir con responsabilidad. Piensa, por ejemplo, en lo que realmente quiere decir el experto cuando dice algo como esto: “Si sigues haciendo lo mismo, no esperes resultados diferentes” o de esta otra forma: “Si no quieres los mismos resultados, no hagas siempre lo mismo”. Aunque el pensamiento en sí es muy bueno, y fue esbozado por uno de los mayores genios de nuestro tiempo, ¿qué es lo que realmente quiere decir el experto? Lo que generalmente quiere decir es algo así: “Todo lo que tú hayas probado o intentes probar está condenado al fracaso, a menos que hagas exactamente lo que yo te diga en mi fórmula de los 5 pasos para alcanzar el éxito y la felicidad y la libertad financiera y…”

Tal vez exagero; pero es que al releer mis artículos me he hecho la pregunta crítica de si sólo he alimentado una forma de pensar, la de la masa, o si por el contrario, he servido a mis lectores para que vean un poco más detenidamente la importancia de elevar la norma. En el fondo del asunto, la masa no tiene ni raíz, ni propósito, ni identidad, aunque se sigue alimentado de  palabras de autoayuda para fortalecer su autoestima. En el fondo del asunto, las personas excelentes lo son por elección, porque han decidido forjarse altos ideales, vivir con libertad y responsabilidad, y servir. el_hombre_mediocre_84105La línea de demarcación entre la masa y la excelencia puede parecer delgada en la superficie, mas al profundizar un poco es posible notar que todo lo que sostiene a la masa es una repetición casi cacofónica de ideas y conceptos y sentimientos que escasamente comprende; en cambio, a la base de la excelencia se encuentra la virtud y la verdad, características fundamentales de los verdaderos principios de vida. La excelencia no admite atajos, y sin embargo es el camino más rápido y seguro para ser la diferencia que queremos ver en el mundo. La excelencia es exigente, por eso la masa prefiere quedarse sólo con el éxito.


[i] Admito que he usado un poco de sarcasmo al escribir “radical”, porque cuando se ve en profundidad lo que están diciendo muchos de estos expertos, en realidad es un poco más de lo mismo de la cultura del éxito inmediato en la que vivimos.

29 de diciembre de 2009

Esto También Pasará…

Un año más que se va y un nuevo año que se viene. Sí, axiomático diríamos; obvio, es un ciclo. Pero, al dejar este año ¿qué nos llevamos? Y cuando el nuevo año empiece ¿con qué nuevos proyectos y resoluciones lo saludaremos? ¿Cómo nos encontrará? Seguro que hemos tenido momentos felices y no tan felices, y seguro que esperamos otro año intenso, lleno de nuevos desafíos. Por esa razón quiero contarte una historia. Quizás ya la oíste (o leíste) antes, quizás no; pero lo importante es sacar la valiosa lección de este relato.

El anillo del rey.

 Anillo (1) Un poderoso rey había mandado hacer un añillo de oro que quería legar a su hijo, para que éste a su vez lo legara al suyo y se convirtiera en la reliquia familiar más preciada. Para ello reunió a los sabios de su consejo y les pidió que elaboraran un mensaje lo suficientemente pequeño como para que cupiera en el anillo, pero lo suficientemente profundo como para que les sirviera de inspiración a él y su prole. Los sabios deliberaron por semanas, buscando entre sus libros y sus estudios el mensaje perfecto para el monarca; sin embargo, no lograban dar con esa máxima breve y profunda que se les demandaba.

En el palacio había un servidor ya muy viejo. Éste había servido al padre del ahora gobernante y siempre había sido fiel, por lo cual era muy apreciado por la familia real. Viendo que sus sabios no avanzaban, el monarca le contó a este anciano servidor lo que había pensado hacer con su anillo y le preguntó si él podría ayudarlo. “Con mucho gusto, – respondió el anciano – creo que tengo el mensaje justo para su majestad”. A la tarde le llevó escrito un pequeño papel que cabía justo en el anillo del rey y le recomendó que no leyese el mensaje hasta que estuviera en una situación en la que realmente lo necesitara.

A los pocos meses una invasión enemiga diezmó sus ejércitos y lo obligo a huir, angustiado por haber perdido su reino. Desesperado, entró por un bosque en el que sintió que sus enemigos lo asediaban, y cabalgó a todo galope hasta que de pronto se encontró frente a un gran precipicio. El fin había llegado. Retroceder implicaba caer en manos enemigas y avanzar… era suicidarse porque no había a donde ir. Un rayo de luz iluminó su mente, con presteza sacó de su anillo el papel que su siervo le había escrito y leyó: “Esto también pasará”. De pronto una oleada de paz lo inundó. Dejó de sentir la ansiedad de ser perseguido, recobró su energía, hizo volver las riendas de su caballo y se dirigió a su disperso ejército. Los arengo, les infundió ánimo y al cabo de un poco de tiempo más había reconquistado su reino.

anillo Mientras entraba por su fortaleza, aclamado por la multitud y acompañado de su fiel y anciano servidor, éste se acercó al monarca y al verlo tan feliz por la victoria alcanzada le dijo: “Su majestad, me parece que este es un buen momento para volver a leer el mensaje”. “Pero si todo está marchando bien – replicó el rey – y no veo el motivo para lo que me pides”. Sin embargo, aunque el siervo no dijo más, el soberano saco el mensaje de su anillo y volvió a leer: “Esto también pasará”. Una nueva ola de paz lo inundó. Miró a su anciano criado y le dijo: “Ahora entiendo bien el mensaje”.

Para enfrentar el futuro.

Tal vez lo que estamos enfrentando ahora mismo no sea nada halagüeño, o por el contrario, quizás estemos disfrutando de nuestra mejor época. Sin embargo, ¡cuán oportuno es el mensaje para nosotros! “Esto también pasará”. De lo que trata este mensaje es de poner en perspectiva la vida. Ningún triunfo o fracaso es definitivo, porque la vida no es algo estático y definido; la vida es dinámica, tiene altos y bajos.

20060405022601-ante-mi-reto Así que, para enfrentar el nuevo año, mantengamos cerca de nosotros este mensaje, para que en el momento de mayor necesidad podamos recordarlo siempre. Ya sea que enfrentemos nuestra peor tormenta, o que pasemos por el valle de la paz y la tranquilidad. Después de todo “esto también pasará”…

¡Que tengas un próspero año nuevo! ¡Nos vemos en 2010!!!

16 de noviembre de 2009

¿Por qué Dejar de Ser Mediocres?

derecho_laboral Para abordar la pregunta que da título a nuestro artículo de hoy es necesario recapitular un poco. En la entrega “¿Qué es Ser Mediocre?”, hemos dicho que podemos definir la mediocridad como conformismo: conformarnos con lo de media calidad, con lo normal, con llegar al menos a la mitad de la montaña. Y en el escrito “El Problema Real de la Mediocridad” hemos enfatizado que tomar esa actitud conformista es condenarnos inevitablemente a entrar en una espiral descendente de conformismo, fatalismo, negatividad y quejas, y he allí el problema real de ser mediocres.

¿Por qué?

Seamos francos, el mediocre tiene sus ventajas. De nuevo, no intento defender lo indefendible, sólo trato de poner en perspectiva la razón por la que hay que dejar de ser mediocres, y para ello, qué mejor forma que sondear las ventajas que tiene la mediocridad, luego sus desventajas y luego nuestras conclusiones.

¿Qué ventajas puede ofrecer la mediocridad? Si lo pensamos bien, el mediocre ha logrado cosas que el fracasado e indolente nunca ha intentado o soñado si quiera con hacer. Nadie podría acusar a una persona mediocre de no haber intentado algo, porque aunque llegan sólo a la mitad de la montaña, encuentran bastante seguridad psicológica para decirse a sí mismos que al menos lo intentaron. Además, el mediocre no siente sobre sí la presión de tener que avanzar hacia la excelencia, porque al medirse con los fracasados, se ve a sí mismo en una mejor posición, por lo que se siente conforme y en paz consigo mismo. El mediocre tiene buenos empleos, generalmente fijos, con buenos salarios. Seguro que tiene ahorrado algo en el banco y aunque trabaja horas extras, le queda algo de tiempo para salir con su familia o amigos. También es muy educado, tiene una o dos carreras, una maestría y sabe hablar dos o tres idiomas.

autoayuda-como-destrabar-problemas-tomar-decisiones-460x345-la Lo curioso es que las desventajas de la mediocridad surgen de las mismas ventajas que tiene, y esto es mucho más evidente si lo comparamos con los seres de excelencia. En esencia el ser excelente lo es por su constante ansia de crecimiento; no se preocupa por medirse con los demás, porque se mide con los ideales y estos siempre sobrepasan cualquier altura a la que creamos haber llegado. El ser excelente también estudia, pero tener un doctorado no es un prerrequisito para la excelencia, pues hay personas de excelencia que nunca han pisado una universidad. Mientras que el mediocre se contenta con al menos haber intentado algo, el ser excelente sabe que no está aquí sólo para pasar por la vida, sino para dejar un legado constructivo, un legado que inspire a las nuevas generaciones a dar lo mejor de sí. Tal vez la persona de excelencia no tenga un empleo fijo o buenos salarios, puede ser que incluso le toque padecer un poco de hambre, pero no por eso renuncia a sus sueños, pues esos sueños son su fuerza para seguir avanzando sin importar los obstáculos. Lo que hace a una persona un ser excelente son sus cualidades, sus ideales, su compromiso con sus sueños, entre otras cosas. Si tiene dinero, bien; y si no, bien también…

En conclusión.

Seguro que hay muchos huecos en la entrega de hoy, pero lo que he intentado es contrastar aquello que parecen ventajas de la mediocridad con la vida de constante búsqueda de la excelencia, para que respondamos personalmente a esa pregunta “¿por qué dejar de ser mediocres?”

Pero si me permiten un par de ideas, me gustaría sugerir que hay que dejar de ser mediocres porque…

3FA8FC1E02CA1D6B2B4A96D0CD16 … sólo así podremos ver alturas que antes no veíamos.

… dejaremos de compararnos con los demás para medirnos con los ideales de una vida con sentido.

… seremos felices al reconocer nuestra responsabilidad sobre lo que nos sucede.

… seguiremos avanzando por la senda de la excelencia, mientras el mediocre comienza su inevitable descenso.

Por eso, y por muchas razones que seguro ya has pensado, mi querido lector y mi querida lectora, hay que avanzar más allá de la mediocridad.

Hasta pronto y recuerda dejar tus comentarios a continuación…

26 de agosto de 2009

Breves Definiciones Etimológicas y Otras Consideraciones

Con la industria de la autoayuda en crecimiento, algunas palabras, digamos, especializadas, se han popularizado, convirtiéndose en parte importante del habla cotidiana. Entre ellas: éxito, fracaso, excelencia (que da el nombre a este sitio), mediocridad, metas, desarrollo, autoayuda, calidad… y algunas otras. Las palabras son importantes, sin duda, pero ¿qué queremos significar con algunas de ellas, por ejemplo “éxito”?

Definiciones etimológicas.

9877325 En este artículo no pretendemos ser exhaustivos, pero sí queremos abrir una discusión que resulté en la autoexploración de aquello que, a veces, damos por hecho. Aunque ya hemos hablado un poco de la excelencia y el éxito en artículos anteriores, no es posible agotar el concepto o las ideas relacionadas a esas palabras que hoy, espero que de una manera breve, vamos a considerar desde su formación etimológica, para ver qué luces pueden brindarnos respecto a nuestro propio camino; y, quizás, nos veremos en la necesidad de volver a alguna otra palabra para mejorar nuestra visión respecto al desarrollo de la excelencia en nuestra vida.

Como sucede con todo intento de definición etimológica, siempre es posible encontrar más de una historia, y más de una grafía detrás del origen de la palabra, pero tenemos esto:

Éxito, por ejemplo, según El Castellano, viene del latín exire que a su vez está formada por ex que se refiere a “salida” e ire que se refiere a “ir”. El sitio Etimologías, por otro lado nos dice que éxito viene del latín exitus. En ambos casos el significa llano es el mismo: salida, o ir de salida. Visto así, éxito es salir de una situación e ir hacia otra. Esto no destruye el concepto que hemos propuesto en el artículo “Éxito: Un Estilo de Vida”, sino que le da una nueva dimensión. Ya pasaremos a las otras consideraciones.

Ahora veamos la palabra Excelencia: En un diccionario latín-español de la red se define como superioridad, del latín excellentia-ae. En Etimologías se nos cuenta que la composición de la palabra latina es ex (salida, otra vez) y cella que derivó a su vez del griego kelo (κελο) cuyo significado básico es “lugar oculto o escondido”. A colación viene la palabra “excelente” de la que El Castellano hace alusión a algunos elementos ya dichos acá, pero agrega que se refiere a “ser superior”, en el sentido de situarse por encima de los demás. De esta manera, excelencia es salir de un lugar oculto hacia uno de superior calidad.

Otras consideraciones.

Considerando el sentido etimológico que tienen las palabras éxito y excelencia, creo que es prudente hacer unas breves consideraciones, en especial para aclararnos a nosotros mismos qué queremos significar al decirlas en nuestro cotidiano hablar. Tal vez no podamos saber lo que significa para quien las dice cuando sólo las escuchamos, pero sería muy bueno cuestionarnos a nosotros mismo, en especial cuando en nuestra sociedad se habla mucho del éxito.

Llanes_el_camino_hacia_la_luz Soy del parecer (aunque sin duda puedo equivocarme) que la palabra éxito ha sido deformada y colocada en un pedestal que no le pertenece. Se la ha maquillado con el disfraz del consumismo, de tal manera que incluso decir que es un estilo de vida puede ser muy ambiguo, si tomamos como referencia que la frase “estilo de vida” se usa mucho para vender zapatos, ropa, comida, tecnología, etc.

¿Deberíamos dejar de usar la palabra éxito? Claro que no, porque su acepción simple nos hace ver la importancia de salir de un estado de conformismo y falsa comodidad, e ir en busca de nuevos horizontes (acordes a una visión clara de nuestro propósito en la vida). Pero, eso implica que el éxito no es el “resultado de”, sino “el primer paso” para comenzar a vivir una vida de excelencia, es decir, una vida que salga de lo oculto de la mediocridad hacia el desarrollo de un carácter superior. Y, quizás, más que el primer paso, el éxito es el motivador constante de la excelencia para seguir avanzando, pues como dijo Francis Nichol: “Cuando llegas a comprender cabalmente la raíz del significado de la palabra ‘éxito’, descubres que quiere decir ‘sigue adelante’”.

Entonces, ser exitoso es reconocer que necesitamos ser excelentes. Y cuando reconocemos eso nos damos cuenta de por qué muchos grandes hombres y mujeres que usaron la palabra éxito siempre la asociaron a ideas como “seguir adelante”, “perseverar”, “ser constantes”. Pero más aún, y frente a la posibilidad de que creara confusión, algunos la pusieron en contraste con una palabra que define mejor a un ser superior: el mérito. A este respecto, Víctor Hugo dijo: Es una cosa bastante repugnante el éxito. Su falsa semejanza con el mérito engaña a los hombres”. Y, en esencia, la RAE define mérito como digno, merecedor, benemérito.

gersonlogo-new De nuevo, esto no pretende ser exhaustivo, pero me gustaría constar con sus observaciones, con sus experiencias. En mi propia vida, puedo decir que, a veces, he intentado alcanzar cosas creyendo que con ello seré “feliz” sin darme cuenta (hasta hace muy poco, cuando comencé a escribir aquí en Vivir la Excelencia) que ser feliz es el resultado de andar por el camino correcto, el camino de la excelencia. Este camino para nada es fácil, a menudo se debe llorar mucho, pero sé que la única manera de dejar nuestra huella, es dar lo mejor que tenemos: nosotros mismos, a una causa, a un sueño… Y ahora ¿qué me dices amigo o amiga? ¿Estás listo o lista para salir?

7 de agosto de 2009

Éxito: Un Estilo de Vida – Parte 2.

exito00 Ahora vamos a continuar considerando la definición que hemos esbozado en la primera parte de este artículo, con el fin de profundizar en eso que queremos decir al definir al éxito como un estilo de vida.

¿Qué es un estilo de vida?

Sencillamente, nuestros pensamientos dominantes, nuestras palabras, los temas más frecuentes de nuestras conversaciones, nuestros hábitos y costumbres, los objetos que nos rodean e, incluso, las personas con las que nos relacionamos. Todo eso (y seguro que algo más) conforma “un estilo de vida”. Es evidente que, visto así, volveríamos a la pluralidad de decir que el éxito es algo diferente para cada persona, y yo estoy plenamente de acuerdo con eso, pero sólo en lo que respecta a los resultados que buscamos, porque (en mi opinión personal) debe existir algo así como una columna vertebral, hitos demarcadores en el camino de la excelencia que es el mismo del éxito.

exito_fracaso1 Alguien ha dicho que «la definición de éxito no es la misma para dos personas… El proceso, sin embargo, es el mismo para todo el mundo». Y, de nuevo, creo que esto es acertado si definimos el éxito con los resultados que deseamos o que alcanzamos. Pero, según pienso, lo que nos hace exitosos o fracasados no es aquello que logramos o dejamos de lograr, sino el proceso. El mismo autor de la frase anterior, quizás en una revisión de sus ideas, hace una definición mejor: «El éxito es un viaje». Es decir, es la razón por la que nos levantamos todas las mañanas, es el sueño que nos inspira a seguir avanzando a pesar de todo, es una construcción diaria, es la formación de nuestro carácter y nuestra personalidad. ¿Acaso no hay personas que bien podrían definirse como exitosas por todo lo que han logrado y, sin embargo, sus vidas se desmoronan en alguna área? Si hay personas así, no es porque no han definido lo que para ellas significa el éxito, sino porque han olvidado que el verdadero éxito, en primer lugar, es un estilo de vida.

El Todo.

sinergia macramental Los seres humanos (y la naturaleza misma) somos sinérgicos, somos una totalidad y no sólo una de nuestras partes. Aunque distintas ramas de estudio dimensionen al hombre, el hombre mismo es mucho más que una dimensión aislada, es todas esas dimensiones (social, emocional, espiritual, intelectual, física) que conforma un todo mayor que la suma de sus partes.

Siendo esto así, pienso que el éxito verdadero es sinérgico también. Es decir, el éxito en un área debe potenciar las demás áreas. Proponer esto no significa que hemos de ser infalibles en todo, porque los errores son parte esencial de nuestra vida; ellos nos ayudan a madurar, a crecer, a definir mejor los objetivos que queremos alcanzar. Proponer que el éxito es sinérgico es reforzar la idea que hemos venido desarrollando: debe afectar toda la vida y no sólo una parte de ella, después de todo, ¿qué clase de éxito es el que se enfoca en una sola dimensión, a corto plazo, sin ayudar a desarrollar las demás dimensiones? A largo plazo se convertirá en un fracaso.

Entonces, las personas verdaderamente exitosas lo son por su estilo de vida. Sin importar cómo cuantifiquen el éxito, toda su vida se enfoca en vivirlo en cada dimensión: Sus pensamientos dominantes los fortalecen cuando enfrenta la prueba; sus palabras los animan cuando se sienten desmayar; los temas de sus conversaciones más frecuentes son sus sueños, aunque a algunos les parezcan locuras; sus hábitos y costumbres les aseguran un ritmo estable, aunque no son para nada monótonos, porque disfrutan de la vida; se rodean de objetos que realmente les ayuden a recrearse, esto con el fin de mantenerse frescos para la acción; y sus amigos son personas con las que puede hablar en serio de hacer grandes cosas, porque las personas de calidad se atraen mutuamente.

Gerson E. A. Arenivar ¿Lo ves? El verdadero éxito es un Estilo de Vida. O como lo dice Whit Hobbs: «El éxito es despertar por la mañana, quienquiera que seas, dondequiera que estés, joven o viejo, y saltar de la cama porque hay algo que te gusta hacer, en lo que crees, para lo que eres bueno. Algo que es más grande que tú y que difícilmente puedes esperar para retomarlo hoy».

Es mi deseo que disfrutes de este estilo de vida, y si este artículo te ha sido útil, invita a tus amigos a leerlo, coméntalo, pule estas ideas. Hasta pronto y a Vivir la Excelencia.

30 de julio de 2009

Éxito: Un Estilo de Vida – Parte 1.

exito-leyenda-logo01 Yo creo que todo el mundo quiere tener éxito en la vida. Después de todo, las personas exitosas se ven más felices, más completas. De allí que la industria de la autoayuda, el éxito, la motivación (y hasta la de los negocios on-line que prometen tanto) tengan un mercado muy amplio, porque siempre parece descubrirse el último gran secreto del éxito, el santo grial de quienes tienen mucho dinero, mujeres bonitas (u hombre guapos), tiempo para la familia, entre otras muchas cosas que deseamos. Entonces devoramos cientos de libros (o al menos los hojeamos lo suficiente para tener claro de qué tratan) y comenzamos a aplicar una tras otra las sugerencias, esos consejos que nos aseguran que pronto estaremos en la cima del mundo.

El sube y baja.

Durante un tiempo todo va bien, pero inevitablemente encontramos baches (como es natural en la vida) y nos lanzamos de nuevo a la búsqueda de otro nuevo descubrimiento que aplicar a nuestra existencia, y así volvemos a sentirnos cómodos… por un tiempo.

La verdad es que no podemos abstraernos al hecho de que la vida tiene sus altos y bajos. Incluso con los mejores pensamientos, o con toda la motivación del mundo, hay ocasiones en las que al llegar la noche nos sentimos cansados, tristes, quizás hasta solos. ¿Han fallado los tantos volúmenes que hemos leído sobre el mejoramiento personal? ¿Nos mienten los afamados gurús de la autoayuda? ¿Sólo quieren hacerse ricos a costa de los bolsillos de quienes buscamos aprender cómo lograr alcanzar aquello que queremos? O, tal vez, deberíamos hacernos otro tipo de pregunta por no generalizar: ¿Qué es realmente aplicable de todo eso que se predica? ¿Quién está escribiendo por ganar dinero y quién por servir? Pero de todas maneras son preguntas que no podemos responder tan completa y acertadamente como quisiéramos.

Definiciones.

Ahora bien, hay algo de lo que se cuidan mucho la mayoría de los autores y conferencistas motivacionales, y es de dar una definición de éxito. ¿Por qué? Porque definir algo que tantas personas buscan podría ser contraproducente, en especial si para alguien esa definición no funciona (pues todo lo que queremos de algo es que funcione para nosotros, en nuestros términos). Y de hecho, se debe ir con cautela en este terreno, porque sin duda alguna la concepción del éxito es diferente para cada persona, en cuanto a los resultados que buscan en la vida.

Sin embargo, quiero aventurarme, aun si me equivoco, a dar una definición del éxito, entresacada de mi experiencia y de la lectura. Mas debo advertir: Esta definición no funciona en nuestros términos. Exige que estemos dispuestos a hacer nuestra parte, viviendo de una manera específica, sin importar los resultados que creemos que nos harán exitosos, porque los resultados vendrán después.exito1

El éxito, es un estilo de vida. Listo, ésa es la definición, sencillamente “el éxito es un estilo de vida”.

En la próxima entrega continuaremos con estas consideraciones. Espero sus comentarios y observaciones, espero que ésta reflexión haya logrado su cometido: Servirte en el desarrollo de este viaje que es Vivir la Excelencia.

22 de junio de 2009

La Influencia del Maestro

En mi país, hoy se celebra un día festivo en honor a los maestros, quienes tienen la sagrada labor de influir sobre las mentes de miles de jóvenes, con la misión de implantar en ellos un espíritu de superación constante, de búsqueda de la excelencia en la vida.

Los Maestros.

profe1 Los mejores maestros son herederos indiscutibles de los mayores maestros de la historia. Las vidas de ellos son en sí mismas una lección constante. Sus palabras inspiran al mejoramiento y sus consejos se encaminan hacia el éxito.

Es que enseñar no es sólo transmitir una cátedra, es tocar una vida, y cada maestro tiene el inmenso privilegio de hacerlo dentro y fuera de las aulas. Ellos, los verdaderos maestros, llevan en su mano la antorcha de la verdad; con ella iluminan el camino de quienes estamos empezando la vida, con ella nos señalan los peligros que debemos enfrentar; pero al mismo tiempo nos señalan el glorioso destino que nos espera si seguimos por la senda de la justicia, el desarrollo y el trabajo.

Los verdaderos maestros no temen desnudar su alma mientras enseñan, aunque prefieran el anonimato o el silencio de sus casas u oficinas. Siempre tratan de llenarse para compartir, pero en este llenarse han aprendido a vaciarse de todo aquello que es espurio, mientras fijan su atención y la de sus discípulos en lo verdaderamente importante.

Un poco más allá.

chp_socrates Pero no sólo existen maestros en las aulas, pues hay quienes han escogido, como Sócrates, las calles de las ciudades, los cuartos de sus hijos o nietos, los puestos de sus empleados, el café con los amigos, la iglesia, la comunidad, etc. Incluso no necesitan decir una palabra para dar una lección, basta con su vida para que todos aquellos que los vemos podamos aprender.

Ahora nos toca pensar en nosotros: ¿Cómo ven nuestra vida quienes nos rodean? ¿Hemos podido inspirar a alguien a ser mejor persona? Tal vez, sin saberlo, seas el maestro de alguien y, ¿qué clase de maestro eres? No te preocupes, no tienes que buscar discípulos; cuando ya hayas aprendido ellos vendrán; mientras tanto lo que nos conviene es tener un espíritu humilde, para que cuando estemos listos el maestro que nos ha de ayudar a aprender aparezca.

Recuerda que en esta vida siempre estamos aprendiendo y soñando, por ello es necesario que estemos receptivos a la voz que nos quiere guiar hacia la excelencia; y si escuchamos atentamente, notaremos que esta voz está muy cerca.

jeshua-joya777 Finalmente, quiero invitarlos a conocer mejor al que creo que es el Maestro de los maestros. Él me ha conducido hasta acá, y me confieso su seguidor. Sus enseñanzas han traspasado las fronteras, aunque muchas veces han sido objeto de tergiversación; sin embargo, todo aquel que busca el sendero de la felicidad y la paz, puede encontrar en este Maestro todo lo que necesita. El Maestro del que hablo es Jesús.

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia.

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