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18 de octubre de 2012

La Excelencia como Ideal

vida-tunelDe alguna manera entendemos que no podemos conformarnos con la simple idea del éxito. Se escribe mucho sobre cómo mantenerse exitosos luego de alcanzar algunas metas. De hecho, en el mundo del deporte los entrenadores se enfrentan a mayores retos cuando sus equipos lo han ganado todo, pues luego de una temporada exitosa es necesario reinventarse para mantener fresca la motivación.

La confusión.

A veces lo que pasa, en el deporte y en la vida, es que sencillamente el éxito nos ciega a los nuevos desafíos que enfrentaremos. Confundimos al éxito con una especie de estado continuo de seguridad y bienestar, de allí que nos guste recordar tanto cuán buenos fuimos en el pasado y todas las cosas que creemos haber logrado, hasta las excelentes calificaciones que teníamos cuando íbamos a la escuela.

En nuestra jungla de concreto la gran mayoría de los hombres y las mujeres tendemos a jugar a lo seguro. Incluso llegamos a tratar de conciliar ideas que denotan cosas totalmente distintas, como cuando pretendemos correr riesgos que sean seguros; o como cuando queremos salir a vivir y no encontrar ningún problema.

El hecho es que el éxito puede llegar a ser, en algunos casos, un obstáculo para nuestro desarrollo. Lograr algunas metas puede volvernos miopes respecto a otras alturas que ascender, haciendo que escojamos lo visible y conocido en vez de la aventura y el desafío.

En el camino.

Pero la excelencia está en comprender que cada éxito es solo un paso en el camino de la vida. Ningún logro en particular lo es todo. Solo una vida consagrada a un ideal puede considerarse una vida bien aprovechada. No hablamos de ideales en tanto cosas o causas mundiales, sino en tanto ese propósito especial que guía (o debería guiar) nuestras vidas. Lo cierto es que mientras algo puede ser sumamente significativo para una persona, puede no serlo para otra; sin embargo, el proceso para vivir vidas nobles y elevadas en carácter es igual para todos, porque además, una vida con propósito abarca todas las áreas de la existencia: profesional, familiar, personal.

Necesitamos aclarar, no obstante, que la excelencia no es una técnica. La globalización que vivimos está consagrada a la técnica. Los avances de los que somos testigos día tras día parecen abrirnos una especie de dimensión nueva sobre las posibilidades. Cada día aparecen nuevos cómos en nuestro universo, gracias sobre todo a la técnica y es justo allí donde radica el problema.

denominador-comun-de-la-vidaLa excelencia como ideal es enfrentarse a la pregunta del Por qué y Para qué de la técnica. Claro está que se puede convertir a las nociones de excelencia que tenemos, tan variadas como seres humanos hay en el planeta, en otra técnica de cómo vivir, cómo alcanzar ciertos niveles de calidad, cómo fijarse metas y lograrlas, etc. Hay muchos libros de autoayuda que enseñan mucho de esto. Sin embargo hacen falta las preguntas fundamentales: ¿Por qué quiero tener éxito? ¿Para qué ha de servirme a mí y a mi familia y a la sociedad? ¿Tiene algún objeto que alcance mis metas? ¿Una vez alcanzadas qué queda? ¿Por qué he de ser una persona que aspira a la excelencia?

Creo que fue Platón quien dijo que una vida que no se examina a sí misma, es una vida que no merece ser vivida. Este examen debe hacerse sobre el motivo último que rige nuestra vida. Nuestra sociedad ha apartado su vista de este examen y en cambio la ha fijado en el exterior, en la tecnología. Sin embargo, por muy positiva que resulte la tecnología, ella no responde a las preguntas fundamentales de la vida, solo las adormece en nuestro interior.

Es hora de levantarnos y retomar el camino. El horizonte puede parecer siempre distante, pero si lo tenemos siempre delante de nosotros, entonces podremos echar mano de la técnica y vivir al mismo tiempo una vida coherente con principios más elevados y nobles que nos mantendrán en la ruta de la excelencia.

16 de septiembre de 2012

Crear soluciones y pensar con criterio.

Steve-JobsUna vez el recién extinto y genial fundador de Apple, Steve Jobs, dijo: “La gente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestras”. ¡Cuánta verdad hay en esa frase! Para quienes trabajan en soluciones, como publicistas, inventores, líderes, padres, es sin duda una fuente de inspiración que analizaremos en breve. Pero también constituye una advertencia subrepticia para todos nosotros, advertencia que también consideraremos brevemente.

La ilusión de lo que queremos.

Comenzaremos con lo que considero es la advertencia, pues seré muy sucinto para tratar este aspecto de tan buena frase: Los seres humanos tenemos un conjunto básico de necesidades que se manifiestan a lo largo de la vida en diversas etapas de nuestro desarrollo. Estás necesidades pueden o no ser suplidas y afectarán directa o indirectamente nuestro desarrollo general. Lo cierto es que tal vez nadie tenga a su disposición todos los medios para suplir todas las necesidades de toda área, no vivimos en un mundo ideal, pero en mi opinión personal, las áreas más críticas para cuidar son la espiritual e intelectual, ya que la primera provee sentido y dirección a la vida y la base para que la segunda provea el auto-concepto adecuado para la autorrealización. Sin embargo, nuestro siglo parece no ocuparse de estos aspectos, al menos si no van acompañados con el último modelo tecnológico o la última moda de trajes o cortes de cabello. ¿Notas el contraste? El aluvión de publicidad al que estamos expuestos día tras día, hora tras hora, pone delante de nosotros una paleta de tantos colores y de tantas formas que resulta casi irresistible no ceder a la tentación de adquirir algo que creemos que queremos.

ilusion1Pero eso que creemos que queremos es el resultado solo de la imaginación que hábilmente han logrado manipular los medios. Por ello es importante estar alerta. Volvernos paranoicos no es la solución. Tirarlo toda a la basura, tampoco. Ni siquiera dejar de comprar (o desear) cuanto producto nuevo aparece me luce una medida totalmente infalible. En mi opinión hay una cosa mucho más simple y poderosa que podemos hacer: Una pausa para pensar. Las cosas nos han cosificado. Por parafrasear al genial escritor Julio Cortázar, cuando nos regalan un reloj, somos nosotros los regalados para el cumpleaños del reloj, pues nos volvemos esclavos de él. No obstante, podemos detenernos a pensar por un momento y analizar si tal o cual cosa es realmente un deseo útil. De hecho, si un día comienzo a organizar mis pertenencias, seguro encontraré algunas que nunca o muy poco he utilizado, pero que están allí, en mi casa, ocupando espacio, porque un día me pareció que podían servirme.

La necesidad de crear.

Volvamos ahora a la parte más positiva de esta reflexión. Si tú estás en una posición de autoridad, tienes una gran responsabilidad para desarrollar ideas que ayuden a generar progreso. Quiero decir, puede que tu posición sea la de padre o madre, jefe de departamento, gerente general de un negocio, presidente o dueño de tu empresa, puede que seas líder comunitario o que simplemente tengas a tu cargo un grupo de voluntarios. En todos los casos hay dos consideraciones básicas que debes tener en mente:

1) Tu visión afectará a quienes te rodean.

2) Es posible que tu visión no sea compartida en principio.

Tener una visión es tener un ideal. Seguro que has oído mucho sobre esto en talleres de motivación o de alta gerencia. Seguro que hasta has hecho tus enunciados o has ayudado a crear los de tu grupo de trabajo (empresa, iglesia, voluntariado, etc.). Pero lo esencial acá es que estas visiones no surgen en el vacío y tampoco son ejercicios intelectuales generales. Ese ideal es muy concreto (o debe serlo) y apuntan a suplir, y esto es lo fundamental, una necesidad que el líder es capaz de ver. Dicho de otro modo, el líder, sea que asuma ese rol por disposición organizativa o porque tome la iniciativa para ponerse en ese papel, debe ser capaz de ver aquello que falta y que puede ayudar a suplir con su visión.

A esto podemos referirnos cuando decimos que “la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestras”, lo que nos pone en una situación de respeto y humildad, porque nuestra influencia afectará para bien o para mal a aquellos que nos rodeen. Por ello un ideal tiende al progreso y se funda en principios, porque tiene en vista el desarrollo humano y el respecto por los derechos que a cada uno corresponden. El líder, que debe buscar ser una persona de excelencia siempre, debe marcar el camino y recorrerlo él primero, luego la gente sabrá que eso era justo lo que le hacía falta. O dicho missionvisionen las palabras del gran Mahatma Gandhi: “debemos ser el cambio que queremos ver el mundo”.

Tal vez tú ya estés viendo una necesidad en tu familia, en tu vecindario o en tu empresa. Entonces manos a la obra. Aunque al principio tú visión no sea del todo aceptada, si trabajas con paciencia y humildad, seguro que podrás ofrecerle a los que te rodean aquello que no sabían que necesitaban.

Hasta la próxima.

4 de octubre de 2011

Morir con gloria.

destino «Morir es el destino común de los hombres; morir con gloria es el privilegio del hombre virtuoso»

Isócrates

Si de algo podemos estar seguros en esta vida es que todos vamos a morir. Pero nuestra atención no debería estar en la clase de velorio que tendremos, ni si asistirán sólo nuestros seres queridos. Más bien, sería bueno que pensáramos en el legado que vamos a dejar cuando muramos y, para ello, sólo hay un camino: la virtud.

Dejar un legado (morir con gloria, según Isócrates) es un privilegio, mas está vedado para quienes carecen de sueños e ideales. Aquellos que se conforman con lo poco, que creen que son lo suficientemente buenos, que no necesitan crecer ni un centímetro más, morirán la muerte común de los de su estirpe. Pero quienes no se conforman a la moral común, sino que buscan los Principios elevados de vida, y tienen sueños por los que luchan e ideales que son su horizonte, ellos morirán privilegiados, porque habrán tocado aunque sea una vida.

Pero la virtud no es dogma, no es imposición, es el desarrollo del carácter. No es virtud la que se hereda, ni la que se enseña en las escuelas o universidades, por mucha ética que se pretenda inculcar. La virtud va más allá de eso, busca la perfección. Que no existe en nuestra condición humana algo perfecto (ni persona, ni familia, ni organización) es cierto, pero el hombre y la mujer de virtud no busca para encontrar algo perfecto, sino lo que puede ser perfectible.

Todo es perfectible en esta vida, y así el santo, el virtuoso, el genio, busca en sus sendas esa perfección. La excelencia de su vida no está en que crean ser la cúspide, más bien está en que siguen caminando para poder atisbarla aunque sea de lejos. Esta es la gloria del hombre virtuoso: seguir mirando hacia el cielo aunque su vida sea la más alta. No se conforma con ser bueno o muy bueno, quiere ser excelente.

Tomado de mi e-book “En la Búsqueda de la Excelencia” pág. 172, 173.

11 de julio de 2011

Disciplina – II

Que-es-una-meta «La verdadera disciplina no se impone. Sólo puede venir del interior de nosotros mismos»

Dalai Lama

Hace algunos años, mientras escuchaba una charla sobre administración del tiempo, el exponente hizo una pregunta: “¿Qué es la disciplina?” Luego de preguntar a dos personas antes, se dirigió a mí. Mi respuesta fue: “La disciplina es un profundo Sí en nuestro interior que nos permite decir No a todo aquello que puede distraernos de nuestras metas”. Me vio, incrédulo por la respuesta que le había dado y, sin hacer ningún comentario, hizo la misma pregunta a otra persona que dijo: “La disciplina es un conjunto de normas que se establecen para que realicemos las actividades”. “Eso, – replicó el expositor – eso es lo que andaba buscando, un conjunto de normas”.

Como tú has notado, mi respuesta no es original mía. De hecho, no pretendo que las ideas expuestas en este sitio han nacido exclusivamente en mi cabeza, porque rápidamente podrás constatar que las personas de excelencia de todos los tiempos han vivido de una manera extraordinaria, y es de esos seres que aprendemos cómo vivir por encima de la mediocridad.

En mi humilde opinión, aunque las normas son importantes, ellas solas nunca podrán darnos la disciplina necesaria para alcanzar nuestros ideales, sencillamente porque son prácticas que no se pueden aplicar indistintamente a todo el mundo. Es más, creer que las normas garantizan nuestra disciplina es fijar nuestra atención en motivadores externos y, como vez tras vez nos lo ha ratificado la vida, si no nos hacemos responsables de nuestros propios pensamientos y motivaciones, no podremos alcanzar nuestro máximo potencial.

Un ardiente Sí en nuestro interior es estar enamorados de nuestro sueño, y por ese amor comprometernos a su realización. Cuando amamos nuestro ideal, entonces creamos las normas y prácticas necesarias para alcanzarlo. Lo curioso es que estas normas que creamos no se parecen a las sociales, porque la disciplina no se impone… nace en nuestro interior, nace de encontrarle sentido a lo que hacemos, nace del “por qué” que nos hace enfrentarnos a cualquier “cómo”.

Adaptado de mi e-libro, “En la Búsqueda de la Excelencia”, pp. 168

1 de junio de 2011

Lo que la vida espera.

manno «En realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros»

Víktor E. Frankl

Existe mucha literatura que nos advierte en contra de la mediocridad. Dicha literatura parece tener algo en común: nos dice que el hombre mediocre se pasa la vida esperando recibir. El problema no radica en sí en que quiera recibir, sino en su incapacidad de producir ideales, bienes, progreso que valga la pena, pues vive quejándose de no tener el dinero, el coche, la casa, la familia que quiere, entre otras cosas.

Sin embargo, el hombre y la mujer de excelencia no se preocupan tanto de lo que la vida pueda darles, su misión es darle a la vida una existencia plena. Los grandes hombres y mujeres de la historia, muchas veces tuvieron que enfrentar hambre, tristeza y dolor. Incluso tuvieron que enfrentar pérdidas muy sentidas, pero no se amilanaron, porque sabían que en nuestro paso por el mundo, una vida plena es la mejor renta que podemos pagar. No sin luchas, y a veces hasta obligándose a seguir en pos de sus sueños, estos seres excelentes nos legaron el mundo en el que vivimos.

Los avances de la historia, el progreso (como lo llama José Ingenieros) es el resultado de estos hombres que no se dedicaron a pedir, sino que reconocieron que la vida los interrogaba y decidieron responder con una vida de altos ideales con grandes resultados.

dar Es privilegio de cada uno usar sus talentos para dar lo mejor de sí, así mismo es responsabilidad de cada uno forjar grandes estándares de vida. Lo único que espera la vida de ti es que vivas con propósito, que le des sentido a tu existencia, para lo cual lo único que necesitas es tener un sueño, ir triunfando y aprender cada día los principios elevados que potencian la excelencia personal.

(Tomado de mi E-book “En la Búsqueda de la Excelencia” pp. 70)

20 de mayo de 2011

¿Triunfar o ir triunfando?

triunfar «No se trata de triunfar en la vida, sino de ir triunfando»

Doménico Cieri Estrada

A medida que adquirimos nuevos conocimientos por obra de nuestra inversión en la lectura, y a medida que invertimos en otras áreas de nuestra vida, como el cuidado de nuestro cuerpo, el fortalecimiento de las relaciones importantes, el desarrollo de nuestra espiritualidad (esto último tiene diferentes connotaciones para diferentes personas), nos damos cuenta que nuestra existencia no se trata de alcanzar un triunfo lejano, idílico, sino de ir triunfando todos los días.

El ideal que nos formamos, los sueños que albergamos, son los guías maestros con los que vivimos, mas para acercarnos a ellos hace falta que todos los días demos un paso. Cada uno de estos pasos es un triunfo en sí mismo, que sirve para ir construyendo la gran realización de nuestra vida. Esto tiene que ver con las actitudes que tenemos, con los hábitos que cultivamos, con los pensamientos que acariciamos. Siempre tenemos la oportunidad de pensar en aquello que realmente queremos para nosotros y, concentrando nuestros pensamientos en ello, comenzar a alejar de nuestra vida la actitud que podría limitarnos, o cambiar los hábitos que entorpecen nuestra efectividad.

Lo que la frase escogida para hoy nos dice es que el triunfo no se alcanza si no se ejercita, de allí la necesidad de ir triunfando cada día, pues no es Horizonte necesario hacer una gran cosa para ser grande; hay muchas cosas pequeñas que pueden hacer realmente la diferencia. Si sólo te decides a sonreír hoy, si te decides a ver oportunidades en vez de calamidades, si comienzas a invertir en tu conocimiento, si decides que hoy vas a comenzar a cuidar tu cuerpo, etc., ya estarás triunfando, pues cada decisión que tomamos para ser mejores cada día es un gran primer paso en la senda de la excelencia.

(Tomado de mi E-book - “En la Búsqueda de la Excelencia”, pp. 68,69)

4 de mayo de 2011

Sé un árbol – I.

arbolviento_01 «No hay árbol que el viento no haya sacudido»

Proverbio Hindú

La analogía del árbol tiene unas fascinantes relaciones. De ella vamos a ocuparnos en dos reflexiones que ponen de relieve al menos dos aspectos muy interesantes: La firmeza frente a la prueba y de dónde viene esa firmeza.

Primero nos vamos a ocupar de la firmeza. El proverbio hindú, la frase célebre para hoy, pone de relieve una realidad que a veces dejamos pasar de largo por mera conveniencia: Todos hemos sido (o estamos siendo) sacudidos por el viento de la prueba. Pero, te explico, la razón por la que digo que la dejamos pasar es porque cuando las pruebas vienen a nosotros nos quejamos, sufrimos y esperamos que todo el mundo lo sepa, pero claro que no lo decimos abiertamente, para no parecer unos miserables; mas cuando el viento sopla fuerte en la vida de los demás somos implacables, pensamos que deberían dejar de quejarse, como si nosotros mismos no lo hubiésemos hecho alguna vez.

Ahora, lo que me ocupa en esta lectura es que entendamos que tú y yo no somos los únicos que hemos tenido o tenemos pruebas, pues el viento ha sacudido y sigue sacudiendo muchas vidas. Sin embargo, a pesar de viento, el árbol sigue siendo fuerte. En silencio y casi de manera estoica soporta el vendaval y es allí donde nos deja la gran lección para hoy: Mantenernos firmes, aunque arrecie la tormenta. Es verdad que hay ocasiones en las que sentimos que nuestras fuerzas se agotan, pero recuerda que tú no eres una mota dejada al viento para ser arrastrada por donde él quiera; tú eres un árbol fuerte, y puedes enfrentar la prueba.tormenta_sol_arbol

Todos debemos encarar la tormenta y, sin embargo, mantenernos firmes o caer al final de la misma es una cuestión de cómo la hemos encarado. Pero, para saber cómo enfrentar la vicisitud, es necesario que echemos profundas raíces (y de eso hablaremos en la próxima entrega).

(Tomado de mi E-book "En la Búsqueda de la Excelencia", pág. 34, 35)

11 de marzo de 2011

¿Podemos mejorar… sin excelencia?

 esfuerzo Mejorar es la meta confesa de muchas personas, y hay toda una industria que se encarga de recodarles que todavía no lo están logrando, por lo que necesitan comprar los últimos programas de adelgazamiento, de ejercicio, de alimentación, de pensamiento positivo, etc. Además, para acompañar lo anterior, hay que comprar la ropa que están usando los exitosos (y con la ropa, todos los demás accesorios).

¿Es posible que se haya deificado la figura de cierta gente famosa? Hay chicas que esperan que sus parejas tengan el cuerpo de tal actor, aunque para salir en una película a este actor le hayan arreglado las piernas por medio de programas informáticos. Hay chicos que quisieran que sus novias tengan el cuerpo de aquella actriz (o el rostro, para no ser tan superficiales), aunque esa actriz se haya hecho algunos arreglos que no están al alcance de un sueldo promedio.

Esto me hace preguntar: ¿Se puede mejorar sin pagar el precio de la excelencia? Respondo sin rodeos: . Y se puede verificar no solo a nivel individual; también es posible verlo a nivel de empresas. Pero vayamos por partes.

A nivel personal.

Si todo lo que queremos es tener, sin duda hay muchas fórmulas para lograr todo lo que queramos. Podemos tener dinero, tener un cuerpo perfecto, tener muchos amigos y tener a la mujer de nuestros sueños, e incluso podemos tener mucho éxito. Para ello solo precisamos las técnicas correctas. No quiero decir que no requieran esfuerzo, porque sin duda es necesaria mucha dedicación para seguir sosteniendo esas técnicas; pero el problema es que nunca tendremos todo lo que queremos, sencillamente debido a la economía de consumo en la que vivimos.

De todas maneras, siempre alguien tendrá algo mejor que nosotros, y si nos centramos demasiado en “tener” terminaremos metidos en una carrera de ratoncitos cuya meta final es sortear el laberinto tan solo para encontrar una migaja de queso. El aliciente, sin duda, será esa migajita. El precio a pagar: vivir para siempre en el laberinto.

¿Y en la empresa? imagen_mejora_continua

Existen innumerables sistemas para desarrollar la tan anhelada y ya bastante mecanizada calidad total. Se supone que la calidad es sinónimo de excelencia. Y escribo “se supone” no porque esté equivocada la idea, sino por mi loca premisa de que la calidad es un componente que si ha de tener valor y sentido necesita surgir de la excelencia.

Se puede mejorar en las empresas, estableciendo estándares, mecanizando las normas, y hasta reprogramando a los empleados, pero mientras nuestra idea de calidad se centre más en los mecanismos, o en las máquinas, en los costos y el rendimiento, el resultado será una falta de  compromiso y entusiasmo por parte de los trabajadores.

¿Cuál es la diferencia?

Si es posible mejorar sin ser excelentes, y además con muy buenos resultado, ¿cuál es la diferencia entre mejoría con y mejoría sin excelencia? Más aún, ¿para qué ocuparnos de un concepto tan abstracto e idealista como el de excelencia, si de todas maneras obtenemos los resultados que queremos? Quiero proponer que la diferencia es, simplemente, pasión.

A nivel individual: ¿Tienes pasión por lo que haces? ¿Haces ejercicios, o lees, o trabajas, con entusiasmo? Si no tienes pasión, pronto te faltarán las fuerzas para seguir con ese plan de alimentación o esa rutina de ejercicios. Sin pasión es muy fácil encontrar “motivos” para dejar de hacer algo, no importa cuánto nos beneficie. Pero, ¿qué tiene que ver la pasión con la excelencia? Que la pasión es toda la fuerza emocional que la excelencia necesita para moverse hacia el horizonte trazado. Y como hemos dicho en muchos artículos antes, ser excelentes es tener sueños propios, ser verdaderamente independientes, con capacidad para ser interdependientes, y solo podemos movernos hacia esos sueños con entusiasmo.

A nivel de empresa: ¿Se sienten identificados los empleados con la institución, con la misión y visión de ella? ¿Trabajan con entusiasmo para cumplir con los objetivos de toda la organización? Es posible comprar el trabajo, incluso la voluntad, y hacer que los empleados lo hagan todo bajo el sistema de calidad que esté de moda, pero no se puede comprar su corazón. Es Miguel Ángel Cornejo quien ha dicho que las empresas de excelencia invierten una gran cantidad de horas en capacitar a sus trabajadores. Y la mitad de esas horas de capacitación tienen que ver con hacer mejores personas, que sean buenos padres y madres, buenos ciudadanos.

 Esfuerzo1 Pero quiero ser claro: No estoy en contra de las técnicas y los sistemas, pues tiene su lugar. Son herramientas que deben ser puestas en manos de la excelencia, de la pasión, del sueño de ser mejores no según las normas o conveniencias sociales, sino según nuestra propia realidad.

Esto no es un escrito exhaustivo, y mi anhelo es que nos sintamos impulsados a reflexionar sobre cómo mejorar cada día nuestra vida, teniendo como base el propósito dominante de la excelencia.

6 de febrero de 2011

¡Cuidado con el Optimismo… exagerado!

Optimismo1 ¿Se puede ser demasiado optimista? ¿Acaso no es bueno el optimismo en la vida? Francamente, si me hicieras estas preguntas en persona no sabría cómo responderte. Valoro mucho el ser optimistas e intentar ver el lado amable de las cosas, sin embargo, es posible exagerar y olvidarnos de la realidad de la vida.

Tal vez te parezca contradictorio, en especial porque desde Vivir la Excelencia intentamos elevar la vista por sobre la realidad para marchar hacia el horizonte de nuestros ideales. Sin embargo, déjame explicarte un poco a qué me refiero.

Negación de la realidad.

El optimismo exagerado es una distorsión, un autoengaño si se quiere. Es negar que existan cosas que no están bien el mundo. De hecho, esta clase de positivismo es un extremo que linda directamente con el desengaño, la desilusión y el desánimo. Y de este tipo de optimismo hay muchos maestros llamando a nuestra puerta con la promesa de la felicidad duradera, si compramos este o aquel curso costoso, o si practicamos tal técnica que solo ellos nos pueden enseñar por un módico precio muy alto.

Y cuando no se ven los resultados prometidos por esas exageraciones, ¿quién crees que tiene la culpa? Tú, por no haber realizado “correctamente” los tres simples pasos (que curiosamente en el proceso se pueden haber multiplicado hasta el infinito… sí, estoy exagerando un poco). Pero, en realidad, ¿qué hay detrás de esa fanfarria, con la que se publica el último gran descubrimiento del control mental, del secreto para materializar cualquier cosa con solo pensarlo? ¿Podría ser una vedada forma de alejarnos de reflexionar seriamente sobre lo que no está bien en el mundo? ¿Te has detenido a ver qué es lo que virtualmente ofrecen: una vida sin preocupaciones, tanto dinero como cualquier deportista o actor famoso, mujeres (u hombres) por doquier…? Aunque debo admitir que todo eso forma parte de la idea común del éxito, pero la excelencia está mucho más allá de eso, porque tiene que ver con cambiar para ser mejor, no solo para parecerlo.

Transformación de la realidad.

Con lo anterior no quiero decir que esté mal ser optimistas, pero hay que saber serlo. El verdadero optimista también es capaz de mezclar un poco de pensamientos negativos a fin de tener una idea equilibrada del precio a pagar por la realización de sus sueños. No podemos negar el valor de ser positivos, porque alarga nuestra vida y nos favorece al protegernos de enfermedades que pueden surgir en nuestra mente. Pero, mantener el equilibrio, nos da la capacidad para comprender cuándo las cosas no van por buen camino y nos permite actuar a tiempo.

Cuando contemplamos la realidad, como verdaderos optimistas, no tratamos de engañarnos repitiéndonos una cantidad de frases hechas para negarla, sino que emprendemos la búsqueda de la solución, de la mejora continua, aun a costo del sufrimiento personal. ¿Quién dice que un optimista no puede llorar a veces, o gritar o enojarse? Es necesaria la insatisfacción con la realidad presente, si queremos trabajar por transformarla.

Me gustaría compartir tres actitudes que presentan los verdaderos optimistas:

1. Compromiso, con una causa o tarea.positivo 2

2. Sentido de control, frente a las adversidades; es decir, se saben capaces de manejar una situación difícil.

3. Ven los problemas como desafíos, como la oportunidad de demostrar que realmente están comprometidos con su ideal.

La vida es maravillosa, pero a cada paso hay luchas que debemos librar: Hábitos nocivos que quitar, hábitos constructivos que adquirir; relaciones desgastantes que arreglar o dejar, y relaciones satisfactorias que alimentar.

Sinceramente, ¿qué consideras mejor: negar la realidad, o trabajar por transformarla en tu círculo de influencia?

Nos vemos en el próximo artículo.

6 de enero de 2011

Excelencia: El Propósito Dominante.

Horizonte En el artículo anterior dijimos que el propósito es diferente del deseo en que va más allá de la expresión emocional, define un plan de acción claro y mantiene la disposición a pagar el precio por alcanzar el objetivo propuesto. Nuestros propósitos sin duda son muy variados, respondiendo a nuestras condiciones, aspiraciones personales y profesionales y asegurando que podamos avanzar más allá del lugar en donde nos encontramos ahora mismo.

Pero junto a la pregunta del artículo anterior, habría que cuestionarnos un poco más: ¿Tenemos el propósito o solo tenemos propósitos? ¿Cuál es la diferencia? ¿Importa acaso si tenemos el propósito o tenemos propósitos? Tal vez parezca trivial (hasta confuso), pero propongo que hay una diferencia entre el propósito y los propósitos y comprender esa diferencia puede darnos una dimensión más elevada de sentido de misión y realización.

¿De dónde surgen los propósitos?

Unos breves y concisos diagramas mostrarán la diferencia a la que me refiero más arriba y nos harán notar por qué muchas veces nos quedamos en el intento de alcanzar nuestros objetivos.

La manera habitual en que planeamos y establecemos metas es más o menos así:Figura 1-Vivir la Excelencia Al medio se encuentra el trabajo, la priorización de objetivos, la lucha por hacer que nuestros propósitos nos lleven hacia el propósito mayor de nuestra vida; pero, ¿cuál es ese propósito que domina nuestra existencia? ¿Lo tenemos claro? ¿O es solo que estamos tan ocupados estableciendo metas de nuevo año que no hemos pensado en verdad hacia dónde estamos yendo? Entonces nuestro diagrama podría verse más o menos así:

Figura 2-Vivir la Excelencia Como puedes ver, hay demasiadas cosas entre lo que en verdad queremos ser y hacer y lo que hacemos. Esto se debe a que hemos invertido el proceso. Así que antes de seguir estableciendo metas y teniendo buenos deseos para este año, sería mejor pensar en esto:

Figura 3-Vivir la Excelencia  De esta manera el propósito da sentido y dirección a los diferentes propósitos que escogemos para nuestras distintas facetas de vida. Sin embargo, ¿qué es el propósito, qué queremos significar? Sencillamente: el legado de nuestra existencia, ser excelentes. La búsqueda continua de la excelencia (no perfeccionismo, que es la ilusión de tener el control de todo) es la fuerza impulsora que debiera regir el establecimiento de metas, sueños, y objetivos, es decir: los propósitos. Mas, como lo muestran los dos primeros diagramas, por lo general esperamos que todos esos objetivos que nos proponemos para el nuevo año (o para la vida en general) y que derivamos en tantas tareas, despierten en nosotros el deseo de ser excelentes o al menos nos hagan parecer excelentes, cuando en realidad (como vemos en el tercer diagrama), con lo que deberíamos comenzar es con el anhelo de la excelencia y permitir que de ese anhelo surjan nuestras metas que se integrarán en cada área de nuestro desarrollo.

Figura 4-Vivir la Excelencia Dicho de otra manera, no establecemos sueños, metas y objetivos para parecer excelentes, sino que lo hacemos como resultado de que la chispa de la excelencia ya habita en nosotros. Así que si tienes entusiasmo por tus propósitos, los has aclarado y estás dispuesto a pagar el precio para hacerlos realidad, solo resta hacer una pregunta: ¿A dónde te conducen? ¿Surgen de la chispa de la excelencia que hay en ti? ¿Del profundo sentido de servicio, del anhelo de dejar un legado?

Mi deseo es que tengas un gran día, una gran semana, un gran mes y un gran año. Hasta la próxima entrega.

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5 de diciembre de 2010

Cuando Nadie te Critique… ¡Preocúpate!

En mi trato con las personas, a menudo me toca oír cosas como: “Los demás solo saben criticar”; “en vez de ayudarme, solo me critican”; “deberían fijarse en ellos mismos antes de andar criticándome”, y un largo etcétera. Y no podemos negar que las más de las veces, este tipo de declaraciones son reales, tanto que me he quedado con una sentencia que escuché hace algunos años y que he ido desarrollando en mi mente: “No existe tal cosa como la crítica constructiva”.

Pero la crítica sí que existe, y aun cuando se nos expresa bajo el disfraz de ser “constructiva” su sabor amargo no desaparece; sin embargo, quiero proponer en este artículo que no es por la crítica que deberíamos preocuparnos, sino por la ausencia de esta, porque al faltar ella podría suceder que hayamos comenzado a convertirnos en meras sombras, y la mediocridad (el unirnos con la masa) haya hecho que pasemos desapercibidos.

Para derribar…

La crítica tiene por objeto señalar, de allí que sea más fácil extraer los defectos de los demás, y olvidarnos que somos tan humanos como el que señalamos. Así que cuando somos criticados es porque alguien nos ha señalado, o ha puesto bajo la lupa algo que considera inadecuado en nosotros. Y como la crítica sólo sirve para derribar, al ser señalados lo que nos toca es evaluar si en verdad nuestra conducta, nuestras palabras (o lo que sea que haya sido señalado) están recibiendo un trato justo.

Esta evaluación sirve, en mi opinión, para dos cosas: 1) Considerar quién es el que está haciendo la crítica. Si es una persona constantemente negativa, con tendencia a la murmuración, que no soporta que otros hagan lo que ella no puede, o dejen de hacer lo que a ella le ha tocado, entonces, ¿vale la pena prestarle tanta atención a esa crítica? No es que debamos descartar sólo porque sí una crítica desde ese tipo de fuente, pero considerar quién es el crítico puede ayudarnos a no tomar muy a pecho las cosas. De hecho, si el que critica es una persona que admiramos y apreciamos ¿qué hacemos con sus observaciones? En general, las valoramos, aunque las recibamos siempre con un poco de dolor, porque creemos que el crítico quiere lo mejor para nosotros.

2) Poner en perspectiva nuestro estilo de vida. Es decir, sin importar la fuente de la crítica (y aunque esta no sea la mejor clase de retroalimentación), nos sirve para hacer una pausa y pensar qué tan efectiva, próspera y excelente es nuestra vida, nuestro ejemplo. Es fácil descartar al crítico que no tiene autoridad moral, pero lo que no deberíamos hacer es dejar pasar la oportunidad para crecer y mejorar, incluso a pesar de la lluvia recia de criticones a nuestro alrededor.

Una especie próspera.

Es más, para dejarlo bien claro: los criticones son una especie muy próspera y que se reproduce muy rápido. A veces, también he criticado, y muy duro además. Sin embargo, el poder de una crítica no está en el que la esboza, sino en el que la recibe. El que señala, él mismo se hace daño al incapacitarse para apreciar el potencial. Pero si el que la recibe toma demasiado a pecho cada crítica que recibe, pronto estará a merced del qué dirán. Más bien deberíamos aprovechar esos señalamientos de nuestras faltas para mejorar, para demostrar por qué somos personas de excelencia.

Recuerda: Ser una persona excelente no significa que eres perfecto, sino que sueñas con algo mejor, y en la medida que te mueves hacia la excelencia (que es como el horizonte) siempre encontrarás críticos. Lo extraño sería que nadie te critique, y si eso llegará a pasar, entonces preocúpate, porque lo más seguro es que has dejado de vivir.

Hasta pronto, y ojalá, juntos podamos aprender a sobrellevar las críticas y a sacarles provecho, para que aquellos que nos critiquen pronto puedan darse cuenta del calibre que tiene nuestro carácter, de la fuerza que nos motiva a mejorar, y de que nadie ni nada nos hará desistir de cumplir nuestros sueños.

9 de noviembre de 2010

La Fortuna y la Excelencia a la puerta… Del Epílogo de “En la Búsqueda de la Excelencia”

puerta … Cuando la Fortuna tocó a su puerta, el hombre estaba ocupado con su existencia, intentando hacerse rico, intentando ser feliz, intentando gozar de todos los placeres que podía. La Fortuna se dio cuenta que no había sido oída, así que volvió a tocar un poco más fuerte, pero nadie salió a abrirle la puerta. Viendo a través de una ventana, la Fortuna fue testigo de algo insólito: El hombre, que creía tenerlo todo, estaba viendo una pared con una fogata a su espalda y se reía y se exaltaba con las sombras que en aquella pared eran proyectadas por sus propias manos. Al verlo con mayor atención, la Fortuna se dio cuenta que el hombre estaba desnudo, con el cabello enmarañado y con su cuerpo sucio.desnudo-viejo-pastel Entonces llamó a la puerta más fuerte aún, para ver si lograba sacarlo de su trance. Pero no pudo. El hombre seguía absorto en sus sombras, aunque no parecía ser realmente feliz.

La Fortuna pidió ayuda a la Excelencia, para ver si entre ambas lograban despertar de una buena vez al hombre.   Volvieron a tocar la puerta, con fuerza, con insistencia, pero el hombre no se distraía de su juego de sombras. Así visitaron la casa durante días, sin resultados, pero muy intrigadas porque siempre veían el mismo espectáculo, hasta un día, cuando el hombre se puso en pie, caminó desorientado, gritó y dirigiéndose a la pared la golpeó con ambas fortunamanos mientras decía entre sollozos: “¡¿Cuándo vendrá la fortuna?! ¡¿Hasta cuándo voy seguir siendo un miserable?!” Luego pareció calmarse, volvió a su asiento y, en un simple ademán, quedó de nuevo extasiado por sus proyecciones en la pared. Frente a ese cuadro desolador la Fortuna tocó una vez más, pero nadie se acercó a abrir la puerta.

Entonces la Fortuna decidió marcharse dejando a la Excelencia como custodia, por si el hombre algún día decidía salir. La Excelencia aceptó la misión, pues cuando el hombre por fin abriera, ella misma podría llevarlo hasta la Fortuna. Y allí quedó, esperando, a la puerta del hombre, bajo el frío indiferente de la indolencia y la ignorancia. Pero el hombre nunca salió. Ahora nos toca a nosotros escuchar que la Excelencia llama a nuestra puerta, ¿vamos a abrir?

Y la Excelencia sige sentada, esperando que la puerta se abra...

(Tomado de mi E-Book “En la Búsqueda de la Excelencia”, del Epílogo, pág. 268-270)

27 de septiembre de 2010

Decídete a ser tú – II.

autenticidad-ii «Aunque digan o hagan lo que quieran, es preciso que yo sea un hombre de bien; lo mismo que el oro, la esmeralda o la purpura, digan o hagan lo que quieran los hombres, tendrán su brillo propio»

Marco Aurelio

En la lectura anterior nos introdujimos a esto de ser uno mismo, auténtico, y en esta lectura vamos a ver qué significa eso en la práctica para que comencemos, de una vez por todas, el gran camino del desarrollo de todas nuestras facultades.

En primer lugar, ser tú significa tener una clara visión de tu futuro. Como todas las cosas se crean dos veces (primero en tu imaginación y luego en forma física) es importante que te tomes un tiempo todos los días para “ver” con los ojos de tu mente qué es lo que quieres ser y hacer en la vida. Esta visión de ti no puede ser impuesta de ninguna manera, a menos que tú así lo quieras. Esto no significa cerrar los oídos a las sugerencias de otros, sino conectarte con lo que sabes hará una diferencia real en tu forma de ver la vida. En una reflexión futura hablaremos un poco más sobre la visión, pero por hoy, piensa en tu vida como la mayor obra que puedes hacer para dejar un legado duradero a quienes te sobrevivan.

En segundo lugar, aprende sobre Principios e internaliza estos Principios en tu vida. Esto es, aprender de la responsabilidad, la virtud, el amor, la fe, la integridad, el crecimiento, entre otros y convertir todo esto en tu estilo de vida. ¿Puede una persona sin amor ser feliz? ¿Puede alguien irresponsable hacer algo duradero en la vida? ¿Puede alguien sin integridad ser confiable, o si no tiene fe puede emprender grandes cosas? Tú sabes las respuestas a estas preguntas. Vive hoy de tal manera que tu visión esté conectada con Principios verdaderos y comenzarás a ver cómo tu brillo propio se hace visible a todos. (Tomado de mi E-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 24,25)

22 de septiembre de 2010

Decídete a ser tú – I.

«Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo»somos

Jean Paul Sartre

A veces, la frase de Sartre, cae como una gota de limón en una llaga purulenta. Especialmente si al ver a nuestro alrededor percibimos que no estamos yendo a ninguna parte, porque todo se hace más difícil, y las circunstancias nos desafían aún más conforme pasan los días. Sin embargo, nuestra vida de ahora, es lo que hemos hecho de nosotros mismos. Si es agradable, ¡felicidades! No hay nada más revitalizador que saber que hemos hecho de nuestra vida un monumento al éxito real, es decir, al que se vive todos los días cuando damos un paso en dirección de nuestros más preciosos sueños, en dirección de la excelencia; pero, si no es agradable lo que ves a tu alrededor, ¡fantástico! Hoy tienes la oportunidad de decidir hacer algo diferente contigo.

No te preocupes, esto no es mero positivismo radical. No es sólo mentalización ni verbalización. Lo que tienes en tus manos es la posibilidad de tomar la decisión de vivir este día de forma diferente a la que has vivido hasta ahora, convirtiendo los desafíos en oportunidades de crecimiento; sin embargo, para lograr hacer esto hay un requisito indispensable. Llenar este requisito es vital, pues es el que hace la diferencia real entre vivir malhumorados y cansados o vivir realmente felices. Me refiero a Ser Tú Mismo.

ser-uno-mismo Decide hoy que comenzarás a ser tú: auténtico, lejos de los convencionalismos sociales; decide que vas a vivir guiado por principios elevadores que te impulsan hacia la realización de grandes proyectos, al establecimiento de relaciones duraderas. Cuando eres auténtico, todo el mundo lo nota, y también todo cambia. ¿Cómo? En la lectura siguiente hablaremos un poco más sobre esto y verás cómo al ser tú liberas el gran potencial que duerme en ti.

(Tomado de mi E-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 22-23)

17 de septiembre de 2010

Aprecia el don.

vida «Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?»

Confucio

Para poder disfrutar, como lo sugiere Da Vinci en la reflexión anterior, de una dulce muerte, nuestro primer deber es conocer la vida y apreciar este maravilloso don que se nos ha concedido, antes que sea demasiado tarde y lleguen los días en los que nos arrepintamos de no haber vivido realmente.

Pero, ¿cómo es posible conocer la vida? Déjame presentarte algunas sugerencias; pero, por favor, recuerda que sólo son sugerencias que puedes ampliar y perfeccionar a lo largo de este día:

1. Ten un sueño. Debe ser algo que tú desees y que llegues a amar con todo tu ser. Puede ser un proyecto o una persona, pero debe ser tu sueño.

2. Da gracias por lo que tienes. No te preocupes si no eres quien tú quisieras ser, o si no tienes lo que quisieras aún; da gracias por lo que sí tienes que te hace sentir bien, aunque te parezca poco. ¿No tienes nada? Pues da gracias porque tienes la vida, porque respiras, porque tienes un potencial ilimitado para hacer grandes cosas, da gracias por tu sueño.

3. Aprecia el don. Cuando agradeces, la seguridad de ser y tener te llega y entonces puedes apreciar el don. ¿Tienes vida? Entonces agradece constantemente esto y comenzarás a apreciar este maravilloso regalo y encontrarás las maneras de mostrar tu aprecio soñando en grande y haciendo todo cuanto puedes por vivir una vida digna de tu gratitud.regalo1

Conocer la vida conlleva la gran responsabilidad de ser responsables de nuestra propia existencia; mas cuando aceptas el reto, entonces puedes vivir de verdad. ¿Estás listo o lista para comenzar a apreciar el don de la vida (y todos tus dones) desde hoy?

(Tomado de mi E-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 18-19)

5 de septiembre de 2010

¿Cómo “disfrutar” de la muerte?

leonardosm «Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte»

– Leonardo Da Vinci

El hombre que dijo (o escribió) la frase que encabeza nuestra lectura de hoy es, sin duda, uno de los mejores ejemplos de lo que el espíritu humano puede hacer. Él vivió una vida incansable, de constante búsqueda y descubrimiento, en la que cada día se levantaba pensando en lo maravilloso que estaba por encontrarse con él.

¿Puede alguien así ver la muerte como algo sombrío? Por supuesto que no. La muerte sólo es sombría para aquellos que desperdiciamos nuestra vida quejándonos de las circunstancias adversas, mientras el tiempo pasa devastador sobre nosotros; y no es que la muerte necesite tiempo, pero cuando nuestra vida se conforma con estándares mediocretizados, pareciera que la muerte se divierte más viéndonos luchar contra la idea de no tener una razón por la cual vivir.

¿Quién no disfruta del dulce sueño cuando ha tenido una jornada significativa? Todos los días tenemos la oportunidad de usar bien nuestra vida, para que cuando nos alcance el sueño de la muerte, podamos descansar con tranquilidad, pues hemos vivido cada día un paso más cerca de nuestros sueños, más cerca de los altos estándares que escogimos para vivir una vida de Principios.leonardo-da-vinci

Hoy tienes un gran día por delante. Haz de este día la gran obra maestra de tu vida. Haz lo que Leonardo Da Vinci y emplea bien ésta jornada, porque es la única que tienes.

(Tomado de mi e-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 16,17)

21 de julio de 2010

Revisar nuestros paradigmas…

mente-compu Cuando vemos el mundo nos gustaría pensar que lo vemos de una manera objetiva, que somos capaces de ver el cuadro completo; pero, la realidad es que, estrictamente hablando, no existe tal cosa como el hombre o la mujer puramente objetivos. Todos vemos el mundo a través de unos lentes muy particulares, que sólo usamos nosotros, estos filtran la información que llega a nuestros cerebros y con esos datos trabajamos para la toma de decisiones.

Un ejemplo de lo que significa mirar el mundo con una visión muy particular, puede ser nuestra posición frente a la excelencia. Para algunos la excelencia es una aspiración, un ideal que vale la pena seguir, porque según esa visión, al ser personas excelentes garantizamos paz, crecimiento, fortaleza y demás bondades de la vida para nosotros. Otros, sin embargo, por su visión particular de la vida, pensarán que la excelencia no es tan importante, que no hay que complicarse la vida con eso. Que la paz y el crecimiento se logran sin esa idea de la excelencia. Y lo más curioso es que ambos grupos tienen fuertes razones para mantener su posición. ¿Por qué esto es posible? Porque hemos heredado un mapa, o lo hemos aprendido, con el cual nos guiamos en nuestro caminar.

Son nuestros paradigmas los que nos ponen en tensión con otros, en especial cuando nos intentan convencer de que no son correctos, o cuando intentamos convencer a otros de que los suyos son los equivocados. El hecho es que nadie puede cambiar a otros, ni convencerlos mediante la lógica o las emociones a que cambie, porque la puerta del cambio sólo se abre desde adentro, cuando elegimos que el cambio es importante para nuestro desarrollo.

Para poder evaluar si es necesario un giro en nuestras perspectivas, es necesario que revisemos nuestros paradigmas. De otra manera seguiremos creyendo que tenemos la razón, aunque tal vez no la tengamos del todo. Las palabras clave son “del todo”, es decir que podemos estar en lo cierto en parte de lo que creemos, pero no sabremos que es posible mejorar hasta que emprendamos nuestra revisión. Si usas anteojos comprenderás lo importante de una revisión periódica de tus lentes. Si pasa mucho tiempo desde nuestra última visita al oftalmólogo, es posible que nos hayamos acostumbrado a nuestros lentes inservibles. Vemos televisión, leemos, trabajamos y nos recreamos con ellos. Son parte de nosotros. Tal vez la graduación ya no nos sirva, pero no acusamos la necesidad de un cambio, justamente porque nos hemos acostumbrado a ellos. Eso es lo mismo que pasa cuando no revisamos nuestros modelos básicos, nuestros mapas mentales. Creemos que nuestros viejos patrones están bien porque los hemos tenido desde siempre, nos han servido en muchas ocasiones, no hay ningún motivo para revisarlos ni cambiarlos.

Algunos quizás vean en la propuesta de revisión una amenaza, algo así como un lavado de cerebro conducente a cumplir una agenda oculta. Pero, si nuestros paradigmas son correctos, no tenemos que temer un análisis de ellos o una crítica contra ellos, porque permanecerán, mientras la hojarasca se cae; sin embargo, si no son efectivos, entre más pronto sean identificados y alejados, mejor será para nuestra vida.

faro1 No creo que exista una fórmula exacta para evaluar nuestros paradigmas. Si alguien la supiera tendríamos que admitir que es una persona objetiva, pero como he dicho más arriba, no existe la persona puramente objetiva, aunque luchar por acercarnos a eso es un ideal loable. A veces la vida nos da sacudidas para que demos un giro; a veces la invitación al cambio puede venir en las alas de una relación, de un discurso, de una lectura, de una canción. Sin embargo, sólo quisiera advertir que ninguna genuina revisión de nuestros modelos mentales sugerirá la pérdida de identidad. Es más, sólo quien es genuino, íntegro, independiente e interdependiente, puede hacer un examen equilibrado de sus postulados básicos.

Hasta pronto y que tengas un gran día.

27 de junio de 2010

El Camino de la Excelencia.

“Si hayas un camino sin obstáculos, quizás no te lleve a ninguna parte”Vigil.

antorcha Cuando comencé a escribir Vivir la Excelencia hace tres años, confieso que no pensaba en función de cuánto tiempo escribiría. En especial, porque había semanas que la “inspiración” no acudía en mi ayuda; y mientras trabajaba por desarrollar algunas ideas, me preguntaba si podría realmente ser de utilidad lo que publicaba, pues, como lo he dicho en alguna otra ocasión, reconozco que lo que escribo no es original, en el estricto sentido de la palabra, aunque desde el principio traté de darle mi toque personal.

Hoy, tres años después, descubro que comenzar a escribir esta columna ha sido una de mis mejores decisiones. Me ha permitido pulir mis ideas, cuestionándome constantemente sobre lo que publico y sobre lo que leo; mientras aprendo nuevas ideas y las contrasto con las más viejas; mientras intento poner en claro lo que, en muchas ocasiones, es una vorágine de pensamientos revoloteando en mi cabeza, para luego colocarlas en un texto que tengo la osadía de publicar, por si alguien quiere leerlo.

Pero, lo mejor de estos tres años ha sido encontrarme con otras personas que, quizás sin quererlo, se han atrevido a leer mis disparates y les han dado sentido, porque no hay nada que alegre más al autor que sentir que encuentra eco en el espíritu de otro buscador, porque eso es la excelencia, una búsqueda incasable, un camino que día tras día nos invita a crecer y fortalecernos, no sin obstáculos, porque estos son necesarios para aclarar nuestros sueños. Y así, esta aventura que comenzó de manera solitaria, ahora me permite contar con casi 250 suscriptores en mi lista de correo hasta hoy.

No sé cuánto tiempo más escribiré, mas, me alegra saber que la excelencia como tesoro, no se encuentra al final de un recorrido, sino que es el recorrido mismo el tesoro del ser excelente. Es el proceso el que hace del resultado algo bueno, porque en el viaje hemos aprendido a soportar las tormentas, a levantarnos la octava vez luego de haber caído siete veces, a caminosonreír frente a la oscuridad de la incertidumbre, ya que al levantar el rostro vemos nuestro horizonte invitándonos a no desistir y a no retroceder.

“Cuando buscamos el tesoro, nos damos cuenta de que el camino es el propio tesoro”Paulo Coelho.

Muchas gracias por ser parte de Vivir la Excelencia. Muchas gracias por permitirme llegar hasta la pantalla de tu ordenador.

Hasta la próxima entrega.

Gerson E. A. Arenivar

Autor de “En la Búsqueda de la Excelencia”.

4 de junio de 2010

Formar líderes: Una deuda pendiente.

antorcha-blog Al margen de que existen varias escuelas especializadas en el desarrollo de las competencias para el liderazgo efectivo (algunas de las cuales son patrocinadas por los nombres de grandes autores en el ámbito de la autoayuda, el desarrollo personal, el éxito y el liderazgo), nuestra sociedad sigue teniendo una deuda pendiente: nos falta un genuino interés en la formación de líderes. Es decir, sabemos que necesitamos de un liderazgo fuerte y orientado, sabemos que se debe hacer algo para que desde los más pequeños hasta los más grandes tomen consciencia de la importancia de saber dirigir y guiar y visionar; pero, nuestra sociedad ¿trabaja para formar personas que, en los diferentes roles que les toca desempeñar, se desempeñan con excelencia? ¿O está formando nuestra sociedad sólo mano de obra calificada (y barata)?

¿Educación?

Generalmente nuestra educación, desde niños hasta adultos, está basada en los tecnicismos. Incluso en carreras más teórico-reflexivas (que nacieron inicialmente para profundizar en el entendimiento de los fenómenos sociales), como la psicología o la sociología, el fin último parece ser introducir a los profesionales en el gran organigrama social, entre los engranajes del “progreso”, para perpetuarlo, para fortalecer las instituciones que mantienen el gran orden de las cosas.

profesores_educacion De vez en cuando alguien se da cuenta de que las cosas pueden cambiar. Entonces comienza a pensar, aunque alrededor el temor es evidente; es el miedo de que todo cambie de orden. Pero el líder inicia el cambio, con una palabra, con una actitud, con una acción. ¿Y qué ha hecho para convertirse en un líder? ¿Es su educación lo que ha permitido elevar su visión? La verdad es que ha tenido que formarse a sí mismo, partiendo de un sentido de inconformismo fundamental, pero no radical (léase, fanático). Simplemente, ha probado con hacer algo diferente.

¿Por qué no se enseña en la escuela sobre el potencial que tenemos? No estoy hablando de los espiritualismos que se han hecho comunes hoy en día. Hablo de las capacidades que tenemos para trabajar por ser mejores y ver un mundo mejor (una clara utopía que sirva para caminar).

¿Y qué podemos hacer nosotros?

portaantorcha_190x200 Francamente, no lo sé. Pero creo que elevar la norma para nosotros y vivir en la excelencia puede ser un buen paso. Lo que somos influirá en quienes nos rodean, uno a uno, y eso sí puede hacer la diferencia. Aunque no podamos hacer que nuestro sistema educativo cambie, sí podemos ayudar a los más pequeños a ver nuevos horizontes. Para ello, nosotros mismos debemos ser excelentes. Cada hogar, e institución, o movimiento, puede convertirse en el catalizador de la educación que nuestros nuevos líderes están necesitando.

¿Qué debería incluir la educación de líderes? ¿Cuándo debería comenzarse a enseñar a los chicos que sus mentes cambiaran al mundo? Sería bueno considerar estas cuestiones, por ello me gustaría leer tu opinión. Deja tu comentario y déjame saber qué piensas.

19 de mayo de 2010

Libro: “En la Búsqueda de la Excelencia”

En la Búsqueda de la Excelencia Es un verdadero placer presentar mi libro “En la Búsqueda de la Excelencia”. Estoy seguro de que las frases célebres, escogidas para abordar algunos temas importantes de la vida, así como las reflexiones que he escrito a partir de dichas frases, serán de mucha utilidad en tu propio viaje.
Sin embargo, ¿por qué este libro? ¿Vale la pena que lo leas? No te preocupes, no intento sermonear ni dar fórmulas mágicas en ninguna de las páginas de esta obra. Tan solo procuro poner en perspectiva algunos temas como el cambio, la identidad, nuestras relaciones personales y la búsqueda de nuestros propios ideales; pero, además, hago un fuerte y marcado énfasis en algo que poco a poco se ha dejado de enfatizar en nuestra sociedad: Los Principios. De hecho, esa es una de las razones fundamentales de la aparición de este libro. Más que técnicas, más que ideas viejas dichas con un lenguaje pseudocientífico que las hace parecer nuevas, los temas que trato tienen como fin volver a mirar las cosas de forma detenida.
Te invito a que hagas de este libro tu compañero de viaje. Cada reflexión ha sido pensada para que tengas a tu propio motivador personal al alcance de tu mano.
Las frases célebres esparcidas a lo largo de la obra ponen en perspectiva cada reflexión. Los ilustres personajes que nos legaron esas perlas de sabiduría (algunos son contemporáneos) nos acompañan en este maravilloso viaje que significa ir “En la Búsqueda de la Excelencia”.

Datos del libro:
12 horas de lectura (si deseas leerlo en forma rápida, pero ha sido pensado para leerse durante 4 meses una reflexión por día).
Autor: Gerson E. A. Arenivar
Categoría: Cuidado personal y autoayuda
Subcategoría: Autoayuda y superación
N° de páginas: 273
Tamaño: 170x235
Estado: Público
Interior: Blanco y negro
Formato: E-book
Precio: € 3.97 (precio no incluye impuestos)
Disfruta de este libro. Descárgalo ya en Bubok!!!

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