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13 de marzo de 2012

Breves Pensamientos…

GRANDEZAOpino que existen básicamente tres tipos de personas: Los quejosos, las víctimas y las excelentes.

Quejarte, pero no hacer nada para resolver el motivo de tu queja, es peor que no quejarte.

Si te haces la víctima siempre, al principio despertarás compasión, luego un poco de lástima y finalmente la gente te despreciará porque no tomas las riendas de tu vida.

Si quieres que la gente te vea como una persona excelente, debes serlo, la apariencia no basta, pues tarde o temprano la verdad se sabrá. ¿Eres excelente?

Si sientes que vas con la corriente y te sientes cómodo con eso, ¡cuidado!, puede que solo seas un tronco a la deriva…

Las quejas sirven, sí, cuando nos hacen levantarnos para al menos intentar cambiar nosotros mismos.

Intentando cambiar al mundo no lograremos nada, pero si cambiamos nosotros, quizás podamos cambiar nuestro mundo.

Ser excelentes es elevar la norma en la moral, la calidad, las aspiraciones. No se trata de santurronería, ni impecabilidad, sino de crecimiento diario y continuo.

Las personas de excelencia se equivocan, quizás más que cualquiera, pero siguen luchando, siguen avanzando, porque saben que cada equivocación es, en realidad, una oportunidad. Habrá que reparar relaciones, hacer enmiendas, recomenzar cosas, todo esto y más, pero lo harán con humildad.

Aguila1HOY: este es el día para decidir dejar de quejarnos solamente, o dejar de ser las víctimas de la vida. Este es el día para mirar con fe hacia el futuro y dar el primer paso hacia la grandeza.

4 de enero de 2012

Replantearse Una Pregunta.

pregunta Desde chico me acostumbré a oír lo que parecía ser el meollo de la existencia resumido en tres simples preguntas: ¿De dónde venimos? ¿Qué hacemos aquí? ¿Hacia dónde vamos? Tan acostumbrado estaba a estas preguntas que, incluso, llegué escribir dos capítulos de una obra que feliz mente nunca terminé y que respondería, desde mi perspectiva adolescente, esas cuestiones.

Sin embargo, mientras leía a algunos maestros de la literatura, topé con un replanteamiento tan sutil y tan poderoso de la última de las tres preguntas, que me hizo pensar que la pregunta misma podía abrirnos o cerrarnos el futuro, dependiendo de cómo nos la hacemos personalmente.

El futuro.

Cuando nos preguntamos “¿hacia dónde vamos?” pareciera que nos entregamos a la fuerza aciaga de un destino en el que toda nuestra participación consiste solo en anticipar. Es decir, podemos vislumbrar de alguna manera, por la tendencia de la sociedad, por la tendencia de nuestras elección incluso, hacia dónde nos dirigimos, pero no podemos hacer más que aceptar, como decían los abuelos, “que se haga la voluntad de Dios”, pero no como quien lo acepta con resolución (que algo de virtud hay en ello) sino como quien se resigna a no tener la oportunidad de cambiar dicha voluntad. Preguntarnos ¿hacia dónde vamos? es la pregunta del niño que se sube al coche de su padre esperanzado a que él lo conduzca hacia el parque de diversiones, pero resignado si esa salida tiene como destino al dentista.

Horizonte ¿Y si nos planteamos esa pregunta de otra manera? Cuando observamos detenidamente nuestra historia, notamos que el constante devenir de nuestra raza, con sus éxitos y fracasos, esboza la realidad de que la pregunta que hemos tenido siempre en mente no es “¿hacia dónde vamos?”, sino “¿Hasta dónde podemos llegar?”, reacios a aceptar al sino como algo hecho e inmutable. Incluso enfrentando situaciones que no controlamos directamente, esta forma de plantearnos el futuro (¿A dónde puedo llegar?) pone el énfasis en lo que sí podemos controlar: nuestras actitudes, nuestra voluntad, nuestro carácter. Es esto lo que hace que un hombre como Todd Huston pueda tener el valor, la entereza y el entusiasmo para lograr en 66 días el record de ascender los picos más altos de cada uno de los cincuenta estados de Estados Unidos, a pesar de haber perdido una pierna a la edad de 14 años. Pero, también, esa forma de plantearse la pregunta es la que mueve a una madre soltera a romperse la espalda abnegadamente, para hacer llegar a sus hijos a un futuro mucho mejor.

Y tú, ¿cómo te harás esta pregunta? ¿Seguirás en el “hacia dónde vamos” dejando que otros dirijan tu viaje, o decidirás cuestionarte a ti mismo “hasta dónde puedes llegar”? Tal vez esto sea solo un ejercicio pueril, pero si ha servido para que tú, mi apreciado lector o mi querida lectora, hagas una pausa y pienses en tu futuro, entonces ha valido la pena.

17 de febrero de 2011

Un Día a la Vez…

«Nada debería ser más precioso que el valor de cada día»

Johann W. Goethe

La frase de Goethe para hoy me parece relevante por una sencilla razón: Las personas de excelencia viven la realidad del día con todo el entusiasmo del que son dueños. No viven en el pasado, porque aunque puedan tener buenos recuerdos, el pasado es una ilusión. Tampoco viven de la ensoñación sin sentido, porque el futuro es también una ilusión.

Las personas de excelencia aprenden de la experiencia, es cierto, pero reconocen que cada día al que se levantan es muy diferente del anterior, por lo que no creen que los mismos métodos que funcionaron antes puedan volver a funcionar, y buscan nuevos caminos, nuevas ideas. Como son personas guiadas por Principios, saben aplicar éstos a los nuevos desafíos que encuentran en el camino.

Para las personas de excelencia los sueños son importantes, tienen altos ideales y estándares diferentes de la mayoría, pero reconocen que no pueden quedarse de brazos cruzados en una espera insensible, así que se levantan por la mañana dispuestos a acercarse un paso a la vez a su grandioso horizonte.

En esencia, todo lo que tenemos en realidad es este día, por esa razón es imprescindible que le demos el valor que se merece, porque luego se nos va y no volverá a repetirse. Todo pensamiento, toda actitud, debiera reflejar nuestro deseo de aprovechar este día al máximo, para ser felices, para acercarnos un poco más a la realización de nuestra vida, para decir a las personas importantes cuánto las queremos.

iStock_000006546852XSmall Como personas excelentes es nuestro privilegio vivir un día a la vez, disfrutando de lo que nos traerá, aprendiendo de las nuevas experiencias, forjando nuevas ideas. Y si el día no nos va como queríamos, no debemos desesperar, porque no tenemos otro días más valioso que hoy. Es más, cada prueba que enfrentamos nos sirve para evaluar si estamos dispuestos a pagar el precio de vivir un nuevo día. ¿Estás dispuesto?

Reflexión tomada de mi E-book “En la Búsqueda de la Excelencia” pp. 60-61

7 de enero de 2009

¡Camina Hacia el Futuro!

 (Ahora puedes leer una versión actualizada de este artículo en el blog de Innpacte. Allí se irán republicando con mejoras muchos de los artículos de Vivir la Excelencia, pues ahora es parte de Innpacte.)

Si lo pensamos bien, el inicio de este año no es nada preocupacion alentador. La ola de la crisis económica sigue haciendo sentir su devastador poder, cual tsunami, destrozando las mejores expectativas. Los grandes conglomerados y empresarios se sienten contrariados, y qué decir de los medianos y pequeños, y más aún, de los empleados que viven con la incertidumbre de no saber si llegarán en sus puestos al día siguiente.
De nuevo, el panorama no es nada alentador. El costo de la vida aumenta cada día y quienes más lo sienten son aquellos que deben hacer todo lo posible para sobrevivir con un dólar al día. Sin embargo, la ilusión del consumismo nos distrae por momentos. ¿En qué casa no hay uno o dos televisores, una computadora, un equipo de sonido, celulares, etc.? Claro, no estoy diciendo que estas cosas son malas, porque lo preocupante no es que se tengan, sino que esto sustituya una reflexión sobre la manera que hemos elegido vivir nuestra vida.
Mucho cuidado.
Pero debemos tener mucho cuidado. Estas escenas desalentadoras no deben hacer que tratemos de abordar cualquier barco que anuncie una tierra prometida que fluya leche y miel, y de estos navíos hay en profusión en la web hoy en día. La verdad es que sin importar las promesas que nos hagan los políticos, los vendedores web, los empleadores o cualquier otra persona, lo más importante es que identifiquemos de una vez por todas qué objetivos queremos alcanzar. Es verdad que todos prometerán ser la opción para alcanzar lo que deseamos, pero la decisión que tomemos debe estar basada en saber que en nuestro interior estamos haciendo lo mejor para nosotros mismos y para quienes amamos.
No te puedo decir cómo evaluar una oportunidad, porque, contrario a lo que mucha gente pretende, la oportunidad no puede evaluarse con un método científico. Cada uno la examinará contrastándola con sus propios sueños, metas, ideales, y sólo entonces tomará su decisión. Y recuerda, cuando tomamos una decisión y las cosas no resultan como esperábamos, no es porque hayamos hecho mal, sino sólo que no contábamos con la experiencia y la información necesaria, pero eso no debe desanimarnos, porque una de las peores armas que se pueden esgrimir contra uno es justo esa: el desánimo.
Todo lo que nos queda este año es caminar hacia el futuro. ¿Qué nos traerá éste? No lo sabemos, pero en tus sueños puede estar la respuesta. Sé que suena bastante idealista. Sé que podrías pensar que esto no se ajusta a la realidad, pero, ¿acaso las grandes realizaciones humanas de todos los tiempos se hicieron en la bonanza? ¿No fueron más bien la respuesta a las crisis que enfrentaron en su tiempo, las que nos dieron lo que vemos delante de nosotros hoy? Tal vez nos ha faltado ser más considerados con los recursos que tenemos y estamos agotando; tal vez nos hemos olvidado de volver a soñar; tal vez todo lo que necesitamos es esta sacudida para volver a poner los pies en la tierra y comenzar a crecer en todas las áreas de nuestra vida.
claro en la tormenta Ahora, si lo pensamos mejor, este año es nuestro año, porque tendremos la oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos que hemos aprendido de nuestra historia, y que estamos dispuestos a escribir un nuevo capítulo, más brillante, porque la hora más oscura de la noche es antes del amanecer.
Walt Disney dijo una vez: “En este lugar perdemos demasiado tiempo mirando hacia atrás. Camina hacia el futuro, abriendo nuevas puertas y probando cosas nuevas. Sé curioso... porque nuestra curiosidad siempre nos conduce por nuevos caminos”. ¿Estás listo para hacer frente a este nuevo año con la determinación de no aferrarte al pasado y caminar hacia el futuro, aunque a veces el camino sea un poco empinado?
Que tengas un gran día y un gran año, es el deseo de Vivir la Excelencia y tu amigo Gerson E. A. Arenívar.

15 de diciembre de 2008

No Mires Hacia Atrás...

gerson Esta es la última entrega de Vivir la Excelencia para este año 2008. Ha sido un año con altos y bajos (crisis económicas que desembocan en crisis sociales), pero ha sido nuestro año. Es decir, siempre hemos tenido la oportunidad de tomar una decisión, de hacer algo diferente, mejor; siempre hemos podido vivir en la excelencia. Hay algo que nada ni nadie puede quitarnos, a menos que nosotros lo permitamos: nuestra dignidad. Ninguna crisis, ningún revés, puede alienarnos de nuestro destino, ése que labramos todos los días al alimentar nuestros sueños y luchar por ellos.

Pero el año se nos va. Se me ocurre que tenemos un gran privilegio, pues hay muchas personas que ya no pudieron ver el final de este 2008, pero nosotros atisbamos ya el 2009, y sabemos que traerá grandes desafíos y, con ellos, grandes oportunidades para seguir avanzando, por eso debemos tener mucho cuidado de que nuestra mirada quede amarrada al pasado.

Desventajas del pasado.

abrazado-a-la-tristeza A veces, he oído a algunas personas hablar sobre cómo se hacían las cosas antes, cómo se solucionaban los problemas, qué estrategias se usaban; pero con frecuencia, esos suspiros por el pasado son una manifestación de frustración por no poder solucionar los desafíos del presente. Entonces, recordar parece un aliciente, una panacea para nuestro dolor de no encontrar respuestas.

La pregunta es: ¿Los escollos que encontramos hoy son iguales a los del pasado? ¿Podemos aplicar viejas fórmulas a las nuevas complejidades del presente?

Sin embargo, no es sólo en cuestión de problemas que ver estancadamente el pasado nos trae desventajas. Incluso si hemos tenido éxito, y quizás más especialmente si hemos tenido éxito antes, puede ser peligroso seguir viendo algo que ya pasó. Es como si nos dedicáramos a mirar un trofeo, pero pensando que es el último que podemos lograr, y lo limpiamos, lo acariciamos, hablamos de las glorias que nos trajo haberlo obtenido, y… si nos preguntan qué pasó después del trofeo, titubeamos, indecisos, porque nos hemos aferrado tanto a él que hemos olvidado que hay más vida después de un logro.

Así que, en mi simple opinión, las dos mayores desventajas de ver hacia el pasado son: 1) Que nos aferra a viejas formas de hacer y solucionar (problemas), incompatibles con la era de rápidos y profundos cambios en la que vivimos, y 2) Que si hemos tenido éxito, nos aferra a una ilusión del pasado, como encadenándonos a una estaca de glorias pasadas que ya se esfumaron, pero que seguimos viendo como lo mejor que podríamos haber logrado.

¿Hay alguna ventaja?

Lo dicho anteriormente no tiene la intensión de hacernos olvidar nuestra memoria histórica, más bien, tiene la intensión de poner en perspectiva la forma en que vemos hacia atrás, y si nuestra manera de ver al pasado se ajusta a lo descrito antes, es imperioso que ¡no volvamos a ver hacia atrás!

Pero, debe haber alguna ventaja de echarle una mirada al pasado, no lo niego, y personalmente, pienso que la ventaja que podemos tener es que al aprender de nuestra historia, evitaremos cometer los mismos errores que nos han hecho fracasar, y buscaremos ampliar, estudiar, verificar y re-inventar aquello que nos ha dado resultado en nuestras vidas. Sin embargo, esto es posible, cuando tenemos una clara visión de nuestra propia vida hacia el futuro y trabajamos fielmente en el presente.

Así que, de nuevo, ¡no mires hacia atrás!... A menos que estés dispuesto a enmendarte y perfeccionarte en la búsqueda de tus ideales, mientras haces tu trabajo presente con todas tus fuerzas. No te estanques en las viejas fórmulas de ayer, porque el cambio es inevitable, pero busca vivir una vida de excelencia centrada en principios, pues los principios no pasan de moda. No te quedes viendo tu último logro, ¡felicítate por él!, pero recuerda que ahora tienes una nueva cima que alcanzar.

Mi deseo es que estas entregas de Vivir la ExcelenciaLogovivirlaexcelencia-navideño1 hayan sido útiles para ti durante este año. Ya estoy pensando en lo que vendrá en 2009, porque espero poder servirte como hasta ahora. Gracias por leer querido lector y querida lectora. Gracias por recomendarme a otros. Es mi anhelo que siempre encuentres aquí alguna palabra de ánimo, que te motive a seguir luchando por tus sueños, porque si eso sucede, entonces mi sueño se estará cumpliendo.

¡Que tengas una feliz navidad, y un próspero año, es el deseo de Vivir la Excelencia para ti!!!! ¡Nos vemos en 2009!

4 de diciembre de 2008

A las Puertas de un Nuevo Año.

entradas navidenas1-mod Cuando inicia diciembre es como estar en el pórtico de un nuevo año, a punto de pasar al otro lado y quedar frente a otras 365 oportunidades de crecimiento. Es como si nos preparásemos para la renovación de nuestro contrato, mientras otros ya descansan en el polvo. Eso debería poner en perspectiva lo que nos depara el tiempo cuando nos levantamos un nuevo día, porque como un poeta mendicante dijo una vez: “Hay una manera de saber si ya cumpliste con tu misión en la vida. Si sigues vivo es porque aún no la cumpliste”.

¿Cómo vivimos el último mes del año?

Para nuestras culturas tradicionalmente cristianas (no sé sobre otras costumbres, aunque me gustaría) diciembre es un mes en el que todo gira alrededor de la Navidad y el Año Nuevo, pero ¿nos preparamos para… comer, desvelarnos, quemar pólvora? No estoy diciendo que éstas cosas son malas en sí mismas; sin embargo, son sólo accesorios de lo que realmente debería significar éste mes, pues el próximo año traerá nuevos desafíos, así como nuevas oportunidades, y esos desafío podrán ser superados por los que se preparan, así como ellos mismos aprovecharán las oportunidades que se les presenten.

Haciendo un alto.

tranquilidad_pppluma1024x768 Personalmente, pienso que el último mes del año podría servirnos para hacer un alto en el camino; para pensar sobre aquello que hemos hecho; para soñar con lo que queremos para los próximos meses, ya en un nuevo año, y poner en perspectiva nuestra vida. Una buena actividad para esto (que me gusta practicar) es organizar una caminata, con un amigo cercano, a un lago, o un bosque, según apetezca a la ocasión… y el objetivo es disfrutar del viaje, admirar los lugares por donde pasamos antes de llegar a nuestro destino. Una vez en el lugar, nos dedicamos a la contemplación y la conversación; si se quiere, cada uno se toma una hora o dos para reflexionar, hacer un balance e incentivarse para lo que está por venir.

Cada quien podrá hallar la manera de poner en perspectiva su vida, pero lo importantes es que aprendamos a hacer un alto, aunque sea breve, para respirar hondo y seguir adelante, con nuevas fuerzas y ánimos.

¿Cómo vas a vivir este último mes del año? Prepara la cena navideña y la fiesta de fin de año, pero recuerda siempre que tienes un llamado especial a vivir la excelencia, ése es tu privilegio inalienable, úsalo, aprovéchalo, sácale el máximo partido, porque cualquier año puede ser el último.

Hasta la próxima entrega, la que será la última de este año 2008.

gerson_logo

2 de junio de 2008

Muchas Gracias

Breve reseña.gerson

En junio del año pasado (2007) comencé a escribir este blog (vivirlaexcelencia.blogspot.com), con el objetivo de aportar a la comunidad de Internet algunas reflexiones sobre temas que son muy comunes, sí, pero que es necesario repetir una y otra vez. ¿Quién no ha oído hablar de la calidad, de la excelencia, del desarrollo personal, de la motivación y de las relaciones interpersonales? Y sin embargo, ¿cuán frecuentemente caemos en la cuenta de que, a medida que maduramos, esos mismos temas, vistos de formas diferentes por distintos autores, nos han ayudado en el proceso mismo de madurez?

No intentaba establecer una corriente, o una escuela de pensamiento, pues, como mi amable lector o lectora ha notado, muchas de las ideas que pueden verse en los distintos artículos escritos a lo largo de este primer año, pueden rastrearse a libros populares y libros no tan populares (libros que he leído con placer porque siempre he aprendido algo), mas no por ello me he limitado simplemente a repetir, porque en el proceso de leer, reflexionar y meditar, he ido encontrando poco a poco algunas palabras propias con las cuales presentarme ante ustedes.

Inexperto, como sin duda lo sigo siendo, fui puliendo mis artículos a medida que los escribía y publicaba, tomé la decisión de publicar dos artículos al mes, cambié la dirección URL por la actual (vivirlaexcelencia.tk), agregué una caja de descargas y un cuadro de búsqueda, a fin de ayudar a mis lectores a encontrar algún artículo en especial al teclear una palabra clave. Tuve, por algún tiempo, un listado de videos de youtube.com y otro de noticias provisto por Google, pero terminé por quitarlos porque no quería que el blog fuese demasiado pesado para mis amables visitantes. Lo último que he hecho es agregar un cuadro de suscripción, donde el que lo desee puede dejar su correo electrónico y recibir en su buzón los nuevos artículos una vez que se publiquen.

Agradecimientos.

Y, ¿qué me ha dejado este primer año? Primero, la experiencia de encontrarme con otras personas, lo que es grato, porque he podido servirles con algunas de mis líneas. Recuerdo a un amigo al que le comuniqué de uno de mis artículos por medio del correo (“El mundo está cambiando… siempre”), luego de haberlo leído me escribió diciendo que le había ayudado.

gracias-36 Y en segundo lugar me ha dejado agradecimiento. Agradecimiento porque el que ha terminado siendo ayudado soy yo, pues los comentarios que han escrito algunos lectores me han servido más de lo que yo podría haberles servido a ellos. Agradecimiento porque he podido conocer, por la red, a algunas personas maravillosas, con las que no tendría contacto de otra manera. Pienso en la señorita Luciana (buscatufelicidad.blogspot.com), una chica muy inteligente, con grandes sueños y pensamientos muy profundos. Pienso en la señorita Raquel (kellyperez.blogspot.com), quien sabe que la vida es de seguir adelante, sin parar, buscando nuestra propia voz entre todas las que nos rodean. Pienso en el Licenciado Juan Najarro, quien me alentó en algunos de sus correos a seguir escribiendo sobre estos temas. También pienso en alguien a quien conozco personalmente, el Licenciado Godofredo, catedrático en la Universidad Francisco Gavidia, El Salvador, porque me ha aportado nuevas ideas cuando ha leído mis artículos publicados.

Siempre una lista de agradecimientos será incompleta, pero si escribo algunos nombres es porque creo que no ha sido por casualidad que nos encontráramos en el camino. Y a medida que escribo y publico en este blog, es mi anhelo entablar más relaciones con mis lectores, a fin de que podamos llegar a conocernos aunque sea un poco, lo que permita la gran red de Internet. Sin embargo, aunque haya escrito sólo unos nombres, en verdad estoy sumamente agradecido con cada uno de mis lectores, aquellos que han llegado a mi blog por “casualidad”, y a los que están entre mis contactos, a quienes invito cada vez que publico un nuevo artículo. Gracias a todos por sus visitas, gracias por leerme, gracias por acompañarme este primer año.

El futuro.

Ahora veo hacia el futuro, ese sueño en el que me gusta pensar a menudo, porque quiero invitarlos a acompañarme durante otros años más. Este mes será un poco más de transición, porque comenzarán a verse unos pocos cambios, más que todo en la imagen del blog.

Aquí presento el que será el logo para este sitio. Las letras «V» y «E» en color verde se refieren a la esperanza de Vivir la Excelencia, el trazo elíptico en color como dorado tiene como base la idea del hilo de la vida en el que creían los griegos y que se ve en libros como logo_vivirlaexcelenciaLa Odisea, pero el hecho de que sea elíptico implica lo cíclico que puede ser. Sin embargo, al no cerrarse completamente, quiero transmitir la idea de que al final somos nosotros los que decidimos qué haremos con nuestra propia vida. La leyenda «Centro de Liderazgo» se refiere a todo un proyecto de formación de personas capacitadas para liderar. Y la última «o» de dicha leyenda, que asemeja a un engranaje estilizado, se refiere a la organicidad con la que debe integrarse nuestra vida en la sociedad, en la familia, en el trabajo, etc., todo en forma holística.

Habrá cosas que seguir mejorando, sin duda, y eso es lo emocionante, porque he aprendido que crecer es seguir mejorando, y estas mejoras a menudo implican renuncias a viejas formas, aprendizajes de nuevos principios, tener el valor de equivocarse a veces y ser lo suficientemente humildes para reconocerlo.

Como lo dije en mi primer artículo publicado en este lugar hace un año, las reflexiones y los pensamientos escritos aquí, están dedicados a «personas como tú, personas exitosas que saben vivir y disfrutar, que desean seguir aprendiendo, que crecen en todas sus dimensiones y, por sobre todo, que tienen la humildad de servir a otros con la singularidad de dones que poseen».

Ése seguirá siendo mi pensamiento, por lo que te deseo un día lleno de oportunidades de aprender, crecer y servir.

Hasta pronto.

18 de febrero de 2008

¿Medio lleno o medio vacío?

vasomedio Con gran sabiduría alguien ha dicho que la vida es del color del cristal con que la miras. Pero, de hecho, hay que recordar que somos nosotros los que inventamos el color del cristal. Todos los días, frente a cualquier situación, somos nosotros los que decidimos si veremos oportunidades o problemas, si avanzaremos con valor o nos estancaremos en el camino, si pagaremos el elevado precio de alcanzar un sueño o simplemente renunciaremos.

Reconozco que a veces es difícil aceptar esto, porque, para ser realistas, hay muchas situaciones que sobrepasan nuestras capacidades. Además, existe el hecho, si se trata de trabajar con otras personas, de que no todas se motivan por lo mismo y de la misma manera, así que cuando se proponen tareas grupales (en la universidad, en el trabajo) el estrés aumenta considerablemente, porque cada uno seguirá viendo las cosas a su propia manera, dificultando el avance del grupo. ¿Acaso eso no es razón suficiente para entender que no todo es del cristal con que se mira? Yo pienso que no es razón suficiente, porque aunque otros piensen de forma diferente o vean la vida de forma diferente de la nuestra, nadie puede imponernos una manera de ver la vida, pero nosotros sólo tenemos dos alternativas: 1) Forjamos nuestra propia percepción de la vida, o, 2) Aceptamos la percepción que tienen de la vida los demás.

No estoy diciendo que otras personas tengan una manera sombría de ver las cosas, sin embargo, por muy buena que sea la forma en que otro ve su propia vida, no podemos adoptar sus “técnicas” para nosotros mismos, porque nuestra vida es singular, así como nuestra manera de influir sobre el mundo lo es. Claro que podemos aprender de esas grandes personas que suelen sobreponerse a todo obstáculo, claro que ellos y ellas pueden enseñarnos grandes lecciones de vida, mas será hasta que reconozcamos que somos los únicos responsables de nuestra vida, que comenzaremos a vivir en verdad.

Vemos lo que queremos ver.

La realidad que debemos asumir es que cada uno ve lo que quiere ver. Si el vaso de agua está por la mitad, yo puedo decir que está medio lleno, pero tú, mi querido lector o lectora, puedes decir que está medio vacío. ¿Quién tiene la razón? Sería inútil entablar una controversia al respecto, porque ambos estamos en lo cierto, sólo que lo vemos desde perspectivas diferentes. ¿Cuál de las dos perspectivas es más saludable? Tal vez esta sí sea una pregunta que valga la pena, pero de nuevo, lo que importa más es que al ver la vida, veamos la gran misión que hemos venido a cumplir a este mundo.

Hace algún tiempo escuche la siguiente historia, la comparto para que saques tus propias conclusiones y que esas conclusiones te ayuden a seguir por la senda de la excelencia:

Una compañía especializada en la manufactura y comercialización de zapatos quería expandirse, había escogido como nuevo nicho de mercado a África, pero como no conocían el lugar enviaron a dos representantes de ventas (los que consideraban los dos mejores), uno al norte y el otro al sur de África. Las instrucciones eran sencillas, vivir seis meses en el lugar, indagar sobre las posibilidades económicas, entrevistarse con posibles asociados locales, entre otras, y finalmente presentar un informe sobre la viabilidad de llevar zapatos a aquel lugar.

La compañía invertiría en todos los gastos de sus delegados con la esperanza de recibir buenas noticas. Seis meses después, en una junta programada especialmente para recibir los informes, los altos directivos de la compañía se reunieron. El delegado que había viajado al sur de África estaba en el país desde hacía tres días, pero su compañero no había vuelto del viaje, sin embargo sabían que llegaba ese mismo día, así iniciaron la reunión hablando de las proyecciones futuras y se le dio la oportunidad al delegado que estaba presente para que diera su informe.

Sus palabras fueron escuetas y al punto: “No debemos ir a África, es simplemente un riesgo que no debemos tomar. Allí todo el mundo anda descalzo y no veo la forma de venderles zapatos; sencillamente, no les interesan los zapatos”.

Los directivos se vieron unos a otros, considerando seriamente lo que habían escuchado, porque claro está que no enviarían a la compañía a una situación desestabilizante. En ese momento irrumpió en la reunión el hombre que había sido delegado para ir al norte de África. El presidente de la junta preguntó si estaba listo para rendir su informe. Con gran entusiasmo, aquel hombre, que aún llevaba sus maletas de viaje, se dirigió a los asistentes de la junta y dijo: “¡Debemos llevar nuestra compañía a África! Sin duda alguna haremos una gran fortuna. Allí nadie lleva zapatos, así que eso nos hace más fácil la tarea de vender. Es más, propongo que se monte una fábrica en ese lugar, con eso bajaremos ciertos costos y recibiremos mayores utilidades... Vine tarde, porque justo ayer, antes de subir al avión, cerré uno de los tres convenios con los que vamos a comenzar a trabajar en África”.

ojo-mariposa Por demás está decir que la compañía llevó sus zapatos a África. La visión de un hombre, más concretamente, la forma de ver las cosas que tenía un solo hombre, hizo una gran diferencia entre el éxito y el fracaso. Así sucede en todas las áreas de nuestra vida.

Ahora, al salir y enfrentar lo que el mundo trae, la pregunta que debemos respondernos a nosotros mismos es: ¿Qué es lo que veo para mi futuro?

25 de diciembre de 2007

Momento de evaluar y planear...

Cuando llega diciembre, especialmente en las últimas dos semanas, parece que un ambiente de reflexión se cierne sobre nosotros, aunque, claro está, siempre hay un montón de formas de distraernos, especialmente por el tono comercial que se ven en las fiestas de fin de año.

Sin embargo, es importante utilizar el fin del año para evaluar y planear. Estas dos actividades nos ayudan a ver con claridad lo que hemos logrado durante el año que ya ha terminado (o que está terminando), mientras ponemos nuestra mirada en el futuro, donde queremos estar luego de doce meses de trabajo el próximo año.

Como tu servidor, he tratado por llegar a ti con artículos valiosos, que puedan servirte mientras te desarrollas profesionalmente en la vida, trabajando por elevar tu propia norma, viviendo una vida de excelencia. No dudo que tú, que lees estas líneas, tienes grandes sueños, esas metas que te has propuesto como tu razón de vivir, objetivos que estás dispuesto a cumplir pase lo que pase, porque sabes que el verdadero éxito es que estés cumpliendo con tu misión en la vida.

¿Qué evaluamos?

evaluacion Pero llega el momento de sentarse frete a la mesa de trabajo y evaluar. Esta autoevaluación debe ser franca y medir nuestro avance, no cuánto hemos avanzado (al principio, aunque es necesario saber el cuánto) sino si hemos avanzado. La mayor utilidad de este balance es decirnos que no nos hemos estancado, por eso debe ser franco, porque puede ser que, en nuestro bienintencionado deseo de no sentirnos frustrados, queramos alterar aunque sea un resultado. El hecho es que mientras más íntegros somos con nosotros mismos, mejor capacitados estamos para enfrentar los desafíos de descubrir que hay áreas de nuestra vida que necesitan cambios dramáticos, mientras que en otras áreas somos muy fuertes.

Además de medir si hemos avanzado o no, la autoevaluación nos ayuda a saber, específicamente, en qué cosas debemos mejorar y a cuáles hay que prestarles más atención. De lo que se trata es de establecer parámetros guiadores, a fin de no volver a cometer los mismos errores o, si los cometemos, que podamos saber cómo reaccionar a tiempo para que sus efectos se neutralicen con rapidez.

También, esta evaluación personal, nos hace más responsables con nosotros mismos, después de todo, sólo las personas responsables pueden optar a un estilo de vida de excelencia, ya que son dueñas de sus propios pensamientos, decisiones y actos. Viktor Frankl nos dice que

"sólo puede respondérsele a la vida, siendo responsables de nuestra propia vida",

y hay una gran sabiduría en dicha frase.

¿Qué planeamos?plan

Es innegable el hecho de que no podemos predecir el futuro, pero la verdad está de nuestra parte cuando afirmamos que podemos construir nuestro propio futuro.

Reconozco que hacer esta afirmación nos enfrenta a un dilema: el de todas aquellas cosas que no podemos controlar y que, sin embargo, afectan nuestra vida (directa o indirectamente). Pensemos en el desempleo, el siempre alto costo de la vida, la violencia en las calles y en las casas, el gobierno, los vecinos, etc. De hacer una lista de situaciones que no podemos controlar, nos daríamos cuenta de que tendríamos que gastar mucho tiempo y esfuerzo sin siquiera atisbar a lejos un final para la numeración de quejas. Sin embargo, es pese a esa gran lista de inconvenientes, o quizás gracias a ellos, que nosotros podemos decidir vivir construyendo nuestro propio futuro.

Napoleón Hill nos dice:

"Todo lo que la mente humana pueda concebir y creer se puede lograr."

Esto es verdad tanto para lo positivo como para lo negativo. Lo que pensamos se hace realidad. Recuerdo que hace un par de años, mientras asistía a un seminario sobre motivación dictado por el Dr. Pablo Perla, él nos contó una historia muy interesante: Pigmalión era un gran escultor en Grecia y un buen día hizo la estatua de una mujer. No bien hubo terminado con la estatua se enamoró de ella, y comenzó a tratarla como si fuera una persona. Todos los días le traía flores, la vestía, le hablaba de su amor y de cómo deseaba que viviera con él, hasta que, de pronto, la estatua le habló. La había tratado tanto como a un ser humano, que se convirtió en un ser humano. De allí, el Dr. Perla, nos contó sobre el efecto pigmalión, es decir, el efecto de que las personas se convierten en lo que nosotros pensamos de ellas. Ahora, si es posible que con nuestras actitudes y pensamientos influyamos sobre otra persona, imagina cuánto influimos sobre nosotros mismo con lo que dejamos que domine nuestra mente.

Así que, desde mi punto de vista, el primer paso de una buena planeación es poner pensamientos constructivos en nuestra mente, porque entonces nuestros planes serán constructivos y nos invitarán constantemente al desarrollo.

Luego, claro está, hay que poner por escrito qué es lo que queremos para el nuevo periodo, qué es importante y qué puede ser postergado (con una fecha lo más específica posible), qué esperamos tener y qué estaremos dispuestos a dar para tener.

No importa si el plan parece pequeño, puede ser que sólo tengas dos o tres metas que quieres cumplir a lo largo del año, lo que importa es que lo hagas. En realidad no hay un plan pequeño, porque en el momento que nos decidimos a ser responsables de nuestra propia vida, estamos comenzando a vivir una cultura de excelencia, una cultura que poco a poco se convertirá en nuestro legado para quienes nos rodean.

La evaluación y planeación de nuestra año (y de nuestra vida) es siempre un gran momento, y debe verse con alegría y satisfacción, aunque no conformes, pues crecer es algo que nos sucede todos los días, si estamos dispuestos a pagar el precio. No he tratado en este artículo sobre las técnicas de evaluación y planeación porque hay muchos libros y páginas en la web que lo hacen ya, además, mi propósito es, más bien, hacer una reflexión sobre lo importante que es para nosotros en particular, tomarnos el tiempo para evaluar y planear.

Este es el último artículo de 2007 y sólo deseo haber sido útil a quienes leen estas líneas. Nos vemos en 2008, y recuerda que cada día debe ser vivido en la excelencia, como personas de verdadero éxito, porque lo somos.

Hasta pronto.

19 de septiembre de 2007

Vivir la Excelencia.

La vida es efímera e inestimable, pero muy a menudo olvidamos ese importante hecho. En nuestra juventud nos parece que la vida nos va a durar mucho tiempo, hasta que un día nos encontramos enfermos, o perdemos a un buen amigo, y entonces nos sorprendemos de lo frágil que puede ser vivir.






Lastimosamente, muchos de nosotros que estamos jóvenes, no nos percatamos de la velocidad con la que el tiempo transcurre. He llegado a oír sobre muchachos y señoritas que estudian carreras en las universidades sólo porque papá está pagando. El tono casi es: “bueno, ni modo, mejor que pasar encerrado en casa”. Y entonces me pregunto: ¿Qué futuro están construyendo para sí mismos? Claro que para hacer esa pregunta debo justificar mi intromisión al “espacio” de cada persona, antes de que se me acuse de irrespetuoso. Como resulta que no existen seres humanos islas, es decir, no existen personas aisladas de otras de tal manera que no ejerzan ninguna influencia en otros, y como también resulta que la construcción de un país depende de lo que como individuos decidimos, es importante responder ¿qué estamos construyendo?






Por eso el llamado de la excelencia es vital para nuestro mundo hoy. No se trata de una opción entre muchas, aunque es claro que podemos escoger diferente, pero alejarse de una vida de altos ideales es siempre limitarse a vivir una vida sumida en la mediocridad.






La tecnología ha marcado aún más la diferencia entre personas con propósitos firmes y personas que sólo saben desperdiciar el tiempo. Para muchos, el Internet es una adicción como fumar o beber y con los mismos resultados alienantes. No logran ver la diferencia entre el tiempo útil y el que se gasta sin ninguna satisfacción. Se distraen fácilmente en páginas de comunidades virtuales, en el Messenger, etc. No quiero decir que esas cosas son “malas” en sí mismas, pues en realidad lo que sucede (como en la mayoría de las cosas) es que hemos abusado de ellas.






Cambios pequeños.






La realidad del mundo es esta: Podemos convertirnos en profesionales de calidad y excelencia, competitivos y con oportunidades, o podemos ser uno más entre el montón y quejarnos por el desempleo que abate a nuestro país. Y aunque es cierto que podemos señalar circunstancias externas a muchas situaciones de malestar, el que decide (tú y yo) sigue siendo el elemento más importante.






Una pequeña modificación en la conducta que nos conduzca a mejores caminos, será suficiente si con constancia la convertimos en un hábito, en un estilo de vida. Decidir comenzar a leer más (aunque no sea nuestro hábito cultural), quizás un libro al mes cuando menos, comenzar por hacer ejercicios tres veces a la semana, media hora cada vez; dedicar más tiempo a la familia, o prepararse mejor para resolver un problema, etc. Todos los cambios pequeños que queramos introducir en nuestro estilo de vida, harán por acumulación una significativa diferencia.






Pero esto puede ser positivo o negativo. El único que puede decidir, de nuevo, somos tú y yo en forma personal, libre e independiente. He conocido personas que no se sienten cómodas como este pensamiento, porque constantemente están buscando responsabilizar a todo el mundo por las cosas que les suceden, pero eso no es posible. A nosotros nos toca vivir en la excelencia o no, y esa decisión determinará si seremos exitosos o fracasados en la carrera de nuestra vida. El hecho es que la excelencia no es una panacea, no es así como funciona. No puede ser impuesta tampoco. Debe ser asimilada, reflexionada e internalizada por cada uno.






¿Cómo responderemos al llamado de Vivir la Excelencia?



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