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18 de octubre de 2012

La Excelencia como Ideal

vida-tunelDe alguna manera entendemos que no podemos conformarnos con la simple idea del éxito. Se escribe mucho sobre cómo mantenerse exitosos luego de alcanzar algunas metas. De hecho, en el mundo del deporte los entrenadores se enfrentan a mayores retos cuando sus equipos lo han ganado todo, pues luego de una temporada exitosa es necesario reinventarse para mantener fresca la motivación.

La confusión.

A veces lo que pasa, en el deporte y en la vida, es que sencillamente el éxito nos ciega a los nuevos desafíos que enfrentaremos. Confundimos al éxito con una especie de estado continuo de seguridad y bienestar, de allí que nos guste recordar tanto cuán buenos fuimos en el pasado y todas las cosas que creemos haber logrado, hasta las excelentes calificaciones que teníamos cuando íbamos a la escuela.

En nuestra jungla de concreto la gran mayoría de los hombres y las mujeres tendemos a jugar a lo seguro. Incluso llegamos a tratar de conciliar ideas que denotan cosas totalmente distintas, como cuando pretendemos correr riesgos que sean seguros; o como cuando queremos salir a vivir y no encontrar ningún problema.

El hecho es que el éxito puede llegar a ser, en algunos casos, un obstáculo para nuestro desarrollo. Lograr algunas metas puede volvernos miopes respecto a otras alturas que ascender, haciendo que escojamos lo visible y conocido en vez de la aventura y el desafío.

En el camino.

Pero la excelencia está en comprender que cada éxito es solo un paso en el camino de la vida. Ningún logro en particular lo es todo. Solo una vida consagrada a un ideal puede considerarse una vida bien aprovechada. No hablamos de ideales en tanto cosas o causas mundiales, sino en tanto ese propósito especial que guía (o debería guiar) nuestras vidas. Lo cierto es que mientras algo puede ser sumamente significativo para una persona, puede no serlo para otra; sin embargo, el proceso para vivir vidas nobles y elevadas en carácter es igual para todos, porque además, una vida con propósito abarca todas las áreas de la existencia: profesional, familiar, personal.

Necesitamos aclarar, no obstante, que la excelencia no es una técnica. La globalización que vivimos está consagrada a la técnica. Los avances de los que somos testigos día tras día parecen abrirnos una especie de dimensión nueva sobre las posibilidades. Cada día aparecen nuevos cómos en nuestro universo, gracias sobre todo a la técnica y es justo allí donde radica el problema.

denominador-comun-de-la-vidaLa excelencia como ideal es enfrentarse a la pregunta del Por qué y Para qué de la técnica. Claro está que se puede convertir a las nociones de excelencia que tenemos, tan variadas como seres humanos hay en el planeta, en otra técnica de cómo vivir, cómo alcanzar ciertos niveles de calidad, cómo fijarse metas y lograrlas, etc. Hay muchos libros de autoayuda que enseñan mucho de esto. Sin embargo hacen falta las preguntas fundamentales: ¿Por qué quiero tener éxito? ¿Para qué ha de servirme a mí y a mi familia y a la sociedad? ¿Tiene algún objeto que alcance mis metas? ¿Una vez alcanzadas qué queda? ¿Por qué he de ser una persona que aspira a la excelencia?

Creo que fue Platón quien dijo que una vida que no se examina a sí misma, es una vida que no merece ser vivida. Este examen debe hacerse sobre el motivo último que rige nuestra vida. Nuestra sociedad ha apartado su vista de este examen y en cambio la ha fijado en el exterior, en la tecnología. Sin embargo, por muy positiva que resulte la tecnología, ella no responde a las preguntas fundamentales de la vida, solo las adormece en nuestro interior.

Es hora de levantarnos y retomar el camino. El horizonte puede parecer siempre distante, pero si lo tenemos siempre delante de nosotros, entonces podremos echar mano de la técnica y vivir al mismo tiempo una vida coherente con principios más elevados y nobles que nos mantendrán en la ruta de la excelencia.

16 de septiembre de 2012

Crear soluciones y pensar con criterio.

Steve-JobsUna vez el recién extinto y genial fundador de Apple, Steve Jobs, dijo: “La gente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestras”. ¡Cuánta verdad hay en esa frase! Para quienes trabajan en soluciones, como publicistas, inventores, líderes, padres, es sin duda una fuente de inspiración que analizaremos en breve. Pero también constituye una advertencia subrepticia para todos nosotros, advertencia que también consideraremos brevemente.

La ilusión de lo que queremos.

Comenzaremos con lo que considero es la advertencia, pues seré muy sucinto para tratar este aspecto de tan buena frase: Los seres humanos tenemos un conjunto básico de necesidades que se manifiestan a lo largo de la vida en diversas etapas de nuestro desarrollo. Estás necesidades pueden o no ser suplidas y afectarán directa o indirectamente nuestro desarrollo general. Lo cierto es que tal vez nadie tenga a su disposición todos los medios para suplir todas las necesidades de toda área, no vivimos en un mundo ideal, pero en mi opinión personal, las áreas más críticas para cuidar son la espiritual e intelectual, ya que la primera provee sentido y dirección a la vida y la base para que la segunda provea el auto-concepto adecuado para la autorrealización. Sin embargo, nuestro siglo parece no ocuparse de estos aspectos, al menos si no van acompañados con el último modelo tecnológico o la última moda de trajes o cortes de cabello. ¿Notas el contraste? El aluvión de publicidad al que estamos expuestos día tras día, hora tras hora, pone delante de nosotros una paleta de tantos colores y de tantas formas que resulta casi irresistible no ceder a la tentación de adquirir algo que creemos que queremos.

ilusion1Pero eso que creemos que queremos es el resultado solo de la imaginación que hábilmente han logrado manipular los medios. Por ello es importante estar alerta. Volvernos paranoicos no es la solución. Tirarlo toda a la basura, tampoco. Ni siquiera dejar de comprar (o desear) cuanto producto nuevo aparece me luce una medida totalmente infalible. En mi opinión hay una cosa mucho más simple y poderosa que podemos hacer: Una pausa para pensar. Las cosas nos han cosificado. Por parafrasear al genial escritor Julio Cortázar, cuando nos regalan un reloj, somos nosotros los regalados para el cumpleaños del reloj, pues nos volvemos esclavos de él. No obstante, podemos detenernos a pensar por un momento y analizar si tal o cual cosa es realmente un deseo útil. De hecho, si un día comienzo a organizar mis pertenencias, seguro encontraré algunas que nunca o muy poco he utilizado, pero que están allí, en mi casa, ocupando espacio, porque un día me pareció que podían servirme.

La necesidad de crear.

Volvamos ahora a la parte más positiva de esta reflexión. Si tú estás en una posición de autoridad, tienes una gran responsabilidad para desarrollar ideas que ayuden a generar progreso. Quiero decir, puede que tu posición sea la de padre o madre, jefe de departamento, gerente general de un negocio, presidente o dueño de tu empresa, puede que seas líder comunitario o que simplemente tengas a tu cargo un grupo de voluntarios. En todos los casos hay dos consideraciones básicas que debes tener en mente:

1) Tu visión afectará a quienes te rodean.

2) Es posible que tu visión no sea compartida en principio.

Tener una visión es tener un ideal. Seguro que has oído mucho sobre esto en talleres de motivación o de alta gerencia. Seguro que hasta has hecho tus enunciados o has ayudado a crear los de tu grupo de trabajo (empresa, iglesia, voluntariado, etc.). Pero lo esencial acá es que estas visiones no surgen en el vacío y tampoco son ejercicios intelectuales generales. Ese ideal es muy concreto (o debe serlo) y apuntan a suplir, y esto es lo fundamental, una necesidad que el líder es capaz de ver. Dicho de otro modo, el líder, sea que asuma ese rol por disposición organizativa o porque tome la iniciativa para ponerse en ese papel, debe ser capaz de ver aquello que falta y que puede ayudar a suplir con su visión.

A esto podemos referirnos cuando decimos que “la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestras”, lo que nos pone en una situación de respeto y humildad, porque nuestra influencia afectará para bien o para mal a aquellos que nos rodeen. Por ello un ideal tiende al progreso y se funda en principios, porque tiene en vista el desarrollo humano y el respecto por los derechos que a cada uno corresponden. El líder, que debe buscar ser una persona de excelencia siempre, debe marcar el camino y recorrerlo él primero, luego la gente sabrá que eso era justo lo que le hacía falta. O dicho missionvisionen las palabras del gran Mahatma Gandhi: “debemos ser el cambio que queremos ver el mundo”.

Tal vez tú ya estés viendo una necesidad en tu familia, en tu vecindario o en tu empresa. Entonces manos a la obra. Aunque al principio tú visión no sea del todo aceptada, si trabajas con paciencia y humildad, seguro que podrás ofrecerle a los que te rodean aquello que no sabían que necesitaban.

Hasta la próxima.

13 de marzo de 2012

Breves Pensamientos…

GRANDEZAOpino que existen básicamente tres tipos de personas: Los quejosos, las víctimas y las excelentes.

Quejarte, pero no hacer nada para resolver el motivo de tu queja, es peor que no quejarte.

Si te haces la víctima siempre, al principio despertarás compasión, luego un poco de lástima y finalmente la gente te despreciará porque no tomas las riendas de tu vida.

Si quieres que la gente te vea como una persona excelente, debes serlo, la apariencia no basta, pues tarde o temprano la verdad se sabrá. ¿Eres excelente?

Si sientes que vas con la corriente y te sientes cómodo con eso, ¡cuidado!, puede que solo seas un tronco a la deriva…

Las quejas sirven, sí, cuando nos hacen levantarnos para al menos intentar cambiar nosotros mismos.

Intentando cambiar al mundo no lograremos nada, pero si cambiamos nosotros, quizás podamos cambiar nuestro mundo.

Ser excelentes es elevar la norma en la moral, la calidad, las aspiraciones. No se trata de santurronería, ni impecabilidad, sino de crecimiento diario y continuo.

Las personas de excelencia se equivocan, quizás más que cualquiera, pero siguen luchando, siguen avanzando, porque saben que cada equivocación es, en realidad, una oportunidad. Habrá que reparar relaciones, hacer enmiendas, recomenzar cosas, todo esto y más, pero lo harán con humildad.

Aguila1HOY: este es el día para decidir dejar de quejarnos solamente, o dejar de ser las víctimas de la vida. Este es el día para mirar con fe hacia el futuro y dar el primer paso hacia la grandeza.

4 de octubre de 2011

Morir con gloria.

destino «Morir es el destino común de los hombres; morir con gloria es el privilegio del hombre virtuoso»

Isócrates

Si de algo podemos estar seguros en esta vida es que todos vamos a morir. Pero nuestra atención no debería estar en la clase de velorio que tendremos, ni si asistirán sólo nuestros seres queridos. Más bien, sería bueno que pensáramos en el legado que vamos a dejar cuando muramos y, para ello, sólo hay un camino: la virtud.

Dejar un legado (morir con gloria, según Isócrates) es un privilegio, mas está vedado para quienes carecen de sueños e ideales. Aquellos que se conforman con lo poco, que creen que son lo suficientemente buenos, que no necesitan crecer ni un centímetro más, morirán la muerte común de los de su estirpe. Pero quienes no se conforman a la moral común, sino que buscan los Principios elevados de vida, y tienen sueños por los que luchan e ideales que son su horizonte, ellos morirán privilegiados, porque habrán tocado aunque sea una vida.

Pero la virtud no es dogma, no es imposición, es el desarrollo del carácter. No es virtud la que se hereda, ni la que se enseña en las escuelas o universidades, por mucha ética que se pretenda inculcar. La virtud va más allá de eso, busca la perfección. Que no existe en nuestra condición humana algo perfecto (ni persona, ni familia, ni organización) es cierto, pero el hombre y la mujer de virtud no busca para encontrar algo perfecto, sino lo que puede ser perfectible.

Todo es perfectible en esta vida, y así el santo, el virtuoso, el genio, busca en sus sendas esa perfección. La excelencia de su vida no está en que crean ser la cúspide, más bien está en que siguen caminando para poder atisbarla aunque sea de lejos. Esta es la gloria del hombre virtuoso: seguir mirando hacia el cielo aunque su vida sea la más alta. No se conforma con ser bueno o muy bueno, quiere ser excelente.

Tomado de mi e-book “En la Búsqueda de la Excelencia” pág. 172, 173.

13 de junio de 2011

Alejando al invierno.

chicatriste1 «La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano»

– Víctor Hugo –

Al permitir que las negras nubes de la preocupación se manifiesten en nuestro semblante, perdemos algo más precioso que nuestra apariencia, perdemos nuestra serenidad. Pero al sonreír, ése sólo hecho es como dejar que un rayo de luz atraviese una habitación totalmente oscura y así se puede saber que más allá existe un lugar iluminado.

Lo curioso es que si buscas en Internet fotografías de los hombres y mujeres más ilustres de la historia, casi todos ellos han sido retratados de forma solemne y seria. Esto ha creado una imagen que no es real respecto a ellos, como si para hacer grandes cosas y triunfar en la vida debiéramos ser sombríos o calculadores, o tan solemnes y serios que ni una sonrisa pueda escaparse de los labios.

Claro que eran seres muy serios, solemnes y trabajadores, pero también sabían disfrutar de la vida, sabían reír de sí mismos, sabían sonreír a los demás. Tal vez no era tan evidente porque sus vidas estuvieron dedicadas al trabajo, al estudio, al experimento. Y, tal vez no han sido comprendidos, porque su placer no derivaba del mismo lugar del que provenía el de las personas sin ideales.

La sonrisa del ser excelente nace de la satisfacción, no sólo de la tarea realizada, sino de la experiencia que vive en el camino del desarrollo constante. Sabe que debe defender sus opiniones, pero no debe esgrimirlas como verdades absolutas y, cuando encuentra nueva evidencia, es capaz de Nacimiento del sol reconocer sus fallos y seguir avanzando. Esto le causa placer, esto lo hacer sonreír, pues la vida es un experimento que no acaba nunca. ¿Por qué malgastar la vida quejándose? El hombre y la mujer con altos ideales también tienen problemas, pero se levantan con optimismo, sonríen y permiten a su mente ver soluciones que de otro modo no podrían ver. Alejar el invierno de tu vida comienza con una sincera sonrisa, inténtalo.

(Tomado de mi e-book “En la búsqueda de la excelencia”, pp. 130)

11 de marzo de 2011

¿Podemos mejorar… sin excelencia?

 esfuerzo Mejorar es la meta confesa de muchas personas, y hay toda una industria que se encarga de recodarles que todavía no lo están logrando, por lo que necesitan comprar los últimos programas de adelgazamiento, de ejercicio, de alimentación, de pensamiento positivo, etc. Además, para acompañar lo anterior, hay que comprar la ropa que están usando los exitosos (y con la ropa, todos los demás accesorios).

¿Es posible que se haya deificado la figura de cierta gente famosa? Hay chicas que esperan que sus parejas tengan el cuerpo de tal actor, aunque para salir en una película a este actor le hayan arreglado las piernas por medio de programas informáticos. Hay chicos que quisieran que sus novias tengan el cuerpo de aquella actriz (o el rostro, para no ser tan superficiales), aunque esa actriz se haya hecho algunos arreglos que no están al alcance de un sueldo promedio.

Esto me hace preguntar: ¿Se puede mejorar sin pagar el precio de la excelencia? Respondo sin rodeos: . Y se puede verificar no solo a nivel individual; también es posible verlo a nivel de empresas. Pero vayamos por partes.

A nivel personal.

Si todo lo que queremos es tener, sin duda hay muchas fórmulas para lograr todo lo que queramos. Podemos tener dinero, tener un cuerpo perfecto, tener muchos amigos y tener a la mujer de nuestros sueños, e incluso podemos tener mucho éxito. Para ello solo precisamos las técnicas correctas. No quiero decir que no requieran esfuerzo, porque sin duda es necesaria mucha dedicación para seguir sosteniendo esas técnicas; pero el problema es que nunca tendremos todo lo que queremos, sencillamente debido a la economía de consumo en la que vivimos.

De todas maneras, siempre alguien tendrá algo mejor que nosotros, y si nos centramos demasiado en “tener” terminaremos metidos en una carrera de ratoncitos cuya meta final es sortear el laberinto tan solo para encontrar una migaja de queso. El aliciente, sin duda, será esa migajita. El precio a pagar: vivir para siempre en el laberinto.

¿Y en la empresa? imagen_mejora_continua

Existen innumerables sistemas para desarrollar la tan anhelada y ya bastante mecanizada calidad total. Se supone que la calidad es sinónimo de excelencia. Y escribo “se supone” no porque esté equivocada la idea, sino por mi loca premisa de que la calidad es un componente que si ha de tener valor y sentido necesita surgir de la excelencia.

Se puede mejorar en las empresas, estableciendo estándares, mecanizando las normas, y hasta reprogramando a los empleados, pero mientras nuestra idea de calidad se centre más en los mecanismos, o en las máquinas, en los costos y el rendimiento, el resultado será una falta de  compromiso y entusiasmo por parte de los trabajadores.

¿Cuál es la diferencia?

Si es posible mejorar sin ser excelentes, y además con muy buenos resultado, ¿cuál es la diferencia entre mejoría con y mejoría sin excelencia? Más aún, ¿para qué ocuparnos de un concepto tan abstracto e idealista como el de excelencia, si de todas maneras obtenemos los resultados que queremos? Quiero proponer que la diferencia es, simplemente, pasión.

A nivel individual: ¿Tienes pasión por lo que haces? ¿Haces ejercicios, o lees, o trabajas, con entusiasmo? Si no tienes pasión, pronto te faltarán las fuerzas para seguir con ese plan de alimentación o esa rutina de ejercicios. Sin pasión es muy fácil encontrar “motivos” para dejar de hacer algo, no importa cuánto nos beneficie. Pero, ¿qué tiene que ver la pasión con la excelencia? Que la pasión es toda la fuerza emocional que la excelencia necesita para moverse hacia el horizonte trazado. Y como hemos dicho en muchos artículos antes, ser excelentes es tener sueños propios, ser verdaderamente independientes, con capacidad para ser interdependientes, y solo podemos movernos hacia esos sueños con entusiasmo.

A nivel de empresa: ¿Se sienten identificados los empleados con la institución, con la misión y visión de ella? ¿Trabajan con entusiasmo para cumplir con los objetivos de toda la organización? Es posible comprar el trabajo, incluso la voluntad, y hacer que los empleados lo hagan todo bajo el sistema de calidad que esté de moda, pero no se puede comprar su corazón. Es Miguel Ángel Cornejo quien ha dicho que las empresas de excelencia invierten una gran cantidad de horas en capacitar a sus trabajadores. Y la mitad de esas horas de capacitación tienen que ver con hacer mejores personas, que sean buenos padres y madres, buenos ciudadanos.

 Esfuerzo1 Pero quiero ser claro: No estoy en contra de las técnicas y los sistemas, pues tiene su lugar. Son herramientas que deben ser puestas en manos de la excelencia, de la pasión, del sueño de ser mejores no según las normas o conveniencias sociales, sino según nuestra propia realidad.

Esto no es un escrito exhaustivo, y mi anhelo es que nos sintamos impulsados a reflexionar sobre cómo mejorar cada día nuestra vida, teniendo como base el propósito dominante de la excelencia.

6 de enero de 2011

Excelencia: El Propósito Dominante.

Horizonte En el artículo anterior dijimos que el propósito es diferente del deseo en que va más allá de la expresión emocional, define un plan de acción claro y mantiene la disposición a pagar el precio por alcanzar el objetivo propuesto. Nuestros propósitos sin duda son muy variados, respondiendo a nuestras condiciones, aspiraciones personales y profesionales y asegurando que podamos avanzar más allá del lugar en donde nos encontramos ahora mismo.

Pero junto a la pregunta del artículo anterior, habría que cuestionarnos un poco más: ¿Tenemos el propósito o solo tenemos propósitos? ¿Cuál es la diferencia? ¿Importa acaso si tenemos el propósito o tenemos propósitos? Tal vez parezca trivial (hasta confuso), pero propongo que hay una diferencia entre el propósito y los propósitos y comprender esa diferencia puede darnos una dimensión más elevada de sentido de misión y realización.

¿De dónde surgen los propósitos?

Unos breves y concisos diagramas mostrarán la diferencia a la que me refiero más arriba y nos harán notar por qué muchas veces nos quedamos en el intento de alcanzar nuestros objetivos.

La manera habitual en que planeamos y establecemos metas es más o menos así:Figura 1-Vivir la Excelencia Al medio se encuentra el trabajo, la priorización de objetivos, la lucha por hacer que nuestros propósitos nos lleven hacia el propósito mayor de nuestra vida; pero, ¿cuál es ese propósito que domina nuestra existencia? ¿Lo tenemos claro? ¿O es solo que estamos tan ocupados estableciendo metas de nuevo año que no hemos pensado en verdad hacia dónde estamos yendo? Entonces nuestro diagrama podría verse más o menos así:

Figura 2-Vivir la Excelencia Como puedes ver, hay demasiadas cosas entre lo que en verdad queremos ser y hacer y lo que hacemos. Esto se debe a que hemos invertido el proceso. Así que antes de seguir estableciendo metas y teniendo buenos deseos para este año, sería mejor pensar en esto:

Figura 3-Vivir la Excelencia  De esta manera el propósito da sentido y dirección a los diferentes propósitos que escogemos para nuestras distintas facetas de vida. Sin embargo, ¿qué es el propósito, qué queremos significar? Sencillamente: el legado de nuestra existencia, ser excelentes. La búsqueda continua de la excelencia (no perfeccionismo, que es la ilusión de tener el control de todo) es la fuerza impulsora que debiera regir el establecimiento de metas, sueños, y objetivos, es decir: los propósitos. Mas, como lo muestran los dos primeros diagramas, por lo general esperamos que todos esos objetivos que nos proponemos para el nuevo año (o para la vida en general) y que derivamos en tantas tareas, despierten en nosotros el deseo de ser excelentes o al menos nos hagan parecer excelentes, cuando en realidad (como vemos en el tercer diagrama), con lo que deberíamos comenzar es con el anhelo de la excelencia y permitir que de ese anhelo surjan nuestras metas que se integrarán en cada área de nuestro desarrollo.

Figura 4-Vivir la Excelencia Dicho de otra manera, no establecemos sueños, metas y objetivos para parecer excelentes, sino que lo hacemos como resultado de que la chispa de la excelencia ya habita en nosotros. Así que si tienes entusiasmo por tus propósitos, los has aclarado y estás dispuesto a pagar el precio para hacerlos realidad, solo resta hacer una pregunta: ¿A dónde te conducen? ¿Surgen de la chispa de la excelencia que hay en ti? ¿Del profundo sentido de servicio, del anhelo de dejar un legado?

Mi deseo es que tengas un gran día, una gran semana, un gran mes y un gran año. Hasta la próxima entrega.

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5 de diciembre de 2010

Cuando Nadie te Critique… ¡Preocúpate!

En mi trato con las personas, a menudo me toca oír cosas como: “Los demás solo saben criticar”; “en vez de ayudarme, solo me critican”; “deberían fijarse en ellos mismos antes de andar criticándome”, y un largo etcétera. Y no podemos negar que las más de las veces, este tipo de declaraciones son reales, tanto que me he quedado con una sentencia que escuché hace algunos años y que he ido desarrollando en mi mente: “No existe tal cosa como la crítica constructiva”.

Pero la crítica sí que existe, y aun cuando se nos expresa bajo el disfraz de ser “constructiva” su sabor amargo no desaparece; sin embargo, quiero proponer en este artículo que no es por la crítica que deberíamos preocuparnos, sino por la ausencia de esta, porque al faltar ella podría suceder que hayamos comenzado a convertirnos en meras sombras, y la mediocridad (el unirnos con la masa) haya hecho que pasemos desapercibidos.

Para derribar…

La crítica tiene por objeto señalar, de allí que sea más fácil extraer los defectos de los demás, y olvidarnos que somos tan humanos como el que señalamos. Así que cuando somos criticados es porque alguien nos ha señalado, o ha puesto bajo la lupa algo que considera inadecuado en nosotros. Y como la crítica sólo sirve para derribar, al ser señalados lo que nos toca es evaluar si en verdad nuestra conducta, nuestras palabras (o lo que sea que haya sido señalado) están recibiendo un trato justo.

Esta evaluación sirve, en mi opinión, para dos cosas: 1) Considerar quién es el que está haciendo la crítica. Si es una persona constantemente negativa, con tendencia a la murmuración, que no soporta que otros hagan lo que ella no puede, o dejen de hacer lo que a ella le ha tocado, entonces, ¿vale la pena prestarle tanta atención a esa crítica? No es que debamos descartar sólo porque sí una crítica desde ese tipo de fuente, pero considerar quién es el crítico puede ayudarnos a no tomar muy a pecho las cosas. De hecho, si el que critica es una persona que admiramos y apreciamos ¿qué hacemos con sus observaciones? En general, las valoramos, aunque las recibamos siempre con un poco de dolor, porque creemos que el crítico quiere lo mejor para nosotros.

2) Poner en perspectiva nuestro estilo de vida. Es decir, sin importar la fuente de la crítica (y aunque esta no sea la mejor clase de retroalimentación), nos sirve para hacer una pausa y pensar qué tan efectiva, próspera y excelente es nuestra vida, nuestro ejemplo. Es fácil descartar al crítico que no tiene autoridad moral, pero lo que no deberíamos hacer es dejar pasar la oportunidad para crecer y mejorar, incluso a pesar de la lluvia recia de criticones a nuestro alrededor.

Una especie próspera.

Es más, para dejarlo bien claro: los criticones son una especie muy próspera y que se reproduce muy rápido. A veces, también he criticado, y muy duro además. Sin embargo, el poder de una crítica no está en el que la esboza, sino en el que la recibe. El que señala, él mismo se hace daño al incapacitarse para apreciar el potencial. Pero si el que la recibe toma demasiado a pecho cada crítica que recibe, pronto estará a merced del qué dirán. Más bien deberíamos aprovechar esos señalamientos de nuestras faltas para mejorar, para demostrar por qué somos personas de excelencia.

Recuerda: Ser una persona excelente no significa que eres perfecto, sino que sueñas con algo mejor, y en la medida que te mueves hacia la excelencia (que es como el horizonte) siempre encontrarás críticos. Lo extraño sería que nadie te critique, y si eso llegará a pasar, entonces preocúpate, porque lo más seguro es que has dejado de vivir.

Hasta pronto, y ojalá, juntos podamos aprender a sobrellevar las críticas y a sacarles provecho, para que aquellos que nos critiquen pronto puedan darse cuenta del calibre que tiene nuestro carácter, de la fuerza que nos motiva a mejorar, y de que nadie ni nada nos hará desistir de cumplir nuestros sueños.

5 de septiembre de 2010

¿Cómo “disfrutar” de la muerte?

leonardosm «Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte»

– Leonardo Da Vinci

El hombre que dijo (o escribió) la frase que encabeza nuestra lectura de hoy es, sin duda, uno de los mejores ejemplos de lo que el espíritu humano puede hacer. Él vivió una vida incansable, de constante búsqueda y descubrimiento, en la que cada día se levantaba pensando en lo maravilloso que estaba por encontrarse con él.

¿Puede alguien así ver la muerte como algo sombrío? Por supuesto que no. La muerte sólo es sombría para aquellos que desperdiciamos nuestra vida quejándonos de las circunstancias adversas, mientras el tiempo pasa devastador sobre nosotros; y no es que la muerte necesite tiempo, pero cuando nuestra vida se conforma con estándares mediocretizados, pareciera que la muerte se divierte más viéndonos luchar contra la idea de no tener una razón por la cual vivir.

¿Quién no disfruta del dulce sueño cuando ha tenido una jornada significativa? Todos los días tenemos la oportunidad de usar bien nuestra vida, para que cuando nos alcance el sueño de la muerte, podamos descansar con tranquilidad, pues hemos vivido cada día un paso más cerca de nuestros sueños, más cerca de los altos estándares que escogimos para vivir una vida de Principios.leonardo-da-vinci

Hoy tienes un gran día por delante. Haz de este día la gran obra maestra de tu vida. Haz lo que Leonardo Da Vinci y emplea bien ésta jornada, porque es la única que tienes.

(Tomado de mi e-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 16,17)

27 de junio de 2010

El Camino de la Excelencia.

“Si hayas un camino sin obstáculos, quizás no te lleve a ninguna parte”Vigil.

antorcha Cuando comencé a escribir Vivir la Excelencia hace tres años, confieso que no pensaba en función de cuánto tiempo escribiría. En especial, porque había semanas que la “inspiración” no acudía en mi ayuda; y mientras trabajaba por desarrollar algunas ideas, me preguntaba si podría realmente ser de utilidad lo que publicaba, pues, como lo he dicho en alguna otra ocasión, reconozco que lo que escribo no es original, en el estricto sentido de la palabra, aunque desde el principio traté de darle mi toque personal.

Hoy, tres años después, descubro que comenzar a escribir esta columna ha sido una de mis mejores decisiones. Me ha permitido pulir mis ideas, cuestionándome constantemente sobre lo que publico y sobre lo que leo; mientras aprendo nuevas ideas y las contrasto con las más viejas; mientras intento poner en claro lo que, en muchas ocasiones, es una vorágine de pensamientos revoloteando en mi cabeza, para luego colocarlas en un texto que tengo la osadía de publicar, por si alguien quiere leerlo.

Pero, lo mejor de estos tres años ha sido encontrarme con otras personas que, quizás sin quererlo, se han atrevido a leer mis disparates y les han dado sentido, porque no hay nada que alegre más al autor que sentir que encuentra eco en el espíritu de otro buscador, porque eso es la excelencia, una búsqueda incasable, un camino que día tras día nos invita a crecer y fortalecernos, no sin obstáculos, porque estos son necesarios para aclarar nuestros sueños. Y así, esta aventura que comenzó de manera solitaria, ahora me permite contar con casi 250 suscriptores en mi lista de correo hasta hoy.

No sé cuánto tiempo más escribiré, mas, me alegra saber que la excelencia como tesoro, no se encuentra al final de un recorrido, sino que es el recorrido mismo el tesoro del ser excelente. Es el proceso el que hace del resultado algo bueno, porque en el viaje hemos aprendido a soportar las tormentas, a levantarnos la octava vez luego de haber caído siete veces, a caminosonreír frente a la oscuridad de la incertidumbre, ya que al levantar el rostro vemos nuestro horizonte invitándonos a no desistir y a no retroceder.

“Cuando buscamos el tesoro, nos damos cuenta de que el camino es el propio tesoro”Paulo Coelho.

Muchas gracias por ser parte de Vivir la Excelencia. Muchas gracias por permitirme llegar hasta la pantalla de tu ordenador.

Hasta la próxima entrega.

Gerson E. A. Arenivar

Autor de “En la Búsqueda de la Excelencia”.

4 de junio de 2010

Formar líderes: Una deuda pendiente.

antorcha-blog Al margen de que existen varias escuelas especializadas en el desarrollo de las competencias para el liderazgo efectivo (algunas de las cuales son patrocinadas por los nombres de grandes autores en el ámbito de la autoayuda, el desarrollo personal, el éxito y el liderazgo), nuestra sociedad sigue teniendo una deuda pendiente: nos falta un genuino interés en la formación de líderes. Es decir, sabemos que necesitamos de un liderazgo fuerte y orientado, sabemos que se debe hacer algo para que desde los más pequeños hasta los más grandes tomen consciencia de la importancia de saber dirigir y guiar y visionar; pero, nuestra sociedad ¿trabaja para formar personas que, en los diferentes roles que les toca desempeñar, se desempeñan con excelencia? ¿O está formando nuestra sociedad sólo mano de obra calificada (y barata)?

¿Educación?

Generalmente nuestra educación, desde niños hasta adultos, está basada en los tecnicismos. Incluso en carreras más teórico-reflexivas (que nacieron inicialmente para profundizar en el entendimiento de los fenómenos sociales), como la psicología o la sociología, el fin último parece ser introducir a los profesionales en el gran organigrama social, entre los engranajes del “progreso”, para perpetuarlo, para fortalecer las instituciones que mantienen el gran orden de las cosas.

profesores_educacion De vez en cuando alguien se da cuenta de que las cosas pueden cambiar. Entonces comienza a pensar, aunque alrededor el temor es evidente; es el miedo de que todo cambie de orden. Pero el líder inicia el cambio, con una palabra, con una actitud, con una acción. ¿Y qué ha hecho para convertirse en un líder? ¿Es su educación lo que ha permitido elevar su visión? La verdad es que ha tenido que formarse a sí mismo, partiendo de un sentido de inconformismo fundamental, pero no radical (léase, fanático). Simplemente, ha probado con hacer algo diferente.

¿Por qué no se enseña en la escuela sobre el potencial que tenemos? No estoy hablando de los espiritualismos que se han hecho comunes hoy en día. Hablo de las capacidades que tenemos para trabajar por ser mejores y ver un mundo mejor (una clara utopía que sirva para caminar).

¿Y qué podemos hacer nosotros?

portaantorcha_190x200 Francamente, no lo sé. Pero creo que elevar la norma para nosotros y vivir en la excelencia puede ser un buen paso. Lo que somos influirá en quienes nos rodean, uno a uno, y eso sí puede hacer la diferencia. Aunque no podamos hacer que nuestro sistema educativo cambie, sí podemos ayudar a los más pequeños a ver nuevos horizontes. Para ello, nosotros mismos debemos ser excelentes. Cada hogar, e institución, o movimiento, puede convertirse en el catalizador de la educación que nuestros nuevos líderes están necesitando.

¿Qué debería incluir la educación de líderes? ¿Cuándo debería comenzarse a enseñar a los chicos que sus mentes cambiaran al mundo? Sería bueno considerar estas cuestiones, por ello me gustaría leer tu opinión. Deja tu comentario y déjame saber qué piensas.

19 de mayo de 2010

Libro: “En la Búsqueda de la Excelencia”

En la Búsqueda de la Excelencia Es un verdadero placer presentar mi libro “En la Búsqueda de la Excelencia”. Estoy seguro de que las frases célebres, escogidas para abordar algunos temas importantes de la vida, así como las reflexiones que he escrito a partir de dichas frases, serán de mucha utilidad en tu propio viaje.
Sin embargo, ¿por qué este libro? ¿Vale la pena que lo leas? No te preocupes, no intento sermonear ni dar fórmulas mágicas en ninguna de las páginas de esta obra. Tan solo procuro poner en perspectiva algunos temas como el cambio, la identidad, nuestras relaciones personales y la búsqueda de nuestros propios ideales; pero, además, hago un fuerte y marcado énfasis en algo que poco a poco se ha dejado de enfatizar en nuestra sociedad: Los Principios. De hecho, esa es una de las razones fundamentales de la aparición de este libro. Más que técnicas, más que ideas viejas dichas con un lenguaje pseudocientífico que las hace parecer nuevas, los temas que trato tienen como fin volver a mirar las cosas de forma detenida.
Te invito a que hagas de este libro tu compañero de viaje. Cada reflexión ha sido pensada para que tengas a tu propio motivador personal al alcance de tu mano.
Las frases célebres esparcidas a lo largo de la obra ponen en perspectiva cada reflexión. Los ilustres personajes que nos legaron esas perlas de sabiduría (algunos son contemporáneos) nos acompañan en este maravilloso viaje que significa ir “En la Búsqueda de la Excelencia”.

Datos del libro:
12 horas de lectura (si deseas leerlo en forma rápida, pero ha sido pensado para leerse durante 4 meses una reflexión por día).
Autor: Gerson E. A. Arenivar
Categoría: Cuidado personal y autoayuda
Subcategoría: Autoayuda y superación
N° de páginas: 273
Tamaño: 170x235
Estado: Público
Interior: Blanco y negro
Formato: E-book
Precio: € 3.97 (precio no incluye impuestos)
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20 de abril de 2010

¿Quién es un Líder?

liderazgo El liderazgo siempre ha jugado un papel prominente en la historia. La humanidad ha necesitado vez tras vez de esas personas especiales, que son capaces de vislumbrar un nuevo horizonte, que son capaces de contagiar su visión del porvenir, y que además están dispuestos a servir. Pero, ¿será que todo aquel que es capaz de persuadir es un líder? ¿O el líder, para que sea uno genuino, debe ser algo más que persuasivo? O más concretamente, ¿quién es un líder?

La búsqueda del líder.

Como en la historia de Diógenes, nosotros tenemos que salir en la búsqueda del líder. Preguntando por las calles, indagando en nuestros congresos políticos, en los deportes, en los colegios y universidades, en las manifestaciones culturales, y en todo lugar donde los hombres y las mujeres se desenvuelvan en su cotidianidad. Pero debemos ser conscientes de que no todo el que ostenta un alto cargo, o un título, o una posición, es necesariamente el adecuado para ser un líder, porque, dicho con redundancia, ni los cargos, ni los títulos, ni el estatus proveen automáticamente los ingredientes para que un líder sea uno genuino. Tal vez son cosas deseables; y no dudo que para el líder genuino significarían una ventaja; pero para el hombre mediocre que se masifica, todos los cargos y títulos y posesiones (posiciones) son verdaderos obstáculos, pues le impiden inconformarse con lo normal.

Pero dicho todo esto, aún no respondemos a la pregunta que nos hemos planteado: ¿Quién es un líder? El problema es que, aventurarnos a dar una respuesta podría ser mal interpretado, pero no darla también puede ser mal entendido, por ello opto por responder no en forma de concepto, sino en forma de descripción. Siempre se echará en falta alguna cosa, pero al describir lo que un líder genuino es, será más fácil (o al menos eso espero) su identificación.

LEY DEL liderazgo Antes, sin embargo, debo aclarar que en mi opinión personal el líder genuino y el pseudo-líder, pueden compartir muchas cualidades, pero lo que diferencia a uno del otro es el resultado, es decir, si su vida, sus decisiones, su visión, se traduce en progreso de la humanidad. Más aún, un líder no lo es tanto porque pueda hipnotizar a miles de personas con su elocuencia, como lo es cuando por su ejemplo puede tocar a una sola vida y hacerla mejor.

El líder es:

Visionario: Es decir, ve el mundo de una manera diferente. Ve las posibilidades. Es realista, pero sabe que lo imposible sólo son cosas que no se han intentado todavía.

Elocuente: Sabe transmitir su mensaje con claridad y por ello es oído y respetado. Aunque tiene buena retórica, no abusa de ella para llegar a quienes lo escuchan, porque sabe que la mejor elocuencia es la pasión de vivir lo que uno cree.

Humano: Aunque reconoce el peso de su responsabilidad e influencia, también reconoce que no lo es todo ni lo puede todo. Sabe pedir ayuda y consejo. Sabe admitir que se ha equivocado. Pero también sabe cómo levantarse para seguir adelante.

Humilde: No se arroga triunfos que no le pertenecen, y sabe dar a cada cual lo que le corresponde, sin prejuicios, sin rencores, ni favoritismos.

Servicial: Mas no servil. Su servicio es al ideal, a la humanidad, pero nunca será un adulador intentando ganar influencia de la manera fácil.

liderazgo (1) Íntegro: Pues no tuerce el juicio y se mantiene de parte de la justicia sin importar el precio. Su honor no está en venta: no puede ser sobornado, ni por el dinero, ni por las emociones.

Paciente: Pero no tolerante. Es paciente en tanto que puede ayudar a aquellos que buscan el progreso, que quieren salir de la mediocridad, aunque les sea difícil; mas no tolera la rimbombante expresión de mediocridad con la cual se enorgullece la masa.

Excelente: No puede ser menos que esto. No se rebaja a los estándares comunes. Alcanza una cima y levanta la vista porque sabe que otra cumbre lo espera. Y sigue creciendo, porque ser excelente es eso: seguir desarrollando cada facultad física, emocional, intelectual y espiritual.

Un legado para humanidad: Es decir, que deja el mundo un poco mejor (aunque sea sólo un poco) de como lo encontró.

Un verdadero líder se construye a partir del carácter. Allí donde no hay máscaras. Allí donde sabemos quiénes somos en realidad. Puede ser que seamos tan hábiles que podamos fingir todo lo anterior, pero ¿por cuánto tiempo? Al final, lo que somos en verdad se revela más fuertemente que lo que pretendimos ser. Y, aunque en general se escribe sobre el liderazgo desde una perspectiva más pragmática, me parece que considerar estas cualidades descriptivas bien podría servir para completar el cuadro de lo que un líder se espera que sea.

¡Hasta la próxima entrega!

22 de febrero de 2010

El Gran Centro Comercial.

20070417klpcnavid_149.Ies.SCO La excelencia es como una hermosa perla, pero para obtenerla hay que buscarla con diligencia. También, como es una perla exquisita, debemos saber que tendrá un alto precio; sin embargo, ese alto precio ha de ser superado por los beneficios que ser excelentes trae consigo. ¿Y dónde podemos encontrar tan valioso objeto? En el más grande centro comercial que existe: el mundo. Es sólo que al andar por las tiendas y pasillos de este gran establecimiento, debemos estar alertas para no adquirir algo de menor calidad.

Oferta y Demanda.

Como en todo centro de tiendas, nuestro mundo tiene una gran variedad de ofertas de “visiones de vida”: Desde el escepticismo científico, pasando por el fanatismo religioso, hasta la credulidad pseudocientífica, hay una variedad muy abundante de maneras de “ver la vida”, todas ellas con la promesa de hacernos más coherentes, más completos, de curar nuestras dolencias físicas, mentales, espirituales y emocionales. ¿Cuál de ellas es la mejor? Este artículo no trata de decidir sobre cuestiones que cada uno de meditar con consciencia. Sin embargo, me ha resultado interesante que cada “tienda”, a su manera, según sus capacidades mercadológicas, de relaciones públicas y publicidad, se postula como “la mejor opción”. Los titulares no dejan de sorprender por la seguridad con la que se presentan: “Cómo ganar dinero rápido y fácil…”; “Cómo conseguir lo que quieras, cuando quieras y como quieras…”; “Los x pasos para lograr la felicidad, el éxito, el amor…” y un largo etcétera.

ofertaydemanda La razón para que existan todas estas súper-ofertas es una supuesta demanda. La gente quiere saber todo eso, la gente está pidiendo a gritos que los gurúes financieros, espirituales, de autoayuda, del amor (y otro largo etcétera), les den los secretos del universo para encontrar la paz y la tranquilidad y la seguridad que necesitan. Pero, ¿será posible que esta supuesta demanda, sobre la que hay tantas ofertas, no sea más que una necesidad tan real como la necesidad de una bebida gaseosa; o como la necesidad de andar el último modelo de celular; o como la necesidad de embriagarse hasta la cirrosis; o como la necesidad de fumar hasta el cáncer?

La masa cree que necesita algo, porque se ha acostumbrado a que le digan qué es lo que necesita. Aunque obviamente cada uno es libre de decidir si quiere optar por tal o cual visión del mundo, por lo menos deberíamos tomarnos el tiempo para reflexionar deliberadamente sobre esa decisión. El gran problema es que, pese a vivir en la autodenominada era de la información, los que estamos en la masa, a veces aceptamos sin chistar cualquier cosa que se oiga muy intelectual, o que atraiga a las estrellas de Hollywood (porque “si es bueno para ellas debe ser bueno para nosotros” parece decir la lógica de la masa), o que sea dicho por ése “gran” líder espiritual (independientemente de la religión).

Así, terminamos vagando de tienda en tienda por el gran establecimiento buscando la excelencia, sin encontrarla; pero en ínterin, además de gastar nuestro dinero, nos vamos armando una coraza de preconceptos capaz de impedirnos discernir el momento cuando estemos frente a la hermosa perla de la excelencia. El problema de la oferta y demanda de visiones de vida no es tanto las técnicas, que en algunos casos pueden ser muy buenas. El meollo del asunto se encuentra justo en lo que está de fondo. Las técnicas sólo sirven para maquillar nuestra personalidad, nuestra superficie; la mentalización positiva tan sólo sirve para no olvidar que podemos mantener una actitud adecuada sin importar las circunstancias; pero más allá de esto está la excelencia.

El precio de la excelencia.

Entonces llegamos a una pequeña tiendita. Allí no hay carteles con el 50% de descuento para los primeros cien. No hay grandes titulares, ni siquiera tiene nombre. Está prácticamente sepultada por los grandes monumentos que a su alrededor se yerguen con grandes luces y letreros. Al entrar, sólo vemos al dependiente de mostrador, con una cajita delante de él. En esa cajita se encuentra la perla de la excelencia. El dependiente nos dice que es la perla más exquisita que jamás ha existido, es invaluable, y no importa cuánto busquemos fuera de esa tiendita, no encontraremos nunca una perla mejor. perla Nos pregunta si nos interesa. Y claro que nos interesa, por eso hemos andado de tienda en tienda comprando todo lo que nos ha podido ofrecer la autoayuda, el pensamiento positivo, la ley de la atracción, la psicología esencial, el yoga (y más). Preguntamos cuánto cuesta. El hombre tras el mostrador nos mira extrañados y nos dice: “¿Costar? ¿Dinero? No, no… no cuesta nada”. Ahora somos nosotros los extrañados. ¿No la podemos comprar entonces? El dependiente nos explica que nunca podríamos comprarla, pero podemos llevárnosla si queremos. Es gratuita, pero nos cuesta todo. “¿Cómo?”, preguntamos. “Cambiando”, es la respuesta. “¿Cambiando?”. Sí, porque debemos comenzar a concentrarnos en la construcción de un carácter fiel, firme, decidido, centrado en principios, en vez de seguir llenándonos de técnicas. El dependiente nos dice que la mayor necesidad del mundo es la de hombres y mujeres incorruptibles, que no se vendan ni se compren, que sean leales al deber, que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos, y eso sólo se logra con un carácter bien desarrollado. Luego de esto, la masa retrocede alarmada y sale del pequeño puesto sin luces hacia uno con grandes letreros y ofertas. Pero se ha quedado alguien, que se acerca despacio, pero con seguridad a la mesa, y al estar frente a la cajita la toma y exclama: “Por fin. Esto es lo que andaba buscando”. Tras el mostrador el tendero sonríe, sabe que está frente a un ser de excelencia.

Tu carácter es el mayor bien que tienes y pulirlo es un gran deber. La verdadera excelencia reside justo en el desarrollo de un gran carácter. Esto es un asunto de toda la vida, pero los resultados sobrepasan cualquier expectativa. ¿Quieres llevarte la perla de la excelencia?

Hasta la próxima entrega.

27 de enero de 2010

¡Cuidado con la Masa! - 2

tapiz vivir 2010 En el artículo anterior hemos dicho que la masa se alimenta de una forma de pensar. Esta forma de pensar se alimenta de una fraseología muy indefinida (por lo común que es), pero con suficientes elementos llamativos como para que cada uno la interprete como mejor le acomode. Y finalmente, esta fraseología se alimenta de la masa, de sus temores, expectativas e ilusiones.

El problema es que, en la enmarañada industria de la autoayuda, parece difícil hacer una línea de demarcación capaz de clarificar quién está hablando superficialmente y quien con sustancia. Esta dificultad, de nuevo, se debe al nebuloso uso de términos tan semejantes, tan sonoros, tan espirituales, tan elevados, que al parecer sólo se necesita tener la mejor verborrea, el mayor carisma, las mejores técnicas de proyección, a fin de ser el experto de moda; pero si no se tiene eso, basta con tener suficiente dinero como para hacerse una conveniente propaganda y todo listo.

El problema de la masa.

No uso la palabra “masa” en forma peyorativa. No intento ser ofensivo, tan solo pretendo hacer una diferenciación que pueda ser contrastada con un estilo de vida de excelencia personal. Por otro lado, a medida que he ido escribiendo nuevos artículos para Vivir la Excelencia he tratado también de ir alejando el concepto de excelencia personal del concepto de autoayuda, porque como he dicho más arriba, esa es una industria donde nacen numerosos expertos en los síntomas cada día, pero la excelencia personal ataca las causas, la raíz del problema de la masa. Pero, ¿cuál es el problema de la masa? En realidad, tal vez no sea sólo un problema, pero bien podríamos identificar al menos uno de sus problemas: El Miedo.

145368 Es miedo a pensar, miedo a parecer inadecuados si no se está al tanto de la última técnica PNL, miedo a que las expectativas personales no se ajusten a la sociedad, aunque las expectativas sociales disten mucho de estar fundadas en principios de vida, etc. El miedo hace que la masa se aferre a esa forma de pensar que la llena de promesas, de palabras de ánimo y apoyo, mientras lo que sucede en verdad es que todo lo que tiene (dinero, tiempo, energía) se lo gasta intentando seguir esas fórmulas que han de ser tan efectivas porque han sido probadas en más de 60,000 personas alrededor del mundo, cuando la población mundial anda por los 7mil millones. ¿Sólo un 8 % de la población es feliz?

Lo que se necesita es sustancia.

Definitivamente lo que necesitamos es sustancia, no el lenguaje sincretista de la moderna autoayuda; un lenguaje en el que todo es bueno, todo sirve, todo depende del nivel de consciencia. Es verdad que debemos crecer, desarrollarnos; es verdad que necesitamos una consciencia más profunda y clara de nuestra misión en la vida; sin embargo, este desarrollo debe estar fundado en principios que afecten el desarrollo de nuestro carácter, que ocupen el núcleo de nuestra vida.

Tiempo hubo en el que el desarrollo de las virtudes del carácter era visto como fundamental para triunfar en la vida. La perseverancia, el valor, la preparación, los ideales (entre otras cosas), no eran una mera afirmación motivacional, ni una técnica de la personalidad. Las emociones (tan manipuladas hoy en día) estaban en su justo sitio: como accesorios de la voluntad. Y la voluntad, unida a un claro sentido de propósito, marcaba la diferencia entre los excelentes y los mediocres.

Pero, ¿es posible ver la diferencia? Como anteriormente hemos dicho, aunque en la superficie la línea que demarca la forma de pensar de la masa y el sistema de desarrollo de la persona excelente parezca borrosa, al profundizar un poco se puede ir viendo con claridad lo que sostiene a la masa y a la excelencia. El problema no está necesariamente en las palabras o en las expresiones. Tanto la masa como la excelencia usan pensamientos como “el éxito depende de ti”, “piensa en grande y harás cosas grandes”, “si quieres resultados distintos no hagas siempre lo mismo”, “atraes aquello en lo que más piensas”… y muchas expresiones de este tipo. Vuelvo a repetir: el problema no está en esos enunciados en sí, sino en lo que los sostiene. Mientras la masa se desenvuelve en el terreno de las técnicas y los éxitos, el ser excelente trabaja en el estilo de vida, en el cultivo de las facultades, en el desarrollo armonioso de un carácter equilibrado, que obviamente dará éxitos, pero lo mantendrá también caminando siempre por la senda de la excelencia.

En conclusión.

la excelencia2 Así, aunque es evidente que no he podido ser exhaustivo en este artículo en dos partes, lo que sí he querido es abrir la reflexión. Después de todo, “somos los arquitectos de nuestro destino”, por lo tanto, cada elección es importante, cada reflexión es importante. No he escrito este artículo para que nos volvamos paranoicos buscando fantasmas donde no los hay. Sino que he escrito para incentivar una recapacitación sobre la necesidad de desarrollar un estilo de vida de excelencia. Este estilo de vida nos mantendrá alerta en cuanto a la sustancia (o falta de ella), cuando escuchemos o leamos sobre los últimos gritos de la moda de la autoayuda.

Recuerda: “En todo momento el hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia” (Viktor E. Frankl).

Hasta la próxima entrega.

11 de enero de 2010

Vive Este Día…

la excelencia 3 Mientras revisaba algunas estadísticas en donde he hecho aparecer mi sitio, con el propósito de ir evaluando el proceso de posicionamiento que tiene en la red, para poder llegar a más personas a fin de servirles con los humildes pensamientos que escribo, me di cuenta de algo que me pareció interesante: Aunque en varias ocasiones mi blog ha podido estar hasta en cuarto lugar, a veces en tercero, no he podido acceder todavía a las dos primeras plazas. Esto no es lo interesante. Lo curioso es que los dos primeros lugares se los han alternado dos sitios cuya temática es: uno sobre servicios fúnebres y el otro sobre supersticiones, es decir, sobre esos intentos de definir y predecir la personalidad y oportunidades de un ser humano mediante (lo que yo llamo) supercherías. Y eso me hizo pensar en lo siguiente:

Uno de nuestros mayores temores

Uno de los mayores temores que enfrentamos los seres humanos es el temor a no tener el control. Pensemos por un momento: ¿Por qué nos preocupamos tanto por los seguros de vida, o por los arreglos funerarios? Porque como la vida es tan impredecible, es mejor tener el control de lo que nos puede llegar a pasar. Otra pregunta: ¿Por qué hay tanta gente que acepta las explicaciones mágicas y mistificadas de astrólogos, numerólogos, tarotistas, etc.? Porque como la vida es tan impredecible, es mejor tener el control “sabiendo” lo que puede llegar a ocurrirnos en el día según nuestros números favoritos o signo de nacimiento.

Claro que, respecto a los arreglos funerarios, no es que vamos a esperar hasta el último momento, pero lo que quiero destacar es que, muchas veces nos concentramos tanto en cosas que pueden o no pueden pasar, que nos olvidamos que tenemos una vida que vivir AHORA. Pero lo más triste, dejando de lado el asunto de las funerarias, es que para intentar ganar un poco de control sobre la vida, haya muchas personas dispuestas a renunciar a su voluntad para aceptar “la voz de los astros”, o de los números, o de las cartas, o incluso de los espíritus. Escribo que es lo más triste, porque ese tipo de creencias tienen el poder de limitar nuestra verdadera identidad a tal punto, que es posible terminar siendo sólo el producto de una mente que no es la nuestra.

o_bola-cristal Ni la astrología, ni el tarot, ni la mediumnidad, ni la numerología, tienen validez científica o espiritual. Son tan sólo la manera de escapar a nuestra propia responsabilidad en la vida. Respecto a la astrología, es importante notar el retraso que tiene en contraste con la astronomía. Esto se hace patente cuando se considera que “desde el año 150 a.C., cuando se cristalizó el actual sistema astrológico, el Zodíaco se ha corrido una casa completa… Esto significa que todos los que creen que nacieron bajo el signo de Libra, en realidad nacieron bajo Escorpio, y todos los que creen que nacieron bajo Escorpio, realmente nacieron bajo Sagitario. Por lo tanto, la astrología moderna no tiene nada que ver con los planetas o las estrellas reales, sino tan sólo con astros ficticios[1]. (La negrita es mía.)

Vivir Hoy

Por esa razón, justo en este primer artículo de Vivir la Excelencia para el 2010, es importante reconocer que, aunque no tengamos el control sobre lo impredecible de la vida, tenemos el desafío de vivir este año bajo nuestros ideales, nuestros sueños y nuestras elecciones. Nada ni nadie puede imponernos una manera de ser, a menos que lo permitamos. Ni las estrellas, ni los números, ni las cartas pueden tomar el lugar de la invencible voluntad del que tiene una meta, una verdadera estrella que alcanzar. Por eso:

si hoy fuera el dia Vive este día como si fuera el último, porque hoy tienes la oportunidad de hacer la diferencia dondequiera que estés, con quien sea que te relaciones…

Vive este día para triunfar, porque tú eres un ser excelente y como tal tu vista está puesta siempre en el horizonte, sin importar que la tormenta amenace…

Vive este día como la antesala de lo que ha de ser tu nuevo año, porque las elecciones que hagas hoy son las únicas que afectarán tu futuro…

Vive este día para dar lo mejor de ti, para amar, para forjarte nuevos hábitos, para crecer

Hoy es tu momento y el mío. Hoy podemos dar un paso más para vivir la excelencia. Hoy podemos tirar a la basura todo aquello que nos estorbó el año pasado. Hoy nuestro viaje puede ser diferente, si estamos dispuestos a pagar el precio de ser los responsables de nuestras propias vidas. ¿Qué vendrá mañana? No lo sabemos con certeza, pero lo que sí sabemos es que si estamos vivos hoy, es porque aún tenemos una misión que cumplir. ¿Aceptarás el desafío de vivir en la excelencia un año más, es decir, un nuevo año?

¡Qué tengas un año próspero es mi deseo para éste 2010!!!


[1] Eternity, octubre de 1970. Citado en La personalidad triunfadora del joven moderno, Sergio Collins y en Credos Contemporáneos, Daniel Scarone.

8 de diciembre de 2009

Lo esencial es invisible.

principito-z Quiero comenzar este artículo con la siguiente frase de Antoine de Saint-Exupery: “Lo esencial es invisible a los ojos”.

He leído por la red, reacciones muy variadas e interesantes a esta frase, que van desde el humor hasta la más solemne espiritualidad, pasando por alguna gama de sentimentalismos, o refutaciones, etc.

Pero la traigo aquí, a Vivir la Excelencia, porque considero que la excelencia personal pasa por aceptar este hecho fundamental: Lo esencial no se ve siempre, y sin embargo existe. Por esa razón me atrevo a afirmar que la excelencia no se alcanza mediante una serie de técnicas, que aunque muy buenas, sólo pueden trabajar superficialmente; mientras que para llegar a ser excelente se requiere de cambios profundos, se requiere de moldear nuestra vida con la guía de los Principios, lo que no todas las veces resulta fácil.

Dicho lo anterior, quiero esbozar una advertencia: No debemos confundir lo esencial con lo que se siente. Una de las explicaciones más comunes que he encontrado en la red para la frase de Saint-Exupery es esta: “lo que se siente es lo importante” con las siguientes variaciones: “Lo que verdaderamente importa no se ve, se siente”; “uno es siempre lo que siente en el alma”, entre otras. Pero la dificultad de estas explicaciones es que ponen el énfasis no en lo esencial, sino en algo que en nosotros es muy variable: los sentimientos.

Sin querer negar la naturaleza altamente emocional que compartimos todos los seres humanos, la verdad es que hacer de nuestros sentimientos la guía, la norma, el nivel sobre el cual se mide lo esencial, es poner un fundamente demasiado débil y tambaleante. Claro que nuestros sentimientos son importantes, pero no son lo esencial, ni tampoco pueden decirnos fielmente qué es lo esencial. De hecho, la frase misma es una refutación para una explicación basada en los sentimientos o las sensaciones, debido a que asegura que ni los ojos (un órgano sensible) pueden ver lo que en verdad importa.

Y ¿entonces?

Entonces debemos buscar lo esencial en otro lugar, en un lugar que rete tanto a nuestra racionalidad como a nuestros sentimientos; y propongo que ese lugar es el terreno de los ideales y los principios. Avanzar hacia aquellos y vivir por estos es un verdadero ejercicio de confianza que reta tanto nuestros cálculos más precisos, así como nuestros sentimientos.

Me explico un poco más: Cuando tú tienes un ideal, estás dispuesto a correr todos los riesgos, aunque sientas miedo, aunque a todas luces parezca una locura; sin embargo, estás dispuesto a lanzarte a la aventura de alcanzar aquello que sueñas. A medida que avanzas hacia tu horizonte vas aprendiendo a vivir, y muchas cosas que antes veías natural, de repente resulta que no funcionan y debes abandonarlas si quieres mantenerte en la senda. Y no sólo debes abandonar viejos patrones, sino que debes aprender nuevos para poder asegurar que tu viaje sea uno feliz a pesar de las tormentas que vengan. Los principios son justamente esas cosas nuevas que debes aprender, porque aunque la sociedad los ha convertido en valores de elección personal o meramente social, ellos existen, queramos o no vivir en armonía con ellos.

powerofless2 De esta manera, lo esencial, lo importante, es invisible a los ojos, pues se trata de un viaje hacia el mérito, por el camino de la excelencia. Se trata de ése espíritu invencible que te mantiene andando, aun cuando crees que ya no puedes más. Se trata de tu lucha, de ser mejor cada día por aquellos a los que amas. Se trata de las decisiones que tomas al enfrentar un revés, de tu integridad y tu responsabilidad. Se trata, finalmente, de tu vida.

Hasta la próxima entrega.

27 de noviembre de 2009

Los 10 Mandamientos de la Excelencia.

pergamino-10mandamientos-VE

I

Descubre y abraza tu Ideal.

II

Vive a la altura de los Principios.

III

No comprometas tus sueños e integridad con algo menor que la excelencia.

IV

Acuérdate de tomarte un tiempo a fin de aclarar tus motivos, recuperar el equilibrio y renovar tus fuerzas espirituales, mentales, físicas y socio-emocionales, para seguir hacia adelante.

V

No te quejes, ni critiques, ni murmures.

VI

Desarrollo relaciones fuertes y constructivas.

VII

Vigila tus pensamientos y hábitos más constantes.

VIII

Acepta tu libertad.

IX

Acepta tu responsabilidad.

X

Acepta que la vida es abundante.

Nota: Luego de pensar bastante en esto de la excelencia, he querido presentar lo que considero sus diez mandamientos. Sin embargo, una vez que terminé de escribir el borrador en uno de mis cuadernos de apuntes, acudí a google para buscar si alguien ya había escrito algo así. Me tope con un libro: “El decálogo de la excelencia”, de Jesús Mondría. Sólo he visto el índice del mismo, y me parece interesante. Pero, mi concepción de lapergamino_1bb_VE excelencia me impulsa a dar, lo que voy a llamar hoy, mi versión de los diez mandamientos de la excelencia. ¡Qué disfruten de esta entrega! Recuerden dejar sus comentarios.

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