27 de noviembre de 2012
Un paso más.
17 de septiembre de 2010
Aprecia el don.
«Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?»
– Confucio –
Para poder disfrutar, como lo sugiere Da Vinci en la reflexión anterior, de una dulce muerte, nuestro primer deber es conocer la vida y apreciar este maravilloso don que se nos ha concedido, antes que sea demasiado tarde y lleguen los días en los que nos arrepintamos de no haber vivido realmente.
Pero, ¿cómo es posible conocer la vida? Déjame presentarte algunas sugerencias; pero, por favor, recuerda que sólo son sugerencias que puedes ampliar y perfeccionar a lo largo de este día:
1. Ten un sueño. Debe ser algo que tú desees y que llegues a amar con todo tu ser. Puede ser un proyecto o una persona, pero debe ser tu sueño.
2. Da gracias por lo que tienes. No te preocupes si no eres quien tú quisieras ser, o si no tienes lo que quisieras aún; da gracias por lo que sí tienes que te hace sentir bien, aunque te parezca poco. ¿No tienes nada? Pues da gracias porque tienes la vida, porque respiras, porque tienes un potencial ilimitado para hacer grandes cosas, da gracias por tu sueño.
3. Aprecia el don. Cuando agradeces, la seguridad de ser y tener te llega y entonces puedes apreciar el don. ¿Tienes vida? Entonces agradece constantemente esto y comenzarás a apreciar este maravilloso regalo y encontrarás las maneras de mostrar tu aprecio soñando en grande y haciendo todo cuanto puedes por vivir una vida digna de tu gratitud.
Conocer la vida conlleva la gran responsabilidad de ser responsables de nuestra propia existencia; mas cuando aceptas el reto, entonces puedes vivir de verdad. ¿Estás listo o lista para comenzar a apreciar el don de la vida (y todos tus dones) desde hoy?
(Tomado de mi E-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 18-19)
5 de septiembre de 2010
¿Cómo “disfrutar” de la muerte?
«Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte»
– Leonardo Da Vinci –
El hombre que dijo (o escribió) la frase que encabeza nuestra lectura de hoy es, sin duda, uno de los mejores ejemplos de lo que el espíritu humano puede hacer. Él vivió una vida incansable, de constante búsqueda y descubrimiento, en la que cada día se levantaba pensando en lo maravilloso que estaba por encontrarse con él.
¿Puede alguien así ver la muerte como algo sombrío? Por supuesto que no. La muerte sólo es sombría para aquellos que desperdiciamos nuestra vida quejándonos de las circunstancias adversas, mientras el tiempo pasa devastador sobre nosotros; y no es que la muerte necesite tiempo, pero cuando nuestra vida se conforma con estándares mediocretizados, pareciera que la muerte se divierte más viéndonos luchar contra la idea de no tener una razón por la cual vivir.
¿Quién no disfruta del dulce sueño cuando ha tenido una jornada significativa? Todos los días tenemos la oportunidad de usar bien nuestra vida, para que cuando nos alcance el sueño de la muerte, podamos descansar con tranquilidad, pues hemos vivido cada día un paso más cerca de nuestros sueños, más cerca de los altos estándares que escogimos para vivir una vida de Principios.
Hoy tienes un gran día por delante. Haz de este día la gran obra maestra de tu vida. Haz lo que Leonardo Da Vinci y emplea bien ésta jornada, porque es la única que tienes.
(Tomado de mi e-book “En la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 16,17)

