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15 de abril de 2013

La Mayor Inversión…

clip_image002La realización personal, trascender, es una de las metas más importantes que deberíamos encarar. No se trata solo de alcanzar cosas, de tenerlas, sino de ser. Un importante empresario mexicano (Carlos Katsuga) describe este proceso de realización y trascendencia con 4 bienes: 1) Bien Ser. 2) Bien Hacer. 3) Bien Estar. 4) Bien Tener. Cada uno es el resultante del anterior, por lo que se deduce que el más importante de los bienes es el Bien Ser.

El Bien Ser tiene que ver con la educación formativa, más que con la académica. La educación académica es muy importante hoy día, porque forma los marcos conceptuales con los que hay que enfrentar el cambiante mundo en el que vivimos. Sin embargo, por sí sola esta educación no tiene la capacidad de hacernos mejores. La educación en principios sigue siendo importante, aunque no se habla ya de ella como se debiera. La integridad, el honor, la solidaridad, el amor, el trabajo, siguen siendo principios factores del verdadero éxito y, más aún, de una vida de mérito.

Por eso es tan importante la inversión en el capital humano en las empresas. Hay muchos profesionales académicos que tienen poca educación formativa. Y las empresas de clase mundial, como lo diría Miguel Ángel Cornejo, invierten en ambos niveles: académico y formativo. El punto es que si eres una mejor persona, eso impactará en tu familia, en tu sociedad, en tu trabajo.

¿Te has preguntado por qué es necesario acudir a seminarios de trabajo en equipo, de liderazgo, de superación de crisis, etc.? Porque la educación formal se ha quedado corta en esos aspectos. Eso hace que haya muy buenos productores saliendo de las aulas de clase, pero muy pocos líderes, comprometidos con el desarrollo social, empresarial, familiar y personal.

"La inversión en nosotros mismos, es el único instrumento con que contamos para vivir y realizar nuestra aportación" Stephen Covey.

Esta sentencia lo resume todo: La mayor inversión es la que hacemos en nuestro desarrollo completo. Cada aspecto de nuestra vida merece atención. El mejoramiento continuo es importante a lo largo de toda nuestra vida.

¿Cuál será nuestro aporte? ¿Qué queremos dejar en este mundo? Invierte en tu desarrollo espiritual, invierte en tu desarrollo intelectual, invierte en tu desarrollo emocional y también en tu desarrollo físico. Mira alrededor y pregúntate en qué relación debes invertir ahora mismo, en qué aspecto de tu vida estás quedándote en números rojos, y comienza a trabajar, paso a paso, por invertir lo mejor en cada cosa que hagas (este es el segundo bien: el Bien Hacer).

Como ves, el Bien Ser conduce a una vida en la que se quiere Bien Hacer, es decir, en el que se hacen bien las cosas, aunque nadie parezca notarlo. El resultado de este es el Bien Estar, sentirse seguro de haber hecho lo mejor, estar alegre por haber dado lo mejor, lo que eventualmente traerá consigo el Bien Tener.

Hasta la próxima.

Si te ha sido útil este artículo no dudes en compartirlo. También déjanos tus comentarios, estaremos contentos de recibirlos. Y recuerda darte una vuelta por nuestros servicios.

Fuente: http://innpacte.com/blog/articulos/la-mayor-inversion.html

4 de octubre de 2011

Morir con gloria.

destino «Morir es el destino común de los hombres; morir con gloria es el privilegio del hombre virtuoso»

Isócrates

Si de algo podemos estar seguros en esta vida es que todos vamos a morir. Pero nuestra atención no debería estar en la clase de velorio que tendremos, ni si asistirán sólo nuestros seres queridos. Más bien, sería bueno que pensáramos en el legado que vamos a dejar cuando muramos y, para ello, sólo hay un camino: la virtud.

Dejar un legado (morir con gloria, según Isócrates) es un privilegio, mas está vedado para quienes carecen de sueños e ideales. Aquellos que se conforman con lo poco, que creen que son lo suficientemente buenos, que no necesitan crecer ni un centímetro más, morirán la muerte común de los de su estirpe. Pero quienes no se conforman a la moral común, sino que buscan los Principios elevados de vida, y tienen sueños por los que luchan e ideales que son su horizonte, ellos morirán privilegiados, porque habrán tocado aunque sea una vida.

Pero la virtud no es dogma, no es imposición, es el desarrollo del carácter. No es virtud la que se hereda, ni la que se enseña en las escuelas o universidades, por mucha ética que se pretenda inculcar. La virtud va más allá de eso, busca la perfección. Que no existe en nuestra condición humana algo perfecto (ni persona, ni familia, ni organización) es cierto, pero el hombre y la mujer de virtud no busca para encontrar algo perfecto, sino lo que puede ser perfectible.

Todo es perfectible en esta vida, y así el santo, el virtuoso, el genio, busca en sus sendas esa perfección. La excelencia de su vida no está en que crean ser la cúspide, más bien está en que siguen caminando para poder atisbarla aunque sea de lejos. Esta es la gloria del hombre virtuoso: seguir mirando hacia el cielo aunque su vida sea la más alta. No se conforma con ser bueno o muy bueno, quiere ser excelente.

Tomado de mi e-book “En la Búsqueda de la Excelencia” pág. 172, 173.

6 de mayo de 2011

Sé un árbol – II.

arbol_humano «El secreto de nuestro crecimiento está en las raíces, en conocer los Principios de Vida»

Gerson E. A. Arenivar

Como lo aclaramos en la lectura anterior, no somos los únicos que sufrimos. A nuestro alrededor hay personas que están pasando, en este mismo momento, por situaciones difíciles (quizás como nosotros mismo); pero, ¿ya te has preguntado por qué hay personas que a pesar de las tormentas se ven tranquilas y hasta felices?

A veces, las respuestas a preguntas como la anterior nos causan problemas, porque nos parecen tan simples que, bueno, nosotros quisiéramos que se nos dé una fórmula más elaborada, más acorde a nuestra inteligencia; sin embargo, la vida nos ha enseñado que las respuestas a las preguntas más difíciles son a menudo respuestas sumamente sencillas. Entonces, ¿por qué una persona puede ser feliz, tener paz y crecer cuando lo azota la adversidad? Porque ha decidido ver la vida (y todo lo que ella implica) como una oportunidad constante de crecimiento.

Lamento mucho si no era la respuesta que esperabas, pero el secreto del éxito, el secreto para volver a levantarnos cuando encontramos tropiezos en el camino y caemos, el secreto para nuestro constante crecimiento, no se encuentra en ninguna técnica o en una simplemente complicada mentalización, aunque ellas pueden tener su lugar; el secreto de nuestro crecimiento está en las raíces, en conocer los Principios de Vida como la integridad, el amor, la fidelidad, la responsabilidad, etc.

Estos Principios no son técnicas ni mentalizaciones, son guías para vivir un estilo de vida elevado y en constante búsqueda de la excelencia personal, familiar y profesional. Cuando ellos sustentan profundamente nuestras vidas, como las raíces del frondoso árbol, nos sirven para alimentar nuestro Rayo arbol carácter y arraigarnos fuertemente a la seguridad que proviene de vivir una vida noble. Esto es un proceso constante, así como el árbol nunca deja de depender de su raíz para ser alimentado. De hecho, cuando un árbol ha caído, es fácil notar que sus raíces no eran lo suficientemente profundas, o que no alimentó bien a su tronco y este se pudrió. Por eso, alegrémonos cuando viene una tempestad, porque si sentimos que tambaleamos, tal vez sea un buen momento para examinar nuestro fundamento y hacer los arreglos necesarios. Sé un árbol.

(Adaptado de mi e-book “En la búsqueda de la excelencia” pp. 36, 37)

11 de abril de 2011

Un Poco de Insatisfacción.

insatisfaccion En el breve artículo sobre la necesidad de soñar, he dicho que la insatisfacción es un ingrediente importante, y en este texto quiero abordar el tipo de insatisfacción a la que he querido referirme a fin de aclarar mejor cómo los sueños pueden impulsarnos.

Una vez leí una frase cuyo texto no recuerdo bien, pero que daba el siguiente mensaje: Si ves que algo falta, en lugar de criticar porque hace falta, crea algo para suplir la necesidad. Esto me parece muy acertado para ilustrar dos tipos de insatisfacción y sus respectivos resultados en nosotros.

Por un lado, cuando notamos que algo no está bien, que es necesario producir un cambio, es bastante fácil caer en la frustración y criticar. Criticamos al gobierno, a la sociedad, a la falta de oportunidades, a la familia y amigos. Sin embargo, para ser francos, a pesar de todas nuestras críticas nada cambia para mejor. Esto nos envuelve en un círculo vicioso, o peor aún, en una espiral descendente de frustración y más crítica. Entonces nos volvemos violentos, intentando hacer por la fuerza los cambios que creemos necesarios en el mundo. Ese ha sido el fracaso de muchos movimientos políticos y sociales. Y escribo fracaso en tanto los resultados que han dejado en la sociedad: Más pobreza, más inseguridad, y mucho menos oportunidades.

Pero, ¿podemos tomar un enfoque diferente? ¿Y si en lugar de enzarzarnos en el círculo vicioso del criticismo, comenzamos a pensar en lo que podemos crear para superar las deficiencias que vemos a nuestro alrededor? En este caso también nos damos cuenta de que algo no anda bien, que es necesario producir cambios sustanciales, pero en lugar de frustrarnos ponemos manos a la obra, con nuestras capacidades, con los dones que tenemos, e iniciamos algo nuevo.

¿Qué significa esto? Que en lugar de bloquearnos dando toda nuestra energía al objeto de nuestra crítica, buscamos romper con los viejos paradigmas y comenzamos a pensar de manera diferente. Y en lugar de preguntarnos “¿Por qué se hace esto mal? ¿Mejorará algún día la situación (política, financiera, social, etc)? ¿Cambiarán algún día por fin mi familia, mis vecinos, el país, el mundo?” nos hacemos otro tipo de preguntas: ¿Hay algo que yo puedo mejorar? ¿Qué necesito cambiar en mí para que mi familia, mis vecinos, el país y el mundo cambien? ¿Cuál será mi respuesta creativa (proactiva) a esta situación?

girl-thinking_id3502081_size480 Ahora preguntémonos: ¿Qué tipo de insatisfacción tenemos? ¿Es la que nos incita a criticar o es la que nos impulsa a pensar en algo creativo? Cuando criticamos estamos tomando una actitud en la que, virtualmente, creemos que la vida nos debe: dinero, educación, pareja, etc. Eso nos lleva a ver el mundo en términos de escases, de lo que falta, y la insatisfacción producida nos hunde en la miseria. En cambio, cuando vemos la vida en términos de abundancia, en lo que pensamos es en lo que podemos aportar. Nuestra creatividad sobrepasa los límites, porque podemos ver a la distancia un ideal que suplirá lo que hoy falta. ¿Romántico? Tal vez. Mas, ¿de qué otra manera podemos avanzar?

6 de febrero de 2011

¡Cuidado con el Optimismo… exagerado!

Optimismo1 ¿Se puede ser demasiado optimista? ¿Acaso no es bueno el optimismo en la vida? Francamente, si me hicieras estas preguntas en persona no sabría cómo responderte. Valoro mucho el ser optimistas e intentar ver el lado amable de las cosas, sin embargo, es posible exagerar y olvidarnos de la realidad de la vida.

Tal vez te parezca contradictorio, en especial porque desde Vivir la Excelencia intentamos elevar la vista por sobre la realidad para marchar hacia el horizonte de nuestros ideales. Sin embargo, déjame explicarte un poco a qué me refiero.

Negación de la realidad.

El optimismo exagerado es una distorsión, un autoengaño si se quiere. Es negar que existan cosas que no están bien el mundo. De hecho, esta clase de positivismo es un extremo que linda directamente con el desengaño, la desilusión y el desánimo. Y de este tipo de optimismo hay muchos maestros llamando a nuestra puerta con la promesa de la felicidad duradera, si compramos este o aquel curso costoso, o si practicamos tal técnica que solo ellos nos pueden enseñar por un módico precio muy alto.

Y cuando no se ven los resultados prometidos por esas exageraciones, ¿quién crees que tiene la culpa? Tú, por no haber realizado “correctamente” los tres simples pasos (que curiosamente en el proceso se pueden haber multiplicado hasta el infinito… sí, estoy exagerando un poco). Pero, en realidad, ¿qué hay detrás de esa fanfarria, con la que se publica el último gran descubrimiento del control mental, del secreto para materializar cualquier cosa con solo pensarlo? ¿Podría ser una vedada forma de alejarnos de reflexionar seriamente sobre lo que no está bien en el mundo? ¿Te has detenido a ver qué es lo que virtualmente ofrecen: una vida sin preocupaciones, tanto dinero como cualquier deportista o actor famoso, mujeres (u hombres) por doquier…? Aunque debo admitir que todo eso forma parte de la idea común del éxito, pero la excelencia está mucho más allá de eso, porque tiene que ver con cambiar para ser mejor, no solo para parecerlo.

Transformación de la realidad.

Con lo anterior no quiero decir que esté mal ser optimistas, pero hay que saber serlo. El verdadero optimista también es capaz de mezclar un poco de pensamientos negativos a fin de tener una idea equilibrada del precio a pagar por la realización de sus sueños. No podemos negar el valor de ser positivos, porque alarga nuestra vida y nos favorece al protegernos de enfermedades que pueden surgir en nuestra mente. Pero, mantener el equilibrio, nos da la capacidad para comprender cuándo las cosas no van por buen camino y nos permite actuar a tiempo.

Cuando contemplamos la realidad, como verdaderos optimistas, no tratamos de engañarnos repitiéndonos una cantidad de frases hechas para negarla, sino que emprendemos la búsqueda de la solución, de la mejora continua, aun a costo del sufrimiento personal. ¿Quién dice que un optimista no puede llorar a veces, o gritar o enojarse? Es necesaria la insatisfacción con la realidad presente, si queremos trabajar por transformarla.

Me gustaría compartir tres actitudes que presentan los verdaderos optimistas:

1. Compromiso, con una causa o tarea.positivo 2

2. Sentido de control, frente a las adversidades; es decir, se saben capaces de manejar una situación difícil.

3. Ven los problemas como desafíos, como la oportunidad de demostrar que realmente están comprometidos con su ideal.

La vida es maravillosa, pero a cada paso hay luchas que debemos librar: Hábitos nocivos que quitar, hábitos constructivos que adquirir; relaciones desgastantes que arreglar o dejar, y relaciones satisfactorias que alimentar.

Sinceramente, ¿qué consideras mejor: negar la realidad, o trabajar por transformarla en tu círculo de influencia?

Nos vemos en el próximo artículo.

1 de enero de 2011

¡Propósitos, propósitos, propósitos!

PROPOSITOS PERSONALES ¿Sirve de algo establecer propósitos de año nuevo, solo para mirarnos tres o cuatro meses después intentando explicarnos por qué no hemos podido mantenerlos tan firmes, como cuando nos prometimos que esta vez sí comenzaríamos esa siempre postergada rutina de ejercicios, o la lectura de esos libros que constantemente dejamos para luego, o el fortalecimiento de esa relación que se va deteriorando mientras nos absorben tantas cosas a nuestro alrededor?

Superando la confusión.

Quizás el verdadero problema es que no son propósitos los que nos forjamos, sino a penas deseos de lo que quisiéramos que fuera nuestra vida durante el nuevo año. La diferencia es que los deseos son expresiones emocionales que, si no son alimentadas hasta convertirse en propósitos, pronto serán desplazados por otras manifestaciones de nuestros sentimientos (positivos o negativos) y eso generará una sensación de culpabilidad e inestabilidad, porque nos veremos como personas de poca seriedad incluso con nuestros compromisos personales.

No está mal tener deseos. Pero tampoco está bien confundirlos con propósitos. Nuestros deseos pueden ser aspiraciones legítimas, de crecimiento; pero suelen ser nebulosos, sin un rumbo claro a seguir. Y el resultado es que cuando se enfrenta el primer escollo, el deseo mengua y la motivación comienza a desaparecer.

Por otro lado, aunque el propósito conlleva la emoción del deseo, se distingue de este en su calidad, pues el propósito marca un rumbo definido de acción, flexible, sí, pero lo suficientemente firme para enfrentar los desafíos que se interponen entre la meta escrita y la realización de ella. Que quede claro: no se trata de un cronograma rígido en el que cada minuto del día de cada día de la semana está programado inexorablemente para el resto del año. Se trata de poner en primer lugar lo que es en verdad importante, y que resultará en una vida efectiva y llena de significado.

felicidad1 Así que…

¿Hemos establecidos nuestros “propósitos” o tan solo tenemos “buenos deseos”? ¿Hemos decidido poner en primer lugar solo lo que es verdaderamente importante (esto puede variar de persona a persona, sin duda)? ¿Estamos dispuestos a pagar el precio de llevar nuestro propósito hasta su cumplimiento, enfrentando los desafíos que sin duda vendrán?

Esta es la primera entrega del 2011 aquí en Vivir la Excelencia, y mi propósito mayor es seguir sirviéndote con estos artículos que espero sean de utilidad para ti. Y tengo la esperanza de que este año sea un gran año para ti, siempre y cuando tengas propósitos claros, definidos. Recuerda: Si deseas que tus deseos de año nuevo se conviertan en propósitos, es necesario acompañarlos de un plan de acción y de la disposición a pagar el precio para verlos convertirse en realidad.

¡Que tengas un 2011 excelente!

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5 de diciembre de 2010

Cuando Nadie te Critique… ¡Preocúpate!

En mi trato con las personas, a menudo me toca oír cosas como: “Los demás solo saben criticar”; “en vez de ayudarme, solo me critican”; “deberían fijarse en ellos mismos antes de andar criticándome”, y un largo etcétera. Y no podemos negar que las más de las veces, este tipo de declaraciones son reales, tanto que me he quedado con una sentencia que escuché hace algunos años y que he ido desarrollando en mi mente: “No existe tal cosa como la crítica constructiva”.

Pero la crítica sí que existe, y aun cuando se nos expresa bajo el disfraz de ser “constructiva” su sabor amargo no desaparece; sin embargo, quiero proponer en este artículo que no es por la crítica que deberíamos preocuparnos, sino por la ausencia de esta, porque al faltar ella podría suceder que hayamos comenzado a convertirnos en meras sombras, y la mediocridad (el unirnos con la masa) haya hecho que pasemos desapercibidos.

Para derribar…

La crítica tiene por objeto señalar, de allí que sea más fácil extraer los defectos de los demás, y olvidarnos que somos tan humanos como el que señalamos. Así que cuando somos criticados es porque alguien nos ha señalado, o ha puesto bajo la lupa algo que considera inadecuado en nosotros. Y como la crítica sólo sirve para derribar, al ser señalados lo que nos toca es evaluar si en verdad nuestra conducta, nuestras palabras (o lo que sea que haya sido señalado) están recibiendo un trato justo.

Esta evaluación sirve, en mi opinión, para dos cosas: 1) Considerar quién es el que está haciendo la crítica. Si es una persona constantemente negativa, con tendencia a la murmuración, que no soporta que otros hagan lo que ella no puede, o dejen de hacer lo que a ella le ha tocado, entonces, ¿vale la pena prestarle tanta atención a esa crítica? No es que debamos descartar sólo porque sí una crítica desde ese tipo de fuente, pero considerar quién es el crítico puede ayudarnos a no tomar muy a pecho las cosas. De hecho, si el que critica es una persona que admiramos y apreciamos ¿qué hacemos con sus observaciones? En general, las valoramos, aunque las recibamos siempre con un poco de dolor, porque creemos que el crítico quiere lo mejor para nosotros.

2) Poner en perspectiva nuestro estilo de vida. Es decir, sin importar la fuente de la crítica (y aunque esta no sea la mejor clase de retroalimentación), nos sirve para hacer una pausa y pensar qué tan efectiva, próspera y excelente es nuestra vida, nuestro ejemplo. Es fácil descartar al crítico que no tiene autoridad moral, pero lo que no deberíamos hacer es dejar pasar la oportunidad para crecer y mejorar, incluso a pesar de la lluvia recia de criticones a nuestro alrededor.

Una especie próspera.

Es más, para dejarlo bien claro: los criticones son una especie muy próspera y que se reproduce muy rápido. A veces, también he criticado, y muy duro además. Sin embargo, el poder de una crítica no está en el que la esboza, sino en el que la recibe. El que señala, él mismo se hace daño al incapacitarse para apreciar el potencial. Pero si el que la recibe toma demasiado a pecho cada crítica que recibe, pronto estará a merced del qué dirán. Más bien deberíamos aprovechar esos señalamientos de nuestras faltas para mejorar, para demostrar por qué somos personas de excelencia.

Recuerda: Ser una persona excelente no significa que eres perfecto, sino que sueñas con algo mejor, y en la medida que te mueves hacia la excelencia (que es como el horizonte) siempre encontrarás críticos. Lo extraño sería que nadie te critique, y si eso llegará a pasar, entonces preocúpate, porque lo más seguro es que has dejado de vivir.

Hasta pronto, y ojalá, juntos podamos aprender a sobrellevar las críticas y a sacarles provecho, para que aquellos que nos critiquen pronto puedan darse cuenta del calibre que tiene nuestro carácter, de la fuerza que nos motiva a mejorar, y de que nadie ni nada nos hará desistir de cumplir nuestros sueños.

9 de noviembre de 2010

La Fortuna y la Excelencia a la puerta… Del Epílogo de “En la Búsqueda de la Excelencia”

puerta … Cuando la Fortuna tocó a su puerta, el hombre estaba ocupado con su existencia, intentando hacerse rico, intentando ser feliz, intentando gozar de todos los placeres que podía. La Fortuna se dio cuenta que no había sido oída, así que volvió a tocar un poco más fuerte, pero nadie salió a abrirle la puerta. Viendo a través de una ventana, la Fortuna fue testigo de algo insólito: El hombre, que creía tenerlo todo, estaba viendo una pared con una fogata a su espalda y se reía y se exaltaba con las sombras que en aquella pared eran proyectadas por sus propias manos. Al verlo con mayor atención, la Fortuna se dio cuenta que el hombre estaba desnudo, con el cabello enmarañado y con su cuerpo sucio.desnudo-viejo-pastel Entonces llamó a la puerta más fuerte aún, para ver si lograba sacarlo de su trance. Pero no pudo. El hombre seguía absorto en sus sombras, aunque no parecía ser realmente feliz.

La Fortuna pidió ayuda a la Excelencia, para ver si entre ambas lograban despertar de una buena vez al hombre.   Volvieron a tocar la puerta, con fuerza, con insistencia, pero el hombre no se distraía de su juego de sombras. Así visitaron la casa durante días, sin resultados, pero muy intrigadas porque siempre veían el mismo espectáculo, hasta un día, cuando el hombre se puso en pie, caminó desorientado, gritó y dirigiéndose a la pared la golpeó con ambas fortunamanos mientras decía entre sollozos: “¡¿Cuándo vendrá la fortuna?! ¡¿Hasta cuándo voy seguir siendo un miserable?!” Luego pareció calmarse, volvió a su asiento y, en un simple ademán, quedó de nuevo extasiado por sus proyecciones en la pared. Frente a ese cuadro desolador la Fortuna tocó una vez más, pero nadie se acercó a abrir la puerta.

Entonces la Fortuna decidió marcharse dejando a la Excelencia como custodia, por si el hombre algún día decidía salir. La Excelencia aceptó la misión, pues cuando el hombre por fin abriera, ella misma podría llevarlo hasta la Fortuna. Y allí quedó, esperando, a la puerta del hombre, bajo el frío indiferente de la indolencia y la ignorancia. Pero el hombre nunca salió. Ahora nos toca a nosotros escuchar que la Excelencia llama a nuestra puerta, ¿vamos a abrir?

Y la Excelencia sige sentada, esperando que la puerta se abra...

(Tomado de mi E-Book “En la Búsqueda de la Excelencia”, del Epílogo, pág. 268-270)

24 de agosto de 2010

Iniciando el Cambio.

«Si un minuto basta para morir, debe bastar para cambiar»

Émile Chartier

cambiando_de_pecera Vivimos en un mundo que cambia constantemente. ¡Qué maravilloso es saber que nosotros tenemos el poder para vivir al ritmo de esos cambios! No digo “poder” en un sentido místico y espiritualizado. Me refiero al poder de la elección.

Así que todo a nuestro alrededor cambia, no sólo la geología de nuestro planeta. Cambian las relaciones, cambian los empleos, cambian las ciudades, cambia el dinero. A veces, la vorágine es tal que sentimos que no podemos mantener el ritmo, más si nos ha tocado enfrentarnos con un despido, con una enfermedad o con una montaña de deudas que parecen sobrepasar al mismo monte Everest. Pero, en las líneas de éste volumen, quiero que me permitas entrar en tu casa a conversar por unos cuantos minutos al día sobre todo el poder que tienes en tus manos para darle el giro que desees a tu propia existencia.

La vida es frágil, efímera, y también es hermosa, ¿por qué tendríamos que pasar los mejores años de nuestra vida sintiendo que está en nuestra contra? La respuesta es que no tenemos que hacerlo, porque si en un minuto podemos morir, también podemos cambiar, pues el cambio comienza con una decisión.

cielo gaviota ¿Qué quieres cambiar hoy? ¿Tu estado de ánimo? ¿La forma en que te relacionas con tu esposa / hijo / padre / jefe, etc.? ¿Tus pensamientos? Comienza por decidir. Nuestras decisiones pueden llevarnos a la senda que nos hará cada vez más fuertes y mejores… que nos hará personas de excelencia.

(Tomado de mi e-bookEn la Búsqueda de la Excelencia”, pág. 10-11)

21 de julio de 2010

Revisar nuestros paradigmas…

mente-compu Cuando vemos el mundo nos gustaría pensar que lo vemos de una manera objetiva, que somos capaces de ver el cuadro completo; pero, la realidad es que, estrictamente hablando, no existe tal cosa como el hombre o la mujer puramente objetivos. Todos vemos el mundo a través de unos lentes muy particulares, que sólo usamos nosotros, estos filtran la información que llega a nuestros cerebros y con esos datos trabajamos para la toma de decisiones.

Un ejemplo de lo que significa mirar el mundo con una visión muy particular, puede ser nuestra posición frente a la excelencia. Para algunos la excelencia es una aspiración, un ideal que vale la pena seguir, porque según esa visión, al ser personas excelentes garantizamos paz, crecimiento, fortaleza y demás bondades de la vida para nosotros. Otros, sin embargo, por su visión particular de la vida, pensarán que la excelencia no es tan importante, que no hay que complicarse la vida con eso. Que la paz y el crecimiento se logran sin esa idea de la excelencia. Y lo más curioso es que ambos grupos tienen fuertes razones para mantener su posición. ¿Por qué esto es posible? Porque hemos heredado un mapa, o lo hemos aprendido, con el cual nos guiamos en nuestro caminar.

Son nuestros paradigmas los que nos ponen en tensión con otros, en especial cuando nos intentan convencer de que no son correctos, o cuando intentamos convencer a otros de que los suyos son los equivocados. El hecho es que nadie puede cambiar a otros, ni convencerlos mediante la lógica o las emociones a que cambie, porque la puerta del cambio sólo se abre desde adentro, cuando elegimos que el cambio es importante para nuestro desarrollo.

Para poder evaluar si es necesario un giro en nuestras perspectivas, es necesario que revisemos nuestros paradigmas. De otra manera seguiremos creyendo que tenemos la razón, aunque tal vez no la tengamos del todo. Las palabras clave son “del todo”, es decir que podemos estar en lo cierto en parte de lo que creemos, pero no sabremos que es posible mejorar hasta que emprendamos nuestra revisión. Si usas anteojos comprenderás lo importante de una revisión periódica de tus lentes. Si pasa mucho tiempo desde nuestra última visita al oftalmólogo, es posible que nos hayamos acostumbrado a nuestros lentes inservibles. Vemos televisión, leemos, trabajamos y nos recreamos con ellos. Son parte de nosotros. Tal vez la graduación ya no nos sirva, pero no acusamos la necesidad de un cambio, justamente porque nos hemos acostumbrado a ellos. Eso es lo mismo que pasa cuando no revisamos nuestros modelos básicos, nuestros mapas mentales. Creemos que nuestros viejos patrones están bien porque los hemos tenido desde siempre, nos han servido en muchas ocasiones, no hay ningún motivo para revisarlos ni cambiarlos.

Algunos quizás vean en la propuesta de revisión una amenaza, algo así como un lavado de cerebro conducente a cumplir una agenda oculta. Pero, si nuestros paradigmas son correctos, no tenemos que temer un análisis de ellos o una crítica contra ellos, porque permanecerán, mientras la hojarasca se cae; sin embargo, si no son efectivos, entre más pronto sean identificados y alejados, mejor será para nuestra vida.

faro1 No creo que exista una fórmula exacta para evaluar nuestros paradigmas. Si alguien la supiera tendríamos que admitir que es una persona objetiva, pero como he dicho más arriba, no existe la persona puramente objetiva, aunque luchar por acercarnos a eso es un ideal loable. A veces la vida nos da sacudidas para que demos un giro; a veces la invitación al cambio puede venir en las alas de una relación, de un discurso, de una lectura, de una canción. Sin embargo, sólo quisiera advertir que ninguna genuina revisión de nuestros modelos mentales sugerirá la pérdida de identidad. Es más, sólo quien es genuino, íntegro, independiente e interdependiente, puede hacer un examen equilibrado de sus postulados básicos.

Hasta pronto y que tengas un gran día.

10 de junio de 2010

Talento y Trabajo.

080622-genio No es infrecuente encontrar personas con dones naturales que nos asombran: Físicos impresionantes; intelectos muy agudos; creatividad fuera de serie; dotes de mando, y mucho más. Pareciera que han nacido para ser grandes y forjarse un nombre y no dudamos que algunos de ellos lo logran; pero, ¿nacer con ciertas capacidades garantiza que nos irá bien en la vida? ¿Qué pasa con el trabajo, con la formación? ¿A caso no podemos hacer algo para “cambiar nuestra estrella”[1]?

Si pudiéramos dividir en grupos a las personas de la historia, notaríamos que entre el grupo de los sobresalientes, por sus aportes a la humanidad, hay dos ramas que resultan interesantes por lo heterogénea que son entre sí. Por un lado tenemos a individuos talentosos que supieron gestionar sus dones y los potenciaron para alcanzar sus objetivos. Tal vez tuvieron desventajas respecto a las circunstancias que los rodearon, pero una clara consciencia de sus habilidades superiores les hizo elevar la vista hacia un horizonte que, aunque lejano, estaban dispuestos a seguir. Pero también es muy frecuente que estuvieran rodeados de oportunidades que otros no tenían.

Por otro lado, tenemos a individuos que sin dotes especiales se encumbraron hacia las alturas. No eran buenos oradores, no tenían capacidad para la enseñanza, no sabían dirigir, ni eran muy hábiles mecánicamente o intelectualmente, y tampoco vivieron bajo circunstancias favorables, pero supieron sobreponerse a cualquier cantidad de limitaciones a fin de poder caminar hacia el horizonte que vislumbraban para sí y los suyos. Reconocieron sus limitaciones en cuanto al destino que habían elegido, pero el trabajo duro reemplazó al poco o nada de talento.

Al pensar sobre esto no puedo evitar preguntarme: ¿Qué sucedió con el resto, los que no son parte de este grupo heterogéneo de sobresalientes? Esta pregunta me resulta importante, en especial si pensamos que muchos de los que no sobresalieron estaban capacitados naturalmente, pero fueron dejados en el camino por los que, aun sin dotes especiales, se aplicaron con diligencia al auto-mejoramiento. Y los que no tenían dones, y no pertenecen al grupo de seres excelente, simplemente se cruzaron de brazos pensando que debían aceptar su suerte.

talentoDe hecho, la disciplina y el trabajo, ha sido una característica de los seres excelentes a lo largo de la historia. Sin importar si han tenido o no capacidades especiales, en realidad han alcanzado sus sueños por su diligencia.

Aquellos que asumieron que por la cuna en que nacieron, o por las tendencias especiales que manifestaban, tenían asegura el futuro, muchas veces terminaron desperdiciando su vida, y aunque gracias a su posición alcanzaran renombre, eso no era más que una ilusión condenada a desvanecerse una vez murieran. Una suerte muy diferente de quienes con ardua constancia, construyeron su propio destino.

Así que, si creemos que hemos nacido con alguna característica especial, ella sola no es garantía de éxito en la vida. Y si no creemos tener habilidades sobresalientes, ese hecho sólo no puede hacernos fracasados. Lo que hace la diferencia es la elección que hacemos de dar siempre lo mejor de nosotros mismo, de desarrollarnos, de crecer.

Hasta la próxima entrega.


[1] He tomado esta expresión de la película titulada en español “Corazón de caballero”, porque me gusta lo que creo que representa.

4 de junio de 2010

Formar líderes: Una deuda pendiente.

antorcha-blog Al margen de que existen varias escuelas especializadas en el desarrollo de las competencias para el liderazgo efectivo (algunas de las cuales son patrocinadas por los nombres de grandes autores en el ámbito de la autoayuda, el desarrollo personal, el éxito y el liderazgo), nuestra sociedad sigue teniendo una deuda pendiente: nos falta un genuino interés en la formación de líderes. Es decir, sabemos que necesitamos de un liderazgo fuerte y orientado, sabemos que se debe hacer algo para que desde los más pequeños hasta los más grandes tomen consciencia de la importancia de saber dirigir y guiar y visionar; pero, nuestra sociedad ¿trabaja para formar personas que, en los diferentes roles que les toca desempeñar, se desempeñan con excelencia? ¿O está formando nuestra sociedad sólo mano de obra calificada (y barata)?

¿Educación?

Generalmente nuestra educación, desde niños hasta adultos, está basada en los tecnicismos. Incluso en carreras más teórico-reflexivas (que nacieron inicialmente para profundizar en el entendimiento de los fenómenos sociales), como la psicología o la sociología, el fin último parece ser introducir a los profesionales en el gran organigrama social, entre los engranajes del “progreso”, para perpetuarlo, para fortalecer las instituciones que mantienen el gran orden de las cosas.

profesores_educacion De vez en cuando alguien se da cuenta de que las cosas pueden cambiar. Entonces comienza a pensar, aunque alrededor el temor es evidente; es el miedo de que todo cambie de orden. Pero el líder inicia el cambio, con una palabra, con una actitud, con una acción. ¿Y qué ha hecho para convertirse en un líder? ¿Es su educación lo que ha permitido elevar su visión? La verdad es que ha tenido que formarse a sí mismo, partiendo de un sentido de inconformismo fundamental, pero no radical (léase, fanático). Simplemente, ha probado con hacer algo diferente.

¿Por qué no se enseña en la escuela sobre el potencial que tenemos? No estoy hablando de los espiritualismos que se han hecho comunes hoy en día. Hablo de las capacidades que tenemos para trabajar por ser mejores y ver un mundo mejor (una clara utopía que sirva para caminar).

¿Y qué podemos hacer nosotros?

portaantorcha_190x200 Francamente, no lo sé. Pero creo que elevar la norma para nosotros y vivir en la excelencia puede ser un buen paso. Lo que somos influirá en quienes nos rodean, uno a uno, y eso sí puede hacer la diferencia. Aunque no podamos hacer que nuestro sistema educativo cambie, sí podemos ayudar a los más pequeños a ver nuevos horizontes. Para ello, nosotros mismos debemos ser excelentes. Cada hogar, e institución, o movimiento, puede convertirse en el catalizador de la educación que nuestros nuevos líderes están necesitando.

¿Qué debería incluir la educación de líderes? ¿Cuándo debería comenzarse a enseñar a los chicos que sus mentes cambiaran al mundo? Sería bueno considerar estas cuestiones, por ello me gustaría leer tu opinión. Deja tu comentario y déjame saber qué piensas.

19 de mayo de 2010

Libro: “En la Búsqueda de la Excelencia”

En la Búsqueda de la Excelencia Es un verdadero placer presentar mi libro “En la Búsqueda de la Excelencia”. Estoy seguro de que las frases célebres, escogidas para abordar algunos temas importantes de la vida, así como las reflexiones que he escrito a partir de dichas frases, serán de mucha utilidad en tu propio viaje.
Sin embargo, ¿por qué este libro? ¿Vale la pena que lo leas? No te preocupes, no intento sermonear ni dar fórmulas mágicas en ninguna de las páginas de esta obra. Tan solo procuro poner en perspectiva algunos temas como el cambio, la identidad, nuestras relaciones personales y la búsqueda de nuestros propios ideales; pero, además, hago un fuerte y marcado énfasis en algo que poco a poco se ha dejado de enfatizar en nuestra sociedad: Los Principios. De hecho, esa es una de las razones fundamentales de la aparición de este libro. Más que técnicas, más que ideas viejas dichas con un lenguaje pseudocientífico que las hace parecer nuevas, los temas que trato tienen como fin volver a mirar las cosas de forma detenida.
Te invito a que hagas de este libro tu compañero de viaje. Cada reflexión ha sido pensada para que tengas a tu propio motivador personal al alcance de tu mano.
Las frases célebres esparcidas a lo largo de la obra ponen en perspectiva cada reflexión. Los ilustres personajes que nos legaron esas perlas de sabiduría (algunos son contemporáneos) nos acompañan en este maravilloso viaje que significa ir “En la Búsqueda de la Excelencia”.

Datos del libro:
12 horas de lectura (si deseas leerlo en forma rápida, pero ha sido pensado para leerse durante 4 meses una reflexión por día).
Autor: Gerson E. A. Arenivar
Categoría: Cuidado personal y autoayuda
Subcategoría: Autoayuda y superación
N° de páginas: 273
Tamaño: 170x235
Estado: Público
Interior: Blanco y negro
Formato: E-book
Precio: € 3.97 (precio no incluye impuestos)
Disfruta de este libro. Descárgalo ya en Bubok!!!

5 de mayo de 2010

¿Autoayuda? No gracias…

autoayuda Tal vez sólo sea una categorización, es decir, una forma de catalogar a un tipo de libros, cursos, terapias y grupos. Tal vez cuando fue acuñada tuvo la intensión de definir más bien un tipo de pensamiento en el que se premiaba el mejoramiento personal viniendo desde abajo (como el caso de Dale Carnegie y su famoso libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”). Lo más probable es que cuando la autoayuda apareció en escena denominada como tal, premiaba cualidades del carácter, como la humildad, la laboriosidad, la frugalidad, entre muchas otras. Pero, ¿qué es eso de la autoayuda hoy? Más aún, ¿existe realmente algo así como las terapias, libros y cursos de autoayuda?

Aclaremos un poco las cosas.

Es curioso que en este blog nos planteemos esto. Según las normas comunes, este sitio y todos los artículos que aquí escribo deberían catalogarse como de autoayuda. Y cuando entramos en las profundidades de esa categoría, nos encontramos un laberinto sin fin de filosofías, cuentos, novelas, poemas, consejos y más… Parece que estamos muy necesitados de que exista esta clasificación, en especial para esos momentos en los que nos sentimos tan desdichados que necesitamos que alguien nos diga cuánto valemos, como si fuera un nuevo descubrimiento. (Seguro que alguno dirá que es justo para el autodescubrimiento que surgió la autoayuda.) Y es justo en este punto donde creo que se destruye a sí mismo este concepto, es decir, se autodestruye.

Vayamos por partes. Primero, estoy convencido que la percepción del automejoramiento, autodescubrimiento y autoayuda, es muy fuerte en nosotros. Ha estado presente desde el invento de la rueda y el fuego, hasta el desarrollo de nuestra última tecnología robótica. Tiene que ver con no estar conformes con lo mismo de siempre. Tiene que ver con pensamientos que nos impulsan a tener ideales y luchar por alcanzarlos. No estoy en contra del concepto, pero ¿será posible que se haya desvirtuado?  Eso es lo segundo: Me parece a mí, que esa fuerte percepción de poder venir desde abajo y convertirse en un gran hombre o mujer de bien para la humanidad, ha hecho que el marketing moderno se aproveche de nosotros y nos bombardee, día y noche, con las últimas recetas para mejorar la autoestima, combatir el estrés, bajar de peso, vernos y sentirnos más jóvenes, etc.autoayuda-ivan-lasso

Lo anterior no significa que quienes gustan de ese tipo de libros deban dejar leerlos. Cada uno de nosotros es libre de hacerlo, según los títulos que más nos apetezcan y en las subcategorías que más nos convengan. El asunto esencial es que debemos estar alertas.

Mentores, consejos, Principios.

Una de las frases que más se esgrime en el mundo de la autoayuda y la motivación, es esta: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. La escuchamos muy a menudo y, como tiene el peso del gran genio Albert Einstein, no dudamos en aceptarla sin más. Digo “sin más”, porque es curioso que la frase anterior es utilizada por los más diversos planteamientos sobre lo que significa el desarrollo humano, y cada uno pretende ser un camino para alcanzar el máximo potencial. Justo aquí es donde la figura del mentor se ha agrandado. Porque se supone que este gurú ha pasado todo un proceso de iluminación y es capaz de decirnos qué hacer para lograrlo nosotros. Esto me resulta más interesante, pues implica que otro ser humano como yo, con sus propios problemas y debilidades, sabe mejor que yo lo que me conviene para la vida. ¿Es eso autoayuda? ¿Es eso hacer las cosas de manera diferente?

No quiero desvirtuar el papel de los consejeros, ni su capacidad para acertar a algunos problemas, pero me parece que podemos hacer algo mejor. Lo que podemos hacer es aprender sobre Principios. Me refiero a Principios de vida, como la humildad, la integridad, el amor, la fe, entre otros. Me refiero a Principios de la salud, como la sana alimentación y el ejercicio regular. Bajo este modelo, el rol del mentor se convierte más bien en el de un compañero viaje. Después de todo, eso es lo que somos, compañeros de viaje. Ninguno tiene una posición privilegiada, pues todos debemos seguir aprendiendo a descubrir nuestra propia y singular misión de vida.

Así que, en resumen, si por autoayuda entendemos el moderno concepto mercadológico en el que debemos comprar una cantidad creciente de libros para descubrir los secretos del universo y ser felices, porque al parecer necesitamos seguir alimentando una industria de 24 mil millones de dólares para que nos faciliten esos secretos, entonces digo: “¿Autoayuda? No gracias…”autoayuda-montt

PD: Lo que siempre debemos recordar es que nuestra misión en la vida, es sólo nuestra. Por es necesario volver al desarrollo del carácter.

___Aquí te dejo unos links donde he encontrado unos post muy buenos al respecto del tema que estamos tratando. El toque de humor nos hace reflexionar mejor:

26 de abril de 2010

Video: “Lo intenté. Y lo Conseguí.”

Luego de disfrutar del video en el que se habla sobre la creatividad, quiero presentar este día un maravilloso video que se resume en el título para esta entrega: “Lo intenté. Y lo Conseguí.” De hecho, es el personaje del video el que dice esto.

Aunque admito que en el video anterior no les puse sobre aviso de los 20 minutos que había que invertir para verlo, este video es más corto (6 min.) pero igualmente aleccionador. ¡Qué lo disfruten!

20 de abril de 2010

¿Quién es un Líder?

liderazgo El liderazgo siempre ha jugado un papel prominente en la historia. La humanidad ha necesitado vez tras vez de esas personas especiales, que son capaces de vislumbrar un nuevo horizonte, que son capaces de contagiar su visión del porvenir, y que además están dispuestos a servir. Pero, ¿será que todo aquel que es capaz de persuadir es un líder? ¿O el líder, para que sea uno genuino, debe ser algo más que persuasivo? O más concretamente, ¿quién es un líder?

La búsqueda del líder.

Como en la historia de Diógenes, nosotros tenemos que salir en la búsqueda del líder. Preguntando por las calles, indagando en nuestros congresos políticos, en los deportes, en los colegios y universidades, en las manifestaciones culturales, y en todo lugar donde los hombres y las mujeres se desenvuelvan en su cotidianidad. Pero debemos ser conscientes de que no todo el que ostenta un alto cargo, o un título, o una posición, es necesariamente el adecuado para ser un líder, porque, dicho con redundancia, ni los cargos, ni los títulos, ni el estatus proveen automáticamente los ingredientes para que un líder sea uno genuino. Tal vez son cosas deseables; y no dudo que para el líder genuino significarían una ventaja; pero para el hombre mediocre que se masifica, todos los cargos y títulos y posesiones (posiciones) son verdaderos obstáculos, pues le impiden inconformarse con lo normal.

Pero dicho todo esto, aún no respondemos a la pregunta que nos hemos planteado: ¿Quién es un líder? El problema es que, aventurarnos a dar una respuesta podría ser mal interpretado, pero no darla también puede ser mal entendido, por ello opto por responder no en forma de concepto, sino en forma de descripción. Siempre se echará en falta alguna cosa, pero al describir lo que un líder genuino es, será más fácil (o al menos eso espero) su identificación.

LEY DEL liderazgo Antes, sin embargo, debo aclarar que en mi opinión personal el líder genuino y el pseudo-líder, pueden compartir muchas cualidades, pero lo que diferencia a uno del otro es el resultado, es decir, si su vida, sus decisiones, su visión, se traduce en progreso de la humanidad. Más aún, un líder no lo es tanto porque pueda hipnotizar a miles de personas con su elocuencia, como lo es cuando por su ejemplo puede tocar a una sola vida y hacerla mejor.

El líder es:

Visionario: Es decir, ve el mundo de una manera diferente. Ve las posibilidades. Es realista, pero sabe que lo imposible sólo son cosas que no se han intentado todavía.

Elocuente: Sabe transmitir su mensaje con claridad y por ello es oído y respetado. Aunque tiene buena retórica, no abusa de ella para llegar a quienes lo escuchan, porque sabe que la mejor elocuencia es la pasión de vivir lo que uno cree.

Humano: Aunque reconoce el peso de su responsabilidad e influencia, también reconoce que no lo es todo ni lo puede todo. Sabe pedir ayuda y consejo. Sabe admitir que se ha equivocado. Pero también sabe cómo levantarse para seguir adelante.

Humilde: No se arroga triunfos que no le pertenecen, y sabe dar a cada cual lo que le corresponde, sin prejuicios, sin rencores, ni favoritismos.

Servicial: Mas no servil. Su servicio es al ideal, a la humanidad, pero nunca será un adulador intentando ganar influencia de la manera fácil.

liderazgo (1) Íntegro: Pues no tuerce el juicio y se mantiene de parte de la justicia sin importar el precio. Su honor no está en venta: no puede ser sobornado, ni por el dinero, ni por las emociones.

Paciente: Pero no tolerante. Es paciente en tanto que puede ayudar a aquellos que buscan el progreso, que quieren salir de la mediocridad, aunque les sea difícil; mas no tolera la rimbombante expresión de mediocridad con la cual se enorgullece la masa.

Excelente: No puede ser menos que esto. No se rebaja a los estándares comunes. Alcanza una cima y levanta la vista porque sabe que otra cumbre lo espera. Y sigue creciendo, porque ser excelente es eso: seguir desarrollando cada facultad física, emocional, intelectual y espiritual.

Un legado para humanidad: Es decir, que deja el mundo un poco mejor (aunque sea sólo un poco) de como lo encontró.

Un verdadero líder se construye a partir del carácter. Allí donde no hay máscaras. Allí donde sabemos quiénes somos en realidad. Puede ser que seamos tan hábiles que podamos fingir todo lo anterior, pero ¿por cuánto tiempo? Al final, lo que somos en verdad se revela más fuertemente que lo que pretendimos ser. Y, aunque en general se escribe sobre el liderazgo desde una perspectiva más pragmática, me parece que considerar estas cualidades descriptivas bien podría servir para completar el cuadro de lo que un líder se espera que sea.

¡Hasta la próxima entrega!

12 de abril de 2010

Messi y Cristiano: lo mejor.

1270848527850CRISTIANOMESSI Leyendo algunas noticias del deporte (que dicho sea de paso, mi favorito es el baloncesto), uno no puede sustraerse del suceso que ha sido el Clásico Español del pasado sábado. Cada uno de los equipos con grandes jugadores y, entre ellos, dos de los mejores de fútbol mundial. Y aunque cada uno de nosotros tiene sus gustos subjetivos respecto a esto, la verdad es que hablar de Messi y Cristiano es hablar de los mejores. Además, ésta columna no es para dirimir quién es superior entre ellos, sino para analizar algunas cualidades que, inevitablemente, deben compartir para ser los mejores del mundo. Las demás cualidades, las que hacen que alguno nos agrade más que otro, ya son otro tema y corresponde más a los jugadores mismos. Pero, en concreto, estamos hablando de:

Determinación: Sin determinación no existe la fuerza moral para seguir adelante, en especial cuando las cosas se ponen un poco más difíciles. Tanto en Messi como en Cristiano se puede ver el reflejo de esta cualidad, porque luchan constantemente por estar a la cabeza en todo lo que hacen como jugadores. Los seres excelentes haríamos bien en imitar la determinación del deportista en nuestra faena.

Preparación: Las condiciones físicas que exhiben Cristiano y Messi no son el producto del azar. Han tenido largas y quizás extenuantes jornadas de preparación, a fin de estar a tono en cada partido que deben enfrentar. ¡Qué triste es que para otras cosas no tomemos en cuenta este hecho fundamental para el triunfo! Como personas en busca de la excelencia en nuestra vida, no podemos dejar a la preparación a un lado. No importa en lo que nos desenvolvamos, necesitamos constante preparación para realizar nuestra tarea con calidad.

Constancia: La determinación y la preparación serían meras palabras si no existiera la constancia. Es por ella que Messi y Cristiano han alcanzado sus logros. Su constancia es lo que hace que su preparación tenga resultados a la hora de afrontar cada partido. Es que en la vida, para ser excelentes, necesitamos mantener la ruta, incluso si es bastante difícil.

Equipo: Aunque en este aspecto uno sea más afortunado que otro en este momento, la realidad es que para ser quienes son, Cristiano y Messi necesitan un equipo. Sin el equipo serían meros islotes perdidos en el vasto océano. El apoyo, la fuerza moral que se obtiene de los compañeros, siempre tiene su lugar a la hora de hacer el mejor papel que podemos hacer. Las personas de excelencia nunca deberían desestimar al equipo, sino buscar relacionarse con otros seres excelentes con el propósito de aprender y crecer.

ronaldo_messi_800_811830 Margen de mejora: Si Messi y Cristiano creyeran que ya no pueden hacer más de lo que han hecho hasta el momento, ya estarían retirados. La razón por la siguen jugando es porque tienen consciencia de que aún pueden mejorar. Nosotros haríamos bien en recordar (cuando se nos quiere subir a la cabeza alguno de nuestros logros) que será en la tumba cuando dejemos de crecer. Renunciar ahora a seguir mejorando, mientras estamos vivos, es renunciar a vivir de verdad. La excelencia no es algo que se consigue y ya. Al contrario, es un estilo de vida que se construye día a día.

Me imagino que los lectores de este artículo tendrán su favorito. Eso está bien. Pero no debemos permitir que nuestro favoritismo se convierta en fanatismo y nos impida ver en ambos estas cualidades que hemos presentado aquí. De nuevo: no estamos dirimiendo sobre quién es superior, sino aprendiendo por qué son los mejores. La pregunta fundamental es: ¿Estamos cultivando estas cualidades en nuestras vidas, en nuestra propia búsqueda de la excelencia?

Hasta próxima entrega.

8 de abril de 2010

Para Ser Mejores…

0224097B ¿Te ha sorprendo en alguna ocasión escuchar a alguien quejándose de sus enfermedades y problemas, pero cuando se les sugiere que, muy probablemente, sus hábitos pueden estar ocasionando esas enfermedades y esos problemas, se vuelven con una mirada que denota su confusión y rápidamente se lavan las manos en cualquier cantidad de excusas?

Esto es más habitual de lo que nos gustaría admitir. Pero no quiero ahondar en este asunto, sino en el trabajo a realizar para ser mejores. Este trabajo es el más noble al que podamos dedicarnos, porque tiene que ver con desarrollar un carácter digno, de excelencia, y una visión abundante de la vida.

Sin embargo, no será con mis palabras, sino con una pieza muy conocida e inspiradora que comparto a continuación:

Desiderata

Escucha entonces la sabiduría del sabio: “Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio. Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir. Di tu verdad tranquila y claramente; Y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante. Ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, pues son vejaciones para el espíritu. Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidoso y amargado porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros, así como de tus planes. Interésate en tu propia carrera, por muy humilde que sea; es un verdadero tesoro en las cambiantes vicisitudes del tiempo. Sé cauto en tus negocios, porque el mundo está lleno de engaños. Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar; mucha gente lucha por altos ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo. Sé feliz Sé tú mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto al amor, porque frente a toda aridez y desencanto, el amor es tan perenne como la hierba. Acepta con cariño el consejo de los años, renunciando con elegancia a las cosas de juventud. Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia, pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Más allá de una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Eres una criatura del universo, al igual que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, te resulte o no evidente, sin duda el universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que le concibas, y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantente en paz con tu alma en la ruidosa confusión de la vida. Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos, éste sigue siendo un hermoso mundo. Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.

¡Qué tengas un gran día! Espero que puedas seguir disfrutando de Vivir la Excelencia.

18 de noviembre de 2009

¿Cómo Dejar de Ser Mediocres?

Cain Creo que llegar a esta pregunta e intentar contestarla es la consecuencia lógica de los tres artículos anteriores de Vivir la Excelencia. Debo reconocer que, tanto el artículo “¿Por qué Dejar de Ser Mediocres?” como éste artículo, tienen títulos que podrían ser mal entendidos o tomados muy a pecho. Sin embargo, los presento porque considero que de vez en cuando no cae mal hacernos algunas preguntas, aunque sean un poco dolorosas, aunque no consideremos que se apliquen nuestra condición. Estas preguntas podrían incluir reflexiones como: ¿Soy mediocre o me comporto como una persona mediocre? Y si en alguna área de mi vida encuentro mediocridad, ¿por qué tendría que dejar esa condición? Y más aún: ¿Cómo puedo dejar de ser mediocre?, en caso de haberme dado cuenta de que lo soy.

La receta mágica es…

A ninguno de nosotros nos gusta la idea de pensar que somos mediocres, pero ya hemos dicho antes que la mediocridad es destructiva sólo cuando persistimos en ella, porque es entonces que iniciamos un inevitable descenso. Y persistimos en la mediocridad, cuando creemos que ya hemos alcanzado todo lo que podríamos haber alcanzado, es decir, cuando pensamos que no somos mediocres.

De alguna manera es paradójico que las personas de excelencia sientan que aún pueden dar más de sí (y de hecho, dan más de sí), mientras los mediocres creen que ya lo han dado todo, y mientras los fracasados lloran porque ellos nunca tuvieron mejores oportunidades de superarse. Con este panorama pintado en breves palabras, resulta interesante pensar que cuanto más me esfuerzo por demostrar que no soy mediocre, más me enredo en la mediocridad; pero cuando decidimos seguir la senda de la excelencia, lo que inevitablemente sucede es que dejamos de compararnos con los demás y comenzamos a crecer, a nuestro propio ritmo, es verdad, pero seguimos creciendo. Y entonces cabe preguntarnos: ¿Cómo puedo dejar de enredarme con la mediocridad para vivir la excelencia? ¿Hay alguna receta mágica? Y la receta mágica es… que no hay recetas mágicas para ser personas de excelencia, con calidad de vida y felices.

autoayuda-como-analizar-situaciones-tomar-decisiones-460x345-la1 Aunque vivimos en una época de velocidad, lamento no poder unirme a las voces que oigo por aquí y por allá, dentro y fuera del internet, prometiendo una vida feliz y abundante después de 10 ó 15 pasos. No puedo unirme a los gurús que prometen que con sus cursos (algunos bastante costosos, por cierto) develarán los secretos del éxito, porque sus cursos son los definitivos, los que tienen las fórmulas mágicas para una vida de riqueza y prosperidad. Y no puedo unirme a esas voces que son tan abundantes, sencillamente porque la vida es todo un proceso para el que no existen los atajos. Con esto no estoy queriendo desacreditar la labor que hacen quienes intentan ayudar a los demás a mejorar, sólo quiero poner en perspectiva que una vida de excelencia es mucho más exigente que aplicar una fórmula, porque el ser excelente vive su vida en base a principios.

Así que, la manera que conozco para responder a la pregunta de nuestro artículo de hoy, es la siguiente:

viaje 1. Tener un ideal. Cuando tenemos ideales reconocemos que puede haber personas mejores y peores que nosotros, pero no importa, porque lo que nos ocupa es seguir avanzando en pos de nuestros sueños.

2. Cuidar nuestros hábitos. La creación y perfeccionamiento de un hábito es todo un proceso de preparación y crecimiento. Romper con hábitos nocivos requiere mucho valor. El punto es que nuestros hábitos decidirán nuestro destino.

3. Aprender e internalizar Principios de Vida. El amor, la integridad, la gratitud, la fidelidad, la virtud, entre otros, deben dejar de ser meros valores sociales y deben volver a su justo sitio de Principios guiadores (regidores). Y para que vuelvan a su justo sitio, los Principios deben ser estudiados, meditados, pensados e internalizados, sólo así permearan nuestra vida.

4. Desarrollar relaciones fuertes. Siempre hay personas con las que se puede crecer, porque uno es mejor estando junto a ellas. Y para andar la senda de la excelencia, ¿qué mejor que ir acompañado de alguien excelente?

5. Dejar un legado. Viktor Frankl dijo: “Cada hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia”. Y la manera de dejar un legado duradero en aquellos que nos rodean es integrando los cuatro puntos anteriores. Eso nos impulsará a dejar nuestra huella y nos impedirá acomodarnos en el punto medio donde yacen los sueños de muchos que decidieron que ya habían hecho suficiente. Dejar un legado, es estar dispuestos a vivir todo el proceso de una vida significativa, con sus luchas, caídas y equivocaciones, con sus victorias, avances y aciertos.

No ha sido mi intención escribir los títulos de este artículo y del anterior para herir la sensibilidad de ninguno de mis lectores. Quizás sirva de disculpa decir que, como todos mis escritos anteriores, la primera persona para la que escribo es para mí. Mi deseo es que ésta serie de cuatro artículo haya servido para profundizar (o al menos intentar hacerlo) en este tema que nos puede afectar de una o de otra forma y que al pensar en ello hayamos podido encontrar nuevas ideas, tal vez nuevas fuerzas, para seguir avanzando hacia la cumbre que hemos vislumbrado para nuestra vida.

gersonlogo-new Una recomendación final: Tal vez sería muy bueno que leyeras desde el artículo “¿Qué es Ser Mediocre?” hasta el artículo de hoy en forma corrida. Así tendrías todo el cuadro completo en una sola leída. La razón por la que escribí 4 artículos sobre el tema de la mediocridad es porque me permitiría explayarme en unas pocas ideas en cada entrega.

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia.

14 de octubre de 2009

Entendiendo Bien la Crisis…

mundo-en-llamas Cuando escuchamos la palabra “Crisis”, por lo general vienen a nuestra mente imágenes negativas de la vida, del gobierno, de la familia, de la economía, etc. ¿Por qué? Es decir, si analizamos bien nuestros conceptos de crisis nos damos cuenta que en realidad no tienen por qué condicionarnos a sentimientos o pensamientos negativos. Es más, todo lo que falta, a veces, es ampliar un poco más el concepto para ver la mejor cara de la moneda.

Crisis = Momento para tomar una decisión.

La palabra en sí nos ha legado un poco de historia al provenir del latín crisis, que a su vez ha derivado del griego κρίσις (krisis); y ya esta palabra griega ha nacido del verbo krinein que tiene las siguientes connotaciones: separa, juzgar, decidir.

Ahora, pensemos en esto: A lo que nos referimos con crisis es a un momento de cambios, y aunque no podemos saber si lo serán para bien o para mal, al fin y al cabo son cambios inevitables, por cuanto vivimos en un mundo en el que todo cambia. Pero, aceptar cualquier cambio en forma meramente pasiva es realmente un problema, porque limita (cohíbe) nuestra capacidad para hacernos responsables de nuestras propias vidas. Aunque, quizás, el problema no sólo sea la limitación. Escribo esto porque si nuestra limitación fuera todo el problema, pronto lo notaríamos e intentaríamos cambiar eso. El problema mayor es creer que “así deben ser las cosas”, “que no hay nada que hacer”, con lo cual nos quedamos en el conformismo.

El origen griego de la palabra con la que estamos tratando nos invita a tomar decisiones, a juzgar lo que pueda ser mejor para nosotros en medio del cambio, a separar aquello que podría sumirnos en una catástrofe emocional, económica, familiar o de cualquier otra índole para tratar de quedarnos con lo que puede fortalecernos.

autoayuda-como-tomar-decisiones-correctas-460x345-la Entender bien toda crisis es saber que tenemos una parte activa en medio de ella. Tal vez nos quedamos sin empleo; tal vez no encontremos empleo; tal vez el matrimonio esté pasando por un momento difícil; tal vez los hijos han llegado a la adolescencia; tal vez estamos en medio de un accidente… Todos esos momentos son para tomar una decisión, por eso son momentos de crisis.

Es verdad que no podemos hacer muchas cosas; pero, para qué nos centramos en ellas si podemos concentrarnos en las que sí podemos hacer. Por ejemplo: Si estas en medio de un accidente y hay heridos, tal vez no conozcas primeros auxilios, pero tienes un celular para llamar a emergencias, y si no tienes un celular, al menos puedes colaborar para ayudar a los que no están tan heridos entre tanto que llegan las paramédicos. O que tal si no encuentras empleo o te despidieron del que tenías, ¿será mejor quedarse de brazos cruzados, quejándonos de lo injusto de la vida? ¿O será mejor, en lo que encontramos un nuevo trabajo, especializarnos en algo, poner una tiendita, enseñar algo de lo que sabemos…? Tal vez sea el matrimonio el que esté pasando por un momento de crisis, pero ¿debemos por eso permitir que la rabia, los celos, o el conformismo nos invadan? ¿Por qué no mejor hacemos…?

En el artículo “Que sea proactivo” transcribí un pensamiento que encaja muy bien en estas consideraciones sobre la crisis que hemos elaborado, y ese pensamiento lo transcribo de nuevo:

“Entre el estímulo y la respuesta existe un espacio; en ese espacio se halla nuestra libertad para elegir la respuesta; en la respuesta se encuentra el secreto de nuestro crecimiento y desarrollo”.

Una breve conclusión:

optimismo-contra-la-crisis No estamos diciendo que enfrentar una crisis es algo fácil, de hecho, se supone que sea difícil; lo que queremos recordar es que aun en medio del peor conflicto, todavía podemos echar mano de nuestra capacidad para hacernos responsables de nuestras propias vidas. Vivir la excelencia es un viaje de crisis, es decir, de cambios constantes, pero vale la pena, porque de otra manera cualquiera podría ser un ser excelente sin ningún esfuerzo. ¿Estás enfrentando alguna crisis personal? No te preocupes, tú puedes elegir.

Hasta la próxima entrega.

______________________________

Te dejo un par de links donde puedes leer algunas aplicaciones del griego original:

http://es.wikipedia.org/wiki/Crisis

http://etimologias.dechile.net/?crisis

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