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31 de octubre de 2011

Seguir, ese es el secreto.

pasos Cuando el camino se pone cuesta arriba

y tus fuerzas comienzan a flaquear;

cuando parece que el viento te derriba

y ya sin ánimo, comienzas a dudar

que tienes un lugar en este mundo,

que puedes hacer tú la diferencia

y en un grito desgarrador, iracundo,

te enfrentas a la inclemencia

de una existencia que te sabe injusta,

llena de dolor, tristeza y miseria,

en la que una vida que se alza augusta

es solo una lejana y vana quimera,

no te desanimes, pues cree solamente

en las posibilidades que ante ti se alzan,

bajo el disfraz de un fracaso impertinente

que tal vez a tus sueños descalzan,

solo para enseñarte por suerte

que de la excelencia este es el secreto:

seguir tras tu sueño hasta la muerte,

seguir y enfrentarse a cada reto.

perseverar1

7 de julio de 2011

Disciplina – I

perseverar1 «La disciplina es el alma de un ejército. Hace formidable a un pequeño grupo, le da fuerza a los débiles y sube la autoestima de todos»

George Washington

No se puede subestimar el poder de la disciplina, porque con ella se alcanzan las alturas a las que aspiramos. Los hombres y mujeres ilustres de la historia han sido muy disciplinados para realizar aquello en lo que habían puesto todas sus esperanzas. Algunos de ellos llegaron a hacer afirmaciones como que “el genio es 1% de talento, más 99% de transpiración”, porque creían que aunque tenemos habilidades naturales muy importantes a la hora de buscar nuestros ideales, sólo el desarrollo constante de dichas habilidades puede hacer una diferencia real.

Pero, ¿puede alguien ser muy organizado y no ser disciplinado? Sencillamente, sí. La disciplina no tiene que ver con organización, por muy importante que sea esta. La organización es el deseo que tenemos de realizar nuestras actividades sin pérdidas de tiempo, es poner en un papel los horarios para realizar esta o aquella tarea; pero sin disciplina, todo eso es sólo un buen deseo sobre el papel.

Nuestra autodisciplina nos fortalece, puede subir nuestra autoestima, puede hacer de nuestras familias y organizaciones entidades formidables. Y esta autodisciplina surge del compromiso que tenemos con nuestros sueños.

Inmediatamente viene la organización, el poner en primer lugar lo verdaderamente importante para nuestra vida, y como somos personas disciplinadas podemos llevar a cabo aquello que nos proponemos.

En la siguiente reflexión vamos a profundizar un poco más al respecto de esta virtud tan importante para quienes mantenemos nuestros pasos por la senda de la excelencia.

Tomado de mi e-book “En la Búsqueda de la Excelencia”

22 de junio de 2011

Una vida de constante crecimiento.

2avanzar «Hay una cosa que quiero que recuerden. No quiero recibir mensajes que digan que nos estamos manteniendo en la misma posición. Nosotros avanzamos constantemente»

George Patton

Hoy es un día para mejorar cualquier área de nuestra vida que necesita ser mejorada, o en la queremos perfeccionarnos. Hoy, que nos hemos levantado, tenemos la oportunidad de elegir vivir una vida de excelencia. Hoy podemos renunciar a la idea de la escasez, para vivir una vida abundante que constantemente nos eleve en nuestro potencial.

En la vida encontramos ejemplos poderosos que nos aleccionan en contra del estancamiento. Tal como la frase que encabeza estas consideraciones nos dice, debemos avanzar constantemente, incluso si somos considerados por otros como expertos en lo que hacemos. La verdad es que siempre se puede mejorar, y hace algunos años leí una historia que me inspiró mucho. Un periodista le preguntó al chelista español Pablo Casals: “Señor Casals, tiene noventa y cinco años y es el más grande chelista que haya existido. ¿Por qué practica todavía seis horas al día?” La respuesta fue muy sencilla, digna de un hombre de excelencia: “Porque creo que estoy mejorando”.

Cuando emprendes el camino de la excelencia, sin importar cuánto éxito coseches durante la travesía, sabes que aún queda mucho por andar. Eso es lo que te diferencia de los demás. Tus talentos no son diferentes, tienes la misma inteligencia, pero sigues creciendo mientras otros deciden que ya es suficiente para ellos. mejorar-crecer Ese “ya es suficiente” nace de creer que hay que conformarnos, porque todo es escaso en la vida, así que basta con lo que ya tenemos. Sin embargo, tú sabes que tienes todavía mucho potencial, que las oportunidades nunca se acaban, que la vida es tan abundante que sólo podrás detenerte realmente el día que mueras. Mientras tanto, te das cuenta de que estás mejorando.

28 de octubre de 2010

¿Y si las cosas no van bien?

2009102760triste300Josh (el hombre de nuestra historia) había vendido su auto para tratar de pagar algunas deudas, pero el negocio se hundía sin remedio. Un día, al volver del trabajo en el autobús, decidió bajarse varias calles antes para tener tiempo de meditar. La decisión parecía obvia: tendría que decirle a su esposa y a sus hijos que iba a declararse en banca rota. Se sentó en la acera frente a su casa, con una vorágine de pensamientos y temores agobiándolo. En ese momento apareció su padre, que venía a visitarlo porque su nuera le había dicho que notaba un poco ensimismado a su esposo. Al bajarse del auto se sentó rápidamente al lado de su hijo. Pasaron unos minutos en silencio, simplemente uno junto al otro, hasta que Josh comenzó a decir: “¿Sabes? Siempre pensé que yo había nacido para hacer grandes cosas, pero desde hace mucho todo va de mal en peor. Junto a mí todo se tambalea y parece que el buen tiempo ha terminado. ¿Qué puedo hacer? Todavía tengo sueños… ¿será que debo renunciar a ellos y ajustarme a la realidad?”

No dijo más. Su padre guardo silencio un momento, parecía que reflexionaba sobre lo que su hijo le había dicho. “Mi querido hijo – comenzó su padre – sé que tú no quieres un consejo. Ni quieres saber lo que yo haría. Pero, ¿realmente quieres renunciar? ¿Crees que es demasiado difícil para ti? Tú siempre puedes contar con mi apoyo, no dudes eso; sin embargo, tengo una pregunta más para ti: ¿Sabías que enfrentarías dificultades que retarían tu determinación?”

“Bueno, sí, sabía que habría problemas; – respondió Josh – lo que nunca imaginé es que la presión fuera tan grande, en especial por mis hijos y mi esposa, pues no quiero decepcionarlos”.

“¿Temes decepcionarlos a ellos… o a ti mismo, hijo?” – pregunto el padre.

“A mí, – reconoció el hijo – es cierto, temo más decepcionarme a mí mismo, porque mi sueño es convertir este negocio en algo realmente grande”.

“Entonces sólo tengo una cosa que decirte. Guárdala en tu corazón y medita en ella. Después toma tu decisión y ten la seguridad de que yo te apoyaré, y no dudo de que lo haga tu familia también:

«Si no hay viento, rema» – Proverbio portugués”2614891201_440d45e855avanzar

Nadie nos ha prometido que la vida será sencilla. En especial para quienes buscan la excelencia, el camino no es nada fácil. A veces hay que enfrentar la crítica, el desdén, la burla. Pero, cuando enfrentemos momentos en los que parece que no avanzamos como queremos, tal vez sería bueno recordar el proverbio portugués. Después de todo, no basta con las buenas intenciones, ni con esperar que todo nos salga bien; en realidad, nos tocará muy a menudo toparnos con la realidad de decirnos a nosotros mismos: «Si no hay viento, rema».

11 de enero de 2010

Vive Este Día…

la excelencia 3 Mientras revisaba algunas estadísticas en donde he hecho aparecer mi sitio, con el propósito de ir evaluando el proceso de posicionamiento que tiene en la red, para poder llegar a más personas a fin de servirles con los humildes pensamientos que escribo, me di cuenta de algo que me pareció interesante: Aunque en varias ocasiones mi blog ha podido estar hasta en cuarto lugar, a veces en tercero, no he podido acceder todavía a las dos primeras plazas. Esto no es lo interesante. Lo curioso es que los dos primeros lugares se los han alternado dos sitios cuya temática es: uno sobre servicios fúnebres y el otro sobre supersticiones, es decir, sobre esos intentos de definir y predecir la personalidad y oportunidades de un ser humano mediante (lo que yo llamo) supercherías. Y eso me hizo pensar en lo siguiente:

Uno de nuestros mayores temores

Uno de los mayores temores que enfrentamos los seres humanos es el temor a no tener el control. Pensemos por un momento: ¿Por qué nos preocupamos tanto por los seguros de vida, o por los arreglos funerarios? Porque como la vida es tan impredecible, es mejor tener el control de lo que nos puede llegar a pasar. Otra pregunta: ¿Por qué hay tanta gente que acepta las explicaciones mágicas y mistificadas de astrólogos, numerólogos, tarotistas, etc.? Porque como la vida es tan impredecible, es mejor tener el control “sabiendo” lo que puede llegar a ocurrirnos en el día según nuestros números favoritos o signo de nacimiento.

Claro que, respecto a los arreglos funerarios, no es que vamos a esperar hasta el último momento, pero lo que quiero destacar es que, muchas veces nos concentramos tanto en cosas que pueden o no pueden pasar, que nos olvidamos que tenemos una vida que vivir AHORA. Pero lo más triste, dejando de lado el asunto de las funerarias, es que para intentar ganar un poco de control sobre la vida, haya muchas personas dispuestas a renunciar a su voluntad para aceptar “la voz de los astros”, o de los números, o de las cartas, o incluso de los espíritus. Escribo que es lo más triste, porque ese tipo de creencias tienen el poder de limitar nuestra verdadera identidad a tal punto, que es posible terminar siendo sólo el producto de una mente que no es la nuestra.

o_bola-cristal Ni la astrología, ni el tarot, ni la mediumnidad, ni la numerología, tienen validez científica o espiritual. Son tan sólo la manera de escapar a nuestra propia responsabilidad en la vida. Respecto a la astrología, es importante notar el retraso que tiene en contraste con la astronomía. Esto se hace patente cuando se considera que “desde el año 150 a.C., cuando se cristalizó el actual sistema astrológico, el Zodíaco se ha corrido una casa completa… Esto significa que todos los que creen que nacieron bajo el signo de Libra, en realidad nacieron bajo Escorpio, y todos los que creen que nacieron bajo Escorpio, realmente nacieron bajo Sagitario. Por lo tanto, la astrología moderna no tiene nada que ver con los planetas o las estrellas reales, sino tan sólo con astros ficticios[1]. (La negrita es mía.)

Vivir Hoy

Por esa razón, justo en este primer artículo de Vivir la Excelencia para el 2010, es importante reconocer que, aunque no tengamos el control sobre lo impredecible de la vida, tenemos el desafío de vivir este año bajo nuestros ideales, nuestros sueños y nuestras elecciones. Nada ni nadie puede imponernos una manera de ser, a menos que lo permitamos. Ni las estrellas, ni los números, ni las cartas pueden tomar el lugar de la invencible voluntad del que tiene una meta, una verdadera estrella que alcanzar. Por eso:

si hoy fuera el dia Vive este día como si fuera el último, porque hoy tienes la oportunidad de hacer la diferencia dondequiera que estés, con quien sea que te relaciones…

Vive este día para triunfar, porque tú eres un ser excelente y como tal tu vista está puesta siempre en el horizonte, sin importar que la tormenta amenace…

Vive este día como la antesala de lo que ha de ser tu nuevo año, porque las elecciones que hagas hoy son las únicas que afectarán tu futuro…

Vive este día para dar lo mejor de ti, para amar, para forjarte nuevos hábitos, para crecer

Hoy es tu momento y el mío. Hoy podemos dar un paso más para vivir la excelencia. Hoy podemos tirar a la basura todo aquello que nos estorbó el año pasado. Hoy nuestro viaje puede ser diferente, si estamos dispuestos a pagar el precio de ser los responsables de nuestras propias vidas. ¿Qué vendrá mañana? No lo sabemos con certeza, pero lo que sí sabemos es que si estamos vivos hoy, es porque aún tenemos una misión que cumplir. ¿Aceptarás el desafío de vivir en la excelencia un año más, es decir, un nuevo año?

¡Qué tengas un año próspero es mi deseo para éste 2010!!!


[1] Eternity, octubre de 1970. Citado en La personalidad triunfadora del joven moderno, Sergio Collins y en Credos Contemporáneos, Daniel Scarone.

29 de diciembre de 2009

Esto También Pasará…

Un año más que se va y un nuevo año que se viene. Sí, axiomático diríamos; obvio, es un ciclo. Pero, al dejar este año ¿qué nos llevamos? Y cuando el nuevo año empiece ¿con qué nuevos proyectos y resoluciones lo saludaremos? ¿Cómo nos encontrará? Seguro que hemos tenido momentos felices y no tan felices, y seguro que esperamos otro año intenso, lleno de nuevos desafíos. Por esa razón quiero contarte una historia. Quizás ya la oíste (o leíste) antes, quizás no; pero lo importante es sacar la valiosa lección de este relato.

El anillo del rey.

 Anillo (1) Un poderoso rey había mandado hacer un añillo de oro que quería legar a su hijo, para que éste a su vez lo legara al suyo y se convirtiera en la reliquia familiar más preciada. Para ello reunió a los sabios de su consejo y les pidió que elaboraran un mensaje lo suficientemente pequeño como para que cupiera en el anillo, pero lo suficientemente profundo como para que les sirviera de inspiración a él y su prole. Los sabios deliberaron por semanas, buscando entre sus libros y sus estudios el mensaje perfecto para el monarca; sin embargo, no lograban dar con esa máxima breve y profunda que se les demandaba.

En el palacio había un servidor ya muy viejo. Éste había servido al padre del ahora gobernante y siempre había sido fiel, por lo cual era muy apreciado por la familia real. Viendo que sus sabios no avanzaban, el monarca le contó a este anciano servidor lo que había pensado hacer con su anillo y le preguntó si él podría ayudarlo. “Con mucho gusto, – respondió el anciano – creo que tengo el mensaje justo para su majestad”. A la tarde le llevó escrito un pequeño papel que cabía justo en el anillo del rey y le recomendó que no leyese el mensaje hasta que estuviera en una situación en la que realmente lo necesitara.

A los pocos meses una invasión enemiga diezmó sus ejércitos y lo obligo a huir, angustiado por haber perdido su reino. Desesperado, entró por un bosque en el que sintió que sus enemigos lo asediaban, y cabalgó a todo galope hasta que de pronto se encontró frente a un gran precipicio. El fin había llegado. Retroceder implicaba caer en manos enemigas y avanzar… era suicidarse porque no había a donde ir. Un rayo de luz iluminó su mente, con presteza sacó de su anillo el papel que su siervo le había escrito y leyó: “Esto también pasará”. De pronto una oleada de paz lo inundó. Dejó de sentir la ansiedad de ser perseguido, recobró su energía, hizo volver las riendas de su caballo y se dirigió a su disperso ejército. Los arengo, les infundió ánimo y al cabo de un poco de tiempo más había reconquistado su reino.

anillo Mientras entraba por su fortaleza, aclamado por la multitud y acompañado de su fiel y anciano servidor, éste se acercó al monarca y al verlo tan feliz por la victoria alcanzada le dijo: “Su majestad, me parece que este es un buen momento para volver a leer el mensaje”. “Pero si todo está marchando bien – replicó el rey – y no veo el motivo para lo que me pides”. Sin embargo, aunque el siervo no dijo más, el soberano saco el mensaje de su anillo y volvió a leer: “Esto también pasará”. Una nueva ola de paz lo inundó. Miró a su anciano criado y le dijo: “Ahora entiendo bien el mensaje”.

Para enfrentar el futuro.

Tal vez lo que estamos enfrentando ahora mismo no sea nada halagüeño, o por el contrario, quizás estemos disfrutando de nuestra mejor época. Sin embargo, ¡cuán oportuno es el mensaje para nosotros! “Esto también pasará”. De lo que trata este mensaje es de poner en perspectiva la vida. Ningún triunfo o fracaso es definitivo, porque la vida no es algo estático y definido; la vida es dinámica, tiene altos y bajos.

20060405022601-ante-mi-reto Así que, para enfrentar el nuevo año, mantengamos cerca de nosotros este mensaje, para que en el momento de mayor necesidad podamos recordarlo siempre. Ya sea que enfrentemos nuestra peor tormenta, o que pasemos por el valle de la paz y la tranquilidad. Después de todo “esto también pasará”…

¡Que tengas un próspero año nuevo! ¡Nos vemos en 2010!!!

18 de noviembre de 2009

¿Cómo Dejar de Ser Mediocres?

Cain Creo que llegar a esta pregunta e intentar contestarla es la consecuencia lógica de los tres artículos anteriores de Vivir la Excelencia. Debo reconocer que, tanto el artículo “¿Por qué Dejar de Ser Mediocres?” como éste artículo, tienen títulos que podrían ser mal entendidos o tomados muy a pecho. Sin embargo, los presento porque considero que de vez en cuando no cae mal hacernos algunas preguntas, aunque sean un poco dolorosas, aunque no consideremos que se apliquen nuestra condición. Estas preguntas podrían incluir reflexiones como: ¿Soy mediocre o me comporto como una persona mediocre? Y si en alguna área de mi vida encuentro mediocridad, ¿por qué tendría que dejar esa condición? Y más aún: ¿Cómo puedo dejar de ser mediocre?, en caso de haberme dado cuenta de que lo soy.

La receta mágica es…

A ninguno de nosotros nos gusta la idea de pensar que somos mediocres, pero ya hemos dicho antes que la mediocridad es destructiva sólo cuando persistimos en ella, porque es entonces que iniciamos un inevitable descenso. Y persistimos en la mediocridad, cuando creemos que ya hemos alcanzado todo lo que podríamos haber alcanzado, es decir, cuando pensamos que no somos mediocres.

De alguna manera es paradójico que las personas de excelencia sientan que aún pueden dar más de sí (y de hecho, dan más de sí), mientras los mediocres creen que ya lo han dado todo, y mientras los fracasados lloran porque ellos nunca tuvieron mejores oportunidades de superarse. Con este panorama pintado en breves palabras, resulta interesante pensar que cuanto más me esfuerzo por demostrar que no soy mediocre, más me enredo en la mediocridad; pero cuando decidimos seguir la senda de la excelencia, lo que inevitablemente sucede es que dejamos de compararnos con los demás y comenzamos a crecer, a nuestro propio ritmo, es verdad, pero seguimos creciendo. Y entonces cabe preguntarnos: ¿Cómo puedo dejar de enredarme con la mediocridad para vivir la excelencia? ¿Hay alguna receta mágica? Y la receta mágica es… que no hay recetas mágicas para ser personas de excelencia, con calidad de vida y felices.

autoayuda-como-analizar-situaciones-tomar-decisiones-460x345-la1 Aunque vivimos en una época de velocidad, lamento no poder unirme a las voces que oigo por aquí y por allá, dentro y fuera del internet, prometiendo una vida feliz y abundante después de 10 ó 15 pasos. No puedo unirme a los gurús que prometen que con sus cursos (algunos bastante costosos, por cierto) develarán los secretos del éxito, porque sus cursos son los definitivos, los que tienen las fórmulas mágicas para una vida de riqueza y prosperidad. Y no puedo unirme a esas voces que son tan abundantes, sencillamente porque la vida es todo un proceso para el que no existen los atajos. Con esto no estoy queriendo desacreditar la labor que hacen quienes intentan ayudar a los demás a mejorar, sólo quiero poner en perspectiva que una vida de excelencia es mucho más exigente que aplicar una fórmula, porque el ser excelente vive su vida en base a principios.

Así que, la manera que conozco para responder a la pregunta de nuestro artículo de hoy, es la siguiente:

viaje 1. Tener un ideal. Cuando tenemos ideales reconocemos que puede haber personas mejores y peores que nosotros, pero no importa, porque lo que nos ocupa es seguir avanzando en pos de nuestros sueños.

2. Cuidar nuestros hábitos. La creación y perfeccionamiento de un hábito es todo un proceso de preparación y crecimiento. Romper con hábitos nocivos requiere mucho valor. El punto es que nuestros hábitos decidirán nuestro destino.

3. Aprender e internalizar Principios de Vida. El amor, la integridad, la gratitud, la fidelidad, la virtud, entre otros, deben dejar de ser meros valores sociales y deben volver a su justo sitio de Principios guiadores (regidores). Y para que vuelvan a su justo sitio, los Principios deben ser estudiados, meditados, pensados e internalizados, sólo así permearan nuestra vida.

4. Desarrollar relaciones fuertes. Siempre hay personas con las que se puede crecer, porque uno es mejor estando junto a ellas. Y para andar la senda de la excelencia, ¿qué mejor que ir acompañado de alguien excelente?

5. Dejar un legado. Viktor Frankl dijo: “Cada hombre debe decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia”. Y la manera de dejar un legado duradero en aquellos que nos rodean es integrando los cuatro puntos anteriores. Eso nos impulsará a dejar nuestra huella y nos impedirá acomodarnos en el punto medio donde yacen los sueños de muchos que decidieron que ya habían hecho suficiente. Dejar un legado, es estar dispuestos a vivir todo el proceso de una vida significativa, con sus luchas, caídas y equivocaciones, con sus victorias, avances y aciertos.

No ha sido mi intención escribir los títulos de este artículo y del anterior para herir la sensibilidad de ninguno de mis lectores. Quizás sirva de disculpa decir que, como todos mis escritos anteriores, la primera persona para la que escribo es para mí. Mi deseo es que ésta serie de cuatro artículo haya servido para profundizar (o al menos intentar hacerlo) en este tema que nos puede afectar de una o de otra forma y que al pensar en ello hayamos podido encontrar nuevas ideas, tal vez nuevas fuerzas, para seguir avanzando hacia la cumbre que hemos vislumbrado para nuestra vida.

gersonlogo-new Una recomendación final: Tal vez sería muy bueno que leyeras desde el artículo “¿Qué es Ser Mediocre?” hasta el artículo de hoy en forma corrida. Así tendrías todo el cuadro completo en una sola leída. La razón por la que escribí 4 artículos sobre el tema de la mediocridad es porque me permitiría explayarme en unas pocas ideas en cada entrega.

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia.

16 de noviembre de 2009

¿Por qué Dejar de Ser Mediocres?

derecho_laboral Para abordar la pregunta que da título a nuestro artículo de hoy es necesario recapitular un poco. En la entrega “¿Qué es Ser Mediocre?”, hemos dicho que podemos definir la mediocridad como conformismo: conformarnos con lo de media calidad, con lo normal, con llegar al menos a la mitad de la montaña. Y en el escrito “El Problema Real de la Mediocridad” hemos enfatizado que tomar esa actitud conformista es condenarnos inevitablemente a entrar en una espiral descendente de conformismo, fatalismo, negatividad y quejas, y he allí el problema real de ser mediocres.

¿Por qué?

Seamos francos, el mediocre tiene sus ventajas. De nuevo, no intento defender lo indefendible, sólo trato de poner en perspectiva la razón por la que hay que dejar de ser mediocres, y para ello, qué mejor forma que sondear las ventajas que tiene la mediocridad, luego sus desventajas y luego nuestras conclusiones.

¿Qué ventajas puede ofrecer la mediocridad? Si lo pensamos bien, el mediocre ha logrado cosas que el fracasado e indolente nunca ha intentado o soñado si quiera con hacer. Nadie podría acusar a una persona mediocre de no haber intentado algo, porque aunque llegan sólo a la mitad de la montaña, encuentran bastante seguridad psicológica para decirse a sí mismos que al menos lo intentaron. Además, el mediocre no siente sobre sí la presión de tener que avanzar hacia la excelencia, porque al medirse con los fracasados, se ve a sí mismo en una mejor posición, por lo que se siente conforme y en paz consigo mismo. El mediocre tiene buenos empleos, generalmente fijos, con buenos salarios. Seguro que tiene ahorrado algo en el banco y aunque trabaja horas extras, le queda algo de tiempo para salir con su familia o amigos. También es muy educado, tiene una o dos carreras, una maestría y sabe hablar dos o tres idiomas.

autoayuda-como-destrabar-problemas-tomar-decisiones-460x345-la Lo curioso es que las desventajas de la mediocridad surgen de las mismas ventajas que tiene, y esto es mucho más evidente si lo comparamos con los seres de excelencia. En esencia el ser excelente lo es por su constante ansia de crecimiento; no se preocupa por medirse con los demás, porque se mide con los ideales y estos siempre sobrepasan cualquier altura a la que creamos haber llegado. El ser excelente también estudia, pero tener un doctorado no es un prerrequisito para la excelencia, pues hay personas de excelencia que nunca han pisado una universidad. Mientras que el mediocre se contenta con al menos haber intentado algo, el ser excelente sabe que no está aquí sólo para pasar por la vida, sino para dejar un legado constructivo, un legado que inspire a las nuevas generaciones a dar lo mejor de sí. Tal vez la persona de excelencia no tenga un empleo fijo o buenos salarios, puede ser que incluso le toque padecer un poco de hambre, pero no por eso renuncia a sus sueños, pues esos sueños son su fuerza para seguir avanzando sin importar los obstáculos. Lo que hace a una persona un ser excelente son sus cualidades, sus ideales, su compromiso con sus sueños, entre otras cosas. Si tiene dinero, bien; y si no, bien también…

En conclusión.

Seguro que hay muchos huecos en la entrega de hoy, pero lo que he intentado es contrastar aquello que parecen ventajas de la mediocridad con la vida de constante búsqueda de la excelencia, para que respondamos personalmente a esa pregunta “¿por qué dejar de ser mediocres?”

Pero si me permiten un par de ideas, me gustaría sugerir que hay que dejar de ser mediocres porque…

3FA8FC1E02CA1D6B2B4A96D0CD16 … sólo así podremos ver alturas que antes no veíamos.

… dejaremos de compararnos con los demás para medirnos con los ideales de una vida con sentido.

… seremos felices al reconocer nuestra responsabilidad sobre lo que nos sucede.

… seguiremos avanzando por la senda de la excelencia, mientras el mediocre comienza su inevitable descenso.

Por eso, y por muchas razones que seguro ya has pensado, mi querido lector y mi querida lectora, hay que avanzar más allá de la mediocridad.

Hasta pronto y recuerda dejar tus comentarios a continuación…

3 de noviembre de 2009

El Problema Real de la Mediocridad.

preguntas Frecuentes En el artículo anterior hemos igualado a la mediocridad con el conformismo. La justificación para hacer tal cosa nos ha venido de analizar detenidamente la composición de la palabra en sí. Como hemos dicho, ser mediocres es conformarnos con lo normal, con lo bueno solamente y con llegar (al menos) a la mitad de la montaña. Pero dicha definición no pretende en ninguna manera ser absoluta, sino propiciar una reflexión personal sobre eso de ser mediocres o conformistas.

¿Es mala en sí misma la mediocridad?

El objetivo de este artículo es aventurarnos a preguntar: ¿Cuál es el problema de la mediocridad? ¿Es realmente importante hablar sobre esto? No podemos evitar tener juicios a priori respecto a estas preguntas, pero considero saludable suspender brevemente el juicio hasta haber reflexionado un poco. Lo más seguro es que lleguemos a las conclusiones que teníamos antes de iniciar nuestra reflexión, es sólo que ahora las reforzaremos con nuestro compromiso al habernos permitido pensar sobre esto.

En primer lugar, ¿es mala la mediocridad en sí misma? Sin pretender defender lo indefendible, en mi opinión, la mediocridad en sí misma no es mala (o negativa o perjudicial), al menos, en el corto instante en que es un punto. De hecho, parafraseando a José Ingenieros, la mediocridad sirve para que el genio (el ser excelente) apunte hacia la altura a la que el mediocre no puede llegar. La normalidad, lo de media calidad, sólo sirve para mostrarle al ser de excelencia que ya no es posible seguir a ése nivel, sino que hay que avanzar un paso más. De esta manera, el mediocre le sirve al ser excelente como alarma contra una actitud acomodaticia; aunque luego (y a veces a pesar del mediocre) el excelente termine sirviendo con sus ideas y progresos al otro.

En segundo lugar, ¿cuál es el problema real de la mediocridad? Enfatizo la idea de que la mediocridad no es negativa en sí misma, en el corto instante que es un punto en el que se hace necesario tomar una decisión. Vivir la excelencia es un viaje, una escalada si se quiere, en la que no siempre resulta sencillo mantener el ritmo. A veces nos cansamos, o incluso nos desanimamos; también tropezamos y hasta caemos. Entonces llegamos al punto en que hay que decidir. Y la decisión puede ser: seguir avanzando a pesar de todo (lo que hace el ser excelente) o contentarnos con haber llegado a la mitad de la montaña (lo que hace el mediocre). Pero cuidado, aquí es donde comienza el peligro real de la mediocridad y para ilustrarlo usaremos dos ejemplos: 1) Cuando tomamos un recipiente y lo llenamos de agua, el primer día el agua está limpia; pero, ¿qué sucede a la semana siguiente o al mes siguiente? El agua se ha descompuesto, pues es el resultado natural del estancamiento. 2) 016 Monte Elbrus Rusia Imaginemos que vamos subiendo por una montaña y a la mitad nos falta el aliento. Nos detenemos, por un momento, para tomar una decisión. En ese momento en que nos detenemos somos mediocres, pero no hay problema, hacer esa pausa no está mal en sí. Lo que hace la diferencia es la decisión que tomamos: Si decidimos avanzar, obviamente dejaremos el punto medio en el que nos detuvimos y llegaremos a nuevas alturas. En cambio, si decidimos que no podemos seguir porque el camino es demasiado difícil, lo que inevitablemente sucederá no es que nos quedaremos a la mitad del camino para siempre, sino que comenzaremos a descender por la montaña. De esta manera, la mediocridad no es un estado permanente, sino el momento en que se debe decidir.

Ahora, si es importante o no reflexionar sobre esto, es una cuestión personal que debemos enfrentar tarde o temprano. Ojalá sea temprano, porque entonces podremos ver más allá de las limitaciones personales o ambientales con las que debemos lidiar todos los días.

En resumen.

idea_bulb Me gustaría terminar este artículo haciendo un breve resumen de cuatro puntos: 1) La mediocridad tiene su lugar en el mundo, pero eso no significa que debamos acomodarnos (o contentarnos) en la mitad del camino. 2) La mediocridad es un punto en el que se debe tomar una decisión (por eso tiene su lugar en el mundo), y de la decisión depende el futuro de nuestras vidas. 3) Decidir seguir avanzando bajo la luz de nuestros ideales, aunque sea difícil, es vivir la excelencia y eso nos permite aspirar a nuevas alturas. Pero recuerda, aunque esto de las nuevas alturas puede ser diferente para cada uno; sin embargo, el estilo de vida será el mismo. 4) Decidir no seguir avanzando es condenarnos a un inevitable descenso.

Así, la mediocridad es caer en una espiral descendente de conformismo, fatalismo, negatividad y quejas, entre otras cosas, y es en el constante descenso donde se encuentra el verdadero problema del mediocre y de la mediocridad. Por tanto, debemos tener cuidado con contentarnos por haber llegado a la mitad del camino, porque podríamos estar propensos a descender si no elevamos la vista hacia la altura que nos espera.

Hasta la siguiente entrega.

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