3 de agosto de 2010

Sobre la Verdadera Independencia.

“Ya soy un hombre (o una mujer)” se oye gritar al adolescente que exige más libertad a sus padres, que quiere, de una vez por todas, su independencia.

“Yo soy así y no pienso cambiar” espeta alguien para reafirmar su supuesta identidad.

“Me da igual lo que piensen o digan de mí” declara quien pretende escudarse así del qué-dirán sobre su pretendida originalidad.

Pero, ¿qué hay detrás de esas declaraciones y otras similares? O quizás deberíamos hacernos una pregunta aún más fundamental: ¿Qué queremos decir con la palabra “independencia”? Porque, tal vez lo que nos ha pasado es que arguyendo que queremos libertad, ser independientes, hemos caído en actitudes que, en realidad, demuestran dependencias más profundas.

La Independencia es…

libertad Ser independientes es una meta loable, pero ¿qué es ser independientes? Básicamente la independencia está sustentada en el paradigma del “YO”. Esto no tiene que ver con el concepto del “yo” espiritualizado que acostumbramos a oír hoy en día. Simplemente tiene que ver con la consciencia de que yo soy responsable de mi vida; yo puedo tomar decisiones por mí mismo; yo puedo pensar mis propios pensamientos; yo no dependo de que me valoren para sentirme bien, porque sé que valgo por quien soy. Como podemos ver, la independencia correctamente comprendida es la afirmación de la identidad personal, algo muy importante en nuestra sociedad tan plural, en la que cientos y miles de voces reclaman nuestra atención a fin de ocupar un espacio en nuestra mente. Así, el paradigma del YO en el que se basa la verdadera independencia, en realidad nos ayuda a no ser movidos por cualquier tipo de corrientes ideológicas según estas vayan apareciendo. De esta manera, ser independiente es reafirmar nuestra identidad básica.

Un vicio muy extendido.

amarrada Sin embargo, las frases de más arriba en realidad reflejan una deformación de la independencia. Esta deformación bien puede llamarse contradependencia que no es más que una reacción a la dependencia, y es en realidad lo que la sociedad hoy en día confunde con la independencia. Para hacer más claro el concepto: La contradependencia es depender de los defectos de los demás, y a partir de allí reaccionar contra quienes creemos que tienen esos defectos. Un par de ejemplos bastarán para ilustrar este asunto: 1) Los adolescentes que ven en sus padres una amenaza que les impide hacer todo lo que quieren sin restricciones, generalmente magnifican los defectos de sus progenitores, a fin de recalcar su supuesta necesidad de libertad, de allí que terminen gritando “ya no soy un niño, soy un hombre (o mujer)”, pero que una vez enfrentados a la responsabilidad no saben lidiar con su independencia, porque en realidad han sido contradependientes. 2) El esposo (o la esposa) que magnifica los defectos de su cónyuge y que decide abandonar sus responsabilidades, por lo general usa el argumento de que necesitaba su independencia, pero en realidad dependía tanto de los errores de su pareja que no tuvo la verdadera libertad que le permitiera aprender a conciliar los conflictos.

Es fácil ver cómo la contradependencia es el vicio más extendido en nuestra sociedad, porque mucha gente se enfoca y magnifica los errores ajenos para reafirmar su propia identidad, pero eso es contraproducente, pues al aminorar a otros en realidad nos rebajamos a nosotros mismos, y entonces ya no podemos ser verdaderamente independientes. En realidad retrocedemos, porque del paradigma del “YO” volvemos al del “TÚ”, en el que el responsable de todos nuestros fracasos, tristezas y desilusiones son los demás: los hijos, los padres, la esposa, el esposo, el jefe, los empleados, etc.

Esto es sólo un paso.

Dicho lo anterior, sólo nos queda una consideración más que hacer: La Independencia (la verdadera) es sólo un paso en el gran proceso de la madurez personal. Es importante, pero no es lo más importante. Eso sí, nos escuda del desequilibro en nuestra actitud frente a la vida y nos permite ser responsables de nuestras decisiones y acciones; y nos da la fuerza para pasar al siguiente nivel…

Hasta la próxima entrega de Vivir la Excelencia.

7 comentarios:

Diego García dijo...

hola!! acabo de descubrirte por el concurso este de los premios 20blogs y nada, que muchisima suerte!!!

y bueno, ya que estoy te permito que te pases por el mio que participa en humor.. y si quieres también te permito que lo votes!! xDD

un saludo!!
sorcios.com

Gerson E. A. Arenivar dijo...

Muchas gracias por tu mensaje y por tu voto Diego, ya me cruzo por tu sitio...
Hasta protno.

ordago13 dijo...

La verdad es que la adolescencia es la busqueda de la identidad y la persecucion del ideal de lo adulto.. cuando un adulto siempre añora las libertades de la adolescencia.

Interesantisimo blog...
Te invito a visitar mi ni la mitad de interesante que el tuyo blog de música.
Espero te guste gracias¡¡¡

Gerson E. A. Arenivar dijo...

Creo que tienes razón, en la adolescencia se busca la identidad, y mi reflexión lo que intenta es poner en perspectiva que, si educamos mejor a nuestros adolescentes, cuando adultos seguirán disfrutando de su libertad, por cuanto no la habrán limitado de pequeños.
Y gracias por tu invitación a tu blog...

SE dijo...

Un artículo muy interesante, raramente nos paramos a pensar qué hay detrás de cada intento de reafirmar la independencia.

¡Un saludo!

Gerson E. A. Arenivar dijo...

Muchas gracias, Sevilla Escribe, por dejar tu comentario. Has apuntado bien a lo que busco, que pensemos que hay detras de cada intento de afirmar o reafirmar la independencia, para saber si realmente la estamos procurando.

Un saludo!

PD: Sevilla Escribe luce muy bien, por cierto, gran trabajo en ese blog.

joomla hosting dijo...

Great article.

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