4 de mayo de 2016

La Mercadotecnia mal comprendida

La definición de Mercadotecnia puede variar de acuerdo a la versión de cada uno de los pensadores de esta disciplina.    Sobre las diferentes concepciones que sobre ella  tienen los autores más reconocidos, en lo personal, mi favorita corresponde a Phillip Kotler, en la cual describe la mercadotecnia como el “Proceso mediante el cual las empresas crean valor para los clientes,  y establecen relaciones sólidas con ellos, obteniendo a cambio el valor de los clientes”. 

Este sencillo enfoque encierra el principio filosófico de la mercadotecnia, que implica  que las organizaciones deben servir a las personas a las cuales eligieron como mercado meta.

Esto implica tomarse el trabajo de realmente investigar qué es  lo que a los clientes que eligieron servir  les interesa, aquello que valoran,  cuáles son sus necesidades y deseos actuales y futuros, tanto manifiestos como latentes,  así como sus motivaciones más profundas,  aunque no sean explícitas, y en base a eso, diseñar el producto o servicio adecuado para ellos, estableciendo vínculos de largo plazo al ofrecerles algo que supere sus expectativas y que les dé  valor agregado, beneficiando con sus acciones a la sociedad en su conjunto al darle un enfoque social.

A cambio, los clientes, en reciprocidad, acorde con su capacidad económica y el valor que le den al producto o servicio en cuestión, estarán dispuestos a pagar por continuar disfrutando de eso que les satisface sus necesidades y  sus deseos, permitiéndole a la organización obtener los recursos necesarios para poder seguir sirviendo y deleitando a un número mayor de personas.

La mercadotecnia, entendida como “intercambio de valor”  para que pueda ser real, tiene que ser practicada primero al interior de la organización, al darse un intercambio de valor entre la organización y sus colaboradores, o sea, entre el trabajo, los resultados y la remuneración, entre el esfuerzo y el reconocimiento, de manera que, en conjunto, la organización completa, bien alineada al interior pueda enfocar sus esfuerzos al exterior, sirviendo y deleitando a sus clientes.

Desafortunadamente en algunos penosos casos, se mal entiende la mercadotecnia como técnicas para vender más en otros se refieren a “es sólo publicidad”, y en los casos más graves se le refiere erróneamente como  “crear necesidades” o “técnicas para que la gente compre lo que no necesita”, sin tomar en cuenta  que los puntos principales de la verdadera filosofía de la mercadotecnia son:  satisfacer, deleitar, brindar un valor superior de manera conveniente y costeable,  comunicarse adecuadamente  a través de contenidos útiles e interesantes para el segmento conformado por las personas a las cuales se ha decidido servir.

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